Mostrando entradas con la etiqueta ansiedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ansiedad. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de mayo de 2022

¿Por qué nos deprimimos?

 

Hay un origen como en todo estado de ánimo o enfermedad mental. Tras la experiencia clínica de treinta años practicando como médico el psicoanálisis, observo que el concepto de “pérdida” juega un papel fundamental en el origen y causa de un estado triste y deprimido hasta la eclosión de una depresión. 

Toda pérdida produce una falta, algo que se desgarra del yo, una herida que no sólo duele sino que tarda tiempo en curarse. 

 

Cuando un niño, adolescente o adulto no tiene capacidad suficiente para sustituir aquello que ha perdido, el dolor por la pérdida no solo se prolonga, sino que se melancoliza, es decir, la persona añora lo perdido y lo nuevo que aparece no logra compensar la pérdida. De ahí lo importante que es entender el concepto de narcisismo, ya que aquello que un niño, adolescente o adulto pierde es algo que estaba muy ligado a su yo, es decir, formaba parte de él y perderlo supone un desgarro en el yo, una herida narcisista que no siempre logra cerrarse y es a lo que debemos prestar atención.

 

No sólo la pérdida de personas nos produce dolor, sino la pérdida de una situación laboral, vital, familiar, amistad, ideales, juventud, objetos.. digamos que en el transcurso de nuestra vida estamos permanente sufriendo pérdidas. A veces mas y a veces menos pero toda pérdida supone una pérdida de una parte de nuestro yo. 

 

Cuando por circunstancias que hay que personalizar no se puede compensar la pérdida con otra nueva adquisición, el yo de la persona comienza a mostrarse débil, con dificultad para mostrar interés por nuevos aspectos de la vida. Decimos que la sombra de lo perdido ha caído sobre el yo y este vive en añoranza, en melancolía, pena, dolor y tristeza por lo perdido, por el recuerdo de lo mismo, por no volverlo a tener. 

 

Este profundo recuerdo de lo perdido que no deja de atormentar al yo, le sume en una profunda tristeza que de no superarla, le llevará a una depresión.  

domingo, 1 de mayo de 2022

¿Por qué somos supersticiosos?

La persona supersticiosa es aquella persona que interpreta sucesos que ocurren espontáneamente como presagios de algo bueno o malo que puede ocurrirle. Vamos a centrarnos en el carácter mas común del supersticioso que es observar señales que le hacen presagiar algo malo del futuro. 

Un gato negro, cruzar por debajo de una escalera, dejar unas tijeras abiertas, derramarse sal, olvidarse de algo importante, presenciar un accidente, etc, son señales que la persona toma como presagio de un peligro futuro que puede sucederle. 

 

Para el psicoanálisis, este tipo de pensamiento, no deja de ser una proyección de algo interior pero que la persona supersticiosa no logra descifrar y lo interpreta como algo negativo que puede suceder. Por lo tanto, hablamos de un desplazamiento al mundo exterior de un miedo interior. 

 

Este tipo de pensamiento data desde el comienzo de la Humanidad. Decimos que la persona tiene una oscura percepción de algo psicológico que no logra entender y lo expresa a través de una realidad sobre natural cuando para nosotros que conocemos el funcionamiento del aparato psíquico, hablamos de la psicología de lo inconsciente que hay en nosotros. 

 

Cierto es que el supersticioso y el paranoico tienen algo en común, ambos proyectan y desplazan a la realidad cosas de su propio interior. 

 

Estudiando a las personas de pensamientos obsesivos, vemos con claridad que la superstición es originada por sentimientos hostiles y crueles reprimidos. 

 

Por lo tanto, la superstición es en gran parte un temor a las desgracias futuras y aquellas personas que frecuentemente desean el mal a otras pero que a consecuencia de una educación orientada a la bondad han reprimido tales deseos, rechazándoles hasta lo inconsciente, el temor que tienen es a un castigo a su maldad inconsciente y que les suceda alguna desgracia que venga de la realidad. 

 

lunes, 10 de mayo de 2021

¿ Por qué sentimos angustia ante la realidad que estamos viviendo?

Uno de los estado anímicos más complejos por su estructura pero a la vez conocidos por todos, es el estado anímico o sentimiento de angustia. Tendríamos que diferenciar el ataque de angustia puntual del estado de ánimo de angustia generalizada. El primero guarda relación con deseos inconscientes reprimidos que pulsan por manifestarse en la conciencia y que nuestro Yo nos defiende de los mismos con un ataque de angustia. Sería como decir que antes de que nos demos cuenta de lo que deseamos o frente a la posibilidad de que nuestros deseos inconscientes afloren a la conciencia, aparece una señal de alarma y nuestro yo provoca un estado de angustia que hace concentrar toda la atención en los síntomas de dicho ataque, desviando la atención de dichos deseos reprimidos inconscientes. 

El estado de ánimo angustioso, hace referencia a la incertidumbre. Actualmente estamos en un momento de incertidumbre política, sanitaria, laboral que hace sentir a las personas un sentimiento de inseguridad. La inseguridad del panorama político muestra la incapacidad del sistema de otorgar seguridad a los ciudadanos. El sistema sanitario frente a una pandemia también ha generado inseguridades en el propio sistema. Lo laboral, tocado por la pandemia y el sistema político ha generado un panorama de inseguridad frente a lo más importante que hay para una persona dentro del sistema capitalista: el trabajo y su modo de producción. Tres pilares sobre los que se sostiene una sociedad: política, trabajo y salud y los tres por la inestabilidad  que ha generado la pandemia ha hecho que vivamos en la incertidumbre y justo, el no saber, el no entender hacia dónde vamos ni lo que vamos a ver en los próximos meses ha generado una angustia social en muchas personas que viven con el sentimiento de que “algo malo pasa o puede pasar”. 

 

La razón de sentir esta angustia ante la incertidumbre política, sanitaria y laboral tiene una base real: una pandemia mundial. Sin embargo, el sentimiento de angustia es uno de los sentimientos peor gestionados por las personas, ya que pocos conocen cómo manejar la vida bajo la incertidumbre cuando los ideales políticos, sanitarios y laborales han caído o han mermado la seguridad el sistema social. Toda incertidumbre, genera angustia si no se sabe entender la naturaleza del sentimiento de angustia. El psicoanálisis estudia la angustia desde lo que llamamos un corte, un giro, un cambio. Frente a lo desconocido, el ser humano como cuando era niño se angustia, ya que la angustia, despierta sentimientos la mayoría de ellos de naturaleza catastrofista o pesimista. Toda angustia es frente al cambio, frente a lo nuevo, frente una realidad donde el sistema social no genera seguridad. El sistema sanitario está remontando y se comienza a recuperar la confianza en él pero el sistema de producción laboral, en parte es una incógnita para muchas personas. ¿Recuperarán su salud económica o quedará mermada? ¿ Se puede pensar mas allá de condicionantes externos una vida profesional, laboral, mas allá de las crisis sanitarias y políticas? La falta de recursos para pensar de manera menos emocional y mas racional es lo que provoca entre otras cosas el sentimiento de angustia. Frente a lo desconocido la tendencia es abandonar. Frente a los cambios siempre surge miedo. ¿pero miedo a qué? ¿A no poder o a poder? La mente juega malas pasadas sobre todo cuando no se distingue lo que vemos de lo que sentimos pero nos guiamos mas por lo que sentimos en relación a lo que vemos. Evolucionaríamos si tuviéramos mas valentía emocional y apostaríamos por el crecimiento ya que la capacidad de trabajo es infinita en el hombre y la mujer. Pero la incertidumbre nos hace resguardarnos, buscar la seguridad en el refugio de lo conocido. Y tratamos de apartarnos de la incertidumbre que es algo a lo que deberíamos estar acostumbrados a sentir. ¿Existe certidumbre de algo en la vida? ¿Tenemos garantías absoluta de algo? No existe la certidumbre en la vida. La incertidumbre nos acompañará toda nuestra vida y si no sabemos cómo aprender a vivir en la incertidumbre, será entonces la angustia nuestra compañera de vida. El psicoanálisis aporta una inteligencia frente a lo que sentimos. Un valor frente a los miedos. Una respuesta a la angustia y una respuesta ante la incertidumbre.  (dedicado a mi amigo Pawes, que con su llamada telefónica me incitó a escribir este artículo) 

domingo, 17 de enero de 2021

CONFERENCIA DE INTRODUCCION AL PSICOANALISIS (SEMINARIO SIGMUND FREUD 3ª convocatoria )

 Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero

Seminario Sigmund Freud

3ª Convocatoria.

16 Enero 2021

 

 

 

INTRODUCCIÓN AL PSICOANÁLISIS 

 

Bienvenidos al Semanario Sigmund Freud. Mi nombre es Miguel Martínez y son Médico Psicoanalista de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero. Nos introducimos hoy en el estudio del campo psicoanalítico, campo del deseo, del trabajo y del amor, donde se pone en juego la forma de vivir y de morir del sujeto.

 

Nos dice Freud que existen tres tipo de sueños. Un primer tipo, que tenía sentido y comprensibilidad, un segundo tipo de sueño, que si bien tenía sentido, no tenía comprensibilidad, y por último, un tercer tipo de sueño, que ni tenía sentido ni comprensibilidad. El después de todo un trabajo de investigación, concluyó que los tres tipo de sueños eran formas diversas de lo mismo: la realización disfrazada de un deseo sexual infantil reprimido, entendiendo el deseo sexual como el motor que mueve la vida del sujeto. 

 

En psicoanálisis entendemos por sexualidad, las relaciones del sujeto con lo otros. El modo de amar, desear, pactar, odiar, trabajar, destruir y autodestruirnos en cada uno de nosotros, está determinado por nuestros deseos y cómo dichos deseos hacen que nos relacionemos con los otros. 

 

Si se trata de introducirnos al psicoanálisis, tendríamos que comenzar diciendo que hasta que no se demuestre lo contrario ( en 120 años no ha podido demostrarse lo contrario)  el psicoanálisis es una ciencia que posee un objeto de conocimiento- el inconsciente-  junto a un sistema teórico que regula los modos de apropiación del sujeto de su realidad interna y de su realidad externa determinada por su realidad psíquica interna. Quiero decir que tu realidad está condicionada por el modo en que  Yo (segunda tópica ) se relaciona con tu parte inconsciente como iremos viendo a lo largo de este seminario. 

 

A lo largo de los 120 años que tiene el psicoanálisis como ciencia su estudio siempre ha generado prejuicios ideológicos, filosóficos e incluso teóricos frente a aceptar la existencia de una parte inconsciente dentro de la persona que regula absolutamente todas sus relaciones con los otros y con la realidad. 

 

De ahí que introducirnos en el psicoanálisis será, sin más, transformar nuestra vida, motivos por los cuales surgen lo que llamaremos el concepto de resistencias, que son oposiciones, frenos al cambio aunque sea para bien, concepto ambiguo para el psicoanálisis porque en psicoanálisis bueno/malo, bien/mal son concepto morales ideológicos  para cada persona y nuestro inconsciente, como veremos no distingue pero si la conciencia. De ahí que uno sabe que eso no le hace bien y sigue haciéndolo. 

El señor quiere triunfar en los negocios y no puedo, la señorita quiere ser amada y siempre encuentra lo contrario a lo que quiere. La respuesta está en que para cambiar lo que deseamos cambiar tenemos que enfrentarnos a cinco resistencias: tres del Yo, una de Superyó y otra del Ello, por lo tanto cambiar y conseguir lo que deseamos pasa por superar estas cinco resistencias del aparato psíquico que todo el mundo tiene. 

 

Cuando hace 40 años la Escuela de Psicoanálisis, primera en España, abrió su sede en Madrid, supuso una irrupción social donde puso en cuestión las prácticas y técnicas socio-psicológicas-operacionales que se ocupaban mas o menos de cuidar por entonces la salud mental. Por que hasta entonces, era difícil pensar que había una parte en la mente desconocida porque no había un estudio que diera cuenta de ella. Solo se percibía que la persona enfermaba su trabajo, sus relaciones familiares, personales, su economía, su cuerpo sin poder explicarlo. Aún suponiendo que había una causa externa que lo había enfermado, se veía la mayoría de las veces que no había causa externa, sino interna pero no había una teoría que pudiera dar cuenta de ello. 

 

Y con sorpresa se observaba que ante un mismo hecho externo, algunas personas enfermaban y otras no, por lo tanto, se pensó que hay algo dentro de todo sujeto que lo lleva a una vivencia exitosa o fracasada en  relación con todos los aspectos de su vida. 

Éxitos/fracasos regulados por la culpa y por el manejo de la instancia casi omnipotente que es el Superyó o conciencia moral del sujeto. 

 

No solo fracasa quien quiere sino el que puede. Enfermar la vida (amores, trabajo, familia, dinero ) es más una decisión de nuestro deseos inconscientes que de la propia realidad. Y para los conciencialistas/racionalistas, diremos que la persona bajo sus deseos inconscientes, puede utilizar cualquier circunstancia de su vida real tanto para triunfar como para fracasar. 

 

Por lo tanto, si el psicoanálisis es una ciencia nueva, tiene que tener un objeto de conocimiento que le pertenezca y ese objeto que le pertenezca como conocimiento, ha de tener las características de transformación si le aplicamos un trabajo con un instrumento teórico. 

Decimos que para el psicoanálisis ese objeto es el inconsciente y decir esto es decir que la vida psíquica (mental) ha cambiado su mirada. Ya no mira desde donde comprende o ama, sino que mira desde no sabe. Ciencia, entonces, que abre un nuevo campo ideológico, de un saber, no sabido por el sujeto. 

 

La palabra sujeto es una palabra que se genera como oposición filosófica a la palabra hombre. Entonces  como ciencia, habremos de preguntarnos cada vez que hablamos del hombre, de qué hombre hablamos? Hablaremos de un hombre que está determinado tanto él como su vida por su sujeto psíquico.

 

Nuestro sujeto, el sujeto psíquico, será el sujeto de las emociones y de las conductas, el sujeto de la vida cotidiana, el sujeto que ama, que sufre, que odia, que tiene ideales, que tiene ilusiones, ése es nuestro sujeto. Sujeto que a partir de Freud – el descubridor del psicoanálisis- transcurre sujeto a su pensamiento inconsciente. Por lo tanto no hay ya sujeto de la conciencia, ni de las percepciones, ni de las argucias de su propia razón. Sino que desde el psicoanálisis hay un sujeto que habla, siente en mi sin yo saberlo. 

Y de no ser así ¿por qué sufrimos sin saber ni entender las causas de nuestro padecimento?.

 

El psicoanálisis nos dice que nuestro pensamiento consciente pasa a formar parte de nuestro aparato perceptual, por lo tanto pasa a ser ilusorio aquello que pienso conscientemente de mi vida, tan ilusorio como cuando veo girar el sol alrededor de la tierra. Miramos el sol,  nos damos cuenta que es un astro, desconozco su movimiento real y confundo por real, que el sol gira alrededor de la tierra, cuando ese es su movimiento aparente.

Estoy en la tierra y la tierra tiene varios movimientos, entre ellos el de rotación y traslación. Esto hace que percibamos el sol dando vueltas alrededor de la tierra.

 

La teoría copernican (contraria a la ptolomeica)  nos dice que esto es una ilusión de nuestros sentido, que aquello que creo cierto, simplemente es ilusorio, que eso que veo, es ilusorio porque el movimiento real es diferente a lo que estoy viendo. 

 

En el campo de los fenómenos psíquicos es el campo de la vida cotidiana del sujeto del inconsciente y decimos que todo aquello que puede ser percibido, sentido o pensado por el sujeto en su aparato perceptivo consciente es ilusorio. El no ama a quien dice amar, él no odia a quien dice odiar, él no se inhibe frente a lo que cree que se inhibe, ni él fracasa por lo que cree fracasar. Ilusorio. Es por otra causa.

 

A partir de la teoría del Inconsciente las cosas van a ser otras cosas de lo que son y esto nos resulta difícil comprenderlo cuando se trata de nuestra vida, porque creemos en lo que sentimos y sentimos mas de lo que pensamos. 

 

El niño, nace precoz para vivir, el niño nace prematuro, insuficiente, sin coordinación de su sistema nervioso, sin visión, sin regulación de su aparato circulatorio, ni de la temperatura. El niño nace al borde de la muerte. Tan al borde la muerte nace que la persona, máquina que pueda hacer los movimientos que le permitan vivir, ya que él no los puede realizar, será la función madre ( Célula narcisista que hablará de una dependencia tal que tendrá como recompensa para el niño, no morir ) 

 

La dependencia del niño con esta función no está en la función, está en la prematuración, en la precocidad del nacimiento del cachorro humano. La función madre tendrá la característica de la totalidad, por ser realmente como función la de ser capaz de dar al niño todo lo que necesita para no morir. Ya que el niño no puede lo que pueden otros animales nada mas nacer, por ejemplo el chimpancé.

 

No solo somos animalitos cuando nacemos, no somos ni humanos porque no podemos hablar, ni caminar ni ir hacia los objetos que nos estimulan. Ve a su alrededor pero no puede alcanzarlo. Ve su imagen en el espejo y no puede ni reconocerla, algo que los monos recién nacidos si pueden hacen. 

 

El psicoanálisis se ocupa de ese momento fundante para el hombre que es el pasaje que todo humano tiene que atravesar y es desde la animalidad a la humanidad. El inconsciente justo se funda en ese pasaje de lo animal a lo humano, de ahí que lo animal subyace en nosotros.

La relación tan íntima con la madre que le permite no morir en ese recorrido, dejará en nosotros rastros inolvidables ya que cualquier angustia, ansiedad, miedo, quedaba calmado con aquel abrazo. Esta relación con la madre deja huellas tan imborrables, tan inmortales para el sujeto que las padece que le acompañará hasta su muerte con el nombre de deseo inconsciente. El deseo de retorno, de volver a la célula narcisista, a la quietud, preferir no hacer y que nos lo den todo hecho, perseguirá al ser humano de por vida. NO solo todo reclamo, no solo toda demanda y necesidad era satisfecha, sino que no había en el mundo ningún otro que la necesitara mas que yo, solamente yo y que ella la función, no dejaba que yo muriera. No tenía en el mundo a nadie que necesitara y ella la única que podía dar al único que necesitaba. No éramos dos, éramos uno. 

 

Solamente la presencia de un otro en ella, hará que el niño llegue a darse cuenta de ella a parte de mi, también necesita de otro para ser. 

Hay un momento donde el niño, su cuerpo y el cuerpo de la madre, son el mismo cuerpo, donde él y el otro no son mas que él y su propia imagen. 

 

Con la aparición del padre, para algunos la ley, el orden, el lenguaje, el niño comenzará a relacionarse con una madre diferente a la que se relacionaba hasta ese momento. Un madre que frente a él ha quedado desprestigiada por no tener todo lo que a él le correspondía, en tanto ahora ella además de a él, desea a otro.

 

De esta manera para poder darme cuenta que somos dos, tenemos que ser tres. El niño, las personas no distinguen su cuerpo del otro, sino aparece otro cuerpo, el tercero y aquí se produce una partición y nada será como al principio, por lo tanto el niño tiene que mantener con la madre dos relaciones, una la ideal que se hará inconsciente y otra real donde ella es compartida con los hermanos, el padre, su trabajo y por eso la amará pero también la odiará, ya que cae presa del campo de los celos.

 

A esta disociación, partición, fase del espejo, la refieren como el Complejo de Edipo y es el pasaje que todo ser humano tiene que atravesar para pasar de cachorro animal a humano. De vivir pegado a ella a despegarse y vivir en un mundo donde a parte de él y ella están los otros. Momento mítico también fundamente de los celos. 

 

Por lo tanto vemos que una persona sola no existe, no solo que no existe, sino que no puede constituirse como humano. El psicoanálisis dice que la humanidad no es algo que nace con el hombre, sino que a ella hay que acceder. Todo afán de conseguir las cosas solo es para no aceptar la existencia de los otros, por lo tanto es para negar este momento de partición del sujeto. 

 

Si es a través de la palabra con la que se va conociendo el mundo y las cosas, la palabra es lo que nos constituye como personas. El lenguaje, el habla, son inconscientes,  llegando a decir que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, sabiendo que lo que el niño aprende es lo que no se modifica nunca, lo que se transmite de familia en familia, y es la ideología. Y se acaba sintiendo, amando y padeciendo de lo mismo que la familia, ya que la ideología tiene la característica de no transformarse, son los conceptos, las definiciones de lo que es el amor, la pareja, el trabajo, el dinero, el mundo, la vida y la muerte. Es como es, como siempre ha sido. Eso es la ideología. Las definiciones establecidas de cómo tienen que ser las cosas. 

 

Analizado así, las posibilidades  de ser uno con nuevas combinaciones se complica porque el ser humano vive en la ideología, de ahí que le sea tan complejo a veces hacer algo diferente a lo que ha recibido de la familia y de lo social porque de un modo otro, todo está establecido ideológicamente. Si le sumamos el desconocimiento que la persona tiene de sí mismo, las posibilidades disminuyen cuando no sabemos manejar el deseo inconsciente, que si bien es nuestra fuerza motora, debemos saber que todo deseo de adulto tiene una raíz en un deseo infantil reprimido. 

 

Con la falta de conocimiento sobre uno mismo, el sujeto siente que algo no termina de madurar en él hasta el punto que decimos que de madurar madura el yo pero el inconsciente permanece inalterable al tiempo porque veremos que el inconsciente es atemporal, de ahí que los recuerdos, los deseos permanezca inalterable a pesar del paso del tiempo. 

 

El psicoanálisis establece que ahi un yo consciente pero a la vez hay un yo latente inconsciente que ejerce un fuerte dominio sobre la conciencia. Con el instrumento psicoanalítico podremos detectar las estructuras latentes que sobredeterminan nuestra manera de amar, desear, trabajar y relacionarnos. 

 

Comenzaremos a estudiar el psicoanálisis a través del texto la Interpretación de los Sueños. Freud elige los sueños para producir la teoría del inconsciente porque soñar, soñamos todos. tanto las personas sanas como las enfermas y los sueños no se diferencian en una sana de otra enferma. Soñar sueñan todas las personas y el que no recuerda es porque reprime fuertemente sus sueños. En el soñar veremos que el hombre piensa donde no es que es pensado, que él no piensa, que la verdad está en otro lugar de donde él cree que está, que  los síntomas y la forma de vivir que tiene en su personalidad tiene que ver con sus deseos infantiles reprimidos. 

 

Copérnico descentró al ser humano de creer que era el centro del Universo, Darwin descentra al sujeto biológico diciéndole que no era el centro de la creación sino un eslabón de la cadena de los seres vivos y Freud, que la conciencia no es el centro de la vida psíquica. Estas tres heridas narcisisticas, al día de hoy siguen sin estar aceptadas por el hombre. 

No acepta que su posición en el sistema social donde vive está determinado por fuerzas mayores que la conciencia. NO elijo la clase social que tendré, tampoco si seré perverso, neurótico o psicótico. No elijo modalidad, mi personalidad, no elijo mi trabajo. No soy el que elige la novia con la que me voy a casar, ni la mujer con la que tendré hijos, no soy yo el que decide el rumbo de mi pensamiento, sino que es el Otro: el inconsciente. 

 

En su primera tesis de la Interpretacion de los sueños, Freud nos dice que los sueños son interpretables, es decir, que tienen u sentido para la vida psíquica del soñante. Que este sentido no aparece en el sueño hasta después de la interpretación psicoanalítica. Y desde el sueño contado accederemos al deseo inconsciente que lo generó. Desde cómo actúa o se muestra la persona podemos acceder a los deseos inconscientes que motivan dicha conducta. El inconsciente no existe hasta que el sujeto no habla. De ahí que todo lo que le sucede al sujeto, puede ser descifrado. Ya que sus éxitos como sus fracasos, están cifrados y deben ser descifrados para entender el deseo que lo motivó.

 

 

 

 

 

 

 

APLICACIONES DEL SEMINARIO.

 

¿Para qué sirve?

 

En este seminario vamos a conocer  la estructura de la mente o aparato psíquico. Aparato psíquico que es igual en todas las personas pero según su funcionamiento se generan los diferentes tipos de personalidad y caracteres. Por lo tanto, conocer el funcionamiento de nuestra propia mente y la de los demás nos dota de un instrumento valioso y poderoso para comprender y entender las relaciones que establecemos en cada uno de los ámbitos de nuestra vida y así mismo entender las relaciones que las personas tienen con sus vidas. 

 

Si no logramos comprender lo básico de cómo se establece una relación humana, difícilmente podemos comprender nuestras relaciones amorosas, sexuales, laborales y empresariales. 

 

Aprenderemos también la teoría de grupos y conoceremos la energía que liga a un grupo, que la desliga, pero sobre todo tendremos al alcance un instrumento para saber gestionar grupos de trabajo y empresariales. Saber ocupar funciones de liderazgo, algo muy complejo sobre todo de entender y gestionar. 

 

Comprenderemos cómo funcionan los mecanismos del arte y de la creación, pues dentro de todo ser humano hay un pintor, un cantante, un escritor, un empresario, un cineasta, un diseñador.. el arte también es una expresión de nuestro inconsciente, sólo hay que dejarlo salir y enfocarlo a la creación. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 27 de diciembre de 2020

¿Qué es la personalidad demandante?

  

 

Personalidad demandante.

 

La definimos como una persona que continuamente está pidiendo atención, amor, cariño, afecto y exclusividad. El perfil de estas personas es que por mucho que se les da, parece que nada las satisface o la satisfacción es momentánea y temporal. 

Suelen ser personas con un nivel de frustración alto, es decir, cualquier demora en recibir lo que demandan ya sienten frustración tanto con la pareja, los amigos y la familia. 

Es un perfil muy inestable de personalidad pues por mas que le dan, nunca siente recibir todo lo que demanda y cuanto mas piden, mas demanda. Muestran mucha inseguridad en las relaciones interpersonales y tienen tendencia a someterse a las relaciones en cuanto sienten que son queridas o son el foco de atención de los otros. 

No toleran los límites, ni tampoco los tiempos, es decir todo tiene que ser cuando piden y lo quieren recibir inmediatamente, de ahí que la espera, les produce mucha frustración y angustia.

Suelen ser personas que explotan emocionalmente cuando sienten que no reciben lo que piden, así mismo son tremendamente celosas y siempre tienen que tener un grado de exclusividad para poder estar tranquilos.

 

Si analizamos psicoanalíticamente este perfil de personalidad, observamos que tiene su origen en la infancia, en la relación con los padres y con los hermanos. El niño demandante suele ser un niño al cual, los padres han acostumbrado a darle todo de manera inmediata y cuando deja de ser así, es cuando se les genera el sentimiento de frustración, que lo toleran bastante mal por su manera de ser inmadura.

El perfil del demandante también se origina en la relación con los hermanos. Cuando observa que un hermano es atendido antes que él, se le desencadena los celos, la frustración y un malestar manifiesto que tienden a exteriorizarlo en forma de rencor, llanto, rabia e ira.

Podemos decir que la personalidad demandante no ha madurado y lo que realmente demanda es amor, es decir, quieren ser y ocupar siempre el foco de atención y del amor de los otros: pareja, familia, amigos, compañeros de trabajo. 

Demandan continuamente un amor, una atención y un cariño pero infantil. Ser el objeto de prioridad de las personas, que sería lo mismo que desplazar a los demás la antigua relación infantil que tuvo con su familia, especialmente con los padres. Por lo tanto es una demanda de amor inconsciente infantil pero demanda de amor y atención de las figuras paternas. Para solucionarlo, necesitan acudir a terapia psicoanalítica. 

domingo, 29 de noviembre de 2020

¿Por qué se pierde el deseo?

Aclaremos que el deseo no se pierde; se desplaza, se reprime, se sublima, se condensa pero jamás se pierde. Numerosas personas afirmar haber perdido el deseo por la persona que aman y aún queriéndola afirman que ya no sienten apenas o ningún deseo hacia ella aunque la sigue queriendo. Por lo general el deseo tanto para el hombre como para la mujer es del orden de instinto de la reproducción sexual, lo que quiere decir que muchas personas cuando tienen hijos, les desaparece el deseo porque la función del mismo era el de reproducirse. La persona va reprimiendo su deseo o la energía del mismo la desplaza a otros lugares pero se puede llegar alejar de las relaciones sexuales porque el sexo sin más, solo por el hecho de tenerlo muchas personas de manera inconsciente no lo conciben e incluso lo rechazan y en su lugar aparece una ternura hacia el otro que sustituye el deseo sexual.

Sin embargo, la fuerza del instinto sexual tiende a buscar salida, motivo por el cual el ser humano se fija en otras personas y llega a desearlas incluso en silencio, cuando se haya comprometida. 

A veces la fuerza del deseo es tan grande que surge la infidelidad oculta y aún teniendo pareja, el deseo sexual se satisface fuera de la relación porque dicha energía es complicada de manejar y si bien se puede sublimar, reprimir o aceptar, un mal manejo y entendimiento del deseo puede llegar a enfermar a la persona por la represión que sobre el mismo ejerce la conciencia. 

El deseo por lo tanto como fuerza humana no se puede aniquilar, no podemos hacer que desaparezca porque cuando el mismo desaparece supone la muerte de la persona, es decir, una persona que deja de desear, pierde toda relación con el mundo y también con la vida. 

domingo, 22 de diciembre de 2019

AVANCES EN EL CONOCIMIENTO Y TRATAMIENTO DE LA DEPRESION

Toda depresión tiene un comienzo, un desarrollo y una aparición. Sentirse triste es normal pero el sentimiento de tristeza, cuando se alarga en el tiempo, comienza a haber una pérdida de interés por hábitos que antes nos ilusionaban, apatía, melancolía por cosas pasadas, sentimiento catastrofista con respecto al futuro, llanto, cansancio, alteración de sueño, inquietud, malestar general sin saber las causas exactas, son síntomas de depresión. Su aparición, así como el efecto extraño de no poder controlar dicho estado anímico junto a una dificultad para abordar el día a día, hacen pensar que algo se instaló en la mente, en el psiquismo que ha determinado nuestra forma de actuar con diferencia a lo que anteriormente éramos o pensábamos. 
Según los estudios que llevo realizando desde hace mas de veinte años, he comprobado tanto en adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos que todos pasaron por un momento de sus vidas, donde aconteció una pérdida. Las pérdidas para el ser humano pueden ser varias, desde perder a un ser querido, una amistad, una pareja, un trabajo, un país, una etapa de la vida, etc, y dejan un vacío emocional que la persona no siempre lograr compensar con otras ganancias. Hay situaciones de pérdidas que son irreparables (como la muerte de los padres, de un hijo tempranamente, de un hermano por enfermedad …) y el vacío emocional deja una huella, una tristeza crónica donde la persona no sólo descubre la muerte, sino que puede visualizar su futura muerte. De manera que hay algo en el depresivo que no solamente llora por la perdida de lo querido, sino que llora por lo que mas quiere: así mismo. Las pérdidas que vamos teniendo a lo largo de la vida, nos van anunciando la gran pérdida que somos nosotros mismos, siendo así que la persona depresiva abandona en cierto modo el deseo de vivir porque sabe que va a morir. El psicoanálisis de Freud, nos dice que el aparato psíquico está conformado a través de complejos mecanismo de defensa para negar nuestra mortalidad, siendo así que la percepción de muerte siempre es ajena a uno mismo. Vemos la muerte como algo ajeno, es decir, se mueren los otros pero no yo. Hasta que las circunstancias vitales de la vida, nos traen pérdida cercanas y justo ahí es donde esa pérdida nos “toca el alma” Estamos en el mismo camino que otros y tarde o temprano, nos llegará. En el trastorno depresivo, hay una alteración química cerebral como consecuencia de la descompensación que nuestro psiquismo ha provocado sobre lo orgánico. Sabemos que las emociones son capaces de interactuar sobre el sistema cardiorespiratorio (taquicardias, agitación respiratoria ) digestivo (diarreas, estreñimiento ) genito urinario (impotencia, falta de orgasmo ) y también neurológico.
Debemos prestar atención y reponer los valores químicos a sus valores normales (uso de medicación temporalmente cuando el trastorno es severo) y mediante la técnica psicoanalítica, analizar la perdida de deseo junto a la pérdida o pérdidas que la persona no ha logrado elaborar. Ante los primeros síntomas depresivos, se recomienda comenzar con un psicoanálisis de la pérdida acontecida para la persona. Normalmente las personas dicen ser fuertes para superarlo, sin embargo, el ser humano es triste por naturaleza y algo del final se le anuncia con frecuencia en la vida. De eso se trataría la terapia de la depresión con psicoanálisis, enseñarle a vivir aun sabiendo que va a morir. 
            

domingo, 10 de noviembre de 2019

Psicoterapia (Tratamiento por el espíritu- la magia de las palabras-)

Psique es una palabra griega que significa “alma”, por lo tanto, el tratamiento psíquico (psicoterapia) ha de llamarse el tratamiento del alma.
Tratamiento psíquico sería el tratamiento de los trastornos anímicos que actúan directa e inmediatamente sobre lo anímico del ser humano. El medio a través del cual se lleva a cabo, es la palabra: instrumento esencial del tratamiento del estado de ánimo. 
A la gran mayoría de las personas les es difícil comprender que ciertos trastornos corporales (donde no hay causa orgánica que los justifiquen) y del alma puedan ser eliminados por “meras palabras” del especialista. Como si estuviera dotado de magia para llevar a cabo la curación a través de la palabra y sin embargo, las palabras que usamos cotidianamente, así cómo los efectos que sobre nosotros producen, no son otra cosa que “magia atenuada”, como dice Freud en su obra de 1905, sobre Psicoterapia. El método psicoanalítico, como ciencia de la salud, ha logrado restituir a la palabra humana, una parte de su antigua fuerza mágica. 
La medicina acepta la innegable relación que existe entre los trastornos corporales y el estado de ánimo. Cuerpo y mente, dos entidades unidas e indivisibles entre si donde vemos que la vida anímica puede tener una cierta autonomía con respecto al funcionamiento del cuerpo. Numerosos casos clínicos dentro de la medicina plantean retos médicos cuando  aparecen sin causas orgánicas determinantes, simplemente aparecer y la causa es desconocida. Síntomas muy variados, desde dolores de cabeza que impiden a la persona trabajar, trastornos digestivos e incluso cardiacos que guardan relación con factores externo (estrés, problemáticas de pareja, familia etc ) y que alteran profundamente las condiciones de vida. Tenemos un ejemplo reciente del ex portero del Real Madrid, Iker  Casillas, jugador y atleta profesional que tuvo un infarto de miocardio y que pudo guardar relación con un estado de ánimo profundamente deprimido y melancólico que mostró en las redes sociales. 
Este tipo de personas no deben ser consideradas como enfermos del corazón, del aparato digestivo o neurológico, pues su patología corporal guarda íntima relación con una problemática psicológica. Se le considera personas nerviosas con padecimientos funcionales del sistema nervioso. 
Cuando se estudia a este tipo de personas, se confirma que sus signos clínicos tiene por origen una influencia alterada de su vida psíquica sobre su organismo, o sea, que la causa directa del  trastorno que padecen debe buscarse en el psiquismo. 
Solo si estudiamos lo patológico, podemos llegar a comprender lo normal. El ejemplo más común de acción psíquica sobre el cuerpo, que lo podemos observar en cualquier individuo, son lo que llamamos la expresión de las emociones. Casi todos los estados anímicos de una persona se exteriorizan por tensiones y relajamientos en su musculatura facial, la sudoración de la piel, la sequedad o segregación bucal, el movimiento de piernas o manos, alteraciones en la actividad cardiaca, etc. Los estados anímicos denominados afectos y la manera en que participan en el cuerpo es a veces tan llamativa que no podemos negar su influencia y aparición. El miedo, la ira, los celos, la envidia, el odio, el amor, el placer sexual, etc, producen muchas y variadas reacciones corporales. Los estados depresivos, producen cansancio, inapetencia, falta de interés, necesidad permanente de dormir, rechazo de vida sexual. Así mismo, comprobamos que bajo la influencia de situaciones llenas de felicidad, observamos cómo el organismo florece y la persona recupera incluso manifestaciones del carácter de su juventud. 
Los afectos, mayormente los depresivos, causan enfermedades directas del sistema nervioso, con alteraciones anatómicas demostradas, así como en otros órganos. Observamos que  enfermedades ya establecidas empeoran cuando la persona está influida por un afecto tumultuoso. No cabe duda que la duración de la vida puede ser abreviada por la influencia de afectos depresivos. Los afectos, en el sentido estricto, se caracterizan por una particular vinculación con los procesos corporales.
Los dolores, en cualquier parte del cuerpo, se intensifican cuando se fija la atención sobre el dolor y se atenúa o desaparece cuando la persona deja de prestar atención y la pone en otro lugar. La fijación de la atención o de la voluntad nos hace ver cómo influye el propósito de curación o la voluntad de morir, en el desenlace de algunas enfermedades, aún graves.
Observamos que el estado de “expectación” frente a la curación influye de manera positiva en la recuperación de ciertas afecciones orgánicas. Al contrario cuando hay falta de expectación ante la curación o mejora y un estado de ánimo decaído, empeora una enfermedad. 
Las “curaciones milagrosas” de los creyentes que recurren a la peregrinación, poseyentes de fe, guarda relación con los poderes anímicos: la reputación de un lugar milagroso, la multitud exaltada por la fe, la misericordia divina que se vuelca sobre unos pocos de los muchos que la solicitan, producen una conjunción de fuerzas poderosas de las que nos sorprendemos porque en ocasiones realmente alcanza el objetivo perseguido. (continuará)


domingo, 22 de septiembre de 2019

CADA VEZ NOS ENFERMAMOS ANTES DE LA MENTE

Según la OMS, los trastornos mentales aumentan cada vez mas. Mayor tasa de suicidios, depresión, ansiedad y angustia, trastornos somáticos (infartos), alteraciones del carácter, mayores tasas de soledad, bipolaridad, etc, tienen la peculiaridad que comienzan cada vez a edades mas tempranas. Las causas incidentes hacen referencia a factores externos estresantes frente a un aparato psíquico débil en las personas que no puede tolerar dicha presión de la realidad.
Podemos decir que las causas por lo tanto son internas, es decir, intrínsecas al individuo, de manera que algo de lo que hay externo a él no puede afrontarlo como debería, es decir, ausencia de mecanismos mentales. Sin embargo, no vamos a echarla toda la responsabilidad a la realidad porque otro tipo de personas abordan la realidad de manera distinta y no logran enferman. ¿Radica la causa en la estructura de nuestra mente? Podemos afirmar que es así.
El psicoanálisis, es una rama de la psicología que responde preguntas al porque se deprimen las personas, se obsesiona, se ansían, se suicidan, enloquecen, se maltratan. Para ello debo comprender la relación conflictiva que la persona tiene consigo misma. De esto trata mayormente el psicoanálisis. Una parte de nuestra psiquis, nuestro yo, que tiene una parte consciente y otra inconsciente, vive sometido bajo la presión de fuerzas externas pero también internas. Aspecto que nadie puede negar aunque las desconozca. La presión que la realidad ejerce sobre nuestro yo puede provocarnos la huída, es decir, frente a algo externo que no toleramos, emprendemos la fuga, nos apartamos. Pero ¿conocemos las fuerzas internas que nos asedian, nos invaden la conciencia y contra las cuales debemos también enfrentarnos? En la parte inconsciente de la personalidad, se halla reprimidos nuestros instintos, nuestros deseos, la agresividad, los conflictos infantiles sin resolver y un sinfín mas de elementos que se encuentran en dicha parte de nuestra estructura mental. Que se hallen reprimidos, no significa que no accedan a la conciencia y de hecho, la magnitud a veces de dichos elementos es tan fuerte que no podemos evitar que aparezcan en la conciencia, invadiéndola y convirtiéndose en esa voz interior que no calla, hasta el punto que puede desequilibrar al yo que no sabe cómo silenciarla. Ese desconocimiento de la parte pulsional de la psiquis llamada inconsciente, es nuestra fuente de energía vital, pero que debe ser tamizada, filtrada, depurada a través de unos mecanismos psíquicos para que hagamos uso de ella. Sin embargo, en el inconsciente, las pasiones humanas infantiles como los celos, el odio, el amor posesivo, el narcisismo infantil etc, conforman nuestro carácter con la característica que las personas que enferman, presentan ciertos aspectos inmaduros en su forma de ser, hasta el punto que aquello de sí mismos que no tenía por qué ser perturbador, se convierte en fuente de conflictos. Hay un choque de intereses entre lo que las personas desean y lo que la realidad les exige, de manera que no siempre obtenemos las respuestas de la realidad como quisiéramos y debemos “esperar”. Esa espera, a las personas con carácter inmaduro o infantil, les sume en un estado de conflicto consigo mismo y se atacan a sí mismos auto despreciándose o descalificándose sintiéndose no merecedor de nada. Y este conflicto entre lo externo y lo interno, en el cual se haya en medio nuestro “yo”es lo que termina produciéndose la enfermedad. (continuará)

domingo, 31 de enero de 2016

DOS MOTIVOS DE CULPA EN EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO TOC

La culpa que padece el paciente con toc siempre es una respuesta a la aparición en su conciencia de deseos infantiles que se hallaban reprimidos y que ahora se manifiestan en su conciencia.

El deseo de matar al padre o a los hermanos es un disfraz que encubre los celos que sintió hacia el padre por ser la pareja de la madre y hacia los hermanos por que tuvo que compartir el amor de la madre con ellos.
Por eso que la imagen o la idea de asesinarlos, encubre el deseo de ser exclusivo para la madre, algo que todo niño ha deseado alguna vez.

Es muy frecuente asociar el temor homosexual como síntoma en el Toc. Con facilidad descubrimos que los pacientes que sufren toc con temor homosexual, suelen tener hermanas bellas hacia las cuales en su infancia o adolescencia sintieron inclinaciones amorosas y sexuales hacia las mismas. O fijaciones amorosas y sexuales hacia la madre en los hijos únicos que padecen toc, también podemos ver un temor homosexual.

La manera que tendría el toquiano de defenderse contra este deseo incestuoso o prohibido hacia las hermanas o hacia la madre sería bajo la formula: tú no deseas a tus hermanas ni a tu madre porque tú eres homosexual.

Digamos que aunque el toc sea un disfraz, tras sus síntomas, la culpa que siente es una respuesta emocional  porque intuye algo de lo que él mismo se acusa. Si tiene culpa por sus deseos asesinos es porque sabe que le gustaría ser único para su madre.
Si tiene culpa por ser homosexual es porque intuye deseos heterosexuales hacia las mujeres de su familia… Son dos claros ejemplo de cómo el toc disfraza algo que el mismo toquiano intuye pero le horroriza aceptar.




domingo, 17 de enero de 2016

¿Qué se reprocha el obsesivo?

El reproche obsesivo y el castigo son dos de las características más frecuentes en el trastorno obsesivo compulsivo.
Lo que tanto le perturba es la voz de la conciencia, siempre reprochante, acusadora y castigadora.

El “yo” de toquiano siempre es una constante batalla contra sí mismo, contra otro de él mismo que le habla, le critica, le obliga a hacer cosas que no quiere, le condena, le amenaza. El toquiano vive dominado por una parte inconsciente de la personalidad.

Le atormenta y le hace vivir en la celda de los pensamientos obsesivos, en los rituales a los cuales no puede evitar estar sometido para lograr una calma a su espíritu.

El reproche siempre es moral: no sirves para nada, eres mala persona, tienes malos pensamientos, tienes deseos que no son buenos. Si la gente supiera lo que piensas, no te mereces nada bueno…. Comprobamos que no deja de ser un penoso sentimiento de culpabilidad por algo que el toquiano llevó a cabo o deseó y ahora se reprocha la naturaleza de sus deseos.

La culpa solo puede venir por desear hacer algo o haber hecho algo de lo cual se obtuvo alguna satisfacción. Eso que alguna vez el toquiano quiere llevar a cabo es de lo que ahora se culpa, pues tras el reproche es porque hay un deseo “condenable” de llevarlo a cabo. Es castigado por lo que desea.

Llama poderosamente la atención que numerosos sujetos con toc, tengan pensamientos agresivos obsesivos hacia las personas o seres queridos. Matar al padre, al hermano, a la pareja, al propio hijo… Esta serie de pensamientos agresivos son el resultado de deseos inconscientes que en algún momento o por alguna circunstancia han rozado la conciencia del toquiano.
Todo niño tiene sentimientos hostiles hacia los padres o hermanos por cuestiones de celos. Así mismo, es fácil despertar en un niño agresividad cuando se le ponen límites a su actividad. Siempre que el padre o la madre le marcan límites y no le dejan hacer lo que quiere, se despiertan en él sentimientos agresivos de carácter sádico que tras su represión quedan en la parte inconsciente de la personalidad.

Cada vez que algún ser querido despierta su agresividad, vuelven los deseos sádicos que alguna vez con anterioridad fueron sentidos por el obsesivo hacia ellos.


Hay por lo tanto un constante retorno, un volver a encontrarse con algo ya sentido alguna vez y esta es la causa del reproche: el encuentro con una parte contraria de sí mismo que funciona de manera independiente dentro de la mente del paciente obsesivo ( continuará)