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domingo, 13 de octubre de 2019

Todos somos bisexuales (pero no se asustes)

domingo, 31 de enero de 2016

DOS CAUSAS DE CULPA EN EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO

DOS MOTIVOS DE CULPA EN EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO TOC

La culpa que padece el paciente con toc siempre es una respuesta a la aparición en su conciencia de deseos infantiles que se hallaban reprimidos y que ahora se manifiestan en su conciencia.

El deseo de matar al padre o a los hermanos es un disfraz que encubre los celos que sintió hacia el padre por ser la pareja de la madre y hacia los hermanos por que tuvo que compartir el amor de la madre con ellos.
Por eso que la imagen o la idea de asesinarlos, encubre el deseo de ser exclusivo para la madre, algo que todo niño ha deseado alguna vez.

Es muy frecuente asociar el temor homosexual como síntoma en el Toc. Con facilidad descubrimos que los pacientes que sufren toc con temor homosexual, suelen tener hermanas bellas hacia las cuales en su infancia o adolescencia sintieron inclinaciones amorosas y sexuales hacia las mismas. O fijaciones amorosas y sexuales hacia la madre en los hijos únicos que padecen toc, también podemos ver un temor homosexual.

La manera que tendría el toquiano de defenderse contra este deseo incestuoso o prohibido hacia las hermanas o hacia la madre sería bajo la formula: tú no deseas a tus hermanas ni a tu madre porque tú eres homosexual.

Digamos que aunque el toc sea un disfraz, tras sus síntomas, la culpa que siente es una respuesta emocional  porque intuye algo de lo que él mismo se acusa. Si tiene culpa por sus deseos asesinos es porque sabe que le gustaría ser único para su madre.
Si tiene culpa por ser homosexual es porque intuye deseos heterosexuales hacia las mujeres de su familia… Son dos claros ejemplo de cómo el toc disfraza algo que el mismo toquiano intuye pero le horroriza aceptar.




domingo, 17 de enero de 2016

¿Qué se reprocha el obsesivo?

El reproche obsesivo y el castigo son dos de las características más frecuentes en el trastorno obsesivo compulsivo.
Lo que tanto le perturba es la voz de la conciencia, siempre reprochante, acusadora y castigadora.

El “yo” de toquiano siempre es una constante batalla contra sí mismo, contra otro de él mismo que le habla, le critica, le obliga a hacer cosas que no quiere, le condena, le amenaza. El toquiano vive dominado por una parte inconsciente de la personalidad.

Le atormenta y le hace vivir en la celda de los pensamientos obsesivos, en los rituales a los cuales no puede evitar estar sometido para lograr una calma a su espíritu.

El reproche siempre es moral: no sirves para nada, eres mala persona, tienes malos pensamientos, tienes deseos que no son buenos. Si la gente supiera lo que piensas, no te mereces nada bueno…. Comprobamos que no deja de ser un penoso sentimiento de culpabilidad por algo que el toquiano llevó a cabo o deseó y ahora se reprocha la naturaleza de sus deseos.

La culpa solo puede venir por desear hacer algo o haber hecho algo de lo cual se obtuvo alguna satisfacción. Eso que alguna vez el toquiano quiere llevar a cabo es de lo que ahora se culpa, pues tras el reproche es porque hay un deseo “condenable” de llevarlo a cabo. Es castigado por lo que desea.

Llama poderosamente la atención que numerosos sujetos con toc, tengan pensamientos agresivos obsesivos hacia las personas o seres queridos. Matar al padre, al hermano, a la pareja, al propio hijo… Esta serie de pensamientos agresivos son el resultado de deseos inconscientes que en algún momento o por alguna circunstancia han rozado la conciencia del toquiano.
Todo niño tiene sentimientos hostiles hacia los padres o hermanos por cuestiones de celos. Así mismo, es fácil despertar en un niño agresividad cuando se le ponen límites a su actividad. Siempre que el padre o la madre le marcan límites y no le dejan hacer lo que quiere, se despiertan en él sentimientos agresivos de carácter sádico que tras su represión quedan en la parte inconsciente de la personalidad.

Cada vez que algún ser querido despierta su agresividad, vuelven los deseos sádicos que alguna vez con anterioridad fueron sentidos por el obsesivo hacia ellos.


Hay por lo tanto un constante retorno, un volver a encontrarse con algo ya sentido alguna vez y esta es la causa del reproche: el encuentro con una parte contraria de sí mismo que funciona de manera independiente dentro de la mente del paciente obsesivo ( continuará)

domingo, 14 de septiembre de 2014

MECANISMO DE LAS OBSESIONES

Otra característica de los pacientes obsesivos es que son supersticiosos, pero se trata de una superstición que nada tiene que ver con las típicas supersticiones, sino que son consecuencia de su pensamiento obsesivo.  Cuando se encuentran bajo el domino de una obsesión, se les ocurre por ejemplo, toda clase de accidentes a los seres queridos que apoyan su convicción supersticiosa. Como el paciente que no tenía miedo al número 13, pero creía en los presagios y en los sueños proféticos, tropezaba con las personas cuando justo esta pensando en ellas. Una vez salió de viaje con la convicción de que no volvería vivo a su casa. Pese a esto también reconocía que esto le ocurría con cosas sin importancia pues cuando se trató de hechos importantes en su vida siempre fue por sorpresa y no hubo presagios, por ejemplo, la muerte del padre. Pero entender esto no modificaba que eso le aconteciera. El psicoanálisis mostró a este paciente, que la supersticiones que le acontecían él mismo colaboraba en la fabricación de las mismas, mediante los olvidos, la lectura ingenua, etc… El paciente recuerda que su madre cuando trataba de fijar una fecha de algo futuro, solía decir: “ tal dia o tal otro no podré, porque tendré que guardar cama”. Y en efecto, siempre pasaba acostada tales fechas.
Otra característica de estos sujetos es la necesidad de la inseguridad o de la duda. La necesidad de inseguridad es uno de los métodos que la neurosis emplea para extraer al obsesivo de la realidad y aislarle del mundo. Todo su esfuerzo es por

Evadir cualquier seguridad y poder permanecer en la duda. Por eso odian especialmente los relojes, en tanto no permiten la duda. Los obsesivos eluden toda aquellas informaciones que pudieran llevarle a una solución del conflicto. Con su inseguridad se adhiere a aquellos temas en que la inseguridad es generalmente humana y en los cuales todos permanecemos necesariamente expuestos a la duda. Tales temas son, ante todo, la paternidad, la duración de la vida, la supervivencia en el más allá y la memoria a la que solemos dar fe sin nada que garantice su exactitud. La cuestión con el padre que todo obsesivo varón tiene es para evitar el orden de generaciones, para evitar ser un mortal entre otros mortales, ser un eslabón de la cadena de generaciones. Vive como un muerto, sin deseos, para protegerse de la muerte. Los neuróticos obsesivos utilizan la inseguridad de la memoria para la producción de síntomas. En cuanto al poder que atribuyen a sus ideas y sentimientos, aunque se pueden considerar como un delirio, sin embargo todos los neuróticos obsesivos parecen tener ese convencimiento. Preguntado al obsesivo por tal convencimiento, lo refiere a hechos acontecidos en su vida. Como el paciente aquel que intentaba ocupar en el hospital una habitación en la cuya ya había estado y que le facilitaba las relaciones con una de las enfermeras, le dijeron que esta ocupada por un anciano. Inmediatamente pensó: ojala le parta un rayo.!! Quince días después despertó con la sensación de que tenía cerca de sí un cadáver y al levantarse supo que aquella noche había muerto el anciano. Otro recuerdo que corroboraba el supuesto poder de su pensamiento, se refería a una muchacha mayor que él , que habiéndosele declarado, le preguntó si la podría querer un poco, a lo cuál él la respondió negativamente. Poco después la muchacha se tiró por el balcón y el se reprochaba haber sido tan huraño,  pensando que habría estado en sus manos haber alargado la vida de aquella muchacha. Desde entonces, el poder de su amor y su odio tenía una razón de ser para él. Podemos decir que estaba en juego su preocupación por la muerte y en cuanto a su odio, no es que omnipotente pero de él provenían muchas de sus ideas obsesivas. Por no poder pensar la mortalidad del padre no podía dejar de desear su muerte, incluso cuando el padre ya había muerto. Este paciente mantenía una relación peculiarísima en relación a la muerte. Condolía cordialmente todas las muerte, iba a todos los entierros e incluso mataba en su fantasía a sus conocidos para condolerse con los sobrevivientes. Freud subraya los rasgos obsesivos del comportamiento del sujeto religioso, donde tanto en el obsesivo como en el religioso lo que les mueve a realizar los rituales es inconsciente a ellos. Los motivos que impulsan a la práctica religiosa son desconocidos para los creyentes, como los actos obsesivos lo son para los neuróticos.

domingo, 17 de agosto de 2014

¿A QUÉ LE TEME EL OBSESIVO?

La mayor o menor gravedad del trastorno obsesivo compulsivo guarda relación con el grado de represión del sujeto y con la cuantía de su moral o censura.
La angustia que siente el obsesivo permite ver su relación con su libido sexual, que sería de donde parte todo el conflicto que le lleva a hacer síntomas hasta de lo imposible.
El conflicto es una lucha donde  sus deseos inconscientes, tratan de imponerse en la conciencia. La conciencia moral del obsesivo suele ser la suma de la moral familiar y de la moral social. Digamos que frente a la aparición de sus deseos inconscientes, en el obsesivo, es la voz del padre, de la madre o de la conciencia social quienes juzgan dichos deseos.
El conflicto es un conflicto de intereses, porque si bien es cierto que el inconsciente del obsesivo-como el de cualquier persona- no piensa, no juzga y no calcula. De esto, ya se encarga el yo o la parte consciente de la personalidad. El inconsciente sólo quiere manifestarse en toda su expresión, si bien es cierto que la expresión de sus deseos siempre es amoral, es decir, para el inconsciente no hay censura, es energía en su estado puro, energía que tiene que canalizarse ya que la libido sexual inconsciente,  es la energía que mueve a la persona. Un ejemplo sería el petróleo crudo, hasta que no es refinado y pasa por una serie de procesos, no puede ser apto para usarse como energía. El inconsciente sería ese petróleo crudo que debe ser refinado para poder hacer uso del mismo. Lo que falla por así de decirlo en el obsesivo es el mecanismo de censura. Digamos que en los primeros años de la infancia, el obsesivo tuvo un descubrimiento sexual precoz que le hizo ser tolerante con aquellos deseos que acudían a su conciencia. El desarrollo de su moral con el tiempo es para contener aquellos deseos que alguna vez le proporcionaron un goce exquisito. Siendo así que muchos deseos de los obsesivo hacen referencia a niños, a la homosexualidad, hacia el padre, la madre, los hermanos. Todos las ideas obsesiva tienen relación con la primera etapa del desarrollo sexual humano. Lo que tuvo que ser censurado o reprimido, se postergó y ahora, hay una conciencia moral que actúa contra la manifestación en la conciencia de los deseos sexuales infantiles que debieron ser reprimidos y censurados en su momento pero que no lo fueron.

El obsesivo por lo tanto, a lo que tiene miedo es a su libido sexual. Al interés que lo sexual sigue despertando en él como cuando niño pero ahora, desde la actualidad y desde la conciencia moral ya no puede retomar lo que en su momento, fue fuente de placer infantil.

domingo, 8 de septiembre de 2013

SOBRE LA PREDISPOSICIÓN AL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO TOC



El problema de cómo y por qué una persona contra un trastorno obsesivo compulsivo, será la finalidad de este escrito. ¿Por qué una neurosis obsesiva y no una esquizofrenia o un trastorno somatoforme.?. Entre las causas de porqué en una misma familia, un hermano contrae un trastorno obsesivo y otro hermano una histeria, por ejemplo, nos hace pensar en una predisposicón de la persona. Las causas genéticas o hereditarias están descartadas dentro de las llamadas neurosis obsesivas. Hablamos de sucesos vividos por el individuo desde su mas tierna infancia, junto a los factores educativos familiares, como causantes del trastorno obsesivo compulsivo. ¿Desde qué orígenes debemos remitirnos? Nuestro yo, en su desarrollo, pasa por diferentes etapas. Hay una compleja y complicada evolución de la personalidad hasta llegar a su estado caractéristico en el adulto normal. Durante esta evolución, no siempre se desarrolla adecuadamente y en su progreso, observamos cuando psicoanalizamos a los pacientes obsesivos, que una parte de su desarrollo, se ha estancado y ha permanecido hasta la etapa actual es un lugar anterior del desarrollo, que llamamos “lugar de fijación” de manera, la persona ha retrocedido o se ha quedado detenida o fijada a esa etapa de su desarrollo mental.
El trastorno obsesivo presenta lo que llamaremos “una inhibición de la evolución” generalmente en el segundo periodo de la niñez (entre los seis y los ocho años ).
La neurosis obsesiva, se caracteriza por la aparición de síntomas de una manera temprana. Es muy importante el papel que desempeñan los impulsos de odio dentro del toc. Los sujetos analizados, refieren haber tenido conocimientos precoces sobre los asuntos sexuales, desde la más tierna infancia que de un modo activo trataron de imitar o bien, de un modo pasivo ejercieron una represión sobre el conocimiento precoz de la sexualidad y quedo relegado a fantasías sexuales donde la persona adquiría una posición pasiva frente sus deseos sexuales.
Durante el comienzo de la pubertad, estos descubrimientos sexuales quedan reprimidos y relegados al olvido, hasta que en un momento bien de la adolescencia o comienzo de la edad adulta, hacen eclosión y aparecen con fuerza en la conciencia. De este modo, la organización sexual queda detenida o se establece en una disposición a la neurosis obsesiva por unos condicionantes, entre ellos la moral, que determinan la sexualidad de la persona pero desde un estadio anterior a su evolución.
Podemos decir que las personas que padecen un trastorno obsesivo compulsivo, su sexualidad ha quedado detenida en una fase anterior a la sexualidad propiamente adulta. Fase en la que los impulsos sádicos jugaban un papel muy importante en el desarrollo sexual de la persona.
La disposición de la persona a mostrar sus tendencias sádicas guardan relación con una posición activa y la disposición a la tendencia masoquista supone ya una transformación del sadismo en masoquismo por desplazamiento sobre el propio yo. El masoquismo no deja de ser el sadismo pero vuelto hacia la misma persona.
Una persona con toc, padece de sexualidad inmadura, es decir, su sexualidad es infantil, en el sentido que su libido sexual ( energía ) está detenida en una fase del desarrollo sexual donde las tendencias sexuales violentas o sádicas deben ser reprimidas o civilizadas.
Decimos que el tokiano es una persona que no ha podido civilizar del todo sus tendencias o impulsos sádicos, siendo estos, los que producen el conflicto moral en el yo. El tokiano tiene fantasías de hacer o de hacerse daño y semejantes fantasías o pensamientos le producen un sentimiento moral de culpa que le lleva al “autocastigo” para calmar su penoso sentimiento de culpa por los “aberrantes pensamientos agresivos que tiene”. La formación de rituales, manias, fobia, angustia que la persona presenta, son modos de “contención” sobre sus deseos sexuales sádicos. Cuando no hay rituales, la persona puede vivir su neurosis a través de pensamientos inútiles que se le repiten una y otra vez, de manera contínua pero que agotan completamente a su yo, dejándole fatigado y a la vez calmado.
En el trastorno obsesivo compulsivo, hay una continua balanza o equilibrio entre la aparición de los deseos o impulsos sádicos y en su transformación en lo contrario: en un masoquismo moral pero vuelto hacia la persona. Es un hacer y deshacer. El obsesivo vive haciendo y deshaciendo y en esto, se le va la vida, digamos que toda su energía queda “secuestrada” en reprimir o “atar” a la mala persona que él mismo se siente. Cuando no lleva a cabo sus rituales, surge la angustia porque tiene la certeza de que sus malos pensamientos, se van a realizar. Solo la repetición, el ritual, el pensamiento obsesivo impuesto es capaz de calmar este penoso sentimiento de culpa que aparece en el tokiano. ( continuará )