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martes, 27 de febrero de 2018
domingo, 13 de marzo de 2016
domingo, 7 de febrero de 2016
domingo, 31 de enero de 2016
DOS MOTIVOS DE CULPA EN EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO TOC
La culpa que padece el paciente con toc
siempre es una respuesta a la aparición en su conciencia de deseos infantiles
que se hallaban reprimidos y que ahora se manifiestan en su conciencia.
El deseo de matar al padre o a los
hermanos es un disfraz que encubre los celos que sintió hacia el padre por ser
la pareja de la madre y hacia los hermanos por que tuvo que compartir el amor
de la madre con ellos.
Por eso que la imagen o la idea de
asesinarlos, encubre el deseo de ser exclusivo para la madre, algo que todo
niño ha deseado alguna vez.
Es muy frecuente asociar el temor
homosexual como síntoma en el Toc. Con facilidad descubrimos que los pacientes
que sufren toc con temor homosexual, suelen tener hermanas bellas hacia las
cuales en su infancia o adolescencia sintieron inclinaciones amorosas y
sexuales hacia las mismas. O fijaciones amorosas y sexuales hacia la madre en
los hijos únicos que padecen toc, también podemos ver un temor homosexual.
La manera que tendría el toquiano de
defenderse contra este deseo incestuoso o prohibido hacia las hermanas o hacia
la madre sería bajo la formula: tú no deseas a tus hermanas ni a tu madre
porque tú eres homosexual.
Digamos que aunque el toc sea un disfraz,
tras sus síntomas, la culpa que siente es una respuesta emocional porque intuye algo de lo que él mismo se
acusa. Si tiene culpa por sus deseos asesinos es porque sabe que le gustaría
ser único para su madre.
Si tiene culpa por ser homosexual es
porque intuye deseos heterosexuales hacia las mujeres de su familia… Son dos
claros ejemplo de cómo el toc disfraza algo que el mismo toquiano intuye pero
le horroriza aceptar.
domingo, 17 de enero de 2016
¿Qué se reprocha el obsesivo?
El reproche obsesivo y el castigo son dos
de las características más frecuentes en el trastorno obsesivo compulsivo.
Lo que tanto le perturba es la voz de la
conciencia, siempre reprochante, acusadora y castigadora.
El “yo” de toquiano siempre es una
constante batalla contra sí mismo, contra otro de él mismo que le habla, le
critica, le obliga a hacer cosas que no quiere, le condena, le amenaza. El
toquiano vive dominado por una parte inconsciente de la personalidad.
Le atormenta y le hace vivir en la celda
de los pensamientos obsesivos, en los rituales a los cuales no puede evitar
estar sometido para lograr una calma a su espíritu.
El reproche siempre es moral: no sirves
para nada, eres mala persona, tienes malos pensamientos, tienes deseos que no
son buenos. Si la gente supiera lo que piensas, no te mereces nada bueno….
Comprobamos que no deja de ser un penoso sentimiento de culpabilidad por algo
que el toquiano llevó a cabo o deseó y ahora se reprocha la naturaleza de sus
deseos.
La culpa solo puede venir por desear
hacer algo o haber hecho algo de lo cual se obtuvo alguna satisfacción. Eso que
alguna vez el toquiano quiere llevar a cabo es de lo que ahora se culpa, pues
tras el reproche es porque hay un deseo “condenable” de llevarlo a cabo. Es
castigado por lo que desea.
Llama poderosamente la atención que
numerosos sujetos con toc, tengan pensamientos agresivos obsesivos hacia las
personas o seres queridos. Matar al padre, al hermano, a la pareja, al propio
hijo… Esta serie de pensamientos agresivos son el resultado de deseos
inconscientes que en algún momento o por alguna circunstancia han rozado la
conciencia del toquiano.
Todo niño tiene sentimientos hostiles
hacia los padres o hermanos por cuestiones de celos. Así mismo, es fácil
despertar en un niño agresividad cuando se le ponen límites a su actividad.
Siempre que el padre o la madre le marcan límites y no le dejan hacer lo que
quiere, se despiertan en él sentimientos agresivos de carácter sádico que tras
su represión quedan en la parte inconsciente de la personalidad.
Cada vez que algún ser querido despierta
su agresividad, vuelven los deseos sádicos que alguna vez con anterioridad fueron
sentidos por el obsesivo hacia ellos.
Hay por lo tanto un constante retorno, un
volver a encontrarse con algo ya sentido alguna vez y esta es la causa del
reproche: el encuentro con una parte contraria de sí mismo que funciona de
manera independiente dentro de la mente del paciente obsesivo ( continuará)
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ansiedad,
fobia,
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terapia,
toc,
toc homosexual
domingo, 8 de marzo de 2015
domingo, 7 de septiembre de 2014
¿QUÉ TIENE QUE VER EL PADRE EN LOS SÍNTOMAS OBSESIVOS?
Las bases sobre las cuales se fundamenta
la neurosis obsesiva-toc- están establecidas sobre la importancia del nombre
del padre, también llamado complejo paterno o metáfora paterna y la relación
del toquiano con su deseo. Al comienzo de las investigaciones y ante los
relatos de los pacientes, se pensó que había existido un trauma sexual
realmente acontecido, al cual el paciente de alguna manera se había quedado
fijado por la excitación sexual que conllevó dicha percepción de la sexualidad.
Según se avanzó en los estudios de la neurosis obsesiva, la escena sexual que
pudo ser vista o fantaseada, es la escena de la copulación de los padres. La confusión entre el goce y la violencia del
coito de los padres es una percepción de la sexualidad que produce una excitación
del orden del reproche en el obsesivo. Nos dice Freud ya en 1986 que la
representaciones obsesiva (ideas, imágenes, pensamientos) son reproches
transformados, resultado de una transación entre las ideas reprimidas y las
ideas represoras que retornan y se refieren a actos sexuales ejecutados con
placer en la niñez, pero esto, aunque
forma parte de los elementos que integra, no da cuenta de que los recuerdos
reactivos y los autoreproches de ellos derivados sean inconscientes, en tanto
lo que se hace consciente como ideas o afectos obsesivos son resultado de una
transación entre las ideas reprimidas y las ideas represoras. Es por eso, que
preferimos hablar de pensamientos obsesivos. En cuanto a la defensa secundaria
que el sujeto se desarrolla contra la representaciones obsesivas que han
penetrado en su conciencia, surgen productos que denominamos como “delirios”.
Lo importante entonces es que las ideas obsesivas al igual que los sueños, han
sufrido una deformación.
Denominamos “deformación elíptica” a la
deformación más característica y propia del pensamiento obsesivo.
Ejemplos: “Si me caso con la mujer a la
que amo, le sucederá a mi padre una desgracia.” “ si haces una vez más el coito
o te masturbas le sucederá algo a tu hermano pequeño ( morirá)”. Este tipo de deformación suele ir acompañado
de la duda desplazada. En un ejemplo, donde una mujer acompañada de su marido
entra en una tienda de compras mientras que su marido decide ir a una tienda de
anticuarios. La mujer, compró entre otras cosas, un peine y mientras esperaba a
su marido, demasiado tiempo para ella, le asaltó la idea obsesiva de que ese
peine lo tenía desde siempre. En realidad ella quería decir, si he de creer que
no has estado mas que en la tienda del anticuario, también puedo pensar que
poseo hace ya muchos años este peine que acabo de comprar. Es decir, se trata
de la ironía del obsesivo, pero la duda de la mujer dependía de sus celos
inconscientes. (continuará)
martes, 18 de marzo de 2014
jueves, 10 de enero de 2013
martes, 16 de octubre de 2012
AGRESIVIDAD Y FANTASIAS HOMOSEXUALES EN EL TOC
La mayoría de los pacientes que
acuden a consulta con un trastorno obsesivo compulsivo, refieren tener
fantasías agresivas hacia personas tanto queridas como no queridas. Esto les
supone un gran malestar pero a veces también una intensa excitación sexual que
genera un interesante sentimiento de culpabilidad. Así mismo, la fantasía en el
hombre suele ser denigrando a mujeres o siendo el víctima de un deseo
homosexual.
Cuando investigamos en este tipo de
pacientes, llegamos hasta el inicio de su etapa sexual infantil y nos
encontramos en ellos que había un interés especial cuando veían que “un niño
era pegado”. Este tipo de situaciones se presenciaban habitualmente en la
Escuela e iban unidas a fantasías de flagelación. Sin embargo, dichas fantasías
de pegar o ser pegado, ya se habían producido con anterioridad en el niño pero
había quedado olvidada por una laguna mental dicho recuerdo.
Este tipo de pacientes, con
vergüenza, reconocen encontrar un elevado placer que culminaba en un acto de
satisfacción autoerótica en el acto de ver cómo pegaban a un niño. Pero
simultáneamente, asistir a escenas violentas, provocaban en el niño
sentimientos tumultuosos e intolerables. Ante la pregunta de quién era el niño
golpeado, siempre surgía la misma respuesta: no lo sé, pegaban a un niño. El
poderoso sentimiento homosexual que experimentan la mayoría de los pacientes
con toc, guarda relación en los hombres con fantasías femeninas, donde el
sujeto acaba ocupando un lugar femenino. Su fundamento tiene relación con lo
que voy a exponer a continuación.
Cuando en el desarrollo sexual del
niño, ha habido un componente sexual sádico, lo predispondrá a la neurosis
obsesiva, que luego queda transformado en un deseo masoquista, como ahora
veremos. Los estudios que el psicoanálisis lleva a cabo, muestra que las
fantasias de ser golpeado o golpear, donde se incluye las fantasias
homosexuales de ser dominado, se corresponde a un desenlace y no a un comienzo
o principio. Los pensamientos repetitivos que aparecer en el toc, que se mantienen
en el tiempo y que acaban teniendo forma de síntomas, son producidos por una
compleja evolución en la historia del sujeto, cuyo inicio data del comienzo de
la edad infantil, donde el niño comienza a tomar conciencia de la sexualidad.
En el caso de las mujeres, relatan
que en la fantasía de ver pegar a un niño, siempre es un hermano o una hermana
menor cuando los tiene. Esta fantasía es de carácter sádico pero por norma
general, quien pega al hermano, suele ser el padre. Entonces, en la primera
fase de la fantasía, es el padre, quien pega al niño. Más adelante, cuando la
fantasía se va desarrollando, la sujeto acaba reconociendo que en la fantasía
que tanto placer le da, describe que el niño golpeado por el padre, soy yo. Es
decir, esta fantasía de la niña, de verse golpeada por el padre, tiene un
indudable carácter masoquista. Generalmente, nunca llegan a pronunciar los
sujetos esta fantasía, ya que acaba siendo una construcción que el
psicoanalista muestra a la sujeto.
Cuando nos preguntamos por el origen
del masoquismo femenino, llegamos a la conclusión después de ser estudiado con
atención y detenimiento, que la fantasía de ser pegada por el padre, se
corresponde con una etapa en el desarrollo de la niña, donde la cual se halla
bajo el complejo parental, es decir, la niña aparece en este periodo
tiernamente fijada al padre, habiendo previamente una actitud hostil hacia la
madre.
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homosexualidad,
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domingo, 15 de julio de 2012
LA LEY MORAL EN EL TOC
LA LEY MORAL EN EL TOC
El toquiano, vive en un laberinto atrapado de palabras
o rituales. Todo el desarrollo de su libido sexual es consigo mismo. Desde los
casos más jóvenes a los más adultos, el toc cumple la función de agotar la
libido sexual que no ha podido proyectarse sobre los objetos externos al propio
sujeto. El éxito de la terapia psicoanalítica en el toc, es debido al análisis
de la sexualidad infantil perversa que el toquiano desarrolló en etapas muy
prematuras de su vida. ¿Por qué la psiquiatría o la psicología no logran curar
el toc?. La respuesta está no en la psiquiatría o en la psicología, sino en los
psiquiatras y en los psicólogos, que son personas que no tiene analizada su
propia sexualidad. Cuando un llamado “ especialista de la mente”, no tiene
psicoanalizada su propia sexualidad, jamás podrá acceder a la parte
inconsciente de la personalidad de sus pacientes con toc para encontrar el
motivo de su dolencia. Hay una vergüenza en el toquiano a contar su goce sexual
perverso infantil, pues eso mismo de lo que él gozó, es algo que también le
pasó al psiquiatra o al psicólogo en mayor o menor medida. ¿qué ocurre
entonces? Cuando un especialista ve en el paciente algo que le recuerda a él mismo,
por un mecanismo de defensa, acaba rechazando al paciente toquiano, porque el
recuerda algo de lo que él ha padecido. Hay en todo sujeto humano, una
sexualidad infantil perversa que es origen del malestar actual dentro de la
cultura sexual. El hombre, la mujer, padecen de trastornos mentales porque la
sexualidad infantil que desarrollaron o comenzaron a desarrollar, tuvo que se
reprimida para fundar la propia moral sexual. El enigma y a la vez su
respuesta, de la sexualidad infantil,
está en el llamado Complejo de Edipo. Los padres, los hermanos, son fuente
erógena de deseos perversos. ¿Quién no tuvo deseos hacia sus padres o hermanos?
Nadie se libra, porque la familia, es el primer modelo sexual al cual
accedemos. En la represión de dicha sexualidad, nos constituimos como
personas pero según las vivencias o las
fantasías sobre las vivencia familiares en torno al deseo que nos producen
nuestros padres o hermanos, así desarrollamos más tarde una sexualidad adulta.
El toquiano, tiene un Edipo sin resolver. Su pasión sexual, está atrapada en lo
familiar, de hecho, le cuesta mucho tener relaciones con otras personas, ya que
todos sus síntomas se remiten a la satisfacción de deseos sexuales perversos.
Todos sus rituales, tanto de limpieza, como de orden, hacen alusión a lavar la
impureza de su alma. Por eso, que el toquiano vive dentro de una trama donde la
moral sexual que ha desarrollado ha sido un dique de contención frente a sus
deseos sexuales infantiles perversos.
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toc
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