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martes, 27 de febrero de 2018

¿por qué y cuando aparece el trastorno obsesivocompulsivo ? (toc)

domingo, 31 de enero de 2016

DOS MOTIVOS DE CULPA EN EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO TOC

La culpa que padece el paciente con toc siempre es una respuesta a la aparición en su conciencia de deseos infantiles que se hallaban reprimidos y que ahora se manifiestan en su conciencia.

El deseo de matar al padre o a los hermanos es un disfraz que encubre los celos que sintió hacia el padre por ser la pareja de la madre y hacia los hermanos por que tuvo que compartir el amor de la madre con ellos.
Por eso que la imagen o la idea de asesinarlos, encubre el deseo de ser exclusivo para la madre, algo que todo niño ha deseado alguna vez.

Es muy frecuente asociar el temor homosexual como síntoma en el Toc. Con facilidad descubrimos que los pacientes que sufren toc con temor homosexual, suelen tener hermanas bellas hacia las cuales en su infancia o adolescencia sintieron inclinaciones amorosas y sexuales hacia las mismas. O fijaciones amorosas y sexuales hacia la madre en los hijos únicos que padecen toc, también podemos ver un temor homosexual.

La manera que tendría el toquiano de defenderse contra este deseo incestuoso o prohibido hacia las hermanas o hacia la madre sería bajo la formula: tú no deseas a tus hermanas ni a tu madre porque tú eres homosexual.

Digamos que aunque el toc sea un disfraz, tras sus síntomas, la culpa que siente es una respuesta emocional  porque intuye algo de lo que él mismo se acusa. Si tiene culpa por sus deseos asesinos es porque sabe que le gustaría ser único para su madre.
Si tiene culpa por ser homosexual es porque intuye deseos heterosexuales hacia las mujeres de su familia… Son dos claros ejemplo de cómo el toc disfraza algo que el mismo toquiano intuye pero le horroriza aceptar.




domingo, 17 de enero de 2016

¿Qué se reprocha el obsesivo?

El reproche obsesivo y el castigo son dos de las características más frecuentes en el trastorno obsesivo compulsivo.
Lo que tanto le perturba es la voz de la conciencia, siempre reprochante, acusadora y castigadora.

El “yo” de toquiano siempre es una constante batalla contra sí mismo, contra otro de él mismo que le habla, le critica, le obliga a hacer cosas que no quiere, le condena, le amenaza. El toquiano vive dominado por una parte inconsciente de la personalidad.

Le atormenta y le hace vivir en la celda de los pensamientos obsesivos, en los rituales a los cuales no puede evitar estar sometido para lograr una calma a su espíritu.

El reproche siempre es moral: no sirves para nada, eres mala persona, tienes malos pensamientos, tienes deseos que no son buenos. Si la gente supiera lo que piensas, no te mereces nada bueno…. Comprobamos que no deja de ser un penoso sentimiento de culpabilidad por algo que el toquiano llevó a cabo o deseó y ahora se reprocha la naturaleza de sus deseos.

La culpa solo puede venir por desear hacer algo o haber hecho algo de lo cual se obtuvo alguna satisfacción. Eso que alguna vez el toquiano quiere llevar a cabo es de lo que ahora se culpa, pues tras el reproche es porque hay un deseo “condenable” de llevarlo a cabo. Es castigado por lo que desea.

Llama poderosamente la atención que numerosos sujetos con toc, tengan pensamientos agresivos obsesivos hacia las personas o seres queridos. Matar al padre, al hermano, a la pareja, al propio hijo… Esta serie de pensamientos agresivos son el resultado de deseos inconscientes que en algún momento o por alguna circunstancia han rozado la conciencia del toquiano.
Todo niño tiene sentimientos hostiles hacia los padres o hermanos por cuestiones de celos. Así mismo, es fácil despertar en un niño agresividad cuando se le ponen límites a su actividad. Siempre que el padre o la madre le marcan límites y no le dejan hacer lo que quiere, se despiertan en él sentimientos agresivos de carácter sádico que tras su represión quedan en la parte inconsciente de la personalidad.

Cada vez que algún ser querido despierta su agresividad, vuelven los deseos sádicos que alguna vez con anterioridad fueron sentidos por el obsesivo hacia ellos.


Hay por lo tanto un constante retorno, un volver a encontrarse con algo ya sentido alguna vez y esta es la causa del reproche: el encuentro con una parte contraria de sí mismo que funciona de manera independiente dentro de la mente del paciente obsesivo ( continuará)

domingo, 7 de septiembre de 2014

¿QUÉ TIENE QUE VER EL PADRE EN LOS SÍNTOMAS OBSESIVOS?

Las bases sobre las cuales se fundamenta la neurosis obsesiva-toc- están establecidas sobre la importancia del nombre del padre, también llamado complejo paterno o metáfora paterna y la relación del toquiano con su deseo. Al comienzo de las investigaciones y ante los relatos de los pacientes, se pensó que había existido un trauma sexual realmente acontecido, al cual el paciente de alguna manera se había quedado fijado por la excitación sexual que conllevó dicha percepción de la sexualidad. Según se avanzó en los estudios de la neurosis obsesiva, la escena sexual que pudo ser vista o fantaseada, es la escena de la copulación de los padres.  La confusión entre el goce y la violencia del coito de los padres es una percepción de la sexualidad que produce una excitación del orden del reproche en el obsesivo. Nos dice Freud ya en 1986 que la representaciones obsesiva (ideas, imágenes, pensamientos) son reproches transformados, resultado de una transación entre las ideas reprimidas y las ideas represoras que retornan y se refieren a actos sexuales ejecutados con placer en la niñez, pero esto,  aunque forma parte de los elementos que integra, no da cuenta de que los recuerdos reactivos y los autoreproches de ellos derivados sean inconscientes, en tanto lo que se hace consciente como ideas o afectos obsesivos son resultado de una transación entre las ideas reprimidas y las ideas represoras. Es por eso, que preferimos hablar de pensamientos obsesivos. En cuanto a la defensa secundaria que el sujeto se desarrolla contra la representaciones obsesivas que han penetrado en su conciencia, surgen productos que denominamos como “delirios”. Lo importante entonces es que las ideas obsesivas al igual que los sueños, han sufrido una deformación.
Denominamos “deformación elíptica” a la deformación más característica y propia del pensamiento obsesivo.

Ejemplos: “Si me caso con la mujer a la que amo, le sucederá a mi padre una desgracia.” “ si haces una vez más el coito o te masturbas le sucederá algo a tu hermano pequeño ( morirá)”.  Este tipo de deformación suele ir acompañado de la duda desplazada. En un ejemplo, donde una mujer acompañada de su marido entra en una tienda de compras mientras que su marido decide ir a una tienda de anticuarios. La mujer, compró entre otras cosas, un peine y mientras esperaba a su marido, demasiado tiempo para ella, le asaltó la idea obsesiva de que ese peine lo tenía desde siempre. En realidad ella quería decir, si he de creer que no has estado mas que en la tienda del anticuario, también puedo pensar que poseo hace ya muchos años este peine que acabo de comprar. Es decir, se trata de la ironía del obsesivo, pero la duda de la mujer dependía de sus celos inconscientes. (continuará)

martes, 16 de octubre de 2012

AGRESIVIDAD Y FANTASIAS HOMOSEXUALES EN EL TOC


La mayoría de los pacientes que acuden a consulta con un trastorno obsesivo compulsivo, refieren tener fantasías agresivas hacia personas tanto queridas como no queridas. Esto les supone un gran malestar pero a veces también una intensa excitación sexual que genera un interesante sentimiento de culpabilidad. Así mismo, la fantasía en el hombre suele ser denigrando a mujeres o siendo el víctima de un deseo homosexual.
Cuando investigamos en este tipo de pacientes, llegamos hasta el inicio de su etapa sexual infantil y nos encontramos en ellos que había un interés especial cuando veían que “un niño era pegado”. Este tipo de situaciones se presenciaban habitualmente en la Escuela e iban unidas a fantasías de flagelación. Sin embargo, dichas fantasías de pegar o ser pegado, ya se habían producido con anterioridad en el niño pero había quedado olvidada por una laguna mental dicho recuerdo.
Este tipo de pacientes, con vergüenza, reconocen encontrar un elevado placer que culminaba en un acto de satisfacción autoerótica en el acto de ver cómo pegaban a un niño. Pero simultáneamente, asistir a escenas violentas, provocaban en el niño sentimientos tumultuosos e intolerables. Ante la pregunta de quién era el niño golpeado, siempre surgía la misma respuesta: no lo sé, pegaban a un niño. El poderoso sentimiento homosexual que experimentan la mayoría de los pacientes con toc, guarda relación en los hombres con fantasías femeninas, donde el sujeto acaba ocupando un lugar femenino. Su fundamento tiene relación con lo que voy a exponer a continuación.
Cuando en el desarrollo sexual del niño, ha habido un componente sexual sádico, lo predispondrá a la neurosis obsesiva, que luego queda transformado en un deseo masoquista, como ahora veremos. Los estudios que el psicoanálisis lleva a cabo, muestra que las fantasias de ser golpeado o golpear, donde se incluye las fantasias homosexuales de ser dominado, se corresponde a un desenlace y no a un comienzo o principio. Los pensamientos repetitivos que aparecer en el toc, que se mantienen en el tiempo y que acaban teniendo forma de síntomas, son producidos por una compleja evolución en la historia del sujeto, cuyo inicio data del comienzo de la edad infantil, donde el niño comienza a tomar conciencia de la sexualidad.
En el caso de las mujeres, relatan que en la fantasía de ver pegar a un niño, siempre es un hermano o una hermana menor cuando los tiene. Esta fantasía es de carácter sádico pero por norma general, quien pega al hermano, suele ser el padre. Entonces, en la primera fase de la fantasía, es el padre, quien pega al niño. Más adelante, cuando la fantasía se va desarrollando, la sujeto acaba reconociendo que en la fantasía que tanto placer le da, describe que el niño golpeado por el padre, soy yo. Es decir, esta fantasía de la niña, de verse golpeada por el padre, tiene un indudable carácter masoquista. Generalmente, nunca llegan a pronunciar los sujetos esta fantasía, ya que acaba siendo una construcción que el psicoanalista muestra a la sujeto.
Cuando nos preguntamos por el origen del masoquismo femenino, llegamos a la conclusión después de ser estudiado con atención y detenimiento, que la fantasía de ser pegada por el padre, se corresponde con una etapa en el desarrollo de la niña, donde la cual se halla bajo el complejo parental, es decir, la niña aparece en este periodo tiernamente fijada al padre, habiendo previamente una actitud hostil hacia la madre. 

domingo, 15 de julio de 2012

LA LEY MORAL EN EL TOC


LA LEY MORAL EN EL TOC

El toquiano, vive en un laberinto atrapado de palabras o rituales. Todo el desarrollo de su libido sexual es consigo mismo. Desde los casos más jóvenes a los más adultos, el toc cumple la función de agotar la libido sexual que no ha podido proyectarse sobre los objetos externos al propio sujeto. El éxito de la terapia psicoanalítica en el toc, es debido al análisis de la sexualidad infantil perversa que el toquiano desarrolló en etapas muy prematuras de su vida. ¿Por qué la psiquiatría o la psicología no logran curar el toc?. La respuesta está no en la psiquiatría o en la psicología, sino en los psiquiatras y en los psicólogos, que son personas que no tiene analizada su propia sexualidad. Cuando un llamado “ especialista de la mente”, no tiene psicoanalizada su propia sexualidad, jamás podrá acceder a la parte inconsciente de la personalidad de sus pacientes con toc para encontrar el motivo de su dolencia. Hay una vergüenza en el toquiano a contar su goce sexual perverso infantil, pues eso mismo de lo que él gozó, es algo que también le pasó al psiquiatra o al psicólogo en mayor o menor medida. ¿qué ocurre entonces? Cuando un especialista ve en el paciente algo que le recuerda a él mismo, por un mecanismo de defensa, acaba rechazando al paciente toquiano, porque el recuerda algo de lo que él ha padecido. Hay en todo sujeto humano, una sexualidad infantil perversa que es origen del malestar actual dentro de la cultura sexual. El hombre, la mujer, padecen de trastornos mentales porque la sexualidad infantil que desarrollaron o comenzaron a desarrollar, tuvo que se reprimida para fundar la propia moral sexual. El enigma y a la vez su respuesta,  de la sexualidad infantil, está en el llamado Complejo de Edipo. Los padres, los hermanos, son fuente erógena de deseos perversos. ¿Quién no tuvo deseos hacia sus padres o hermanos? Nadie se libra, porque la familia, es el primer modelo sexual al cual accedemos. En la represión de dicha sexualidad, nos constituimos como personas  pero según las vivencias o las fantasías sobre las vivencia familiares en torno al deseo que nos producen nuestros padres o hermanos, así desarrollamos más tarde una sexualidad adulta. El toquiano, tiene un Edipo sin resolver. Su pasión sexual, está atrapada en lo familiar, de hecho, le cuesta mucho tener relaciones con otras personas, ya que todos sus síntomas se remiten a la satisfacción de deseos sexuales perversos. Todos sus rituales, tanto de limpieza, como de orden, hacen alusión a lavar la impureza de su alma. Por eso, que el toquiano vive dentro de una trama donde la moral sexual que ha desarrollado ha sido un dique de contención frente a sus deseos sexuales infantiles perversos.