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domingo, 1 de mayo de 2022

¿Por qué somos supersticiosos?

La persona supersticiosa es aquella persona que interpreta sucesos que ocurren espontáneamente como presagios de algo bueno o malo que puede ocurrirle. Vamos a centrarnos en el carácter mas común del supersticioso que es observar señales que le hacen presagiar algo malo del futuro. 

Un gato negro, cruzar por debajo de una escalera, dejar unas tijeras abiertas, derramarse sal, olvidarse de algo importante, presenciar un accidente, etc, son señales que la persona toma como presagio de un peligro futuro que puede sucederle. 

 

Para el psicoanálisis, este tipo de pensamiento, no deja de ser una proyección de algo interior pero que la persona supersticiosa no logra descifrar y lo interpreta como algo negativo que puede suceder. Por lo tanto, hablamos de un desplazamiento al mundo exterior de un miedo interior. 

 

Este tipo de pensamiento data desde el comienzo de la Humanidad. Decimos que la persona tiene una oscura percepción de algo psicológico que no logra entender y lo expresa a través de una realidad sobre natural cuando para nosotros que conocemos el funcionamiento del aparato psíquico, hablamos de la psicología de lo inconsciente que hay en nosotros. 

 

Cierto es que el supersticioso y el paranoico tienen algo en común, ambos proyectan y desplazan a la realidad cosas de su propio interior. 

 

Estudiando a las personas de pensamientos obsesivos, vemos con claridad que la superstición es originada por sentimientos hostiles y crueles reprimidos. 

 

Por lo tanto, la superstición es en gran parte un temor a las desgracias futuras y aquellas personas que frecuentemente desean el mal a otras pero que a consecuencia de una educación orientada a la bondad han reprimido tales deseos, rechazándoles hasta lo inconsciente, el temor que tienen es a un castigo a su maldad inconsciente y que les suceda alguna desgracia que venga de la realidad. 

 

domingo, 15 de marzo de 2020

RESPUESTAS EMOCIONALES A LA CRISIS DEL CORONAVIRUS ( Sobre un estudio de 197 personas analizadas en los primeros diez días )



En los últimos diez días, se ha desencadenado la crisis aguda del temor al contagio del coronavirus. He atendido cerca de doscientas personas entre pacientes, amigos y personas que me consultaron. Las respuestas emocionales no han sido tan variadas y hasta el día de hoy puedo resumirlas en miedo, temor, ansiedad, angustia ante la incertidumbre, fantasías catastrofistas de muerte y fin del mundo, ruina económica. 
Vamos a analizar dichas reacciones emocionales con el instrumento de lectura del psicoanálisis. 
El miedo es la respuesta emocional a un peligro. En este caso, el miedo es real, ya que según las noticias es un virus peligroso, que sin embargo  afecta a personas que tienen el sistema inmune deprimido o ligeramente deprimido y con otras patologías asociadas. El hecho de conocer el factor externo del miedo, nos puede provocar angustia, que seria la respuesta emocional expectante ante el elemento externo peligroso. El hecho de que sintamos angustia, nos libra de padecer un síndrome o trastorno de la personalidad postraumático y así mismo, la angustia nos protege de padecer la reacción descontrolada y emocional, con pérdida del autocontrol que produciría el pánico. 
Nuestro aparato psíquico, está regido por nuestros deseos inconscientes, los cuales, como ya explicó Freud, se sirven de los restos diurnos, de la realidad, de las fuentes, de la situación y excitaciones externas para poder manifestarse. En este caso, las fuentes externas causantes de la excitación de nuestro psiquismo y que puede producir miedo, ansiedad o angustia son propicias para la estimulación de la imaginación haciendo que cada persona tenga una respuesta emocional o afectiva parecida o distinta.

Nos encontramos con personas que no están desarrollando miedo y otras que si. He analizado a personas que la incertidumbre no les genera angustia y a otra sí. Así mismo he analizado a personas con fantasías catastrofistas de muerte, tanto personal como ajena y otras que ni se les ha pasado por la mente la idea de muerte. 
Parece ser que cada psiquismo, según lo que cada uno imagina o dependiendo de la grandeza de la imaginación, la respuesta emocional es una u otra. 
Freud habla de estados depresivos en las personas. Las personas que entrevisté con estado de ánimo depresivo anterior a la crisis del coronavirus, son las que mas han desarrollado la fantasía de muerte y catástrofe mundial, donde toda la población humana moría. Las personas no depresivas, no tuvieron semejantes fantasías. Por lo tanto, el estado de ánimo depresivo contribuye a la aparición o no del temor a la muerte. 

Cuando el sentimiento es de muerte propia es claramente un sentimiento melancólico, que ya indica que esta persona actualmente, puede estar incubando o ya tiene una depresión de fondo. 
Y las fantasías de aniquilación de la humanidad, es un reflejo de los celos futuros, provocados por que una vez que muramos, la humanidad seguirá existiendo, sin nosotros. Algo que nadie tolera y a todos de manera inconsciente, nos gustaría que con nosotros terminara el mundo, ya que nadie se quiere morir y a todos nos gustaría ser eternos. 
Y por último, varias personas tuvieron pensamientos de fracaso económico. Es cierto que la situación producirá trastornos económicos en muchas personas que no podrán solucionar y tendrán que cerrar algún negocio pero hay otras que también utilizarán como justificación para cerrarlo ante esta situación social, sobre todo si el negocio no les iba bien anteriormente a la crisis del coronavirus.

Este es el resumen del análisis que he podido llevar a cabo en los últimos diez días. Voy a estudiar la próxima semana las consecuencias psíquicas que la situación social sigue provocando en esta muestra de personas por mí analizadas. Como consejo, no se fíen mucho de lo que sienten porque me hablado con varias personas que han contraído el virus y están totalmente asintomáticas, lo cual llama poderosamente la atención. Tienen ligeros síntomas gripales pero nada que pudiera poner en peligro sus vidas. 

domingo, 17 de enero de 2016

¿Qué se reprocha el obsesivo?

El reproche obsesivo y el castigo son dos de las características más frecuentes en el trastorno obsesivo compulsivo.
Lo que tanto le perturba es la voz de la conciencia, siempre reprochante, acusadora y castigadora.

El “yo” de toquiano siempre es una constante batalla contra sí mismo, contra otro de él mismo que le habla, le critica, le obliga a hacer cosas que no quiere, le condena, le amenaza. El toquiano vive dominado por una parte inconsciente de la personalidad.

Le atormenta y le hace vivir en la celda de los pensamientos obsesivos, en los rituales a los cuales no puede evitar estar sometido para lograr una calma a su espíritu.

El reproche siempre es moral: no sirves para nada, eres mala persona, tienes malos pensamientos, tienes deseos que no son buenos. Si la gente supiera lo que piensas, no te mereces nada bueno…. Comprobamos que no deja de ser un penoso sentimiento de culpabilidad por algo que el toquiano llevó a cabo o deseó y ahora se reprocha la naturaleza de sus deseos.

La culpa solo puede venir por desear hacer algo o haber hecho algo de lo cual se obtuvo alguna satisfacción. Eso que alguna vez el toquiano quiere llevar a cabo es de lo que ahora se culpa, pues tras el reproche es porque hay un deseo “condenable” de llevarlo a cabo. Es castigado por lo que desea.

Llama poderosamente la atención que numerosos sujetos con toc, tengan pensamientos agresivos obsesivos hacia las personas o seres queridos. Matar al padre, al hermano, a la pareja, al propio hijo… Esta serie de pensamientos agresivos son el resultado de deseos inconscientes que en algún momento o por alguna circunstancia han rozado la conciencia del toquiano.
Todo niño tiene sentimientos hostiles hacia los padres o hermanos por cuestiones de celos. Así mismo, es fácil despertar en un niño agresividad cuando se le ponen límites a su actividad. Siempre que el padre o la madre le marcan límites y no le dejan hacer lo que quiere, se despiertan en él sentimientos agresivos de carácter sádico que tras su represión quedan en la parte inconsciente de la personalidad.

Cada vez que algún ser querido despierta su agresividad, vuelven los deseos sádicos que alguna vez con anterioridad fueron sentidos por el obsesivo hacia ellos.


Hay por lo tanto un constante retorno, un volver a encontrarse con algo ya sentido alguna vez y esta es la causa del reproche: el encuentro con una parte contraria de sí mismo que funciona de manera independiente dentro de la mente del paciente obsesivo ( continuará)

martes, 16 de octubre de 2012

AGRESIVIDAD Y FANTASIAS HOMOSEXUALES EN EL TOC


La mayoría de los pacientes que acuden a consulta con un trastorno obsesivo compulsivo, refieren tener fantasías agresivas hacia personas tanto queridas como no queridas. Esto les supone un gran malestar pero a veces también una intensa excitación sexual que genera un interesante sentimiento de culpabilidad. Así mismo, la fantasía en el hombre suele ser denigrando a mujeres o siendo el víctima de un deseo homosexual.
Cuando investigamos en este tipo de pacientes, llegamos hasta el inicio de su etapa sexual infantil y nos encontramos en ellos que había un interés especial cuando veían que “un niño era pegado”. Este tipo de situaciones se presenciaban habitualmente en la Escuela e iban unidas a fantasías de flagelación. Sin embargo, dichas fantasías de pegar o ser pegado, ya se habían producido con anterioridad en el niño pero había quedado olvidada por una laguna mental dicho recuerdo.
Este tipo de pacientes, con vergüenza, reconocen encontrar un elevado placer que culminaba en un acto de satisfacción autoerótica en el acto de ver cómo pegaban a un niño. Pero simultáneamente, asistir a escenas violentas, provocaban en el niño sentimientos tumultuosos e intolerables. Ante la pregunta de quién era el niño golpeado, siempre surgía la misma respuesta: no lo sé, pegaban a un niño. El poderoso sentimiento homosexual que experimentan la mayoría de los pacientes con toc, guarda relación en los hombres con fantasías femeninas, donde el sujeto acaba ocupando un lugar femenino. Su fundamento tiene relación con lo que voy a exponer a continuación.
Cuando en el desarrollo sexual del niño, ha habido un componente sexual sádico, lo predispondrá a la neurosis obsesiva, que luego queda transformado en un deseo masoquista, como ahora veremos. Los estudios que el psicoanálisis lleva a cabo, muestra que las fantasias de ser golpeado o golpear, donde se incluye las fantasias homosexuales de ser dominado, se corresponde a un desenlace y no a un comienzo o principio. Los pensamientos repetitivos que aparecer en el toc, que se mantienen en el tiempo y que acaban teniendo forma de síntomas, son producidos por una compleja evolución en la historia del sujeto, cuyo inicio data del comienzo de la edad infantil, donde el niño comienza a tomar conciencia de la sexualidad.
En el caso de las mujeres, relatan que en la fantasía de ver pegar a un niño, siempre es un hermano o una hermana menor cuando los tiene. Esta fantasía es de carácter sádico pero por norma general, quien pega al hermano, suele ser el padre. Entonces, en la primera fase de la fantasía, es el padre, quien pega al niño. Más adelante, cuando la fantasía se va desarrollando, la sujeto acaba reconociendo que en la fantasía que tanto placer le da, describe que el niño golpeado por el padre, soy yo. Es decir, esta fantasía de la niña, de verse golpeada por el padre, tiene un indudable carácter masoquista. Generalmente, nunca llegan a pronunciar los sujetos esta fantasía, ya que acaba siendo una construcción que el psicoanalista muestra a la sujeto.
Cuando nos preguntamos por el origen del masoquismo femenino, llegamos a la conclusión después de ser estudiado con atención y detenimiento, que la fantasía de ser pegada por el padre, se corresponde con una etapa en el desarrollo de la niña, donde la cual se halla bajo el complejo parental, es decir, la niña aparece en este periodo tiernamente fijada al padre, habiendo previamente una actitud hostil hacia la madre. 

domingo, 29 de abril de 2012

CÓMO INFLUYE UNA MADRE CASTRADORA EN UN HIJO CON TOC


Desde mi cargo de Director del Dpto de Clínica de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, vengo investigando casos de toc desde hace mas de veinte años. He comprobado que los casos mas agudos, que acuden a consulta y que se hallan bajo el efecto de medicación psiquiátrica,  tienen un conflicto familiar muy diferente a aquellos casos, que no vienen medicados. En los casos graves de toc, donde las compulsiones obsesivas invalidan en su totalidad a la persona, guardan relación con la existencia de una madre castradora y un padre anulado. El término castradora, hace alusión a un tipo de mujer que ha anulado la figura del marido y del padre, de manera que el hijo queda bajo el mandato exclusivo y tiránico de la madre. Este tipo de madres, ejercen un poder absoluto sobre el hijo, de manera que tienen un interés en que esté enfermo para así ella ejercer su papel de madre auxiliadora. Podemos confirmar que quien enferma al hijo, es la madre, pues lo ha reducido a un reducto insignificante, a un apéndice de ella, de manera que el hijo queda pegado o unido “ sexualmente” a la madre. Los síntomas obsesivos, son para huir o defenderse de la seducción sexual permanente por parte de la figura materna. Por normal general, este tipo de casos, tienen muy mala evolución, ya que las complicaciones que aparecen durante el tratamiento, son producidas por la figura materna, que lejos de sentirse como una amenaza para la salud mental de su hijo, se consideran como su único apoyo y salvación. Por norma general, estas mujeres tienen un trastorno en su sexualidad y ese hijo, elegido inconscientemente por ella, para enfermarlo, va a tapar sus carencias sexuales, de manera que desplaza hacia el hijo toda una corriente libidinal sexual que termina por enfermarle.  Este tipo de madres, se oponen a todo tratamiento que pueda curar al hijo, pues en la curación del mismo, ven también su perdición y de manera inconsciente, prefieren tenerlo enfermo a que sea una persona normal. En todas mis experiencias contrastadas con otros especialistas de mi departamento, este tipo de madres, son las que abortan el tratamiento del hijo. El pronostico es malo, pues según pasan los años, la neurosis obsesiva acaba por apoderarse de la totalidad del enfermo. Desgraciadamente, la medicación supone una interrupción al desarrollo sexual del enfermo, porque este tipo de pacientes, resuelven su problema, enfrentándose con la madre, tras aliarse con el padre pero al estar medicados, la voluntad queda mermada y lo que tenía que ser una evolución normal de su psiquismo, ha quedado interrumpido por la medicación. En varios casos de neurosis obsesivas de hijos que han permanecido bajo el régimen autoritario de la madre toda su vida, en la etapa adulta, donde el enfermo tiene mas de cincuenta años, acaban maltratando a la madre en su etapa senil, llegando hasta la venganza emocional. Estas madres acaban recogiendo lo que “cuidadosamente” estuvieron sembrando durante años en su hijo. 

domingo, 24 de octubre de 2010

OTRA SANIDAD OTRA SALUD MENTAL

La salud mental sigue siendo uno de los talones de Aquiles de nuestra Sanidad. Cada día son mas las personas que sufren de depresión, angustia, fobias, celotipias, ansiedad y ciertos trastornos de la personalidad que acaban por alterar o invalidar aspectos de su vida normal. La concepción que se tiene aquí de la enfermedad mental es orgánica y ambiental. Sin embargo, los antidepresivos no curan el estado de tristeza y tienen recaídas. Los ansiolíticos no logran calmar los estados de ansiedad sino al precio de perder el estado de conciencia. Los trastornos obsesivos, las fobias no tiene curación con medicación porque su causa no es orgánica, sino psíquica. Y cuando digo psíquica hago referencia a los estratos profundos de la personalidad, establecidos y creados a base de palabras durante el proceso de la educación. Los estudios que ha llevado a cabo el psicoanálisis demuestran que la educación siempre es imperfecta. Faltan elementos que al niño no se le dan y esto hace que el desarrollo de la personalidad tenga fallos, fisuras por donde la persona hará aguas. Sin una concepción más profunda y respetuosa de cómo está estructurada la personalidad, difícilmente se podrá entender el mecanismo de la enfermedad mental. Si a esto le sumamos que la enfermedad no deja de ser un negocio para los laboratorios, que cada día inventan enfermedades nuevas para vender, nos hallamos en un punto de no retorno. Hacia dónde vamos? Desde mi punto de vista hacia un colapso social. En menos de diez años, el porcentaje de personas con alguna dolencia mental será tan alto que el trabajo se resentirá porque cada día hay mas personas con dolores del alma que cogen una baja laboral. Una buena Sanidad pasa por mejorar el aspecto mental de sus pacientes. Medicación y mas medicación no es mejorar la Sanidad.