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domingo, 22 de mayo de 2022

¿Por qué nos deprimimos?

 

Hay un origen como en todo estado de ánimo o enfermedad mental. Tras la experiencia clínica de treinta años practicando como médico el psicoanálisis, observo que el concepto de “pérdida” juega un papel fundamental en el origen y causa de un estado triste y deprimido hasta la eclosión de una depresión. 

Toda pérdida produce una falta, algo que se desgarra del yo, una herida que no sólo duele sino que tarda tiempo en curarse. 

 

Cuando un niño, adolescente o adulto no tiene capacidad suficiente para sustituir aquello que ha perdido, el dolor por la pérdida no solo se prolonga, sino que se melancoliza, es decir, la persona añora lo perdido y lo nuevo que aparece no logra compensar la pérdida. De ahí lo importante que es entender el concepto de narcisismo, ya que aquello que un niño, adolescente o adulto pierde es algo que estaba muy ligado a su yo, es decir, formaba parte de él y perderlo supone un desgarro en el yo, una herida narcisista que no siempre logra cerrarse y es a lo que debemos prestar atención.

 

No sólo la pérdida de personas nos produce dolor, sino la pérdida de una situación laboral, vital, familiar, amistad, ideales, juventud, objetos.. digamos que en el transcurso de nuestra vida estamos permanente sufriendo pérdidas. A veces mas y a veces menos pero toda pérdida supone una pérdida de una parte de nuestro yo. 

 

Cuando por circunstancias que hay que personalizar no se puede compensar la pérdida con otra nueva adquisición, el yo de la persona comienza a mostrarse débil, con dificultad para mostrar interés por nuevos aspectos de la vida. Decimos que la sombra de lo perdido ha caído sobre el yo y este vive en añoranza, en melancolía, pena, dolor y tristeza por lo perdido, por el recuerdo de lo mismo, por no volverlo a tener. 

 

Este profundo recuerdo de lo perdido que no deja de atormentar al yo, le sume en una profunda tristeza que de no superarla, le llevará a una depresión.  

domingo, 8 de mayo de 2022

Primeros signos de que me estoy deprimiendo

 Lo más básico es observar que comienzas a tener desgana por las cosas. Te da pereza levantarte, cocinar, arreglarte, trabajar ir al gym, salir con los amigos. Sobre todo la falta de ganas. A partir de ahí observamos que la persona comienza a postergar las cosas o directamente no las hace o le da igual hacerlas que no hacerlas. Con estos signos tan básicos ya debemos sospechar que la persona está comenzando a gestar un estado de ánimo depresivo. 

Ayer unas compañeras en una cena me preguntaban sobre cómo se generaba una depresión y yo, después de treinta años de experiencia clínica les dije que es una suma de pérdidas acumuladas durante toda la vida que no ha quedado superadas, es decir, cada vez que hay una pérdida en nosotros, aparece el sentimiento de falta. Toda falta produce un duelo, desde perder una muñeca en la infancia, terminar la universidad, finalizar un trabajo que nos gustaba, hasta la pérdida de familiares, todo son pérdidas que nos genera una huella de falta. Hay un proceso que hablaremos en próximos videos y es el duelo. El duelo aparece siempre ante cualquier cosa que perdamos, ante cualquier cosa que perdamos y si dicho duelo no se hace correctamente,  ese dolor que acompaña a toda falta perdura y nos genera un estado melancólico que ya sería la base de una depresión. 

domingo, 22 de diciembre de 2019

AVANCES EN EL CONOCIMIENTO Y TRATAMIENTO DE LA DEPRESION

Toda depresión tiene un comienzo, un desarrollo y una aparición. Sentirse triste es normal pero el sentimiento de tristeza, cuando se alarga en el tiempo, comienza a haber una pérdida de interés por hábitos que antes nos ilusionaban, apatía, melancolía por cosas pasadas, sentimiento catastrofista con respecto al futuro, llanto, cansancio, alteración de sueño, inquietud, malestar general sin saber las causas exactas, son síntomas de depresión. Su aparición, así como el efecto extraño de no poder controlar dicho estado anímico junto a una dificultad para abordar el día a día, hacen pensar que algo se instaló en la mente, en el psiquismo que ha determinado nuestra forma de actuar con diferencia a lo que anteriormente éramos o pensábamos. 
Según los estudios que llevo realizando desde hace mas de veinte años, he comprobado tanto en adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos que todos pasaron por un momento de sus vidas, donde aconteció una pérdida. Las pérdidas para el ser humano pueden ser varias, desde perder a un ser querido, una amistad, una pareja, un trabajo, un país, una etapa de la vida, etc, y dejan un vacío emocional que la persona no siempre lograr compensar con otras ganancias. Hay situaciones de pérdidas que son irreparables (como la muerte de los padres, de un hijo tempranamente, de un hermano por enfermedad …) y el vacío emocional deja una huella, una tristeza crónica donde la persona no sólo descubre la muerte, sino que puede visualizar su futura muerte. De manera que hay algo en el depresivo que no solamente llora por la perdida de lo querido, sino que llora por lo que mas quiere: así mismo. Las pérdidas que vamos teniendo a lo largo de la vida, nos van anunciando la gran pérdida que somos nosotros mismos, siendo así que la persona depresiva abandona en cierto modo el deseo de vivir porque sabe que va a morir. El psicoanálisis de Freud, nos dice que el aparato psíquico está conformado a través de complejos mecanismo de defensa para negar nuestra mortalidad, siendo así que la percepción de muerte siempre es ajena a uno mismo. Vemos la muerte como algo ajeno, es decir, se mueren los otros pero no yo. Hasta que las circunstancias vitales de la vida, nos traen pérdida cercanas y justo ahí es donde esa pérdida nos “toca el alma” Estamos en el mismo camino que otros y tarde o temprano, nos llegará. En el trastorno depresivo, hay una alteración química cerebral como consecuencia de la descompensación que nuestro psiquismo ha provocado sobre lo orgánico. Sabemos que las emociones son capaces de interactuar sobre el sistema cardiorespiratorio (taquicardias, agitación respiratoria ) digestivo (diarreas, estreñimiento ) genito urinario (impotencia, falta de orgasmo ) y también neurológico.
Debemos prestar atención y reponer los valores químicos a sus valores normales (uso de medicación temporalmente cuando el trastorno es severo) y mediante la técnica psicoanalítica, analizar la perdida de deseo junto a la pérdida o pérdidas que la persona no ha logrado elaborar. Ante los primeros síntomas depresivos, se recomienda comenzar con un psicoanálisis de la pérdida acontecida para la persona. Normalmente las personas dicen ser fuertes para superarlo, sin embargo, el ser humano es triste por naturaleza y algo del final se le anuncia con frecuencia en la vida. De eso se trataría la terapia de la depresión con psicoanálisis, enseñarle a vivir aun sabiendo que va a morir. 
            

domingo, 18 de junio de 2017

Conflicto de deseos. La voz interior que no se calla

Llamamos aparato psíquico aquello que constituye nuestra mente. Está formado por tres partes: la conciencia, desde donde percibimos la realidad externa y nuestra realidad interna. La parte inconscientes, que es donde se haya la memoria, los afectos, los sentimientos y los deseos. Y una parte intermedia llamada preconsciente o censura.

NO LO OLVIDES. Necesitamos de la censura para no decir o actuar según la naturaleza de nuestros deseos. NO todos los deseos podemos satisfacerlos porque nos producirían muchos problemas.

Los deseos agresivos y sexuales son los que más perturbación producen a la persona pues suelen tener mucha fuerza y para evitar que no aparezcan en la conciencia, tenemos que poner mucha energía para frenarlos. Tanta energía hay que poner que muchas personas que dicen estar cansadas o sin energía es porque la tienen puesta en frenar los deseos agresivos y sexuales.

Lo interesante del aparato psíquico es que la persona NO SE DA CUENTA DE NADA lo que le sucede. Si les preguntamos, nos dirán que ellos no son agresivos y que no tienen deseos sexuales que les perturbe.
Esta es la misión de la parte preconsciente de nuestra mente y consiste en que la persona NO SE ENTERE DE NADA DE LO QUE LE PASA, ES DECIR, QUE NO SE ENTERE DE CUALES SON SUS DESEOS INCONSCIENTES.
¿ Y por qué la persona no puede enterarse de cuales son sus deseos?¿ por qué esta parte de la mente le hace vivir engañando y sin darse cuenta? La respuesta es para evitar el sufrimiento o el malestar que le produciría conocerlos.

Sin embargo tenemos personas que están sufriendo continuamente, pero no saben por qué sufren ni a qué se debe su sufrimiento o malestar continuo. Podemos decir  el sufrimiento no deja de ser mas que una pantalla para desviar la atención de lo que realmente perturbaría a la persona. Cuanto más sufro, más concentrado estoy en mi sufrimiento y menos “pienso en otras cosas” que también me perturbarían si pensara en ellas.
El sufrimiento que dicen tener es incluso mucho más tolerable que el malestar que le produciría conocer la verdadera naturaleza de sus deseos.


¿Podemos decir entonces que las personas luchan o se defienden de sus propios deseos? Efectivamente, la conciencia debe defenderse frente aquello que le perturba. Lo que si podemos afirmar con total seguridad es que el sufrimiento o malestar que la persona siente, siempre es mucho menor comparado con la perturbación que le produciría en su personalidad conocer ciertos deseos inconscientes. CONTINUARÁ

domingo, 23 de abril de 2017

EL MECANISMO DEL ODIO


Existen dos tipos de odio, uno real hacia la persona que nos ha provocado o infligido un daño físico o moral y aquel otro que llamaremos odio neurótico, que no es real y supone una reacción narcisista ante la actuación del otro, que cuando es contraria a la forma subjetiva de pensar o sentir, es vivido como una ofensa a nuestro yo.
Para el psicoanálisis, amor y odio son la cara y cruz de la misma moneda. El odio verdadero suele estar justificado la mayor parte de las veces. Sin embargo, el odio neurótico que aparece ante una separación o ante un abandono, sigue siendo amor que no puede ser reconocido ni aceptado como tal y se manifiesta como odio para encubrir el amor o deseo que existe hacia la persona que produce la ofensa narcisista.
La barrera que separa uno del otro es prácticamente inexistente, porque el odio es una reacción al amor y al deseo que se siente hacia el otro pero de una manera no admitida.
NO LO OLVIDES. El odio es la manifestación de un “no re- conocimiento de nuestros propios deseos que se nos despiertan frente al otro”. La fórmula del odio sería: “Te odio para no reconocer que te amo y te deseo aún sufriendo”.
Sentimos odio hacia una persona que nos inflige daño y sin embargo no podemos separarnos de ella. ¿No será que tras ese daño hay un goce masoquista que no acepto y mi moral me hace odiar a la persona que me hace gozar?
NO LO OLVIDES. Con los ojos vendados, hasta tu peor ene- migo puede hacerte gozar.
MUY IMPORTANTE. De ahí que odiar al otro, responsabilizándole de mi dolor es para no reconocer que el otro obedece a la satisfacción de ciertos deseos inconscientes, no admitidos por mi moral ni por mi conciencia. Dentro de una pareja, para que uno se imponga, se necesita previamente el consentimiento del otro. Desde una infidelidad hasta el maltrato físico o psíquico, siempre tiene que haber un consentimiento por parte del otro.
RECUERDALO. El amor se transforma con mayor facilidad en odio, cuanto más fuerte es el sentimiento de posesión sobre la otra persona y tiene que ver con la llamada servidumbre sexual y amorosa en las parejas. La mujer que hace gozar al hombre y el hombre que hace gozar a la mujer, produce fuertes lazos de dependencia sobre el otro, hasta el punto donde se creen de mutua propiedad.
La servidumbre puede llegar a ser un verdadero trastorno dando lugar al llamado trastorno límite de la personalidad.
MUY IMPORTANTE. Solo se odia cuando se ama.

LAS DIRECCIONES DEL ODIO
El odio tiene dos direcciones o sentidos: 1. Odio para separarse del otro.
2. Odio para mantenerse unido al otro.
El odio para separarse del otro, sería un mecanismo defensivo de nuestro aparato psíquico producido por el instinto de conservación para mantener la integridad física y psíquica de la persona. La transformación del amor en odio sirve para ver la realidad psíquica de la otra persona y valorar si sus cualidades neuróticas son mayores que sus virtudes o excelencias psíquicas. Cuando hay un desequilibrio importante, la aparición del odio, posibilita la decisión de la separación.
NO LO OLVIDES. A veces la única manera de poder separarse del otro es encontrando una causa real para poder odiarlo.
El odio para mantenerse unido al otro no deja de ser más que la manifestación latente de un amor o deseo existente en el inconsciente pero no reconocido. “Ni contigo ni sin ti”, reza el refrán.
Este tipo de odio, es un prejuicio moral ante la existencia de un amor o un deseo inconsciente no tolerado pero que sirve para mantener los lazos de unión con el otro e impedir una separación.
El odio es un sentimiento de unión tan fuerte como el amor y el deseo, de ahí que muchas parejas que se separan odiándose, in- conscientemente se siguen amando o deseando aunque pase un largo periodo de tiempo. De hecho, algunas personas, una vez se- paradas, llegan a odiar al otro durante toda la vida, lo cual hace bastante sospechar.
NO LO OLVIDES. El odio une a las personas con la misma intensidad que el amor.
RECUERDALO. Denuncias, reconciliaciones, rencores, obstáculos judiciales a una separación definitiva pidiendo cosas imposibles de admitir por la otra persona, etc., son las maneras de manifestar la intolerancia a una separación aún odiándose. De hecho, este tipo de parejas que se separan con tanto odio tienen serias dificultades para volver a formalizar una nueva relación de pareja, justificando la decisión
estar solos, en la mala experiencia vivida. Sin embargo, dicha justificación es la excusa perfecta para no aceptar que de manera in- consciente, siguen enamorados de su ex pareja.
NO LO OLVIDES. Si tras una separación odiosa rechazas nuevas relaciones y prefieres la soledad, es que todavía siguen amando o deseando a tu ex pareja.

CASO CLINICO. Una infidelidad del marido a los 60 años, hizo que la vida de J y P se convirtiera en un infierno. Durante un año el odio exacerbado de ella hacia él les llevó a una fuerte discusión mientras conducían en un viaje a su apartamento de Benidor. Volcaron y el coche comenzó a arder. J salió del coche y cuando intentó abrir la puerta de P, está delante de él echó el cerrojo y mirándole con odio le dijo,  “quiero que recuerdes esta imagen toda tu vida.” Y se dejó quemar viva.




domingo, 27 de diciembre de 2015

DESARROLLO PERSONAL CON PSICOANALISIS AUTOESTIMA Y CONFIANZA

Un adulto es mas complicado que un niño pero en el fondo, el registro de la satisfacción es el mismo.

Si algo percibe el psicoanálisis, es la relación problemática que la persona tiene consigo misma.
Y de esta relación, del modo en que nos relacionamos con nosotros mismos, podemos encontrar el sentido de todos nuestros síntomas, tanto en el amor, en la familia, como en la empresa.

El rechazo así mismo, en este sentido es lo que le plantea al sujeto un problema.

IMPORTANTE.  Lo que nos cuesta asumir es que lo que nos pasa está producido por nuestros modos de relacionarnos.

¿Y porqué?

Rechazamos lo que no queremos saber de nosotros mismos. Que hay un otro de mi con quien hablo, discuto, me peleo, me obliga a hacer cosas que no quiero, me hace dudar, me hace amar, me hace triunfar, me hace fracasar, me hace vivir, enfermar y hasta morir.  Porque por todos es sabido las tendencias destructivas que hemos experimentado en nuestro ser.

De dónde viene esa fuerza contradictoria que unos días nos hace sentirnos grandes y a otro día minúsculos.?
Me levanto alegre y un rato después siento una tristeza y apatía  y esto ya  me desequilibra el día.

Por que nos invaden recuerdos de antaño, imágenes dolorosas o felices que nos embargan en una extraña melancolía.

El estado anímico es el resultado de un pacto entre nuestra conciencia y la parte inconsciente de la personalidad.

Todo aquello que nos viene a la conciencia, diremos que es inconsciente, porque de algún lugar tiene que venir las palabras, los sentimientos, los afectos, los recuerdos.

Ya nos decía Freud en  Psicología de los Procesos Oníricos que la conciencia es un órgano doblemente perceptual. Percibe estímulos del exterior y también del interior.
Tanto es así que frente al exterior podemos huir pero podemos escapar de nuestras percepciones internas.?

No existe huida de uno mismo. Cuanto mas huyes de ti, con mas fuerza te persigues.
Nuestro Yo goza de un equilibrio. Cuando algo tiende a desequilibrarlo, el Yo busca su equilibrio.

Frente a lo que percibo del exterior, se producen en nostros respuestas internas. Y entre lo interno y pasar a la acción, hay un mecanismo de censura que modaliza, regula, transforma nuestros sentimientos, afectos y deseos para hacerlos “inofensivos”.

La tendencia de “nuestro aparato psíquico” es mantenerse en un nivel tal de energía que no provoque displacer alguno. Tanto es así que cuando algo lo perturba, busca aminorar esa tensión para volver a un estado de placer o de tranquilidad.

Placer harto contradictorio porque si la tendencia de nuestra psiquis es a la quietud, si algo no lo inquietara, no habría progresos en nuestra vida personal.

Esta es la causa por la cual, todo aquello que nos provoca malestar, desde el psicoanálisis puede convertirse en energía para progresar, siempre y cuando tengamos el instrumento adecuado para lograrlo.

¿ De qué instrumento estamos hablando entonces? Hablamos del instrumento psicoanalítico, un método para conocer e interpretar el sentido no solo de las acciones humanas ajenas, sino de las propias.

Método que nos permite al conocer el sentido de actuación de lo psíquico, permite su transformación.
Solo conociendo el sentido de las acciones humanas, puedo intervenir sobre las mismas.

Nuestro método consiste en de-construir para construir. Los problemas son una construcción. Lo que empieza por un enfado acaba en fuerte discusión. Días después la agresividad reprimida nos lleva a actuar, atentar contra la vida del otro, contra mi vida. Se ha construido algo. Para cambiarlo, habrá que de-construir y luego construir a través de otras frases, otros sentimientos.


Para ello, tengo que manejar, y entender el lenguaje inconsciente que aparece en la conciencia y que se manifiesta mediante errores, lapsus, equivocaciones, agresividad, celos, envidia, tristeza, amor, odio, deseo.

Nueve de cada diez problemas entre las personas son producidas por los celos o la envidia. Cada vez que nos sentimos menos para los otros, entramos en el campo de los celos o de la envidia, que son una de las causas de la producción de agresividad.