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domingo, 22 de mayo de 2022

¿Por qué nos deprimimos?

 

Hay un origen como en todo estado de ánimo o enfermedad mental. Tras la experiencia clínica de treinta años practicando como médico el psicoanálisis, observo que el concepto de “pérdida” juega un papel fundamental en el origen y causa de un estado triste y deprimido hasta la eclosión de una depresión. 

Toda pérdida produce una falta, algo que se desgarra del yo, una herida que no sólo duele sino que tarda tiempo en curarse. 

 

Cuando un niño, adolescente o adulto no tiene capacidad suficiente para sustituir aquello que ha perdido, el dolor por la pérdida no solo se prolonga, sino que se melancoliza, es decir, la persona añora lo perdido y lo nuevo que aparece no logra compensar la pérdida. De ahí lo importante que es entender el concepto de narcisismo, ya que aquello que un niño, adolescente o adulto pierde es algo que estaba muy ligado a su yo, es decir, formaba parte de él y perderlo supone un desgarro en el yo, una herida narcisista que no siempre logra cerrarse y es a lo que debemos prestar atención.

 

No sólo la pérdida de personas nos produce dolor, sino la pérdida de una situación laboral, vital, familiar, amistad, ideales, juventud, objetos.. digamos que en el transcurso de nuestra vida estamos permanente sufriendo pérdidas. A veces mas y a veces menos pero toda pérdida supone una pérdida de una parte de nuestro yo. 

 

Cuando por circunstancias que hay que personalizar no se puede compensar la pérdida con otra nueva adquisición, el yo de la persona comienza a mostrarse débil, con dificultad para mostrar interés por nuevos aspectos de la vida. Decimos que la sombra de lo perdido ha caído sobre el yo y este vive en añoranza, en melancolía, pena, dolor y tristeza por lo perdido, por el recuerdo de lo mismo, por no volverlo a tener. 

 

Este profundo recuerdo de lo perdido que no deja de atormentar al yo, le sume en una profunda tristeza que de no superarla, le llevará a una depresión.  

domingo, 8 de mayo de 2022

Primeros signos de que me estoy deprimiendo

 Lo más básico es observar que comienzas a tener desgana por las cosas. Te da pereza levantarte, cocinar, arreglarte, trabajar ir al gym, salir con los amigos. Sobre todo la falta de ganas. A partir de ahí observamos que la persona comienza a postergar las cosas o directamente no las hace o le da igual hacerlas que no hacerlas. Con estos signos tan básicos ya debemos sospechar que la persona está comenzando a gestar un estado de ánimo depresivo. 

Ayer unas compañeras en una cena me preguntaban sobre cómo se generaba una depresión y yo, después de treinta años de experiencia clínica les dije que es una suma de pérdidas acumuladas durante toda la vida que no ha quedado superadas, es decir, cada vez que hay una pérdida en nosotros, aparece el sentimiento de falta. Toda falta produce un duelo, desde perder una muñeca en la infancia, terminar la universidad, finalizar un trabajo que nos gustaba, hasta la pérdida de familiares, todo son pérdidas que nos genera una huella de falta. Hay un proceso que hablaremos en próximos videos y es el duelo. El duelo aparece siempre ante cualquier cosa que perdamos, ante cualquier cosa que perdamos y si dicho duelo no se hace correctamente,  ese dolor que acompaña a toda falta perdura y nos genera un estado melancólico que ya sería la base de una depresión. 

domingo, 29 de noviembre de 2020

¿Por qué se pierde el deseo?

Aclaremos que el deseo no se pierde; se desplaza, se reprime, se sublima, se condensa pero jamás se pierde. Numerosas personas afirmar haber perdido el deseo por la persona que aman y aún queriéndola afirman que ya no sienten apenas o ningún deseo hacia ella aunque la sigue queriendo. Por lo general el deseo tanto para el hombre como para la mujer es del orden de instinto de la reproducción sexual, lo que quiere decir que muchas personas cuando tienen hijos, les desaparece el deseo porque la función del mismo era el de reproducirse. La persona va reprimiendo su deseo o la energía del mismo la desplaza a otros lugares pero se puede llegar alejar de las relaciones sexuales porque el sexo sin más, solo por el hecho de tenerlo muchas personas de manera inconsciente no lo conciben e incluso lo rechazan y en su lugar aparece una ternura hacia el otro que sustituye el deseo sexual.

Sin embargo, la fuerza del instinto sexual tiende a buscar salida, motivo por el cual el ser humano se fija en otras personas y llega a desearlas incluso en silencio, cuando se haya comprometida. 

A veces la fuerza del deseo es tan grande que surge la infidelidad oculta y aún teniendo pareja, el deseo sexual se satisface fuera de la relación porque dicha energía es complicada de manejar y si bien se puede sublimar, reprimir o aceptar, un mal manejo y entendimiento del deseo puede llegar a enfermar a la persona por la represión que sobre el mismo ejerce la conciencia. 

El deseo por lo tanto como fuerza humana no se puede aniquilar, no podemos hacer que desaparezca porque cuando el mismo desaparece supone la muerte de la persona, es decir, una persona que deja de desear, pierde toda relación con el mundo y también con la vida. 

domingo, 10 de noviembre de 2019

Psicoterapia (Tratamiento por el espíritu- la magia de las palabras-)

Psique es una palabra griega que significa “alma”, por lo tanto, el tratamiento psíquico (psicoterapia) ha de llamarse el tratamiento del alma.
Tratamiento psíquico sería el tratamiento de los trastornos anímicos que actúan directa e inmediatamente sobre lo anímico del ser humano. El medio a través del cual se lleva a cabo, es la palabra: instrumento esencial del tratamiento del estado de ánimo. 
A la gran mayoría de las personas les es difícil comprender que ciertos trastornos corporales (donde no hay causa orgánica que los justifiquen) y del alma puedan ser eliminados por “meras palabras” del especialista. Como si estuviera dotado de magia para llevar a cabo la curación a través de la palabra y sin embargo, las palabras que usamos cotidianamente, así cómo los efectos que sobre nosotros producen, no son otra cosa que “magia atenuada”, como dice Freud en su obra de 1905, sobre Psicoterapia. El método psicoanalítico, como ciencia de la salud, ha logrado restituir a la palabra humana, una parte de su antigua fuerza mágica. 
La medicina acepta la innegable relación que existe entre los trastornos corporales y el estado de ánimo. Cuerpo y mente, dos entidades unidas e indivisibles entre si donde vemos que la vida anímica puede tener una cierta autonomía con respecto al funcionamiento del cuerpo. Numerosos casos clínicos dentro de la medicina plantean retos médicos cuando  aparecen sin causas orgánicas determinantes, simplemente aparecer y la causa es desconocida. Síntomas muy variados, desde dolores de cabeza que impiden a la persona trabajar, trastornos digestivos e incluso cardiacos que guardan relación con factores externo (estrés, problemáticas de pareja, familia etc ) y que alteran profundamente las condiciones de vida. Tenemos un ejemplo reciente del ex portero del Real Madrid, Iker  Casillas, jugador y atleta profesional que tuvo un infarto de miocardio y que pudo guardar relación con un estado de ánimo profundamente deprimido y melancólico que mostró en las redes sociales. 
Este tipo de personas no deben ser consideradas como enfermos del corazón, del aparato digestivo o neurológico, pues su patología corporal guarda íntima relación con una problemática psicológica. Se le considera personas nerviosas con padecimientos funcionales del sistema nervioso. 
Cuando se estudia a este tipo de personas, se confirma que sus signos clínicos tiene por origen una influencia alterada de su vida psíquica sobre su organismo, o sea, que la causa directa del  trastorno que padecen debe buscarse en el psiquismo. 
Solo si estudiamos lo patológico, podemos llegar a comprender lo normal. El ejemplo más común de acción psíquica sobre el cuerpo, que lo podemos observar en cualquier individuo, son lo que llamamos la expresión de las emociones. Casi todos los estados anímicos de una persona se exteriorizan por tensiones y relajamientos en su musculatura facial, la sudoración de la piel, la sequedad o segregación bucal, el movimiento de piernas o manos, alteraciones en la actividad cardiaca, etc. Los estados anímicos denominados afectos y la manera en que participan en el cuerpo es a veces tan llamativa que no podemos negar su influencia y aparición. El miedo, la ira, los celos, la envidia, el odio, el amor, el placer sexual, etc, producen muchas y variadas reacciones corporales. Los estados depresivos, producen cansancio, inapetencia, falta de interés, necesidad permanente de dormir, rechazo de vida sexual. Así mismo, comprobamos que bajo la influencia de situaciones llenas de felicidad, observamos cómo el organismo florece y la persona recupera incluso manifestaciones del carácter de su juventud. 
Los afectos, mayormente los depresivos, causan enfermedades directas del sistema nervioso, con alteraciones anatómicas demostradas, así como en otros órganos. Observamos que  enfermedades ya establecidas empeoran cuando la persona está influida por un afecto tumultuoso. No cabe duda que la duración de la vida puede ser abreviada por la influencia de afectos depresivos. Los afectos, en el sentido estricto, se caracterizan por una particular vinculación con los procesos corporales.
Los dolores, en cualquier parte del cuerpo, se intensifican cuando se fija la atención sobre el dolor y se atenúa o desaparece cuando la persona deja de prestar atención y la pone en otro lugar. La fijación de la atención o de la voluntad nos hace ver cómo influye el propósito de curación o la voluntad de morir, en el desenlace de algunas enfermedades, aún graves.
Observamos que el estado de “expectación” frente a la curación influye de manera positiva en la recuperación de ciertas afecciones orgánicas. Al contrario cuando hay falta de expectación ante la curación o mejora y un estado de ánimo decaído, empeora una enfermedad. 
Las “curaciones milagrosas” de los creyentes que recurren a la peregrinación, poseyentes de fe, guarda relación con los poderes anímicos: la reputación de un lugar milagroso, la multitud exaltada por la fe, la misericordia divina que se vuelca sobre unos pocos de los muchos que la solicitan, producen una conjunción de fuerzas poderosas de las que nos sorprendemos porque en ocasiones realmente alcanza el objetivo perseguido. (continuará)


jueves, 30 de octubre de 2014

¿QUÉ ES LA MELANCOLÍA? (1)

Hablar de Melancolía, es hablar de uno mismo, porque el que mas o el que menor ha perdido un objeto amoroso en su vida, o un ideal, o un sueño, o ha tenido que cambiar de país, de familia. En todas estas situaciones se corre el peligro de producir una melancolía. La melancolía también puede producirse cuando no coincide con lo que quiero de la persona que amo, es decir, que cuando estoy en desacuerdo con el objeto amoroso, se puede producir la melancolía sin tener que perder a la persona.
Freud nos dice que esta enfermedad es dolorosa, donde la persona pierde todo contacto con la realidad. Es muy parecido al estado de duelo, donde realmente he perdido a una persona. Se muere mi madre y la realidad deja de tener interés para mi. Y sólo me interesa del exterior cosas que me recuerden a madre. Esto parece una enfermedad pero es sólo temporal. En el duelo, la realidad te acaba diciendo que aunque ya no esté más la persona que has perdido, puedes tener otras personas también queridas. Sin embargo, aún teniendo una nueva realidad, nunca se termina de abandonar lo que una vez se tuvo o quiso. Cuando el tiempo del duelo, se prolonga mas de lo debido termina convirtiéndose en enfermedad, melancolía. Mientras que en el duelo, trabajar, la realidad deja de interesarme, en la melancolía, hay autoreproche:  soy indigno, fantasías de ruina, empobrecimiento, de miseria del yo…
Estudiando la melancolía, tan peligrosa porque puede terminar en suicidio, Freud descubre que la persona, lejos de reprocharse a sí misma todo lo que se reprocha, el reproche, el desprecio, el odio y el rencor es hacia la persona perdida. Bien puede ser un amor, un familiar hacia el cual, se puede haber perdido por muerte o por abandono. Este no poder tener mas a la persona perdida hace que los sentimientos hostiles inconsciente reprimidos, afloren a la conciencia pero esta vez recaen sobre el propio yo del melancólico, porque se ha identificado a la persona muerta o perdida. ¿Esto qué quiere decir? Que la persona perdida vive otra vez pero dentro de nosotros y todo el odio, la rabia, la agresividad reprimida, ahora toma fuerza sobre el propio yo del melancólico identificado con la persona perdida. Este abandono de la realidad sumerge a la persona en una destrucción cada vez masiva pero hacia uno mismo, de ahí que si no se interviene, la persona se termina suicidando pero realmente, al matarse, mata con él a la persona perdida o abandonada, de ahí que el psicoanálisis diga que el suicida, siempre es un asesino tímido, porque con él mata o asesina a la persona querida. (CONTINUARÁ)

lunes, 10 de marzo de 2014

HERRAMIENTAS PARA SER FELIZ. El triunfo de un fracaso.

El método psicoanalítico viene a mostrar que toda acción, toda consecución, todo no logro está determinado por la estructura de nuestros deseos inconscientes. Esto quiere decir que lo que para la conciencia puede no tener sentido, si lo tiene para nuestro inconsciente. ¿Existe el fracaso?. Para la conciencia si, pero no para el inconsciente. Toda acción, todo acto, toda consecución humana siempre se lleva a cabo para algo o para alguien. Fuera de esto, no hay realización ni acto humano, lo que viene a decir que nuestras acciones están determinadas desde de la estructura de nuestros deseos inconscientes. La palabra fracaso debe ser tomada como un trabajo finalizado y con el método psicoanalítico podemos ir reconstruyendo los elementos que se hizo y las herramientas que se pusieron a favor de la construcción de dicho trabajo finalizado. Freud nos dice que desde el sueño relatado- materia prima con la cual trabaja el psicoanalista- reconstruyo con los instrumentos teóricos del psicoanálisis,  el deseo inconsciente que para satisfacerse, dio lugar a la aparición del sueño soñado y del sueño relatado, deseo inconsciente que aparece deformado, desplazado y condensado y que sin los instrumentos teóricos del psicoanálisis, haríamos una lectura ingenua del sueño pero no psicoanalítica. Si esto lo llevamos a un hecho acontecido en nuestra vida,  donde consideramos que hemos fracasado, nuestra materia prima sería “el fracaso contado” y con los instrumentos de lecturas del psicoanálisis, somos capaces de llegar al deseo inconsciente que se ha satisfecho en dicho fracaso. El fracaso suele venir con tarjeta de presentación, es decir, viene dedicado a alguien. Y si no, se fracasa para algo. Fracasar para alguien también es una manifestación latente de un deseo sádico contra alguien. Los fracasos puede ser para la mama, el papa, la novia, el novio, el hermano, el amigo. Por regla general, los fracasos se los dedicamos inconscientemente a los seres queridos. En un segundo lugar cuando no es así, el fracaso lo dedicamos a nosotros mismos, es decir, a nuestros deseos masoquistas, donde la persona, cuando su intolerancia al triunfo está tocada por cuestiones morales o religiosas, el fracaso es alimento para una tendencia masoquista redentora. Se fracasa también para calmar el espíritu, para calmar la culpa. No se puede por tanto entender el fracaso sin tener en cuenta la existencia de nuestros deseos sádicos y masoquistas. De manera que analizado así, el fracaso siempre es el triunfo de nuestros deseos sádicos y masoquistas.

martes, 11 de diciembre de 2012

YA ESTÁ A LA VENTA EL LIBRO "LA TIRANIA DE LOS SENTIMIENTOS"









Este libro es la llave de acceso a la parte más oculta y profunda de tu personalidad: el inconsciente. Si tus sentimientos te traicionan, te hacen sufrir, enfermar y ser infeliz, aquí tienes las claves del entendimiento del origen y sentido de todos tus padecimientos, así como el modo de gestionar tus emociones.
En sus páginas tiene el fruto de veinte años de trabajo sobre mas de mil quinientos pacientes, cuyo sufrimiento era provocado por la tiranía de sus sentimientos.
Si toleras las verdades que hay en él escritas, habrás comenzado su psicoanálisis y posiblemente no serás la misma persona después de leer y meditar este libro. Pero si niegas sus palabras, seguirás siendo víctima de la tiranía de tus propios sentimientos. 
       DE VENTA EN: WWW.EDITORIALGRUPOCERO.COM



sábado, 14 de mayo de 2011

CUÁL ES EL MECANISMO DE LA DEPRESION

El psicoanálisis ha descubierto que todo trastorno o enfermedad mental es una producción inconsciente llevada a cabo por la propia persona. En todo sujeto hay siempre dos partes que funcionan de manera independiente. La conciencia y la inconscienca o el inconsciente. El inconsciente es donde se guardan los recuerdos, las experiencias, las vivencias, lo trastornos afectivos o emocionales que producen las relaciones familiares, sociales y de pareja. En la depresión, aparece una serie de pensamientos y sentimentos en la conciencia que proceden de la parte inconsciente de la personalidad. De ahí que los últimos estudios psicoanalíticos demuestren que una depresión tarda entre cinco y diez años en dar la cara, lo cual significa que hay todo un proceso inconsciente responsable de la formación de una depresión. Una depresión no deja de ser mas que la manifestación de un conflicto emocional a nivel de pareja, familia o del sujeto consigo mismo, es decir, con su propia moralidad. El depresivo se suele acusar de ser mala persona y de hecho vive su enfermedad como un castigo, es decir, vive el proceso depresivo con culpa. Esto nos lleva a investigar y a descubrir que el paciente depresivo guarda en su interior una fuerte agresividad que ha mantenido silenciada durante años hacia una o varias personas. Por su forma de ser o por su carácter, el depresivo nunca terminó de exteriorizar sus sentimientos, su cólera, su rabia o su dolor y ahora, todo lo siente hacia sí mismo. Sin embargo, el psicoanálisis ha descubierto que todo el daño que se quiere hacer a sí mismo el depresivo, en el fondo, no es mas que un ataque dedicado a alguien con nombre y apellido pero dicho alguien se halla en el cuerpo y en la mente del depresivo. Tomemos un ejemplo: una mujer que durante años ha estado enamorada de su marido y este la abandona y ella entra en depresión. El psicoanálisis llega a descubrir que la mujer al sentirse abandonada, sólo puede vengarse del marido si se identifica con él, de manera que lo que de ella quiere matar o lo que de ella reprocha haber hecho mal, no deja de ser un reproche hacia la figura del hombre que la ha abandonado. Y si llegara a darse muerte, estaría matando con ella a la figura del marido. De ahí que se diga que los depresivos suicidad sean homicidas tímidos, porque todo suicida busca siempre la muerte de un otro. Por eso que siempre, en toda depresión, encontramos fuertes sentimientos de cólera, rabia, odio, frustración no reconocidos por el depresivo pero vueltos hacia sí mismo. De ahí que la medicación no sirva para curar la depresión porque el deprimido, lo que tiene es un conflicto moral y afectivo que no a logrado resolver y que lo resuelve sobre sí mismo haciendose objeto de las torturas que no puede inflingir a otros.

martes, 6 de abril de 2010

LA TRISTEZA NO SE CURA CON PASTILLAS

Hoy leí un reportaje que decía que la tristeza se cura con pastillas. Bueno, debemos parar ya con tanta negación de la parte inconsciente de la personalidad que la mayoría de los psiquiatras y psicólogos ni la estudian. La tristeza, es un sentimiento común, como los celos, el amor, la envidia, el odio. Como sentimiento tiene un lugar de producción que es en la parte inconsciente de la personalidad y responde a situaciones que la persona no puede pensar o elaborar. ¿ Desde cuando una pastilla va a cambiar los recuerdos del pasado de la relación vivida con los padres, o las decepciones amorosas, la muerte de amigos, seres queridos.? La tristeza no la entiende nadie porque la tristeza no es por los acontecimientos vividos, sino por los acontecimientos futuros, donde la persona que siente tristeza, realmente de quien siente tristeza es de ella misma, porque cuando se muere alguien querido o se pierde un amor, un trabajo, un ideal, etc., el dolor que se siente es porque viene a recordar al sujeto que nada dura eternamente, ni siquiera él mismo y de ahí viene su tristeza. La persona cuando llora, se llora a sí misma, porque sabe que algún día, llevará su nombre y apellido y todo concluirá. Por lo tanto, ¿ una pastilla es capaz de resolver el conflicto que toda persona tiene con su propia muerte.? Evidentemente no. El miedo, el temor, el terror a la muerte, solo se puede resolver psicoanalizando las relaciones que dicha verdad tiene para la vida de esa persona, ya que se tiende a disfrazar la propia muerte viviendo como si nunca fuéramos a morirnos. Sin embargo, por mucho que nuestra mente niegue la muerte, la realidad, siempre llama a nuestra puerta. Y si se nos muere la madre, el padre o un hijo, esa muerte tan cerca, nos viene a señalar que también nosotros nos vamos a morir y de ahí viene la tristeza. A ver si de una vez por todas, estudiamos más la parte inconsciente de la personalidad y nos dejamos de elucubraciones que vienen a negar esta realidad: todos nos vamos a morir. La diferencia, está en el modo de aceptarlo. Así viviremos mejor o peor. Gracias.

sábado, 14 de febrero de 2009

UN CAMINO A LA FELICIDAD

Lo que en el sentido más estricto se llama felicidad, surge de la satisfacción, casi siempre instantánea, de necesidades acumuladas que han alcanzado elevada tensión y de acuerdo con esta índole sólo puede darse como fenómeno episódico. Toda persistencia de una situación anhelada por la persona, su satisfacción sólo proporciona una sensación de tibio bienestar, pues nuestra disposición no nos permite gozar intensamente sino el contraste, pero solo en muy escasa medida lo estable. Así nuestras facultades de felicidad están ya limitadas en principio por nuestra propia constitución. En cambio nos es mucho menos difícil experimentar la desgracia. El sufrimiento nos amenaza por tres lados:
o Desde el propio cuerpo condenado a la decadencia y a la aniquilación, que no puede prescindir de los signos que representan el dolor y la angustia.
o Del mundo exterior, capaz de encarnizarse en nosotros con fuerzas destructoras omnipotentes e implacables.
o De las relaciones con otros seres humanos. El sufrimiento que emana de esta fuente quizás sea el más doloroso que cualquier otro.
o La satisfacción ilimitada de todas las necesidades, se nos impone como norma de conducta mas tentadora pero significa preferir el placer a la prudencia y a poco de practicarla se hacen sentir sus consecuencias.
o El aislamiento voluntario, el alejamiento de los demás es el método de protección más inmediato contra el sufrimiento susceptible de originarse en las relaciones humanas.
o En ciertas sustancias aún llevan la culpa de que se disipen estérilmente cuantiosas magnitudes de energía que podrían ser aplicadas para mejorar la suerte de la persona. ( .... )
Cuando falta una vocación especial que imponga una orientación imperativa a los intereses vitales, el trabajo puede desempeñar esta función. Es imposible considerar adecuadamente en una exposición concisa la importancia del trabajo en la vida de las personas. Ninguna otra técnica de orientación vital liga al individuo tan fuertemente a la realidad como la acentuación del trabajo que por lo menos lo incorpora sólidamente a una parte de la realidad, a la comunidad humana. La posibilidad de desplazar al trabajo y a las relaciones humanas con él vinculadas una parte muy considerable de los componentes narcisistas, agresivos y aún eróticos de la energía psíquica, confiere a aquellas actividades un valor que nada cede en importancia al que tienen como condiciones imprescindibles para mantener y justificar la existencia social.
La actividad profesional ofrece particular satisfacción cuando ha sido libremente elegida, es decir, cuando permite utilizar, mediante la sublimación, inclinaciones preexistentes y tendencias instintuales evolucionadas o constitucionalmente reforzadas. No obstante el trabajo es menospreciado por el hombre como camino a la felicidad. No se precipita a él como a otras fuentes de goce. La inmensa mayoría de los seres solo trabajan bajo el imperio de la necesidad y de esta natural aversión humana al trabajo se derivan los más dificultosos problemas sociales.
La felicidad considerada en el sentido limitado, cuya realización parece posible, es meramente un problema de la manera de pensar de cada individuo. Ninguna regla al respecto vale para todos. Cada uno debe buscar por sí mismo la manera en que pueda ser feliz. Todo depende de la suma de satisfacción real que pueda esperar del mundo exterior y de la medida en que se incline a independizarse de éste. Por fin, también de la fuerza que se atribuya a sí mismo para modificarlo según sus deseos. Ya aquí desempeña un papel determinante la constitución psíquica del individuo, a parte de las circunstancias exteriores. El ser humano predominantemente erótico antepondrá los vínculos afectivos que lo ligan a otras personas; el narcisista, inclinado a bastarse a sí mismo, buscará las satisfacciones esenciales en sus procesos psíquicos íntimos; el hombre de acción nunca abandonará un mundo exterior en el que pueda medir sus fuerzas.
La sabiduría nos aconseja no hacer depender toda nuestra satisfacción y felicidad de una única cosa o persona, pues su éxito jamás es seguro; depende del concurso de muchos factores y quizás de ninguno tanto como de la facultad del aparato psíquico para adaptar sus funciones al mundo y para sacar provecho de éste en la realización del placer. ( .... )
Sigmund Freud.

martes, 6 de enero de 2009

COMO SER UNA MADRE CASI PERFECTA ( III )

La célula narcisistica.

Recomendamos prestar mucha atención a este tema porque vamos a hablar del origen de los sentimientos y de las emociones humanas. En las próximas páginas, hemos desplegado una gran variedad de comportamientos que los hijos suelen mostrar con sus padres y con el mundo.
El primer abrazo y la primera mirada de una madre a su hijo recién nacido marcará el inicio de una relación que durará toda la vida. Las huellas que una madre deja en su hijo y las que un hijo deja en su madre perduran en forma de vinculo afectivo y transcienden más allá de todas las barreras, incluida la de la muerte de cualquiera de los dos.
El recién nacido nace prematuro a la vida y a diferencia de otras especies animales, indefenso frente al mundo. Es un cachorro humano, casi un animalito. No desea, no ama, no tiene palabra. Los únicos estímulos que recibe son los estímulos de sus necesidades orgánicas - hambre, sed, calor, frío...-. Las funciones están regidas por su aparato nervioso- un sistema nervioso central todavía inmaduro. Así pues, no reconoce lo que ve hasta el día veintiuno y su sistema respiratorio no funciona correctamente hasta el sexto mes; por eso, necesita alguien que se ocupe de él. Debido a esta prematuración , si el niño no entrega su vida a quien le cuide , moriría.
El Dr Menassa, en su libro FREUD Y LACAN - hablados-, escribe : “..... debido a su impotencia, si el niño recién nacido no se esclaviza a alguien muere. De esta situación frente a la muerte, sólo le es posible sobrevivir esclavizándose, poniendo su vida en el otro y eso es lo que hace el niño
cuando nace: pone su vida en el otro. Este otro, en el cual el niño pone su vida, el psicoanálisis le ha dado en llamar: FUNCIÓN MADRE, que sería cualquier objeto, persona o cosa que cumpla con los requisitos funcionales del recién nacido. “
Freud plantea que en el recién nacido existe una energía constante que le hace reclamar una continua atención en demanda de satisfacción. Es una energía que no solo busca colmar sus necesidades fisiológicas. La energía cesa cuando estas han sido satisfechas, pero no se agota. Cada vez que aparece de nuevo la necesidad , vuelve a demandar su satisfacción.
El Dr. Menassa escribe que esa energía que parte del propio cuerpo del niño, como necesidad, queda grabada en su sistema nervioso como huella-recuerdo de la misma. Cuando se junten en el niño la huella del recuerdo de la necesidad con la huella del recuerdo del objeto- en este caso la madre – que es quien la atiende o la sacia, el niño experimenta su primera experiencia de placer, es decir, su primer experiencia de satisfacción. A partir de ese momento, cada vez que surja en él una necesidad fisiológica o emocional, surgirá también el deseo de alcanzar el placer que origina en él la satisfacción de su propia necesidad. Podemos decir que entonces, el niño ha aprendido a desear. Algo en él se ha hecho huella y siempre que esta se repita, llamará la atención de su madre para que venga a cubrir dicha carencia.
Por esta circunstancia, el niño acaba atribuyendo a la madre un don y un poder: SU MADRE ES CAPAZ DE CALMAR CUALQUIER NECESIDAD Y SIN ELLA LA VIDA SERÍA IMPOSIBLE.
La unión que se establece entre ambos tiene la categoría de simbiosis: una unión de tal naturaleza que todos y cada uno de los estados anímicos de la madre tienen repercusión en la salud psíquica y orgánica de su hijo. Si ella enferma, el también enfermará; si se entristece, el niño dejará de comer; si tiene ansiedad, el no parará de llorar etc...
A esta unión tan perfecta, cuya duración pueden alcanzar desde unos meses o toda la vida ( existen personas que nunca pueden separarse de la figura materna ni aún después de muerta) la denominamos CELULA NARCISISTICA.
Definimos así esta unión indivisible y única donde el niño y la madre no son dos seres diferentes sino uno solo. El niño para la madre es una prolongación de su propio cuerpo y simultáneamente, ella es el espejo donde el se refleja.
En el tiempo de duración de la célula narcisística, el niño no tiene emociones propias, de tal modo que aquello que siente y experimenta - miedo, angustia, ansiedad, alegría, tristeza - es el reflejo de las emociones que ella siente y le transmite.
Nada mas nacer, el niño no tiene psiquismo ni tampoco un sistema inmunológico maduro, por lo que su sistema de defensa es el sistema inmune de la madre.
Muchas de las enfermedades infantiles a las que el pediatra no logra encontrar una causa razonable, guardan relación con el estado anímico de la madre. Si ella padece de ansiedad, depresión, obsesiones o angustia, con absoluta certeza acabará transmitiéndoselo a su hijo que lo reflejará en algún trastorno o enfermedad corporal - diarreas, insomnio, fiebre, anorexia, inquietud motora - pudiendo llegar incluso a morir.
La célula narcisística es vital para que el desarrollo del nuevo ser comience . De su existencia depende la vida del niño, que no lograría superar su propia insuficiencia sin ella . La muerte súbita del lactante estaría relacionada con una problemática del deseo inconsciente de la madre durante ese periodo, que concierne a la supervivencia de su hijo, el cual fallece súbitamente.

lunes, 15 de diciembre de 2008

LAS MULTIPLES CARAS DE LA DEPRESION

La depresión, se la denomina, la enfermedad de las mil caras, lo que quiere decir que detrás de cualquier síntoma- incluso de apariencia normal- se puede estar escondiendo una depresión.
La depresión se caracteriza por un estado de ánimo deprimido o una pérdida de interés o placer en casi todas las actividades. En los niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable en lugar de triste. Cambios en el apetito, en el peso – subidas o bajadas-, alteraciones de sueño- dormir poco o mucho- falta de energía, sentimientos de infravaloración, inferioridad o culpa, dificultad para concentrarse, para tomar decisiones, pensamientos de muerte, o ideas de suicidio. Cuando estos síntomas duran más de dos semanas y la persona empeora día a día y ya está afectando a su vida personal o laboral, podemos hablar que el germen de la depresión ya ha anidado en la persona y se está desarrollando.
No olvidemos que una persona con depresión leve, las actividades de su vida pueden parecer normal pero lo que indica una depresión es que lo que antes no le costaba hacer, ahora le cuesta un esfuerzo más importante.
La persona dice sentirse como en un pozo, no tiene esperanzas. Aunque diga que no está triste, durante el día le suceden episodios de llanto inesperados. En algunas personas, el sentimiento de pasotismo, puede ser señal de un trastorno depresivo leve. Se nota en las facciones de la cara, que tienen menos expresividad y personas cercanas notan como un rictus triste en la persona deprimida. Otro modo de manifestarse una depresión latente es mediante dolores inespecíficos por el cuerpo- dolores de articulaciones, molestias al andar, al comer o al dormir. En otras personas, un aumento repentino de la irritabilidad puede ser síntoma de estar desarrollándose una depresión.
Lo que es llamativo es que la persona va abandonando lo que antes le daba placer: deja de ir al cine, ver la televisión, los niños dejan de ir a jugar al fútbol, es decir, dejan de disfrutar con lo que antes le gustaba y se van aislando prefiriendo estar en casa antes que en la calle.
También es frecuente que tras una disminución del interés y el apetito sexual, se esconda un trastorno depresivo.
TRATAMIENTO. El tratamiento de la depresión debe ser personalizado. A veces el paciente viene medicado pero el tratamiento, debe ser psicoanálisis.Ya que la gran mayoría de los paciente medicados, no experimentan mejoría alguna.
Hoy día, la depresión- incluso las crónicas- tiene una curación del 95 %. Cuando una persona diagnosticada y tratada de depresión no mejora, es que no es el tratamiento adecuado porque con psicoanálisis todas las personas deprimidas mejoran.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Depresion y Divorcio

Un tercio de las personas que sufren depresión, se acaban divorciando. Los síntomas se caracterizan por apatía, desinterés por la pareja, falta de ilusión por la convivencia, ausencia de emociones, indiferencia, tristeza generalizada y carencia de relaciones sexuales. Estos síntomas se van sumando poco a poco. Por norma general, lo primero que se pierde es el interés por las relaciones sexuales y se comienza a rechazar el contacto con el otro. La falta de interés por hablar suele ser la segunda manifestación. Comienza a fallar la comunicación y se cae en una situación de desinterés ante los problemas de la casa, a la persona le da todo igual y no tiene ningún tipo de entusiasmo por lo que le rodea. Los hijos, el trabajo e incluso la familia, pasan a un segundo plano, y la persona se encierra cada vez más en sí misma, sin saber el por qué de lo que le está sucediendo. En esta situación, lo normal es que la convivencia falle y esa falta de interés generalizado por la pareja o el matrimonio, acaba siendo la causa del planteamiento de la separación.
La respuesta ante la misma, suele ser también indiferente, porque si algo desea la persona deprimida es estar sola y cuanto menos acompañada se halle mejor. Circunstancia por la cual, facilita la ruptura del matrimonio, sin oposición previa a la misma.
Un 80% de las persona divorciadas por depresión tienen una predisposición mayor a desarrollar una enfermedad psicosomática: úlcera, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, problemas cardiovasculares y cáncer.
En estas circunstancias, lo aconsejable es comenzar un tratamiento psicoanalítico, porque una vez que la persona cae dentro de esta espiral, cada vez la cuesta mas salir. En definitiva, el psicoanálisis alivia en gran manera el sufrimiento.