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domingo, 30 de julio de 2017
jueves, 30 de octubre de 2014
¿QUÉ ES LA MELANCOLÍA? (1)
Hablar de Melancolía, es hablar de uno mismo, porque el que mas o
el que menor ha perdido un objeto amoroso en su vida, o un ideal, o un sueño, o
ha tenido que cambiar de país, de familia. En todas estas situaciones se corre
el peligro de producir una melancolía. La melancolía también puede producirse
cuando no coincide con lo que quiero de la persona que amo, es decir, que
cuando estoy en desacuerdo con el objeto amoroso, se puede producir la
melancolía sin tener que perder a la persona.
Freud nos dice que esta enfermedad es dolorosa, donde la persona
pierde todo contacto con la realidad. Es muy parecido al estado de duelo, donde
realmente he perdido a una persona. Se muere mi madre y la realidad deja de
tener interés para mi. Y sólo me interesa del exterior cosas que me recuerden a
madre. Esto parece una enfermedad pero es sólo temporal. En el duelo, la
realidad te acaba diciendo que aunque ya no esté más la persona que has
perdido, puedes tener otras personas también queridas. Sin embargo, aún
teniendo una nueva realidad, nunca se termina de abandonar lo que una vez se
tuvo o quiso. Cuando el tiempo del duelo, se prolonga mas de lo debido termina
convirtiéndose en enfermedad, melancolía. Mientras que en el duelo, trabajar,
la realidad deja de interesarme, en la melancolía, hay autoreproche: soy indigno, fantasías de ruina,
empobrecimiento, de miseria del yo…
Estudiando la melancolía, tan peligrosa porque
puede terminar en suicidio, Freud descubre que la persona, lejos de reprocharse
a sí misma todo lo que se reprocha, el reproche, el desprecio, el odio y el
rencor es hacia la persona perdida. Bien puede ser un amor, un familiar hacia
el cual, se puede haber perdido por muerte o por abandono. Este no poder tener
mas a la persona perdida hace que los sentimientos hostiles inconsciente
reprimidos, afloren a la conciencia pero esta vez recaen sobre el propio yo del
melancólico, porque se ha identificado a la persona muerta o perdida. ¿Esto qué
quiere decir? Que la persona perdida vive otra vez pero dentro de nosotros y
todo el odio, la rabia, la agresividad reprimida, ahora toma fuerza sobre el
propio yo del melancólico identificado con la persona perdida. Este abandono de
la realidad sumerge a la persona en una destrucción cada vez masiva pero hacia
uno mismo, de ahí que si no se interviene, la persona se termina suicidando
pero realmente, al matarse, mata con él a la persona perdida o abandonada, de
ahí que el psicoanálisis diga que el suicida, siempre es un asesino tímido,
porque con él mata o asesina a la persona querida. (CONTINUARÁ)
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domingo, 29 de diciembre de 2013
sábado, 14 de mayo de 2011
CUÁL ES EL MECANISMO DE LA DEPRESION
El psicoanálisis ha descubierto que todo trastorno o enfermedad mental es una producción inconsciente llevada a cabo por la propia persona. En todo sujeto hay siempre dos partes que funcionan de manera independiente. La conciencia y la inconscienca o el inconsciente. El inconsciente es donde se guardan los recuerdos, las experiencias, las vivencias, lo trastornos afectivos o emocionales que producen las relaciones familiares, sociales y de pareja. En la depresión, aparece una serie de pensamientos y sentimentos en la conciencia que proceden de la parte inconsciente de la personalidad. De ahí que los últimos estudios psicoanalíticos demuestren que una depresión tarda entre cinco y diez años en dar la cara, lo cual significa que hay todo un proceso inconsciente responsable de la formación de una depresión. Una depresión no deja de ser mas que la manifestación de un conflicto emocional a nivel de pareja, familia o del sujeto consigo mismo, es decir, con su propia moralidad. El depresivo se suele acusar de ser mala persona y de hecho vive su enfermedad como un castigo, es decir, vive el proceso depresivo con culpa. Esto nos lleva a investigar y a descubrir que el paciente depresivo guarda en su interior una fuerte agresividad que ha mantenido silenciada durante años hacia una o varias personas. Por su forma de ser o por su carácter, el depresivo nunca terminó de exteriorizar sus sentimientos, su cólera, su rabia o su dolor y ahora, todo lo siente hacia sí mismo. Sin embargo, el psicoanálisis ha descubierto que todo el daño que se quiere hacer a sí mismo el depresivo, en el fondo, no es mas que un ataque dedicado a alguien con nombre y apellido pero dicho alguien se halla en el cuerpo y en la mente del depresivo. Tomemos un ejemplo: una mujer que durante años ha estado enamorada de su marido y este la abandona y ella entra en depresión. El psicoanálisis llega a descubrir que la mujer al sentirse abandonada, sólo puede vengarse del marido si se identifica con él, de manera que lo que de ella quiere matar o lo que de ella reprocha haber hecho mal, no deja de ser un reproche hacia la figura del hombre que la ha abandonado. Y si llegara a darse muerte, estaría matando con ella a la figura del marido. De ahí que se diga que los depresivos suicidad sean homicidas tímidos, porque todo suicida busca siempre la muerte de un otro. Por eso que siempre, en toda depresión, encontramos fuertes sentimientos de cólera, rabia, odio, frustración no reconocidos por el depresivo pero vueltos hacia sí mismo. De ahí que la medicación no sirva para curar la depresión porque el deprimido, lo que tiene es un conflicto moral y afectivo que no a logrado resolver y que lo resuelve sobre sí mismo haciendose objeto de las torturas que no puede inflingir a otros.
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jueves, 31 de marzo de 2011
DEPRESION POR LA MUERTE DEL PADRE
Un paciente deprimido acude a consulta solicitando ayuda. Refiere que tras la muerte del padre, acontecida hace un año, comenzó a sentirse triste, hasta perder su capacidad de disfrute e ilusión por la vida. Todo ello contribuyó a que perdiera su trabajo y desde hacía ocho meses, no era capaz de trabajar, bien por apatía y por ser rechazado en todas las pruebas de selección.
El hecho de que una persona (hombre o mujer ) adquiere a consecuencia de la muerte de su padre una depresión melancóica y una inhibición de la capacidad del trabajo, no es nada extraordinario. Deducimos de ello que el sujeto se hallaba tiernamente ligado a su padre por un intenso amor filiar. El psicoanálisis descubre que la relación filial hijo-padre, no está formada solo y únicamente por amor. Por el contrario, la tristeza producida por la muerte del padre se transformará tanto más fácilmente en melancolía y depresión cuanto mas ampliamente se hallara la relación filial bajo el signo de la ambivalencia afectiva. Dicha ambivalencia es la suma del amor, el odio y el temor al padre, sentimientos que tienen su origen durante la relacion paternofilial natural, junto a factores accidentales que quedan arraigados a dicha relación. La incapacidad para trabajar y ganarse el sustento posteriormente a la muerte del padre, tiene su origen en una nostalgia del padre como protector ante sus necesidades de la vida junto a un remordimiento inconsciente y un autocastigo eficaz. En la naturaleza del Complejo de Edipo, hallamos la solución a la depresión melancólica por la muerte del padre. El niño mantiene una actitud cariñosa hacia su madre y ambivalente hacia el padre, el cual, es el origen de los celos infantiles y de su rivalidad. Al padre se le ama porque es dador de ley, puede ser el sustento de la familia pero a la vez se le puede llegar a odiar por la existencia de celos inconscientes, pues hay algo que solo a él le es reservado en la relación con la madre. Para un niño, un grado de maduración es llegar a aceptar al padre como origen de su vida y como protector de la misma. El odio, desencadenado por los celos, desencadena deseos ambivalentes el mismo, sentimientos de los cuales, una vez fallecido el padre, cobran fuerza y si en algún momento del desarrollo, el niño sintió el deseo de perder al padre de vista, tras la muerte, dicho deseo infantil se satisface, por lo tanto, ante la muerte del padre, siempre hay tristeza pero alegría inconsciente. La culpa y el remordimiento por la satisfacción de dicho deseo, es el desencadenante de la depresión, que no deja de ser mas que un castigo por la existencia de deseos ambivalentes. Según como el niño haya resuelto su complejo de Edipo, así será la relación con su padre: mas amorosa o mas odiosa. Cuando es amorosa, la pérdida se elabora fácilmente pero cuando hacia el padre existía un odio o unos celos inconscientes, la pérdida puede desencadenar una depresión, la cual, esconde el sentimiento de culpa por la satisfacción de un deseo infantil: la muerte del padre para quedar en posesion exclusiva de la madre.
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martes, 6 de abril de 2010
LA TRISTEZA NO SE CURA CON PASTILLAS
Hoy leí un reportaje que decía que la tristeza se cura con pastillas. Bueno, debemos parar ya con tanta negación de la parte inconsciente de la personalidad que la mayoría de los psiquiatras y psicólogos ni la estudian. La tristeza, es un sentimiento común, como los celos, el amor, la envidia, el odio. Como sentimiento tiene un lugar de producción que es en la parte inconsciente de la personalidad y responde a situaciones que la persona no puede pensar o elaborar. ¿ Desde cuando una pastilla va a cambiar los recuerdos del pasado de la relación vivida con los padres, o las decepciones amorosas, la muerte de amigos, seres queridos.? La tristeza no la entiende nadie porque la tristeza no es por los acontecimientos vividos, sino por los acontecimientos futuros, donde la persona que siente tristeza, realmente de quien siente tristeza es de ella misma, porque cuando se muere alguien querido o se pierde un amor, un trabajo, un ideal, etc., el dolor que se siente es porque viene a recordar al sujeto que nada dura eternamente, ni siquiera él mismo y de ahí viene su tristeza. La persona cuando llora, se llora a sí misma, porque sabe que algún día, llevará su nombre y apellido y todo concluirá. Por lo tanto, ¿ una pastilla es capaz de resolver el conflicto que toda persona tiene con su propia muerte.? Evidentemente no. El miedo, el temor, el terror a la muerte, solo se puede resolver psicoanalizando las relaciones que dicha verdad tiene para la vida de esa persona, ya que se tiende a disfrazar la propia muerte viviendo como si nunca fuéramos a morirnos. Sin embargo, por mucho que nuestra mente niegue la muerte, la realidad, siempre llama a nuestra puerta. Y si se nos muere la madre, el padre o un hijo, esa muerte tan cerca, nos viene a señalar que también nosotros nos vamos a morir y de ahí viene la tristeza. A ver si de una vez por todas, estudiamos más la parte inconsciente de la personalidad y nos dejamos de elucubraciones que vienen a negar esta realidad: todos nos vamos a morir. La diferencia, está en el modo de aceptarlo. Así viviremos mejor o peor. Gracias.
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