domingo, 2 de febrero de 2020

Análisis inconsciente de por qué tenemos baja la autoestima

La autoestima, es una expresión de la magnitud de nuestro YO. Todo lo que una persona posee o logra, supone un residuo del sentimiento infantil de omnipotencia confirmado por la experiencia infantil, donde todo logro alabado por las personas cercanas ( familia, amigos, profesores ) hacen que el niño tenga mas autoestima. Estos logros de adulto, recuerdan y refuerzan los sentimientos de autoestima infantil y hacen que la autoestima del adulto crezca. Hay por lo tanto una relación íntima inconscientes entre el sentimiento de baja autoestima del niño y del adulto. Es lo mismo que decir que un adulto con baja autoestima no deja de ser un niño que no ha madurado en dicho sentimiento.

Debemos prestar atención a los instintos sexuales que se manifiestan en la sexualidad y también en el amor. Normalmente, de adultos buscamos gustar, sentirnos mirados, deseados, bien por nuestros atributos personales y también por los intelectuales. Es sabido por todos que las redes sociales aumentan la autoestima cuando el número de likes aumentan cuando subimos una imagen o alguna actividad de la que nos sentimos orgullosos.
Lo mismo sucede con el amor. El duplo: amar/ser amado. El ser amado aumenta la autoestima y el no serlo, la baja o la disminuye.
La posición pasiva frente al amor- ser amado- es una antigua reminiscencia de la primera opción amorosa del niño. La posición frente a la madre que nos ama siempre es en posición pasiva. Somos amados por la madre y eso aumenta la autoestima. De hecho cuando la vivencia del niño no es así, crece con un sentimiento de baja autoestima o de inferioridad. 
Debemos prestar importancia al capítulo de los celos, en especial los que el niño siente y experimenta hacia la pareja de los padres y también hacia la figura de los hermanos. La aparición de los hermanos, el descubrimiento de que los padres tienen relaciones, suelen ser motivos para despertar los celos y los celos siempre producen una disminución de la autoestima y avivan el sentimiento de inferioridad. 

Encontramos también a personas que dicen no haber sido amados por sus padres. Si esto hubiera sido así, no estarían vivos al día de hoy porque una madre que no quiere a un hijo, este tiene muchas posibilidades de morirse. Por lo tanto si un niño sobre vive es porque alguien hizo para que viviese, es decir, tuvo que ser amado para poder sobrevivir al inicio de su etapa natal. Y como hemos dicho, el sentimiento de no ser queridos por los padres también es una respuesta inconsciente a un sentimiento de celos hacia los hermanos o hacia la relación de los propios padres.  Una decepción con los padres ( se regañado, cacheteado, negado ) puede el niño sentirlo como una ofensa narcisista y transformarlo en: mis padres no me quieren porque me regañan o porque me pegan.

Para el adulto, el ser amado, pues constituye el fin y la máxima satisfacción para su autoestima. Por el contrario, sabemos que amar no aumenta la autoestima, sino que puede llegar a disminuirla porque la persona enamorada o el que ama, es humilde porque algo pierde. El que ama pierde, por decirlo así, una parte de su narcisismo y sólo puede compensarla con ser amado.
Por lo tanto, la autoestima guarda una relación directa con la participación en el amor. 
La percepción de no poder, es decir, la impotencia, la imposibilidad de amar debido a perturbaciones del estado de ánimo, disminuye extraordinariamente la autoestima. Y esta es una de las causas del sentimiento de inferioridad.

El amor en sí como anhelo y como privación, disminuye la autoestima mientras que ser amado, la intensifica de nuevo. 

Los pilares sobre los cuales reposa la autoestima son:
-       Sobre una autoestima primaria, el residuo del narcisismo infantil, es decir, cuando los padres alimentan la autoestima del niño felicitándole y alabándole por sus logros.
-       Sobre el sentimiento de omnipotencia confirmado por la experiencia diaria en el logro de objetivos, seria lo mismo que el cumplimiento de un ideal, es decir, lograr una carrera, un objetivo deportivo, un mejor puesto de trabajo etc.
-       Sobre la satisfacción de la libido sobre una persona. Amar y ser amado. No olvidando que amamos todo  aquello que posee la perfección que le falta a nuestro yo para sentirnos completos, de ahí que la dupla amante/amado nos hace sentirnos mas fuertes y poderosos, con mejor autoestima.

¿Cómo subir la autoestima? Para subir la autoestima hay que hacer un análisis de los pilares comentados anteriormente, pues sobre dichos pilares se sustenta la autoestima. Si una persona falla en uno o varios de ellos, necesita analizar las causas inconscientes que le han llevado a ello.


domingo, 22 de diciembre de 2019

AVANCES EN EL CONOCIMIENTO Y TRATAMIENTO DE LA DEPRESION

Toda depresión tiene un comienzo, un desarrollo y una aparición. Sentirse triste es normal pero el sentimiento de tristeza, cuando se alarga en el tiempo, comienza a haber una pérdida de interés por hábitos que antes nos ilusionaban, apatía, melancolía por cosas pasadas, sentimiento catastrofista con respecto al futuro, llanto, cansancio, alteración de sueño, inquietud, malestar general sin saber las causas exactas, son síntomas de depresión. Su aparición, así como el efecto extraño de no poder controlar dicho estado anímico junto a una dificultad para abordar el día a día, hacen pensar que algo se instaló en la mente, en el psiquismo que ha determinado nuestra forma de actuar con diferencia a lo que anteriormente éramos o pensábamos. 
Según los estudios que llevo realizando desde hace mas de veinte años, he comprobado tanto en adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos que todos pasaron por un momento de sus vidas, donde aconteció una pérdida. Las pérdidas para el ser humano pueden ser varias, desde perder a un ser querido, una amistad, una pareja, un trabajo, un país, una etapa de la vida, etc, y dejan un vacío emocional que la persona no siempre lograr compensar con otras ganancias. Hay situaciones de pérdidas que son irreparables (como la muerte de los padres, de un hijo tempranamente, de un hermano por enfermedad …) y el vacío emocional deja una huella, una tristeza crónica donde la persona no sólo descubre la muerte, sino que puede visualizar su futura muerte. De manera que hay algo en el depresivo que no solamente llora por la perdida de lo querido, sino que llora por lo que mas quiere: así mismo. Las pérdidas que vamos teniendo a lo largo de la vida, nos van anunciando la gran pérdida que somos nosotros mismos, siendo así que la persona depresiva abandona en cierto modo el deseo de vivir porque sabe que va a morir. El psicoanálisis de Freud, nos dice que el aparato psíquico está conformado a través de complejos mecanismo de defensa para negar nuestra mortalidad, siendo así que la percepción de muerte siempre es ajena a uno mismo. Vemos la muerte como algo ajeno, es decir, se mueren los otros pero no yo. Hasta que las circunstancias vitales de la vida, nos traen pérdida cercanas y justo ahí es donde esa pérdida nos “toca el alma” Estamos en el mismo camino que otros y tarde o temprano, nos llegará. En el trastorno depresivo, hay una alteración química cerebral como consecuencia de la descompensación que nuestro psiquismo ha provocado sobre lo orgánico. Sabemos que las emociones son capaces de interactuar sobre el sistema cardiorespiratorio (taquicardias, agitación respiratoria ) digestivo (diarreas, estreñimiento ) genito urinario (impotencia, falta de orgasmo ) y también neurológico.
Debemos prestar atención y reponer los valores químicos a sus valores normales (uso de medicación temporalmente cuando el trastorno es severo) y mediante la técnica psicoanalítica, analizar la perdida de deseo junto a la pérdida o pérdidas que la persona no ha logrado elaborar. Ante los primeros síntomas depresivos, se recomienda comenzar con un psicoanálisis de la pérdida acontecida para la persona. Normalmente las personas dicen ser fuertes para superarlo, sin embargo, el ser humano es triste por naturaleza y algo del final se le anuncia con frecuencia en la vida. De eso se trataría la terapia de la depresión con psicoanálisis, enseñarle a vivir aun sabiendo que va a morir. 
            

domingo, 1 de diciembre de 2019

¿FALLAN LAS TERAPIAS PSICOLÓGICAS O FALLAN LAS PERSONAS?

Los psiquiatras, los psicólogos, los psicoanalistas, tratan a personas que tiene problemas o dificultades de salud mental. Terapia de pareja, cómo mejorar la resiliencia, aumentar la autoestima, salir de una melancolía, superar una depresión,  
Problemas de ansiedad, apatía, conductas narcisistas etc… Estas y muchas mas, son causas por las cuales las personas acuden a un especialista. Sin embargo observamos en las terapias de pareja que suelen abandonarla sin haber resuelto el problema. La psiquiatría observa que muchas personas abandonar el tratamiento farmacológico para la depresión o la ansiedad, se olvidan del mismo o simplemente parece que ningún tratamiento les funcionara. El psicoanálisis observa en el maltrato psicológico que la persona parece que no quisiera saber su grado de implicación en su problema. El celoso acusa a la otra persona y pareciera que él no es el responsable de sus celos, etc.. Todos estos casos y muchos mas, muestran en las personas que tiene problemas o dificultades mentales, como una “resistencia a curarse” es decir, que algo les lleva a abandonar el tratamiento alegando cualquier excusa para seguir con su dolencia o problema. 
El psicoanálisis viene a dar explicación a porqué las personas abandonan los tratamientos terapéuticos sin haber solucionado su problema y diera la impresión de que prefieren seguir con su problemática en vez de solucionarla. Y hay que decir que es así. Por determinadas causas psicológicas que ahora hablaremos, podemos afirmar que hay algo en numerosas personas que hacen que se resistan a curarse o incluso mejorarse o aliviarse. Pareciera que la persona ha entrado en un estado de conformidad o equilibrio dentro de lo inestable de su dolencia o enfermedad que responde con resignación ante algo que para ellos constatan como un hecho: “ esto ya no se me va a curar” o “es muy difícil que yo pueda volver a estar bien como antes lo estaba”. ¿Resignación? o ¿podríamos decir que la persona tiene ya una vida organizada en torno a su enfermedad y curarse equivaldría a tener que modificarla? 
La resistencia, como bien dice la palabra, es la capacidad que tiene la persona consciente o inconscientemente para oponerse a la curación de su dolencia. ¿pero porque una persona no va a querer curarse de su depresión, ansiedad, baja autoestima, problemas de pareja? La respuesta es porque su “enfermedad” le sirve para varias y diversas cosas. Por ejemplo, recuerdo un caso de neurosis obsesiva de un joven con 34 años, medicado que tenía ya un grado de invalidez concedido que le incapacitaba para trabajar. Tras cuatro meses de tratamiento, la mejoría del hombre fue espectacular, tanto fue así que le propia madre dije: doctor, a ver si mi hijo se va a curar y le van a quitar la paga? Y después de aquel día no volvió mas a tratarse. Otro ejemplo de pareja, que acudían a terapia por agresividad y maltrato verbal y psicológico. La mujer acusaba al marido de maltratador pero ella acabó descubriendo su implicación en el maltrato y lejos de querer solucionarlo, decidieron dejar la terapia. UN año después se separaban y cinco años después seguían con disputas y peleas por la custodia de los hijos, la educación etc.. Un caso de depresión profunda de una mujer que llevaba casi 20 años inhabilitada para todo en la vida y tenía el privilegio de que su marido y sus hijos estuvieran en torno a ella para cuidarla debido a su depresion. Al tercer mes de terapia y de experimentar una gran mejoría dejaba el tratamiento porque sus hijos y su marido ya no la prestaban ni le concedían los mismos favores que cuando estaba “enferma”. 
De todos estos casos, sacamos una deducción: la enfermedad mental proporciona un “beneficio secundario”, Obtener una invalidez, llevar a cabo chantajes emocionales, mantener ciertas conductas masoquistas, son muchas dentro de la variedad infinita de beneficios que otorga una enfermedad mental. Una persona que resuelve su problema, debe abandonar el beneficio inconsciente que le otorga y sin embargo, la persona renuncia a curarse antes que perder los “beneficios que su dolencia le otorga”. Por mi experiencia clínica, de mas de 24 años, he observado que cada vez hay mas resistencia en las personas a tratarse o a curarse de un problema o trastorno mental. Hay ya  toda una psicología estructurada en torno al concepto de enfermedad mental que hace que la persona estructure su vida y sus relaciones en torno a lo que le sucede psicológicamente. Curarse equivale a cambiar hábitos que existen y que están fuertemente estructurados desde el inicio de la enfermedad, por lo tanto, la persona terminar por aceptar su dolencia antes que desmontar la vida que ha montado en torno a su dolencia psicológica. Y realmente vivir, se puede vivir de cualquier manera y al igual que se puede vivir sano, también se puede vivir enfermo y no es criticable porque en el fondo es la propia persona que la decide vivir como quiera. 
No solamente funciona el beneficio secundario de la enfermedad, sino que hay otros mecanismos mentales como es el sentimiento de culpabilidad y las misteriosas tendencias masoquistas del yo, las que hacen que la persona se resiste a la curación. (continuará)

domingo, 10 de noviembre de 2019

Psicoterapia (Tratamiento por el espíritu- la magia de las palabras-)

Psique es una palabra griega que significa “alma”, por lo tanto, el tratamiento psíquico (psicoterapia) ha de llamarse el tratamiento del alma.
Tratamiento psíquico sería el tratamiento de los trastornos anímicos que actúan directa e inmediatamente sobre lo anímico del ser humano. El medio a través del cual se lleva a cabo, es la palabra: instrumento esencial del tratamiento del estado de ánimo. 
A la gran mayoría de las personas les es difícil comprender que ciertos trastornos corporales (donde no hay causa orgánica que los justifiquen) y del alma puedan ser eliminados por “meras palabras” del especialista. Como si estuviera dotado de magia para llevar a cabo la curación a través de la palabra y sin embargo, las palabras que usamos cotidianamente, así cómo los efectos que sobre nosotros producen, no son otra cosa que “magia atenuada”, como dice Freud en su obra de 1905, sobre Psicoterapia. El método psicoanalítico, como ciencia de la salud, ha logrado restituir a la palabra humana, una parte de su antigua fuerza mágica. 
La medicina acepta la innegable relación que existe entre los trastornos corporales y el estado de ánimo. Cuerpo y mente, dos entidades unidas e indivisibles entre si donde vemos que la vida anímica puede tener una cierta autonomía con respecto al funcionamiento del cuerpo. Numerosos casos clínicos dentro de la medicina plantean retos médicos cuando  aparecen sin causas orgánicas determinantes, simplemente aparecer y la causa es desconocida. Síntomas muy variados, desde dolores de cabeza que impiden a la persona trabajar, trastornos digestivos e incluso cardiacos que guardan relación con factores externo (estrés, problemáticas de pareja, familia etc ) y que alteran profundamente las condiciones de vida. Tenemos un ejemplo reciente del ex portero del Real Madrid, Iker  Casillas, jugador y atleta profesional que tuvo un infarto de miocardio y que pudo guardar relación con un estado de ánimo profundamente deprimido y melancólico que mostró en las redes sociales. 
Este tipo de personas no deben ser consideradas como enfermos del corazón, del aparato digestivo o neurológico, pues su patología corporal guarda íntima relación con una problemática psicológica. Se le considera personas nerviosas con padecimientos funcionales del sistema nervioso. 
Cuando se estudia a este tipo de personas, se confirma que sus signos clínicos tiene por origen una influencia alterada de su vida psíquica sobre su organismo, o sea, que la causa directa del  trastorno que padecen debe buscarse en el psiquismo. 
Solo si estudiamos lo patológico, podemos llegar a comprender lo normal. El ejemplo más común de acción psíquica sobre el cuerpo, que lo podemos observar en cualquier individuo, son lo que llamamos la expresión de las emociones. Casi todos los estados anímicos de una persona se exteriorizan por tensiones y relajamientos en su musculatura facial, la sudoración de la piel, la sequedad o segregación bucal, el movimiento de piernas o manos, alteraciones en la actividad cardiaca, etc. Los estados anímicos denominados afectos y la manera en que participan en el cuerpo es a veces tan llamativa que no podemos negar su influencia y aparición. El miedo, la ira, los celos, la envidia, el odio, el amor, el placer sexual, etc, producen muchas y variadas reacciones corporales. Los estados depresivos, producen cansancio, inapetencia, falta de interés, necesidad permanente de dormir, rechazo de vida sexual. Así mismo, comprobamos que bajo la influencia de situaciones llenas de felicidad, observamos cómo el organismo florece y la persona recupera incluso manifestaciones del carácter de su juventud. 
Los afectos, mayormente los depresivos, causan enfermedades directas del sistema nervioso, con alteraciones anatómicas demostradas, así como en otros órganos. Observamos que  enfermedades ya establecidas empeoran cuando la persona está influida por un afecto tumultuoso. No cabe duda que la duración de la vida puede ser abreviada por la influencia de afectos depresivos. Los afectos, en el sentido estricto, se caracterizan por una particular vinculación con los procesos corporales.
Los dolores, en cualquier parte del cuerpo, se intensifican cuando se fija la atención sobre el dolor y se atenúa o desaparece cuando la persona deja de prestar atención y la pone en otro lugar. La fijación de la atención o de la voluntad nos hace ver cómo influye el propósito de curación o la voluntad de morir, en el desenlace de algunas enfermedades, aún graves.
Observamos que el estado de “expectación” frente a la curación influye de manera positiva en la recuperación de ciertas afecciones orgánicas. Al contrario cuando hay falta de expectación ante la curación o mejora y un estado de ánimo decaído, empeora una enfermedad. 
Las “curaciones milagrosas” de los creyentes que recurren a la peregrinación, poseyentes de fe, guarda relación con los poderes anímicos: la reputación de un lugar milagroso, la multitud exaltada por la fe, la misericordia divina que se vuelca sobre unos pocos de los muchos que la solicitan, producen una conjunción de fuerzas poderosas de las que nos sorprendemos porque en ocasiones realmente alcanza el objetivo perseguido. (continuará)


jueves, 7 de noviembre de 2019

LA TECNICA PSICOANALITICA

La técnica psicoanalítica es una técnica de la verdad pues en algo, todos nos parecemos y de algo, todos padecemos. Sin embargo y tras mi experiencia clínica de mas de 25 años sobre algo mas de tres mil persona puedo afirmar que nuestro aparato psíquico está conformado para no ver ni escuchar aquello frente a lo cual nos resistimos ver u oir por el malestar o por la reflexión que nos llevaría aceptar cierto grado de verdad que no queremos ver. Frente a esta “supuesta ignorancia aceptada o impuesta por nuestro aparato psíquico” preferimos no saber y vivir en la ignorancia aunque hagamos de una enfermedad mental o de un trastorno del carácter una forma de vida. Nos terminamos acostumbrando a vivir de cualquier manera aunque a los ojos externos y de los demás no cumplamos unos mínimos requisitos de lo que podríamos llamar confort de vida o estabilidad emocional.

La técnica analítica es efectiva desde el primer momento pero cuenta con el obstáculo de las resistencia frente a la curación, frente al cambio o la transformación pues siempre implica sacrificios, renuncias que aunque inútiles son costosas de prescindir de ellas (poner caso clínico) . Por lo tanto no es que el psicoanálisis sea un método terapéutico largo y costoso, sino que es la propia persona, la que se resiste a cambiar, a ponerse en contacto con sus procesos inconscientes, causa así mismo de la problemática que lo aqueja. Existen métodos mas cómodos y mas o menos resolutivos pero no con la misma capacidad transformativa que el método psicoanalítico. Entre un método largo pero efectivo y entre uno breve y sencillo, mejor el primero, a pesar de sus inconvenientes. Ante la posibilidad de poder devolver la incapacidad que muchas enfermedades o trastornos de la personalidad producen en las personas, todo esfuerzo terapéutico nos ha de parecer pequeño, si los beneficios son grandes. 

Un hombre sano puede ser carente de valores y no siempre su inferioridad o carencia de valores es atribuida a su enfermedad o algún tipo de neurosis. La neurosis no siempre implica degeneración aunque no es nada raro encontrarla coexistiendo con fenómenos de degeneración en el mismo individuo. 
La técnica psicoanalítica no se puede llevar a cabo con efectiva si no se cuenta con la decisión espontánea de la persona,  así mismo no sirve bajo la imposición de los familiares.
También es importante para la efectividad del psicoanalisis que la persona sea aún susceptible de educación pues ciertas fallas en su educación (tanto por exceso como por defecto) pueden ser las responsables de haber originado una respuesta neurótica a la misma. Una educación excesivamente rigurosa así como demasiado flexible puede provocar respuestas contrarias a las mismas. 
No hay edad para comenzar un psicoanálisis siempre y cuando la persona esté convencida de querer llevar a cabo ciertas modificaciones en su forma de ser o sentir. Es un técnica que no se puede imponer ni sugerir a personas que realmente no esté en posición favorable a efectuar un cambio.