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domingo, 1 de mayo de 2022

¿Por qué somos supersticiosos?

La persona supersticiosa es aquella persona que interpreta sucesos que ocurren espontáneamente como presagios de algo bueno o malo que puede ocurrirle. Vamos a centrarnos en el carácter mas común del supersticioso que es observar señales que le hacen presagiar algo malo del futuro. 

Un gato negro, cruzar por debajo de una escalera, dejar unas tijeras abiertas, derramarse sal, olvidarse de algo importante, presenciar un accidente, etc, son señales que la persona toma como presagio de un peligro futuro que puede sucederle. 

 

Para el psicoanálisis, este tipo de pensamiento, no deja de ser una proyección de algo interior pero que la persona supersticiosa no logra descifrar y lo interpreta como algo negativo que puede suceder. Por lo tanto, hablamos de un desplazamiento al mundo exterior de un miedo interior. 

 

Este tipo de pensamiento data desde el comienzo de la Humanidad. Decimos que la persona tiene una oscura percepción de algo psicológico que no logra entender y lo expresa a través de una realidad sobre natural cuando para nosotros que conocemos el funcionamiento del aparato psíquico, hablamos de la psicología de lo inconsciente que hay en nosotros. 

 

Cierto es que el supersticioso y el paranoico tienen algo en común, ambos proyectan y desplazan a la realidad cosas de su propio interior. 

 

Estudiando a las personas de pensamientos obsesivos, vemos con claridad que la superstición es originada por sentimientos hostiles y crueles reprimidos. 

 

Por lo tanto, la superstición es en gran parte un temor a las desgracias futuras y aquellas personas que frecuentemente desean el mal a otras pero que a consecuencia de una educación orientada a la bondad han reprimido tales deseos, rechazándoles hasta lo inconsciente, el temor que tienen es a un castigo a su maldad inconsciente y que les suceda alguna desgracia que venga de la realidad. 

 

lunes, 10 de mayo de 2021

¿ Por qué sentimos angustia ante la realidad que estamos viviendo?

Uno de los estado anímicos más complejos por su estructura pero a la vez conocidos por todos, es el estado anímico o sentimiento de angustia. Tendríamos que diferenciar el ataque de angustia puntual del estado de ánimo de angustia generalizada. El primero guarda relación con deseos inconscientes reprimidos que pulsan por manifestarse en la conciencia y que nuestro Yo nos defiende de los mismos con un ataque de angustia. Sería como decir que antes de que nos demos cuenta de lo que deseamos o frente a la posibilidad de que nuestros deseos inconscientes afloren a la conciencia, aparece una señal de alarma y nuestro yo provoca un estado de angustia que hace concentrar toda la atención en los síntomas de dicho ataque, desviando la atención de dichos deseos reprimidos inconscientes. 

El estado de ánimo angustioso, hace referencia a la incertidumbre. Actualmente estamos en un momento de incertidumbre política, sanitaria, laboral que hace sentir a las personas un sentimiento de inseguridad. La inseguridad del panorama político muestra la incapacidad del sistema de otorgar seguridad a los ciudadanos. El sistema sanitario frente a una pandemia también ha generado inseguridades en el propio sistema. Lo laboral, tocado por la pandemia y el sistema político ha generado un panorama de inseguridad frente a lo más importante que hay para una persona dentro del sistema capitalista: el trabajo y su modo de producción. Tres pilares sobre los que se sostiene una sociedad: política, trabajo y salud y los tres por la inestabilidad  que ha generado la pandemia ha hecho que vivamos en la incertidumbre y justo, el no saber, el no entender hacia dónde vamos ni lo que vamos a ver en los próximos meses ha generado una angustia social en muchas personas que viven con el sentimiento de que “algo malo pasa o puede pasar”. 

 

La razón de sentir esta angustia ante la incertidumbre política, sanitaria y laboral tiene una base real: una pandemia mundial. Sin embargo, el sentimiento de angustia es uno de los sentimientos peor gestionados por las personas, ya que pocos conocen cómo manejar la vida bajo la incertidumbre cuando los ideales políticos, sanitarios y laborales han caído o han mermado la seguridad el sistema social. Toda incertidumbre, genera angustia si no se sabe entender la naturaleza del sentimiento de angustia. El psicoanálisis estudia la angustia desde lo que llamamos un corte, un giro, un cambio. Frente a lo desconocido, el ser humano como cuando era niño se angustia, ya que la angustia, despierta sentimientos la mayoría de ellos de naturaleza catastrofista o pesimista. Toda angustia es frente al cambio, frente a lo nuevo, frente una realidad donde el sistema social no genera seguridad. El sistema sanitario está remontando y se comienza a recuperar la confianza en él pero el sistema de producción laboral, en parte es una incógnita para muchas personas. ¿Recuperarán su salud económica o quedará mermada? ¿ Se puede pensar mas allá de condicionantes externos una vida profesional, laboral, mas allá de las crisis sanitarias y políticas? La falta de recursos para pensar de manera menos emocional y mas racional es lo que provoca entre otras cosas el sentimiento de angustia. Frente a lo desconocido la tendencia es abandonar. Frente a los cambios siempre surge miedo. ¿pero miedo a qué? ¿A no poder o a poder? La mente juega malas pasadas sobre todo cuando no se distingue lo que vemos de lo que sentimos pero nos guiamos mas por lo que sentimos en relación a lo que vemos. Evolucionaríamos si tuviéramos mas valentía emocional y apostaríamos por el crecimiento ya que la capacidad de trabajo es infinita en el hombre y la mujer. Pero la incertidumbre nos hace resguardarnos, buscar la seguridad en el refugio de lo conocido. Y tratamos de apartarnos de la incertidumbre que es algo a lo que deberíamos estar acostumbrados a sentir. ¿Existe certidumbre de algo en la vida? ¿Tenemos garantías absoluta de algo? No existe la certidumbre en la vida. La incertidumbre nos acompañará toda nuestra vida y si no sabemos cómo aprender a vivir en la incertidumbre, será entonces la angustia nuestra compañera de vida. El psicoanálisis aporta una inteligencia frente a lo que sentimos. Un valor frente a los miedos. Una respuesta a la angustia y una respuesta ante la incertidumbre.  (dedicado a mi amigo Pawes, que con su llamada telefónica me incitó a escribir este artículo) 

domingo, 15 de marzo de 2020

RESPUESTAS EMOCIONALES A LA CRISIS DEL CORONAVIRUS ( Sobre un estudio de 197 personas analizadas en los primeros diez días )



En los últimos diez días, se ha desencadenado la crisis aguda del temor al contagio del coronavirus. He atendido cerca de doscientas personas entre pacientes, amigos y personas que me consultaron. Las respuestas emocionales no han sido tan variadas y hasta el día de hoy puedo resumirlas en miedo, temor, ansiedad, angustia ante la incertidumbre, fantasías catastrofistas de muerte y fin del mundo, ruina económica. 
Vamos a analizar dichas reacciones emocionales con el instrumento de lectura del psicoanálisis. 
El miedo es la respuesta emocional a un peligro. En este caso, el miedo es real, ya que según las noticias es un virus peligroso, que sin embargo  afecta a personas que tienen el sistema inmune deprimido o ligeramente deprimido y con otras patologías asociadas. El hecho de conocer el factor externo del miedo, nos puede provocar angustia, que seria la respuesta emocional expectante ante el elemento externo peligroso. El hecho de que sintamos angustia, nos libra de padecer un síndrome o trastorno de la personalidad postraumático y así mismo, la angustia nos protege de padecer la reacción descontrolada y emocional, con pérdida del autocontrol que produciría el pánico. 
Nuestro aparato psíquico, está regido por nuestros deseos inconscientes, los cuales, como ya explicó Freud, se sirven de los restos diurnos, de la realidad, de las fuentes, de la situación y excitaciones externas para poder manifestarse. En este caso, las fuentes externas causantes de la excitación de nuestro psiquismo y que puede producir miedo, ansiedad o angustia son propicias para la estimulación de la imaginación haciendo que cada persona tenga una respuesta emocional o afectiva parecida o distinta.

Nos encontramos con personas que no están desarrollando miedo y otras que si. He analizado a personas que la incertidumbre no les genera angustia y a otra sí. Así mismo he analizado a personas con fantasías catastrofistas de muerte, tanto personal como ajena y otras que ni se les ha pasado por la mente la idea de muerte. 
Parece ser que cada psiquismo, según lo que cada uno imagina o dependiendo de la grandeza de la imaginación, la respuesta emocional es una u otra. 
Freud habla de estados depresivos en las personas. Las personas que entrevisté con estado de ánimo depresivo anterior a la crisis del coronavirus, son las que mas han desarrollado la fantasía de muerte y catástrofe mundial, donde toda la población humana moría. Las personas no depresivas, no tuvieron semejantes fantasías. Por lo tanto, el estado de ánimo depresivo contribuye a la aparición o no del temor a la muerte. 

Cuando el sentimiento es de muerte propia es claramente un sentimiento melancólico, que ya indica que esta persona actualmente, puede estar incubando o ya tiene una depresión de fondo. 
Y las fantasías de aniquilación de la humanidad, es un reflejo de los celos futuros, provocados por que una vez que muramos, la humanidad seguirá existiendo, sin nosotros. Algo que nadie tolera y a todos de manera inconsciente, nos gustaría que con nosotros terminara el mundo, ya que nadie se quiere morir y a todos nos gustaría ser eternos. 
Y por último, varias personas tuvieron pensamientos de fracaso económico. Es cierto que la situación producirá trastornos económicos en muchas personas que no podrán solucionar y tendrán que cerrar algún negocio pero hay otras que también utilizarán como justificación para cerrarlo ante esta situación social, sobre todo si el negocio no les iba bien anteriormente a la crisis del coronavirus.

Este es el resumen del análisis que he podido llevar a cabo en los últimos diez días. Voy a estudiar la próxima semana las consecuencias psíquicas que la situación social sigue provocando en esta muestra de personas por mí analizadas. Como consejo, no se fíen mucho de lo que sienten porque me hablado con varias personas que han contraído el virus y están totalmente asintomáticas, lo cual llama poderosamente la atención. Tienen ligeros síntomas gripales pero nada que pudiera poner en peligro sus vidas. 

domingo, 5 de julio de 2015

EL PASADO NO IMPORTA (2)



Si el pasado no influye, ¿porqué puede tener tanta presencia en el momento presente.?. El pasado, tiene categoría de recuerdo, de fantasma, por lo tanto, su existencia es cuando lo evocamos o recordamos, de manera que el pasado no existe salvo que lo hable o lo recuerde. ¿Qué sentido puede tener evocar, recordar, echar la culpa al pasado? Por un lado la satisfacción de ciertos aspectos masoquistas de la personalidad y por otro lado vivir de manera imaginaria detenido en el tiempo, es decir, negación del futuro. Cuando justificamos que algo no podemos y lo achacamos al pasado, tenemos que pensar que le estamos dando un sentido y por lo tanto un uso al pasado. Lo usamos como justificación para no hacer, para no cambiar, para no modificar, para no transformamos. Es muy sospechosos ver a hombres y mujeres de cierta edad que justifican sus “no logros” en la vida por su pasado. ¿Es cierto? Absolutamente nos oponemos a ello. Usar el pasado, es decir, un recuerdo, algo tan intangible e impalpable como es un recuerdo para no hacer cambios en el presente y en el futuro, no deja de ser un rasgo neurótico de la personalidad. Se encuentra una justificación aparentemente, una negación frente a situaciones que nos dicen de cambiar. Este estancamiento de la libido sexual al las figuras del pasado- padres, hermanos, etc- también habla de las fijaciones infantiles de la libido sexual. Esto quiere decir que los primeros objetos amorosos y sexuales para el niño, son los padres y los hermanos. Cuando la libido infantil ha quedado ligada por la existencia de situaciones que han propiciado dicha ligazón, al sujeto le costará mucho renunciar a dichos objetos amorosos y sexuales. La evocación del pasado, la negación de los cambios en el presente y para el futuro, hablan de un interés libidinal más por los objetos familiares que por nuevos objetos. Ese odio que muchas personas sientes hacia los progenitores o hermanos, no deja de ser la manifestación disfrazada del amor o del deseo sexual, bien en calidad de odio, sadismo o masoquismo. Cuanto mayor sea el afecto experimentado, mayor es la unión libidinal al familiar. Hay por lo tanto una importancia que uno le atribuye a los familiares y que su procedencia es pasada. Las uniones fracasadas entre parejas o el deseo de soledad no deja de ser una manera inconsciente de evocar y seguir unido a las figuras familiares de la infancia.

domingo, 7 de septiembre de 2014

QUIERO CAMBIAR PERO TENGO MIEDO A LOS CAMBIOS

Vivir tiene una complejidad y es que no hay fórmulas para vivir. La vida, cualquier vida es una construcción que en parte está determinada por los modelos ideológicos familiares y sociales. Digamos que hay moldes estándar para todos, situaciones que todos repetimos o hacemos igual y la vida puede ser una vida diseñada por la sociedad o la familia. Sin embargo, en mi experiencia como especialista, estos modelos de vivir que todos llevamos a cabo, con el tiempo, nos damos cuenta que no terminan de ser los modos de vivir a los cuales aspiraríamos. Esto nos lleva a tener momentos donde uno se plantea si la vida que está haciendo es la vida que quiere vivir. De ahí que muchas crisis de pareja o personales guardan relación con darse cuenta de estar viviendo una vida insatisfecha. Construir una vida lleva unos años y lo que construimos es a lo que nos atamos, de ahí que según pasan los años, los compromisos adquiridos, limitan en parte cualquier tentativa de cambio porque la incertidumbre de saber si uno podrá llevar a cabo el cambio y de lograrlo, produce un miedo, que amilana el carácter y la tentativa de cambiar. Para cambiar hay que tener un plan y una manera de llevarlo. Sabiendo que todo cambio producirá cambios en las relaciones cercanas. Sin un plan, sin una idea de cambio, sin los instrumentos adecuados, los cambios difícilmente se llevan  cambio porque el miedo, la inseguridad, la duda, son sentimientos comunes de los cuales padecemos las personas y nos impiden llevan a cabo los cambios.

Cambiar no tiene que ser malo pero hay que saber para qué se quiere el cambio. ¿Cambiar equivale a terminar con cosas? A veces si y a veces no. Desde el psicoanálisis, cambiar es sumar, es decir, introduzco algo nuevo en mi vida, sin tener que romper o deteriorar mi vida, es decir, el cambio debe ser enriquecedor. Cuando la situación que uno vive le resta energía, le deteriora la vida y le hace descender de categoría como humano, es cierto que finalizar puede ser la llave de una nueva vida. Todo cambio conlleva movimientos, produce inquietud, supone un nuevo reto y ante todo, supone la aceptación de que algo no es para siempre. El miedo al cambio frena, es carente de futuro, es una excusa para no trabajar por el cambio y no asegura la felicidad.  La valentía es motor de cambio y cambiar, debería ser una suma, nunca una resta. Psicoanálisis para las almas ambiciosas.

domingo, 29 de abril de 2012

CÓMO INFLUYE UNA MADRE CASTRADORA EN UN HIJO CON TOC


Desde mi cargo de Director del Dpto de Clínica de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, vengo investigando casos de toc desde hace mas de veinte años. He comprobado que los casos mas agudos, que acuden a consulta y que se hallan bajo el efecto de medicación psiquiátrica,  tienen un conflicto familiar muy diferente a aquellos casos, que no vienen medicados. En los casos graves de toc, donde las compulsiones obsesivas invalidan en su totalidad a la persona, guardan relación con la existencia de una madre castradora y un padre anulado. El término castradora, hace alusión a un tipo de mujer que ha anulado la figura del marido y del padre, de manera que el hijo queda bajo el mandato exclusivo y tiránico de la madre. Este tipo de madres, ejercen un poder absoluto sobre el hijo, de manera que tienen un interés en que esté enfermo para así ella ejercer su papel de madre auxiliadora. Podemos confirmar que quien enferma al hijo, es la madre, pues lo ha reducido a un reducto insignificante, a un apéndice de ella, de manera que el hijo queda pegado o unido “ sexualmente” a la madre. Los síntomas obsesivos, son para huir o defenderse de la seducción sexual permanente por parte de la figura materna. Por normal general, este tipo de casos, tienen muy mala evolución, ya que las complicaciones que aparecen durante el tratamiento, son producidas por la figura materna, que lejos de sentirse como una amenaza para la salud mental de su hijo, se consideran como su único apoyo y salvación. Por norma general, estas mujeres tienen un trastorno en su sexualidad y ese hijo, elegido inconscientemente por ella, para enfermarlo, va a tapar sus carencias sexuales, de manera que desplaza hacia el hijo toda una corriente libidinal sexual que termina por enfermarle.  Este tipo de madres, se oponen a todo tratamiento que pueda curar al hijo, pues en la curación del mismo, ven también su perdición y de manera inconsciente, prefieren tenerlo enfermo a que sea una persona normal. En todas mis experiencias contrastadas con otros especialistas de mi departamento, este tipo de madres, son las que abortan el tratamiento del hijo. El pronostico es malo, pues según pasan los años, la neurosis obsesiva acaba por apoderarse de la totalidad del enfermo. Desgraciadamente, la medicación supone una interrupción al desarrollo sexual del enfermo, porque este tipo de pacientes, resuelven su problema, enfrentándose con la madre, tras aliarse con el padre pero al estar medicados, la voluntad queda mermada y lo que tenía que ser una evolución normal de su psiquismo, ha quedado interrumpido por la medicación. En varios casos de neurosis obsesivas de hijos que han permanecido bajo el régimen autoritario de la madre toda su vida, en la etapa adulta, donde el enfermo tiene mas de cincuenta años, acaban maltratando a la madre en su etapa senil, llegando hasta la venganza emocional. Estas madres acaban recogiendo lo que “cuidadosamente” estuvieron sembrando durante años en su hijo. 

domingo, 13 de junio de 2010

CUANDO EL PACIENTE NO SE QUIERE CURAR

Para la medicina y el psicoanálisis, la enfermedad o el trastorno mental sigue siendo objeto de estudio, desde el punto de vista de la resistencia que tienen ciertos pacientes a curarse. Con frecuencia, nos encontramos pacientes con depresión, ansiedad, angustia, problemas de pareja, fobia, obsesiones etc., que acuden a consulta y cuando comienzan a mejorar, abandonan el tratamiento bajo la excusa del tiempo o del dinero. En todos estos pacientes, encontramos un nexo en común: anteriormente a acudir a tratamiento, su enfermedad formaba parte de sus vidas e incluso se podía ver que tras la enfermedad mental, había un uso de la misma, con beneficios secundarios. No será la primera vez ni la última, que una madre retira a su hijo del tratamiento ante su mejora por temor a que le retiren la pequeña paga que recibe del Estado. Tras un trastorno depresivo, es fácil encontrar que la persona “ chantajea afectivamente “ a las personas de su alrededor, pues “ gracias a su enfermedad “ ha conseguido una legión de personas que lo sirven, le apoyan, le miman y que si mejora perdería todos estos “ privilegios”. Cierta angustia del ama de casa que aumenta según va llegando la noche, guarda relación con el rechazo sexual que sienten hacia su marido. La angustia es un arma perfecta para evitar las relaciones sexuales, por lo tanto, mientras siga teniendo angustia y ansiedad, evitará todo acercamiento a aquello que rechaza. Es decir, que el psicoanálisis con otras terapias es efectivo con aquellas personas que quieren curarse. El que no quiere curarse por temor a perder los beneficios secundarias de su enfermedad, harán el “ teatro de quererse curar” pero rechazarán la curación antes que perder las ventajas que les proporciona su enfermedad. Como ya dijo Freud: lo más caro en la vida es la tonteria y la enfermedad.

domingo, 11 de abril de 2010

MIEDOS INFANTILES

A menudo, los niños comienzan a sentir miedos y terrores nocturnos. Les cuesta dormir, tienen pesadillas, están intranquilos, desean continuamente la compañía de los padres y bajan el rendimiento escolar. Es frecuente también observar que el miedo, puede hacerse extensivo fuera del ambiente familiar, es decir, en la calle y en colegio, también experimenta terror e inseguridad. Ante estos síntomas, debemos alertarnos, ya que puede estar desarrollándose el inicio de una fobia infantil. Las fobias, se caracterizan por los síntomas que hemos citado anteriormente, aunque las fobias suelen ser muy específicas: miedo a dormir solo, miedo a la oscuridad, a salir a la calle, a los animales, a las tormentas, a los insectos e incluso, miedo al padre. La etiología o causa, debe buscarse a nivel inconsciente, ya que suelen producirse en un momento concreto en el desarrollo psicoemocional y psicosexual del niño. Las fobias, acompañadas de los miedos, pueden parecer a ojos de los adultos, carentes de sentido y sin embargo, no debemos restarles importancia pues son el inicio de un trastorno en el desarrollo de la personalidad del niño que luego tiene consecuencias mayores en los aspectos cotidianos de su incipiente vida. Por esto mismo, ante cualquier miedo o inseguridad infantil, hay que darle la importancia que tiene y acudir a un especialista en niños. Para ello, el psicoanálisis es la terapia más completa para analizar y trabajar los aspectos inconscientes en la personalidad infantil. Una fobia infantil no requiere más de dos o tres encuentros al mes, junto a unas pautas que se le dan a los padres, permite resolver el problemas en un espacio breve e tiempo.

domingo, 27 de diciembre de 2009

PSICOTERAPIA BREVE

La técnica psicoanalítica, hoy día se considera la más eficiente y efectiva en muchas de las llamadas enfermedades mentales o dolores del alma. Desde que se fundó allá por 1900 hasta la actualidad, ha evolucionado mucho. Al principio era una técnica que usaba la hipnosis para someter a los pacientes a un sueño profundo y así acceder a la parte profunda de la personalidad o inconsciente. Con el tiempo, se vio que cuando el paciente se tumbaba en un diván sin ver al psicoanalista, se producía en él, el mismo efecto que si estuviera hipnotizado. Desde su fundación hasta la actualidad, el psicoanálisis ha evolucionado mucho. Antes se consideraba una terapia de duración larga, sin embargo, actualmente, el psicoanálisis es una terapia rápida y efectiva. Está probado su eficacia al cien por cien en la depresión, pudiendo curarla sin medicación. Los trastornos obsesivos tienen fácil solución cuando se descubra la causa infantil desde donde partieron. Las fobias y los miedos también tienen una causa muy definida inconscientemente. Los problemas con la alimentación: anorexia, bulimia tienen fácil solución cuando el paciente y la madre toman tratamiento. Las crisis de pareja, la drogadicción, la angustia y la ansiedad, todos estos síntomas tienen una causa inconsciente que el psicoanálisis ya ha descubierto, por eso que cualquier persona que acude a hacer terapia psicoanalítica obtiene un rápido y efectivo beneficio, porque el psicoanalista ya sabe por donde debe abordar el problema del paciente. Considero injusto que halla muchas personas pasándolo mal, pensando que no hay solución a lo que les pasa. Les aconsejo que acudan a un psicoanalista. Verán la diferencia.

martes, 6 de octubre de 2009

MIEDO Y ANGUSTIA

Hay dos tipos de miedo. El miedo real, aquel donde existe un peligro externo y verdadero. La persona se siente expuesto a un riesgo que puede poner en serias dificultades su vida. Ante este tipo de miedo, lo único que se puede hacer es enfrentarse a ello o ponerse a salvo. El otro tipo de miedo, al que se refiere Freud, es el miedo neurótico. En este tipo de miedo, la persona siente peligro pero no hay nada exterior que pueda hacérselo sentir. La sensación le viene de su propio interior. Es una percepción de que algo malo le va a pasar y no sabe hacia donde dirigirse, porque no puede huir de sí mismo. Entonces, comienza a sentir angustia, se agita, hiperventila, piensa que se va a asfixiar y la sensación de muerte es inminente. En este tipo de situaciones, la angustia acaba angustiando a la persona y desencadena todo el cortejo de síntomas anteriormente citados.
El miedo al miedo, es una percepción interior, donde la persona mantiene una especie de lucha entre algo que quiere exteriorizarse pero a su vez, lucha para que no se exteriorice. Ese conflicto acaba desencadenando en miedo y angustia. Los motivos tienen que ver con la parte inconsciente de la personalidad. Conflictos infantiles, familiares y sexuales, pueden ser los causantes del miedo que la persona experimenta. La solución no son las pastillas. Es necesario analizar el origen, profundizar en las circunstancias que han provocado el conflicto y reconciliar aquello de sí mismo con lo que la persona se asusta.

viernes, 25 de septiembre de 2009

PENSAMIENTOS OBSESIVOS EN EL TOC

El trastorno obsesivo compulsivo a parte de los rituales habituales: contar los coches, sumar todos los números al alcance de la vista, lavarse las manos etc, podemos encontrar cierto tipos de pensamientos que son más frecuentes de los que el paciente cree. Hablamos de los pensamientos asesinos. Con frecuencia nos encontramos a la madre que a la vista de un cuchillo o de unas tijeras, se le pasa por la cabeza lastimar, atacar, o herir a sus seres queridos. Semejante idea le hace coger miedo a ciertos enseres de la cocina por temor a llevar a cabo dichos pensamientos. También podemos encontrarnos ideas suicidas, tales como lastimarse con un cuchillo, arrojarse por una ventana o al vagón de metro cuando entra en la estación. Algunos pacientes con TOC tienen pensamientos de blasfemar en voz alta, dentro de la iglesia o lugares públicos hacia la figura de Dios, el Papa o el Presidente del gobierno. A muchos pacientes, también le viene pensamientos lascivos de hacer el amor en vías públicas o al ver alguien hermoso se les representan pensamientos de agresión sexual. Todos estos pensamientos guardan relación con la causa inconsciente del TOC que hasta que una persona no se psicoanaliza, no lograr encontrar el origen de todos estos pensamientos que tanto asustan al enfermo.
Volvemos a señalar que el TOC tiene su origen en la infancia o comienzo de la adolescencia para aflorar en el inicio de la temprana edad adulta. La relación entre el TOC y la educación familiar es íntima y determinante. Así como las relaciones con las figuras paternales y maternales.
Es importante aclarar que el TOC no se cura con medicación. La medicación no sirve para parar estas representaciones o pensamientos obsesivos de asesinatos, violaciones, blasfemias etc. El TOC es una patología que está montada sobre una desviación de la educación infantil y hasta que no se logra arreglar esa parte desviada de la infancia no se logrará curar el TOC

jueves, 23 de julio de 2009

EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO ( TOC ) SI TIENE CURACIÓN

La característica esencial del TOC es la presencia de obsesiones o compulsiones de carácter recurrente, lo suficientemente graves como para provocar pérdidas de tiempo significativas, acusando un deterioro de sus actividades normales y sintiendo un malestar muy significativo. Las obsesiones son ideas, pensamientos, impulsos o imágenes de carácter persistente, que la persona considera intrusas y que provocan malestar, ansiedad y angustia. Suelen tener miedo a contaminarse de una enfermedad por contagio, tienen dudas repetitivas, compulsión a ordenar las cosas, a contar, impulsos agresivos y/o asesinos, imágenes sexuales, ganas de blasfemar, obsesión con el dinero etc…
Actualmente, el psicoanálisis cura nueve de cada diez pacientes con TOC. El resto, son personas, que en el fondo NO QUIEREN CURARSE, porque le sacan algún tipo de partido a su enfermedad. El PSICOANALISIS es 100% efectivo en personas QUE REALMENTE SE QUIEREN CURAR. La causa del TOC TIENE SU ORIGEN EN LA INFANCIA, y el psicoanálisis trabaja la infancia y la relación del paciente con su familia, con la que siempre tiene algún tipo de problema. Los tratamientos psicológicos y psiquiátricos curan en menos proporción y suelen recaer de nuevo, porque no trabajan los aspectos inconscientes e infantiles de la personalidad del paciente. El psicoanálisis es una terapia efectiva, con garantías de curación por el número tan alto de pacientes curados. Si has estado en muchos tratamientos y no has probado el psicoanálisis, comprobarás que desde la primera sesión, ya sientes un alivio. El obsesivo está dentro de un laberinto, dando vueltas y vueltas sin saber dónde está la salida. El psicoanálisis encuentra la salida de ese laberinto.

domingo, 12 de julio de 2009

CUANDO LOS PENSAMIENTOS DAN MIEDO

Al no haber recibido una educación donde se incluyera una asignatura sobre el conocimiento de la mente humana, las personas son unas desconocidas frente a sí mismas. Esto quiere decir, que la mente, a veces juega malas pasadas, porque funciona de una manera que no puede ser controlada. Su funcionamiento es de 24 horas: mientras estas despierto, no para de producir pensamientos, frases, ideas, alucinaciones, fantasías y cuando duerme, produce sueños.
Toda personas alguna vez ha experimentado pensamientos o impulsos que le han asustado: coger un cuchillo y pensar en clavárserlo a un amigo, a un hijo, al padre, a la madre, al hermano. Ver una ventana o pasar por un puente y arrojarse al vacio o acercarse a los railes del metro o del tren y pensar en tirarse o empujar a alguien. Estar un lugar sagrado y tener ganas de gritar y blasfemar. Ir conduciendo y pensar en atropellar a una persona. Estar con un amigo y tener el deseo de acostarse con él sabiendo que uno tiene pareja o está casado. Entrar en un comercio y tener la idea de robar.
¿ Pensamientos comunes ?. Son pensamientos que aparecen con más frecuencia de lo que pensamos. Pensamientos que asustan y que pueden hacer perder el control debido a la intensidad y frecuencia de los mismos. Este tipo de ideas, suelen encubrir otro tipo de deseos. Digamos que ninguna madre quiere matar a su hijo, ni robar en el super, tampoco tirarse al metro o empujar a alguien a las vias del tren. Lo que es cierto, es que algún sentido tienen este tipo de ideas o pensamientos.
Cuando aparecen en la conciencia es porque en algún lugar se han generado. Este tipo de pensamientos suelen estar disfrazados y esconden algo. La manera de entenderlos es psicoanalizándolos. Porque tienen un sentido siempre inconsciente y la única manera de estar tranquilo frente a ellos es comprendiéndolos. La importancia del psicoanálisis es esta: trabajando sobre la salud mental se evita llegar a la enfermedad mental.