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lunes, 10 de mayo de 2021

¿ Por qué sentimos angustia ante la realidad que estamos viviendo?

Uno de los estado anímicos más complejos por su estructura pero a la vez conocidos por todos, es el estado anímico o sentimiento de angustia. Tendríamos que diferenciar el ataque de angustia puntual del estado de ánimo de angustia generalizada. El primero guarda relación con deseos inconscientes reprimidos que pulsan por manifestarse en la conciencia y que nuestro Yo nos defiende de los mismos con un ataque de angustia. Sería como decir que antes de que nos demos cuenta de lo que deseamos o frente a la posibilidad de que nuestros deseos inconscientes afloren a la conciencia, aparece una señal de alarma y nuestro yo provoca un estado de angustia que hace concentrar toda la atención en los síntomas de dicho ataque, desviando la atención de dichos deseos reprimidos inconscientes. 

El estado de ánimo angustioso, hace referencia a la incertidumbre. Actualmente estamos en un momento de incertidumbre política, sanitaria, laboral que hace sentir a las personas un sentimiento de inseguridad. La inseguridad del panorama político muestra la incapacidad del sistema de otorgar seguridad a los ciudadanos. El sistema sanitario frente a una pandemia también ha generado inseguridades en el propio sistema. Lo laboral, tocado por la pandemia y el sistema político ha generado un panorama de inseguridad frente a lo más importante que hay para una persona dentro del sistema capitalista: el trabajo y su modo de producción. Tres pilares sobre los que se sostiene una sociedad: política, trabajo y salud y los tres por la inestabilidad  que ha generado la pandemia ha hecho que vivamos en la incertidumbre y justo, el no saber, el no entender hacia dónde vamos ni lo que vamos a ver en los próximos meses ha generado una angustia social en muchas personas que viven con el sentimiento de que “algo malo pasa o puede pasar”. 

 

La razón de sentir esta angustia ante la incertidumbre política, sanitaria y laboral tiene una base real: una pandemia mundial. Sin embargo, el sentimiento de angustia es uno de los sentimientos peor gestionados por las personas, ya que pocos conocen cómo manejar la vida bajo la incertidumbre cuando los ideales políticos, sanitarios y laborales han caído o han mermado la seguridad el sistema social. Toda incertidumbre, genera angustia si no se sabe entender la naturaleza del sentimiento de angustia. El psicoanálisis estudia la angustia desde lo que llamamos un corte, un giro, un cambio. Frente a lo desconocido, el ser humano como cuando era niño se angustia, ya que la angustia, despierta sentimientos la mayoría de ellos de naturaleza catastrofista o pesimista. Toda angustia es frente al cambio, frente a lo nuevo, frente una realidad donde el sistema social no genera seguridad. El sistema sanitario está remontando y se comienza a recuperar la confianza en él pero el sistema de producción laboral, en parte es una incógnita para muchas personas. ¿Recuperarán su salud económica o quedará mermada? ¿ Se puede pensar mas allá de condicionantes externos una vida profesional, laboral, mas allá de las crisis sanitarias y políticas? La falta de recursos para pensar de manera menos emocional y mas racional es lo que provoca entre otras cosas el sentimiento de angustia. Frente a lo desconocido la tendencia es abandonar. Frente a los cambios siempre surge miedo. ¿pero miedo a qué? ¿A no poder o a poder? La mente juega malas pasadas sobre todo cuando no se distingue lo que vemos de lo que sentimos pero nos guiamos mas por lo que sentimos en relación a lo que vemos. Evolucionaríamos si tuviéramos mas valentía emocional y apostaríamos por el crecimiento ya que la capacidad de trabajo es infinita en el hombre y la mujer. Pero la incertidumbre nos hace resguardarnos, buscar la seguridad en el refugio de lo conocido. Y tratamos de apartarnos de la incertidumbre que es algo a lo que deberíamos estar acostumbrados a sentir. ¿Existe certidumbre de algo en la vida? ¿Tenemos garantías absoluta de algo? No existe la certidumbre en la vida. La incertidumbre nos acompañará toda nuestra vida y si no sabemos cómo aprender a vivir en la incertidumbre, será entonces la angustia nuestra compañera de vida. El psicoanálisis aporta una inteligencia frente a lo que sentimos. Un valor frente a los miedos. Una respuesta a la angustia y una respuesta ante la incertidumbre.  (dedicado a mi amigo Pawes, que con su llamada telefónica me incitó a escribir este artículo) 

domingo, 15 de noviembre de 2020

¿CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS MAS IMPORTANTES DE REPRIMIR EL DESEO SEXUAL?


La energía sexual del ser humano es del orden de la especie, del instinto de reproducción y como tal, es la energía mas poderosa que tenemos. A diferencia del reino animal, no sólo sirve como función reproductora, sino que es nuestra energía vital para hacer todo lo que como humanos en sociedad podemos llegar a hacer. 

 

A la energía sexual podemos darles diferentes usos y destinos.

 

-       La energía sexual se puede satisfacer a través de las relaciones sexuales genitales. De hecho comprobamos que la mayoría de las tensiones psíquicas y corporales desaparecen cuando ha habido una plena satisfacción sexual. 

 

-       La energía sexual es lo que MUEVE NUESTRA SEXUALIDAD, es decir, nuestra relación con el mundo. Sirve como motor para llevar a cabo otro tipo de deseos que tiene que ver con  trabajar, realizar proyectos, divertirnos, relacionarnos con otras personas, amar, construir una pareja, familia, etc… por lo tanto, dicha energía la desplazamos para llevar a cabo actividades normales y cotidianas de nuestra vida. 

 

-       La energía sexual también se puede sublimar y sirve para llevar a cabo actividades científicas, culturales y artísticas. 

 

-       Por último, la energía sexual se suele reprimir cuando la persona siente que es perturbada por la tensión sexual que la misma produce. Sin embargo, cuando por una cuestión moral se reprime dicha energía, la misma tenderá a buscar caminos de liberación,  lo que quiere decir que por mucho que reprimamos nuestra energía sexual no podemos hacerla desaparecer. ¿Qué significa esto? Que aunque no tenga la forma de energía sexual sigue siendo energía sexual pero manifestada de otras maneras. Veamos dichas maneras:

 

o   Ansiedad. Es un estado de inquietud y nerviosismo cuando no permanente, sí una gran parte del día. Cuando se siente ansiedad es porque la energía sexual se está descargando como tensión sexual insatisfecha bajo la manifestación de  ansiedad. Cuando no hay una causa identificable que la produce, es tensión sexual acumulada. 

o   Angustia. Es otra de las maneras mas frecuentes de descarga de energía sexual. Cuando los deseos sexuales son fuertemente reprimidos, estos pulsan tan fuerte que la descarga es mediante las crisis de angustia. Los síntomas de la crisis o ataque de angustia son los mismos que la excitación sexual. Se acelera la respiración y el ritmo cardiaco, sensación de ahogo, sudoración, temblor en las piernas, desfallecimiento y luego se pasa todo. Son los mismos signos que la excitación sexual previa al orgasmo. Por eso que los ataques de angustia cuando no hay causa identificable es descarga sexual acumulada.

o   Conversión. Sabido es que la energía sexual acumulada, genera una fuerte tensión muscular que puede provocar desde inquietud como es el síndrome de las piernas inquietas, contracturas lumbares, cervicales, dolores en las piernas, brazos, etc. Esto se denomina conversión somática. La energía sexual se desplaza a la musculatura y genera tensión nerviosa hasta que la misma se descarga. Cuanta mas energía sexual se reprima, mas tiempo durarán los síntomas de conversión corporal. 

o   Trastornos de la personalidad. Cuando la represión sexual es extrema, acontecen los trastornos de la personalidad. Son muy variados y diversos y en todos ellos podemos encontrar la energía sexual  reprimida como causa de la producción de la alteración de la personalidad. Dentro de los mas destacadas, tenemos el trastorno obsesivo compulsivo , trastorno paranoico de la personalidad e incluso ciertos tipos de depresión nerviosa son provocados por la represión sexual. Los trastornos motivados por los celos y ciertas paranoias son producto también de la represión de la energía sexual. 

 

No es fácil dar una solución rápida para decir cómo se debe manejar la energía sexual. Cada persona tiene una personalidad distinta y la manera de manejarla varia con el individuo. Lo que si ha comprobado el psicoanálisis es que una gran mayoría de las enfermedades mentales,  el factor represivo sexual, dependiendo de su cuantía y duración  provoca graves perturbaciones en el desarrollo del individuo. Por lo tanto, debe ser psicoanalizada y comprendida para darle un uso adecuado que lejos de perturbar, ayude al sujeto a vivir mejor su vida. Porque es la energía mas poderosa que hay, la sexual, incluso podemos certificar que no hay otra energía que no sea la sexual la que mueve al ser humano. 

 


 

miércoles, 1 de noviembre de 2017

¿Qué es el Trastorno de Ansiedad?

La diferencia entre  un estado ansioso y un trastorno de ansiedad es una cuestión de cantidad.
El trastorno de ansiedad se caracteriza por la presencia de ansiedad y preocupaciones de carácter excesivo y persistente durante espacios mantenidos de tiempo.
Los síntomas son los siguientes:
-       A la persona le resulta difícil controlar este estado permanente de preocupación.
-       Estado de inquietud e impaciencia.
-       La persona se encuentra fatigada y tiene dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco.
-       Presenta irritabilidad y salta con respuestas agresivas desmedidas.
-       Tiene tensión muscular y contracciones en varios músculos del cuerpo, mayormente la zona cervical.
-       Tiene alteraciones del sueño, tanto para dormir o sensación de no haber descansado suficiente.
-       Puede provocar trastornos en la vida de la persona, laboral, familiar o personal

Puede deberse a dos tipos de causa:
-       Causas reales, situaciones que generan ansiedad y que se mantienen en el tiempo, como por ejemplo un problema laboral, familiar o de pareja. La solución aquí guarda relación con la resolución del problema. Una terapia ayuda mucho y a veces es necesario la intervención con fármacos.
-       Causas neuróticas. No existen causas conscientes de la ansiedad. La persona tiene una vida normal tanto en lo laboral, personal y familiar y sin embargo tiene un estado permanente de ansiedad, que a veces es angustia, ya que está preocupada, temor a que ocurra algo, vive con miedo, piensa que va a desarrollar una enfermedad, sufre ataques de pánico y rechaza el trato con las personas.
El origen de la ansiedad neurótica es inconsciente, es decir, la persona no sabe que lo que la produce su ansiedad es el resultado de un conflicto moral entre su parte inconsciente y la parte consciente. Digamos que la persona lucha sin darse cuenta contra la aparición en la conciencia de ciertos deseos inconscientes que le produce malestar porque su moral los censura. Dichos deseos pueden ser agresivos, celos o envidia no reconocida que despierta rabia, deseos sexuales o amorosos que no se aceptan pero que se tienen hacia otras personas y supone culpa.
Entonces, la causa de ansiedad neurótica es un conflicto moral de la persona con ciertos deseos inconscientes que trata de reprimirlos para que no afloren a la conciencia. Reprimirlos no significa que no sigan queriendo aparecer en la conciencia por lo tanto la ansiedad es una respuesta a sentirse empujado a hacer algo que se desea pero que a la vez genera rechazo y malestar.


¿Qué es la ansiedad? Causas y Origen

domingo, 10 de agosto de 2014

¿QUÉ PUEDE HACER POR MI EL PSICOANALISIS? (I)

No es fácil entender que nuestra vida y sus destinos guarda relación con el deseo de vivir. Desde que nacemos hasta que morimos, en este trayecto, hay una estructura que es la que determina el modo en que vivimos y el modo en que vamos a morir. La permanencia en la vida tiene relación con el deseo de permanecer en ella. Son infinitos los ejemplos donde descubrimos que la falta de interés por vivir hace que una vida se acorte, bien por enfermedad física o por un accidente en la realidad. Cuando la vida se vive con templanza y orden, la posibilidades de vivir más tiempo se agrandan. Desde el momento de nacer, ya estamos muriendo. Y ese recorrido puede ser mayor o menor dependiendo de un equilibrio entre los instintos de vida  y los instintos de muerte. Claro que debemos hablar también de un deseo por vivir y a la vez un deseo por morir. Del equilibrio entre ambos deseos la vida puede prolongarse o acortarse.
La muerte es algo que ya tenemos garantizado desde el momento que nacemos pero la vida es una construcción de nuestros deseos, de nuestra capacidad de trabajo, de nuestros pactos e interaciones  con otras relaciones humanas. Numerosos estudios llevados a cabo por la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero sobre casi cinco mil personas, confirman que las parejas solitarias, personas que buscan la soledad, empresarios con dificultades de socialización, fracasan mucho antes que las personas que establecen fuertes pactos sociales con otras personas.
Es decir, algo de nosotros mismos se opone a nuestros deseos de vivir. La pulsión de muerte, existente en toda persona, es silenciosa. Son deseos inconscientes de morir o precipitarse antes al abismo de la oscuridad que anidan dentro de nosotros y su presencia se puede descubrir por una serie de alertas: deseo de soledad, no compartir la vida con nadie o casi nadie, falta de ambiciones, falta de alegría, atentados contra la salud física, apatía, desinterés por las cosas mundanas, enfrentamientos con las personas, rechazo o asco por el mundo, pelea con uno mismo, falta de comodidad consigo mismo. Estos y otros síntomas parecidos, son indicativos de una pulsión de muerte silenciosa que ya está invadiendo la vida de la persona.

Sobre esta pulsión, el psicoanálisis puede intervenir haciendo ver al sujeto que su vida está siendo dirigida por instintos destructivos en vez de constructivos. Cuando no se escuchan estas alertas lo normal es la aparición de enfermedades cuando no mentales, físicas. Sucede entonces que la persona enferma o fallece “repentinamente”. Sin embargo, desde el psicoanálisis podemos reconstruir que esta persona estuvo construyendo de manera inconsciente su enfermedad o su futura muerte desde largo tiempo atrás.

domingo, 26 de septiembre de 2010

LA CURACION DE LOS TRASTORNOS MENTALES ES POSIBLE CON PSICOANALISIS

Numerosas personas en la actualidad están bajo el efecto de medicación psiquiátrica por padecer ansiedad, depresión, por dificultad, para dormir, para soñar, para amar, para desear, para vivir, etc… Sin embargo, no se curan. Pastillas y mas pastillas y no pueden entender la causa de su tortura psicológica. La medicina tiene claro el origen y la causa de las perturbaciones físicas pero de las perturbaciones del alma, no puede dar cuenta de ello. Habla de síntomas: está deprimido, pero no dice el origen. Tiene ansiedad pero no sabe por qué. No puede amar, no se sabe la causa. Ha perdido el deseo sexual, se desconoce dónde ha ido a parar. Tiene crisis de pánico y miedo a la ciudad, se desconoce la causa. Así, una por una, podríamos ir citando todas las enfermedades mentales, que salvo entre un 1 y 5 %, se puede encontrar una causa orgánica. Y el 95 % restante, su origen está en la discordancia entre la parte inconsciente y consciente de la personalidad. Todas las personas, durante el día están pensando, fantaseando, alucinando despiertos, viviendo películas que casi nunca se corresponden con la realidad. Tal es así que se puede llegar a vivir lo que se piensa como real y de ahí, la discrepancia que puede haber entre la razón y la inconsciencia. El hombre es una máquina de fantasear y de imaginar. Lo que no conoce lo inventa o lo imagina. Y de ahí su fatalidad. Hay una búsqueda continua en todo ser humano de una explicación para lo que se desconoce. Cuando no se sabe, el hombre busca su respuesta y si no la encuentra, la fantasea. Esto lleva a estados incomprensibles del pensamiento que hace que la personalidad se vuelva extraña para el propio individuo. De esta manera, el hombre puede llegar a sentirse extraño a sí mismo, hasta ser incapaz de controlar sus propios pensamientos, lo cuales puede llegar a vivir como extraños e imperantes a su razón. Esta lucha, a veces agotadora es la que debilita la mente humana. Cuando el hombre no conoce el funcionamiento de su mente, con total seguridad acabará sufriendo los efectos de dicho desconocimiento. El psicoanálisis viene a poner en contacto la parte inconsciente de la personalidad con la conciencia y de ahí, su eficacia terapéutica. Frente al desconocimiento, lo mejor es el conocimiento. Se enferma porque se desconoce. Sólo el conocimiento, calma y cura.

domingo, 22 de agosto de 2010

LAS CRISIS DE ANGUSTIA

La angustia es un sentimiento, podríamos decir desagradable, que se instala de manera inconsciente en la conciencia, la mayoría de las veces, sin ninguna causa consciente aparentemente. La persona angustiada tiene la sensación de que algo malo le va a pasar inminentemente y de ahí, su malestar. Aparece una sensación de pérdida de control de sí mismo, piensa incluso que va a volverse loco o a desvanecerse. Y tras un periodo de tiempo, la angustia desaparece y la persona vuelve a la normalidad. Estos son los síntomas de la llamada crisis de angustia. Vivir angustiado es más del orden del síntoma, es decir, no es lo mismo angustiarse que vivir angustiado. En el primer caso, suele ser un pensamiento inconsciente que ha querido aparecer en la conciencia pero no logra su objetivo porque antes de que llegue a mostrarse, aparece una señal de alarma que impide su aparición, dándose una crisis de angustia. Podemos decir entonces que las crisis de angustia no deja de ser más una señal de alarma o defensa frente a la aparición de ciertos pensamientos o deseos inconsciente que lejos de agradar a la persona, la provocarían un malestar significativo. ¿Puede ser mayor el malestar que provoca un deseo inconsciente que el malestar que provoca la aparición de la angustia? La respuesta, tiene que ver con la moral personal que es la que provoca la crisis de angustia. Cuando una persona intuye que está pensando algo indecente o inadecuado, tiende a rechazarlo de su conciencia pero cuando dicho pensamiento insiste, sólo puede desaparece de la conciencia apareciendo una crisis de angustia. Por lo tanto, aquí la moral ha sido quien ha instalado la angustia. Mejor angustiarse que avergonzarse de sí mismo.