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domingo, 6 de agosto de 2017
domingo, 11 de diciembre de 2016
martes, 10 de febrero de 2015
¿Cómo puede ayudarme el psicoanálisis en mi vida.?
Las etapas del hombre y de la mujer desde
la temprana infancia hasta la madurez suponen cambios en la forma de vivir
donde no siempre se tienen los pensamientos o ideales adecuados para poder
afrontar cada década de la vida.
Hay una verdadera programación social por
décadas donde el amor, la reproducción, la diversión, los estudios, el trabajo
etc siguen unas pautas sociales
establecidas que dirigen la vida de las personas de una manera más o menos
automática y que todos seguimos sin preguntarnos si es o no es la vida que
queremos vivir. Como especialista observo que la llegada a la década de los
cuarenta, tanto los hombres como las mujeres sufren de una crisis de identidad
que les hace replantearse cómo vivir los siguientes años y si la vida llevada a
cabo ha sido o es suficientemente satisfactoria. Esta reflexión les lleva a
intentar nuevas formas de vivir el amor, la diversión, el trabajo y que en la
mayoría de las veces no llega tampoco a ser suficientemente satisfactoria por
falta de pensamientos nuevos que ayuden a construir la siguiente década. Y si
hablamos de la década de los cincuenta o de los sesenta, ahí la ambiciones, la
aspiraciones y los planes comienzan a ser cada vez mas reducidos por falta de
pensamientos que ayuden a construir dicha década con otra perspectiva que la de
dejarse llevar por los acontecimientos que vayan viniendo con el paso del
tiempo. Podemos decir que al ser humano, para poder continuar su existencia le
falta la mayoría de las veces pensamientos fuertes, sobre los cuales sostener
la continuidad de los siguientes años de su vida.
Cada década de la vida requiere
pensamientos, ideas, deseos nuevos, una sexualidad diferente para que no se
caiga en la repetición. No se pueden pensar los cuarenta o los cincuenta como
cuando se tiene treinta o veinte. Sin embargo, esto es lo que nos encontramos
en las consultas. Hombre y mujeres que a pesar del paso del tiempo, siguiente
relacionándose con los otros, con ellos mismos con la misma ideología y forma
de pensar y sentir como cuando eran veinteañeros.
Les falta por lo tanto una inteligencia
que les haga vivir, sentí, desear de una manera diferente a como siempre
fueron. En esta parte, es donde entra el psicoanálisis como ciencia de lo
humano, como método terapéutico que ayuda a construir nuevas formas de pensar
para cada una de las décadas de la vida. El psicoanálisis más que transformar
la personalidad, aporta nuevas construcciones a la personalidad. Siendo así que
lo que a uno le falta lo puede adquirir gracias a la terapia del psicoanálisis.
Para ello, hay que observar a los que nos rodean y veremos que el intento de
llevar a cabo nuestra vida con nuestra manera de pensar nunca resulta todo lo
efectiva que quisiéramos. Significa esto que sino renunciamos a un narcisismo
personal, donde siempre queremos llevar a cabo todo sin la ayuda de alguien,
difícilmente podremos avanzar con la vida. Solos es muy difícil transformar la
forma de ser porque lo que a veces falta
o sobra en la manera de ser, solo puede verse desde afuera con la ayuda
de un especialista. El psicoanalista es esa persona que puede visualizar,
escuchar aquello que a una persona le sobra o le falta. El psicoanálisis es un
método que permite construir un nuevo pensamiento que sirva para pensar el
amor, las relaciones, el trabajo, el vida, la muerte de manera más productiva. Porque
sino, la impotencia de ver cómo el
tiempo se va sin haber logrado otras formas de sentir y vivir mas placenteras
acaban sumiendo a la persona en una profunda melancolía de la cual difícilmente
saldrá por ella misma pero si con la ayuda de un psicoanalista. Miguel
Martínez. Médico Psicoanalista.
domingo, 27 de julio de 2014
¿QUÉ ES EL PSICOANALISIS?
Psicoanálisis es el nombre:
1- de un método para la investigación de procesos anímicos incapaces
de acceder a ellos de otro modo.
2- de un método terapéutico de perturbaciones neuróticas.
3- de una serie de conocimientos psicológicos adquiridos que
constituyen una nueva disciplina científica.
En los años 1880-1881 el
Doctor José Breuer tuvo sometida a tratamiento a una muchacha que había
enfermado gravemente de histeria en ocasión de hallarse prestando su asistencia
a su padre durante una larga y penosa dolencia. El cuadro patológico se
componía de parálisis motoras, inhibiciones y trastornos de la conciencia. Se
empleó con ella el hipnotismo y se comprobó que una vez que la sujeto comunicaba
las ideas que la dominaban, volvía a su estado psíquico normal. Se dejó de
utilizar el método hipnótico porque con el tiempo, la paciente volvía a padecer
los mismo síntomas que anteriormente padecía. Esta debilidad del método
hipnótico hizo profundizar el estudio de los fenómenos histéricos hasta darse
cuenta que tras los síntomas corporales se hallaba siempre un factor afectivo
de intensa significación y que no se podía descargar en la conciencia por un
camino normal, de manera que dicho estado afectivo emocional tomaba caminos
indebidos y derivaba su manifestación en síntomas corporales (a este hecho se
le denominó “conversión”), bien en dolores musculares, de cabeza, diversas
alteraciones metabólicas, nerviosas como jaquecas, cefaleas, etc…
Tras abandonar la técnica
hipnótica se observaba que el paciente, descansando sobre un diván y con los
ojos cerrados, era capaz tras asociar mediante las ideas que le venían, de ir
hallando el camino que le llevaba a las ideas relacionadas con su síntoma. Este
mismo mecanismo que el paciente hace con la asociación de ideas que le viene
sobre la significación de sus sueños, era el método necesario para poder
acceder a los contenidos inconscientes que el paciente reprimía. Se pudo
observar que dichos contenidos inconscientes, cuando aparecían en la
conciencia, normalmente eran desechados por la conciencia o sometidos a una
rigurosa crítica de manera que la propia persona rechazaba de su conciencia.
Cuando se le indicó al pacientes que comunicara todo aquello que le venía a la
mente, sin necesidad de rechazarlo o criticarlo, las asociaciones verbales
acaban mostrando el contenido inconsciente que tanto perturbaba la vida anímica
del paciente.
Así mismo, se pudo observar
que dentro de las manifestaciones neuróticas, tales como la histeria, las
neurosis obsesivas, el contenido de asociaciones que aparecían en la conciencia
tenía que ver más con hechos fantaseados que acontecidos en la realidad. De ahí
pudo mostrarse que no eran los hechos traumáticos los que producían los síntomas
neuróticos, sino los hechos fantaseados o imaginados por el paciente la causa
de sus conflictos vivenciales. Este importante paso permitió que la técnica
psicoanalítica evolucionara hasta concebirse cómo un método terapéutico donde
la figura y la formación del psicoanalista era fundamental para encontrar un
sentido a los síntomas del paciente, donde se logra comprender que son la
sustitución de algo inconsciente intolerable para la conciencia. Freud llega a
establecer un paralelismo entre los sueños y la formación de síntomas. De
manera que el mismo mecanismo de formación de los sueños, es el mismo mecanismo
de la formación de síntomas en el paciente neurótico.
La neurosis con sus síntomas
asociados, siempre son la expresión de conflictos entre el yo y aquellas
tendencias sexuales que el yo encuentra incompatibles con su integridad o con
sus exigencias éticas.
El psicoanálisis nunca ha
pretendido ser una panacea ni hacer milagros. Dentro de la actividad médica
produce importante resultados en cuestiones médicas y sobre cuestiones
psíquicas es el que mejores y mas duraderos resultados da aunque jamás sin un
gasto proporcional de trabajo y de tiempo.
La finalidad del
psicoanálisis es analizar los deseos reprimidos causantes de su malestar,
robustecer a su yo y ahorrarle el gasto psíquico que sus conflictos internos le
acarrean, hacer de la persona lo mejor que se pueda con arreglo a sus
disposiciones y capacidades y hacerle tener mas capacidad de rendimiento y
disfrute.
viernes, 25 de octubre de 2013
REFUGIARSE EN LA ENFERMEDAD MENTAL
Un gran número de personas, situados frente a conflictos y
cuya solución se les hacía demasiado difícil, se han refugiado en la
enfermedad, alcanzando con ella ventajas que no se pueden negar aunque
demasiado caras a la larga. ¿Quñe ocurre cuando estas personas, frente al
psicoanálisis hablen y se den cuenta que ya no pueden huir ni refugiarse en su
enfermedad, viendo que no les queda mas remedio que curarse?
Tendrían que reconocer los instintos, las pulsiones, sus
deseos dominantes, afrontar el conflicto y combatir o renunciar a los deseos
inconscientes que por intolerables a la conciencia, les ha supuesto un
conflicto que les ha hecho enfermar.
Pero vamos a descartar algo, ya que los psicoanalista no
somos fanáticos higienistas o terapeutas que vamos por la vida queriendo salvar
a todo aquel que sufra de una enfermedad mental. Si se teme al psicoanálisis es
por su poder terapeútico pero bien es cierto que el psicoanálisis sólo es
efectivo con todo aquel que está dispuesto a afrontar su conflicto y resolverlo,
aunque para ello tenga que renunciar a las ventajas de ser un enfermo.
El psicoanálisis ha demostrado que no es idealista ni tiene
afan de curar a todo aquel que padezca de una dolencia del alma. Es más, el
psicoanálisis viene a dar cuenta que la curación de una enfermedad neurótica
puede incluso no ser beneficioso para el enfermo. Muchas personas se
preguntarán que si bien, liberar a una persona de todo aquello que la impide
ser feliz, ¿cómo no va a ser beneficioso? Muchas de las personas que se refugian
en la enfermedad no resistirían el conflicto que les supondría estar bien
frente a la familia o la sociedad. Sucumbirían rápidamente o incluso serían
capaces de causarse algún daño más grave para volver a recuperar su estatus de
enfermo, por lo tanto, el intento de curación serína más nocivo que su propia
enfermedad neurótica.
De aquí definimos, que el psicoanálisis no tiene intención de
curar, ya que estaría faltando el respeto al enfermo pues no sabemos, aunque
acuda a psicoanalizarse, si su deseo es o no curarse. Por lo tanto, el curarse,
es algo secundario para el psicoanálisis, es más, al psicoanalista no le tiene
que importar si el paciente quiere o no quiere curarse. Al psicoanalista, solo
debe interarse psicoanalizar al paciente, es decir, hacer entender la relación
que existe entre su enfermedad y sus deseos o impulsos inconscientes, causantes
del conflicto moral con su yo, que lo ha llevado al desearrollo de una
enfermedad mental para defenderse de si mismo. Por lo tanto, cuando una persona
enferma o con problemas acude al psicoanálisis, el psicoanalista no tomará la
decisión de su curación, sino que será el propio paciente, quien en el proceso
de su psicoanálisis, al ir entendiendo poco a poco el conflicto que le llevó a enfermar, en ese
camino hallará su propia curación.
domingo, 8 de septiembre de 2013
SOBRE LA PREDISPOSICIÓN AL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO TOC
El problema de cómo y por qué una persona contra un trastorno
obsesivo compulsivo, será la finalidad de este escrito. ¿Por qué una neurosis
obsesiva y no una esquizofrenia o un trastorno somatoforme.?. Entre las causas
de porqué en una misma familia, un hermano contrae un trastorno obsesivo y otro
hermano una histeria, por ejemplo, nos hace pensar en una predisposicón de la
persona. Las causas genéticas o hereditarias están descartadas dentro de las
llamadas neurosis obsesivas. Hablamos de sucesos vividos por el individuo desde
su mas tierna infancia, junto a los factores educativos familiares, como
causantes del trastorno obsesivo compulsivo. ¿Desde qué orígenes debemos
remitirnos? Nuestro yo, en su desarrollo, pasa por diferentes etapas. Hay una
compleja y complicada evolución de la personalidad hasta llegar a su estado
caractéristico en el adulto normal. Durante esta evolución, no siempre se
desarrolla adecuadamente y en su progreso, observamos cuando psicoanalizamos a
los pacientes obsesivos, que una parte de su desarrollo, se ha estancado y ha
permanecido hasta la etapa actual es un lugar anterior del desarrollo, que
llamamos “lugar de fijación” de manera, la persona ha retrocedido o se ha
quedado detenida o fijada a esa etapa de su desarrollo mental.
El trastorno obsesivo presenta lo que llamaremos “una
inhibición de la evolución” generalmente en el segundo periodo de la niñez (entre
los seis y los ocho años ).
La neurosis obsesiva, se caracteriza por la aparición de
síntomas de una manera temprana. Es muy importante el papel que desempeñan los
impulsos de odio dentro del toc. Los sujetos analizados, refieren haber tenido
conocimientos precoces sobre los asuntos sexuales, desde la más tierna infancia
que de un modo activo trataron de imitar o bien, de un modo pasivo ejercieron
una represión sobre el conocimiento precoz de la sexualidad y quedo relegado a
fantasías sexuales donde la persona adquiría una posición pasiva frente sus
deseos sexuales.
Durante el comienzo de la pubertad, estos descubrimientos
sexuales quedan reprimidos y relegados al olvido, hasta que en un momento bien
de la adolescencia o comienzo de la edad adulta, hacen eclosión y aparecen con
fuerza en la conciencia. De este modo, la organización sexual queda detenida o
se establece en una disposición a la neurosis obsesiva por unos condicionantes,
entre ellos la moral, que determinan la sexualidad de la persona pero desde un
estadio anterior a su evolución.
Podemos decir que las personas que padecen un trastorno
obsesivo compulsivo, su sexualidad ha quedado detenida en una fase anterior a
la sexualidad propiamente adulta. Fase en la que los impulsos sádicos jugaban
un papel muy importante en el desarrollo sexual de la persona.
La disposición de la persona a mostrar sus tendencias sádicas
guardan relación con una posición activa y la disposición a la tendencia
masoquista supone ya una transformación del sadismo en masoquismo por
desplazamiento sobre el propio yo. El masoquismo no deja de ser el sadismo pero
vuelto hacia la misma persona.
Una persona con toc, padece de sexualidad inmadura, es decir,
su sexualidad es infantil, en el sentido que su libido sexual ( energía ) está
detenida en una fase del desarrollo sexual donde las tendencias sexuales
violentas o sádicas deben ser reprimidas o civilizadas.
Decimos que el tokiano es una persona que no ha podido
civilizar del todo sus tendencias o impulsos sádicos, siendo estos, los que
producen el conflicto moral en el yo. El tokiano tiene fantasías de hacer o de
hacerse daño y semejantes fantasías o pensamientos le producen un sentimiento
moral de culpa que le lleva al “autocastigo” para calmar su penoso sentimiento
de culpa por los “aberrantes pensamientos agresivos que tiene”. La formación de
rituales, manias, fobia, angustia que la persona presenta, son modos de “contención”
sobre sus deseos sexuales sádicos. Cuando no hay rituales, la persona puede
vivir su neurosis a través de pensamientos inútiles que se le repiten una y
otra vez, de manera contínua pero que agotan completamente a su yo, dejándole
fatigado y a la vez calmado.
En el trastorno obsesivo compulsivo, hay una continua balanza
o equilibrio entre la aparición de los deseos o impulsos sádicos y en su
transformación en lo contrario: en un masoquismo moral pero vuelto hacia la persona.
Es un hacer y deshacer. El obsesivo vive haciendo y deshaciendo y en esto, se
le va la vida, digamos que toda su energía queda “secuestrada” en reprimir o “atar”
a la mala persona que él mismo se siente. Cuando no lleva a cabo sus rituales,
surge la angustia porque tiene la certeza de que sus malos pensamientos, se van
a realizar. Solo la repetición, el ritual, el pensamiento obsesivo impuesto es
capaz de calmar este penoso sentimiento de culpa que aparece en el tokiano. (
continuará )
miércoles, 24 de octubre de 2012
lunes, 22 de octubre de 2012
AGRESIVIDAD Y FANTASIAS HOMOSEXUALES EN EL TOC (2ª parte)
Cuando nos preguntamos por el origen
del masoquismo femenino, llegamos a la conclusión después de ser estudiado con
atención y detenimiento, que la fantasía de ser pegada por el padre, se
corresponde con una etapa en el desarrollo de la niña, donde la cual se halla
bajo el complejo parental, es decir, la niña aparece en este periodo
tiernamente fijada al padre, habiendo previamente una actitud hostil hacia la
madre que persistirá al lado de una
tendencia cariñosa y a la que puede estar reservado hacerse mas intensa y mas
claramente consciente con el transcurso de los años o provocar, por reacción
una exagerada adhesión amorosa a la personalidad de la madre.
La fantasía de ser flagelada en la
mujer, no se enlaza sólo en la relación madre-hija, ya que en la familia, hay
otros niños pequeños o mayores a los cuales, la niña no quiere porque tiene que
compartir con ellos el amor de los padres. Cuando se trata de una hermanita
menor, la sujeto la desprecia, además de odiarla ( este es el fundamento de la
mala relación entre hermanas adultas ) y tiene que presenciar cómo atrae la
ternura de los padres por ser la hija menor. Comprendemos que el pegar a
alguien, aun sin hacerle daño, significa una negación del cariño y una
humillación. Son así muchos niños que creían poseer el inquebrantable amor de
sus padres y a quienes un solo golpe hace caer de las alturas de su imaginada
omnipotencia. La idea de que el padre pega a aquel niño odiado por mi, será muy
agradable y surge independientemente de haber presenciado o no tal suceso. Esta
fantasía significaría: “mi padre no quiere a mi hermanita, solo que me quiere a
mí”
La fantasía en la niña de ver pegar
a un niño, satisface sus celos y sus intereses egoístas.
Con el desarrollo sexual tanto en el
niño como en la niña, nunca falta la fantasía en el niño de tener un hijo con
la madre y en la niña, con el padre. Estos enamoramientos, con el tiempo,
terminan por reprimirse, bien por el nacimiento de un hermanito- considerado
como una infidelidad imperdonable-, por una ofensa inesperada o bien por
agotamiento. Estas ideas, acaban siendo reprimidas sencillamente porque los
niños entran en otra etapa de la evolución infantil-adolescente de su
sexualidad. Simultáneamente a este proceso de represión, surge una conciencia
de culpabilidad, también de origen desconocido pero enlazada indudablemente a
aquellos deseos incestuosos hacia los padres. La fantasía de origen incestuoso
sería: “ mi padre me quiere sólo a mi y no a mi hermanito porque le pega” Pero
en la segunda fase de la fantasía, donde ya aparece la culpa, la frase queda
sustituida por: “ no, no te quiere, porque te pega”. Aquí ya vemos que la
fantasía femenina es masoquista. La idea de que el padre me ama (pensamiento
por el cual pasan todas las niñas) en la segunda fase de la fantasía sería: “mi
padre me pega”. Este “ser pegado” sería la confluencia de la conciencia de
culpabilidad por querer satisfacer el deseo incestuoso con el padre. Y esta
sería la esencia del masoquismo en la mujer.
En los niños que de adultos tiene
toc, las fantasías homosexuales, son de carácter femenino. En el desarrollo
psicosexual del hombre, este pasa por una fase edípica, donde toma conciencia
del padre como rival en su relación con la madre. Cuando el padre es muy rígido
y despierta en el niño pensamientos de ser pegado por él, la fantasía de ser
pegado por el padre, es una representación del complejo de culpabilidad por
haber deseado el acto incestuoso hacia la madre. El niño tiene miedo de ser
pegado por el padre porque ha tenido un deseo incestuoso hacia la madre. El
padre, para el obsesivo, siempre tiene un carácter terrible, castrador, de
manera que sólo puede convivir a su lado siempre y cuando sustituya su terror
al padre por una actitud pasiva. Esta actitud consiste en la transformación de
fantasías sádicas hacia el padre en fantasías masoquistas de ser flagelado por
el padre. Esta actitud pasiva por parte del niño, es la causa de las fantasías
homosexuales en los pacientes con toc, ya que la fantasía de ser golpeado o
sodomizado por el padre, constituye el justo castigo por haber trasgredido la
ley del incesto. “ Soy pegado-sodomizado por mi padre, por haber deseado a mi
madre”.
En el paciente toquiano, la
agresividad hacia el padre queda reprimida y sustituida por un componente
masoquista, de carácter femenino, homosexual. La fantasía de ser homosexual
para un paciente con toc, supone un castigo por haber querido satisfacer algo
con la madre que sólo le estaba reservado al padre. No hay otro fundamento
inconsciente que de cuenta de la agresividad hacia el padre y las fantasías
homosexuales en el paciente con trastorno obsesivo compulsivo.
Etiquetas:
fobias,
manias,
rituales,
terapia trastorno obsesivo compulsivo,
toc
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