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domingo, 6 de agosto de 2017

Verdades dolorosas. Autoengañarse

martes, 10 de febrero de 2015

¿Cómo puede ayudarme el psicoanálisis en mi vida.?

Las etapas del hombre y de la mujer desde la temprana infancia hasta la madurez suponen cambios en la forma de vivir donde no siempre se tienen los pensamientos o ideales adecuados para poder afrontar cada década de la vida.
Hay una verdadera programación social por décadas donde el amor, la reproducción, la diversión, los estudios, el trabajo etc  siguen unas pautas sociales establecidas que dirigen la vida de las personas de una manera más o menos automática y que todos seguimos sin preguntarnos si es o no es la vida que queremos vivir. Como especialista observo que la llegada a la década de los cuarenta, tanto los hombres como las mujeres sufren de una crisis de identidad que les hace replantearse cómo vivir los siguientes años y si la vida llevada a cabo ha sido o es suficientemente satisfactoria. Esta reflexión les lleva a intentar nuevas formas de vivir el amor, la diversión, el trabajo y que en la mayoría de las veces no llega tampoco a ser suficientemente satisfactoria por falta de pensamientos nuevos que ayuden a construir la siguiente década. Y si hablamos de la década de los cincuenta o de los sesenta, ahí la ambiciones, la aspiraciones y los planes comienzan a ser cada vez mas reducidos por falta de pensamientos que ayuden a construir dicha década con otra perspectiva que la de dejarse llevar por los acontecimientos que vayan viniendo con el paso del tiempo. Podemos decir que al ser humano, para poder continuar su existencia le falta la mayoría de las veces pensamientos fuertes, sobre los cuales sostener la continuidad de los siguientes años de su vida.
Cada década de la vida requiere pensamientos, ideas, deseos nuevos, una sexualidad diferente para que no se caiga en la repetición. No se pueden pensar los cuarenta o los cincuenta como cuando se tiene treinta o veinte. Sin embargo, esto es lo que nos encontramos en las consultas. Hombre y mujeres que a pesar del paso del tiempo, siguiente relacionándose con los otros, con ellos mismos con la misma ideología y forma de pensar y sentir como cuando eran veinteañeros.

Les falta por lo tanto una inteligencia que les haga vivir, sentí, desear de una manera diferente a como siempre fueron. En esta parte, es donde entra el psicoanálisis como ciencia de lo humano, como método terapéutico que ayuda a construir nuevas formas de pensar para cada una de las décadas de la vida. El psicoanálisis más que transformar la personalidad, aporta nuevas construcciones a la personalidad. Siendo así que lo que a uno le falta lo puede adquirir gracias a la terapia del psicoanálisis. Para ello, hay que observar a los que nos rodean y veremos que el intento de llevar a cabo nuestra vida con nuestra manera de pensar nunca resulta todo lo efectiva que quisiéramos. Significa esto que sino renunciamos a un narcisismo personal, donde siempre queremos llevar a cabo todo sin la ayuda de alguien, difícilmente podremos avanzar con la vida. Solos es muy difícil transformar la forma de ser porque lo que a veces falta  o sobra en la manera de ser, solo puede verse desde afuera con la ayuda de un especialista. El psicoanalista es esa persona que puede visualizar, escuchar aquello que a una persona le sobra o le falta. El psicoanálisis es un método que permite construir un nuevo pensamiento que sirva para pensar el amor, las relaciones, el trabajo, el vida, la muerte de manera más productiva. Porque sino,  la impotencia de ver cómo el tiempo se va sin haber logrado otras formas de sentir y vivir mas placenteras acaban sumiendo a la persona en una profunda melancolía de la cual difícilmente saldrá por ella misma pero si con la ayuda de un psicoanalista. Miguel Martínez. Médico Psicoanalista.

domingo, 27 de julio de 2014

¿QUÉ ES EL PSICOANALISIS?

Psicoanálisis es el nombre:
1- de un método para la investigación de procesos anímicos incapaces de acceder a ellos de otro modo.
2- de un método terapéutico de perturbaciones neuróticas.
3- de una serie de conocimientos psicológicos adquiridos que constituyen una nueva disciplina científica.
En los años 1880-1881 el Doctor José Breuer tuvo sometida a tratamiento a una muchacha que había enfermado gravemente de histeria en ocasión de hallarse prestando su asistencia a su padre durante una larga y penosa dolencia. El cuadro patológico se componía de parálisis motoras, inhibiciones y trastornos de la conciencia. Se empleó con ella el hipnotismo y se comprobó que una vez que la sujeto comunicaba las ideas que la dominaban, volvía a su estado psíquico normal. Se dejó de utilizar el método hipnótico porque con el tiempo, la paciente volvía a padecer los mismo síntomas que anteriormente padecía. Esta debilidad del método hipnótico hizo profundizar el estudio de los fenómenos histéricos hasta darse cuenta que tras los síntomas corporales se hallaba siempre un factor afectivo de intensa significación y que no se podía descargar en la conciencia por un camino normal, de manera que dicho estado afectivo emocional tomaba caminos indebidos y derivaba su manifestación en síntomas corporales (a este hecho se le denominó “conversión”), bien en dolores musculares, de cabeza, diversas alteraciones metabólicas, nerviosas como jaquecas, cefaleas, etc…
Tras abandonar la técnica hipnótica se observaba que el paciente, descansando sobre un diván y con los ojos cerrados, era capaz tras asociar mediante las ideas que le venían, de ir hallando el camino que le llevaba a las ideas relacionadas con su síntoma. Este mismo mecanismo que el paciente hace con la asociación de ideas que le viene sobre la significación de sus sueños, era el método necesario para poder acceder a los contenidos inconscientes que el paciente reprimía. Se pudo observar que dichos contenidos inconscientes, cuando aparecían en la conciencia, normalmente eran desechados por la conciencia o sometidos a una rigurosa crítica de manera que la propia persona rechazaba de su conciencia. Cuando se le indicó al pacientes que comunicara todo aquello que le venía a la mente, sin necesidad de rechazarlo o criticarlo, las asociaciones verbales acaban mostrando el contenido inconsciente que tanto perturbaba la vida anímica del paciente.
Así mismo, se pudo observar que dentro de las manifestaciones neuróticas, tales como la histeria, las neurosis obsesivas, el contenido de asociaciones que aparecían en la conciencia tenía que ver más con hechos fantaseados que acontecidos en la realidad. De ahí pudo mostrarse que no eran los hechos traumáticos los que producían los síntomas neuróticos, sino los hechos fantaseados o imaginados por el paciente la causa de sus conflictos vivenciales. Este importante paso permitió que la técnica psicoanalítica evolucionara hasta concebirse cómo un método terapéutico donde la figura y la formación del psicoanalista era fundamental para encontrar un sentido a los síntomas del paciente, donde se logra comprender que son la sustitución de algo inconsciente intolerable para la conciencia. Freud llega a establecer un paralelismo entre los sueños y la formación de síntomas. De manera que el mismo mecanismo de formación de los sueños, es el mismo mecanismo de la formación de síntomas en el paciente neurótico.
La neurosis con sus síntomas asociados, siempre son la expresión de conflictos entre el yo y aquellas tendencias sexuales que el yo encuentra incompatibles con su integridad o con sus exigencias éticas.
El psicoanálisis nunca ha pretendido ser una panacea ni hacer milagros. Dentro de la actividad médica produce importante resultados en cuestiones médicas y sobre cuestiones psíquicas es el que mejores y mas duraderos resultados da aunque jamás sin un gasto proporcional de trabajo y de tiempo.
La finalidad del psicoanálisis es analizar los deseos reprimidos causantes de su malestar, robustecer a su yo y ahorrarle el gasto psíquico que sus conflictos internos le acarrean, hacer de la persona lo mejor que se pueda con arreglo a sus disposiciones y capacidades y hacerle tener mas capacidad de rendimiento y disfrute.


viernes, 25 de octubre de 2013

REFUGIARSE EN LA ENFERMEDAD MENTAL



Un gran número de personas, situados frente a conflictos y cuya solución se les hacía demasiado difícil, se han refugiado en la enfermedad, alcanzando con ella ventajas que no se pueden negar aunque demasiado caras a la larga. ¿Quñe ocurre cuando estas personas, frente al psicoanálisis hablen y se den cuenta que ya no pueden huir ni refugiarse en su enfermedad, viendo que no les queda mas remedio que curarse?
Tendrían que reconocer los instintos, las pulsiones, sus deseos dominantes, afrontar el conflicto y combatir o renunciar a los deseos inconscientes que por intolerables a la conciencia, les ha supuesto un conflicto que les ha hecho enfermar.
Pero vamos a descartar algo, ya que los psicoanalista no somos fanáticos higienistas o terapeutas que vamos por la vida queriendo salvar a todo aquel que sufra de una enfermedad mental. Si se teme al psicoanálisis es por su poder terapeútico pero bien es cierto que el psicoanálisis sólo es efectivo con todo aquel que está dispuesto a afrontar su conflicto y resolverlo, aunque para ello tenga que renunciar a las ventajas de ser un enfermo.
El psicoanálisis ha demostrado que no es idealista ni tiene afan de curar a todo aquel que padezca de una dolencia del alma. Es más, el psicoanálisis viene a dar cuenta que la curación de una enfermedad neurótica puede incluso no ser beneficioso para el enfermo. Muchas personas se preguntarán que si bien, liberar a una persona de todo aquello que la impide ser feliz, ¿cómo no va a ser beneficioso? Muchas de las personas que se refugian en la enfermedad no resistirían el conflicto que les supondría estar bien frente a la familia o la sociedad. Sucumbirían rápidamente o incluso serían capaces de causarse algún daño más grave para volver a recuperar su estatus de enfermo, por lo tanto, el intento de curación serína más nocivo que su propia enfermedad neurótica.
De aquí definimos, que el psicoanálisis no tiene intención de curar, ya que estaría faltando el respeto al enfermo pues no sabemos, aunque acuda a psicoanalizarse, si su deseo es o no curarse. Por lo tanto, el curarse, es algo secundario para el psicoanálisis, es más, al psicoanalista no le tiene que importar si el paciente quiere o no quiere curarse. Al psicoanalista, solo debe interarse psicoanalizar al paciente, es decir, hacer entender la relación que existe entre su enfermedad y sus deseos o impulsos inconscientes, causantes del conflicto moral con su yo, que lo ha llevado al desearrollo de una enfermedad mental para defenderse de si mismo. Por lo tanto, cuando una persona enferma o con problemas acude al psicoanálisis, el psicoanalista no tomará la decisión de su curación, sino que será el propio paciente, quien en el proceso de su psicoanálisis, al ir entendiendo poco a poco  el conflicto que le llevó a enfermar, en ese camino hallará su propia curación.

domingo, 8 de septiembre de 2013

SOBRE LA PREDISPOSICIÓN AL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO TOC



El problema de cómo y por qué una persona contra un trastorno obsesivo compulsivo, será la finalidad de este escrito. ¿Por qué una neurosis obsesiva y no una esquizofrenia o un trastorno somatoforme.?. Entre las causas de porqué en una misma familia, un hermano contrae un trastorno obsesivo y otro hermano una histeria, por ejemplo, nos hace pensar en una predisposicón de la persona. Las causas genéticas o hereditarias están descartadas dentro de las llamadas neurosis obsesivas. Hablamos de sucesos vividos por el individuo desde su mas tierna infancia, junto a los factores educativos familiares, como causantes del trastorno obsesivo compulsivo. ¿Desde qué orígenes debemos remitirnos? Nuestro yo, en su desarrollo, pasa por diferentes etapas. Hay una compleja y complicada evolución de la personalidad hasta llegar a su estado caractéristico en el adulto normal. Durante esta evolución, no siempre se desarrolla adecuadamente y en su progreso, observamos cuando psicoanalizamos a los pacientes obsesivos, que una parte de su desarrollo, se ha estancado y ha permanecido hasta la etapa actual es un lugar anterior del desarrollo, que llamamos “lugar de fijación” de manera, la persona ha retrocedido o se ha quedado detenida o fijada a esa etapa de su desarrollo mental.
El trastorno obsesivo presenta lo que llamaremos “una inhibición de la evolución” generalmente en el segundo periodo de la niñez (entre los seis y los ocho años ).
La neurosis obsesiva, se caracteriza por la aparición de síntomas de una manera temprana. Es muy importante el papel que desempeñan los impulsos de odio dentro del toc. Los sujetos analizados, refieren haber tenido conocimientos precoces sobre los asuntos sexuales, desde la más tierna infancia que de un modo activo trataron de imitar o bien, de un modo pasivo ejercieron una represión sobre el conocimiento precoz de la sexualidad y quedo relegado a fantasías sexuales donde la persona adquiría una posición pasiva frente sus deseos sexuales.
Durante el comienzo de la pubertad, estos descubrimientos sexuales quedan reprimidos y relegados al olvido, hasta que en un momento bien de la adolescencia o comienzo de la edad adulta, hacen eclosión y aparecen con fuerza en la conciencia. De este modo, la organización sexual queda detenida o se establece en una disposición a la neurosis obsesiva por unos condicionantes, entre ellos la moral, que determinan la sexualidad de la persona pero desde un estadio anterior a su evolución.
Podemos decir que las personas que padecen un trastorno obsesivo compulsivo, su sexualidad ha quedado detenida en una fase anterior a la sexualidad propiamente adulta. Fase en la que los impulsos sádicos jugaban un papel muy importante en el desarrollo sexual de la persona.
La disposición de la persona a mostrar sus tendencias sádicas guardan relación con una posición activa y la disposición a la tendencia masoquista supone ya una transformación del sadismo en masoquismo por desplazamiento sobre el propio yo. El masoquismo no deja de ser el sadismo pero vuelto hacia la misma persona.
Una persona con toc, padece de sexualidad inmadura, es decir, su sexualidad es infantil, en el sentido que su libido sexual ( energía ) está detenida en una fase del desarrollo sexual donde las tendencias sexuales violentas o sádicas deben ser reprimidas o civilizadas.
Decimos que el tokiano es una persona que no ha podido civilizar del todo sus tendencias o impulsos sádicos, siendo estos, los que producen el conflicto moral en el yo. El tokiano tiene fantasías de hacer o de hacerse daño y semejantes fantasías o pensamientos le producen un sentimiento moral de culpa que le lleva al “autocastigo” para calmar su penoso sentimiento de culpa por los “aberrantes pensamientos agresivos que tiene”. La formación de rituales, manias, fobia, angustia que la persona presenta, son modos de “contención” sobre sus deseos sexuales sádicos. Cuando no hay rituales, la persona puede vivir su neurosis a través de pensamientos inútiles que se le repiten una y otra vez, de manera contínua pero que agotan completamente a su yo, dejándole fatigado y a la vez calmado.
En el trastorno obsesivo compulsivo, hay una continua balanza o equilibrio entre la aparición de los deseos o impulsos sádicos y en su transformación en lo contrario: en un masoquismo moral pero vuelto hacia la persona. Es un hacer y deshacer. El obsesivo vive haciendo y deshaciendo y en esto, se le va la vida, digamos que toda su energía queda “secuestrada” en reprimir o “atar” a la mala persona que él mismo se siente. Cuando no lleva a cabo sus rituales, surge la angustia porque tiene la certeza de que sus malos pensamientos, se van a realizar. Solo la repetición, el ritual, el pensamiento obsesivo impuesto es capaz de calmar este penoso sentimiento de culpa que aparece en el tokiano. ( continuará )

lunes, 22 de octubre de 2012

AGRESIVIDAD Y FANTASIAS HOMOSEXUALES EN EL TOC (2ª parte)


Cuando nos preguntamos por el origen del masoquismo femenino, llegamos a la conclusión después de ser estudiado con atención y detenimiento, que la fantasía de ser pegada por el padre, se corresponde con una etapa en el desarrollo de la niña, donde la cual se halla bajo el complejo parental, es decir, la niña aparece en este periodo tiernamente fijada al padre, habiendo previamente una actitud hostil hacia la madre que persistirá al lado de una tendencia cariñosa y a la que puede estar reservado hacerse mas intensa y mas claramente consciente con el transcurso de los años o provocar, por reacción una exagerada adhesión amorosa a la personalidad de la madre.
La fantasía de ser flagelada en la mujer, no se enlaza sólo en la relación madre-hija, ya que en la familia, hay otros niños pequeños o mayores a los cuales, la niña no quiere porque tiene que compartir con ellos el amor de los padres. Cuando se trata de una hermanita menor, la sujeto la desprecia, además de odiarla ( este es el fundamento de la mala relación entre hermanas adultas ) y tiene que presenciar cómo atrae la ternura de los padres por ser la hija menor. Comprendemos que el pegar a alguien, aun sin hacerle daño, significa una negación del cariño y una humillación. Son así muchos niños que creían poseer el inquebrantable amor de sus padres y a quienes un solo golpe hace caer de las alturas de su imaginada omnipotencia. La idea de que el padre pega a aquel niño odiado por mi, será muy agradable y surge independientemente de haber presenciado o no tal suceso. Esta fantasía significaría: “mi padre no quiere a mi hermanita, solo que me quiere a mí”
La fantasía en la niña de ver pegar a un niño, satisface sus celos y sus intereses egoístas.
Con el desarrollo sexual tanto en el niño como en la niña, nunca falta la fantasía en el niño de tener un hijo con la madre y en la niña, con el padre. Estos enamoramientos, con el tiempo, terminan por reprimirse, bien por el nacimiento de un hermanito- considerado como una infidelidad imperdonable-, por una ofensa inesperada o bien por agotamiento. Estas ideas, acaban siendo reprimidas sencillamente porque los niños entran en otra etapa de la evolución infantil-adolescente de su sexualidad. Simultáneamente a este proceso de represión, surge una conciencia de culpabilidad, también de origen desconocido pero enlazada indudablemente a aquellos deseos incestuosos hacia los padres. La fantasía de origen incestuoso sería: “ mi padre me quiere sólo a mi y no a mi hermanito porque le pega” Pero en la segunda fase de la fantasía, donde ya aparece la culpa, la frase queda sustituida por: “ no, no te quiere, porque te pega”. Aquí ya vemos que la fantasía femenina es masoquista. La idea de que el padre me ama (pensamiento por el cual pasan todas las niñas) en la segunda fase de la fantasía sería: “mi padre me pega”. Este “ser pegado” sería la confluencia de la conciencia de culpabilidad por querer satisfacer el deseo incestuoso con el padre. Y esta sería la esencia del masoquismo en la mujer.
En los niños que de adultos tiene toc, las fantasías homosexuales, son de carácter femenino. En el desarrollo psicosexual del hombre, este pasa por una fase edípica, donde toma conciencia del padre como rival en su relación con la madre. Cuando el padre es muy rígido y despierta en el niño pensamientos de ser pegado por él, la fantasía de ser pegado por el padre, es una representación del complejo de culpabilidad por haber deseado el acto incestuoso hacia la madre. El niño tiene miedo de ser pegado por el padre porque ha tenido un deseo incestuoso hacia la madre. El padre, para el obsesivo, siempre tiene un carácter terrible, castrador, de manera que sólo puede convivir a su lado siempre y cuando sustituya su terror al padre por una actitud pasiva. Esta actitud consiste en la transformación de fantasías sádicas hacia el padre en fantasías masoquistas de ser flagelado por el padre. Esta actitud pasiva por parte del niño, es la causa de las fantasías homosexuales en los pacientes con toc, ya que la fantasía de ser golpeado o sodomizado por el padre, constituye el justo castigo por haber trasgredido la ley del incesto. “ Soy pegado-sodomizado por mi padre, por haber deseado a mi madre”.
En el paciente toquiano, la agresividad hacia el padre queda reprimida y sustituida por un componente masoquista, de carácter femenino, homosexual. La fantasía de ser homosexual para un paciente con toc, supone un castigo por haber querido satisfacer algo con la madre que sólo le estaba reservado al padre. No hay otro fundamento inconsciente que de cuenta de la agresividad hacia el padre y las fantasías homosexuales en el paciente con trastorno obsesivo compulsivo.