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domingo, 29 de noviembre de 2020

¿Por qué se pierde el deseo?

Aclaremos que el deseo no se pierde; se desplaza, se reprime, se sublima, se condensa pero jamás se pierde. Numerosas personas afirmar haber perdido el deseo por la persona que aman y aún queriéndola afirman que ya no sienten apenas o ningún deseo hacia ella aunque la sigue queriendo. Por lo general el deseo tanto para el hombre como para la mujer es del orden de instinto de la reproducción sexual, lo que quiere decir que muchas personas cuando tienen hijos, les desaparece el deseo porque la función del mismo era el de reproducirse. La persona va reprimiendo su deseo o la energía del mismo la desplaza a otros lugares pero se puede llegar alejar de las relaciones sexuales porque el sexo sin más, solo por el hecho de tenerlo muchas personas de manera inconsciente no lo conciben e incluso lo rechazan y en su lugar aparece una ternura hacia el otro que sustituye el deseo sexual.

Sin embargo, la fuerza del instinto sexual tiende a buscar salida, motivo por el cual el ser humano se fija en otras personas y llega a desearlas incluso en silencio, cuando se haya comprometida. 

A veces la fuerza del deseo es tan grande que surge la infidelidad oculta y aún teniendo pareja, el deseo sexual se satisface fuera de la relación porque dicha energía es complicada de manejar y si bien se puede sublimar, reprimir o aceptar, un mal manejo y entendimiento del deseo puede llegar a enfermar a la persona por la represión que sobre el mismo ejerce la conciencia. 

El deseo por lo tanto como fuerza humana no se puede aniquilar, no podemos hacer que desaparezca porque cuando el mismo desaparece supone la muerte de la persona, es decir, una persona que deja de desear, pierde toda relación con el mundo y también con la vida. 

domingo, 10 de mayo de 2020

¿QUÉ ES EL SOMETIMIENTO O LA SERVIDUMBRE SEXUAL?

Con esta expresión, designamos la conducta de una persona que llega a depender extraordinariamente y de manera patológica de otra con la que mantiene relaciones sexuales. 
Este tipo de servidumbre, se da tanto en hombres como mujeres y pueden alcanzar grados extremos de pérdida de toda voluntad propia así como sacrificar numerosos intereses personales. 
La causa tiene que ver con el goce extremo que las relaciones sexuales con la otra persona otorgan. Aparece tanto en la mujer como en el hombre. Se observa una mayor porcentaje de frecuencia en mujeres aunque actualmente, ha aumentado entre los hombres y las cifras hasta ahora analizadas prácticamente se asemejan. 
Por norma general, cuando un hombre tímido, de escasos recursos y experiencias sexuales, el hecho de descubrir el sexo placentero con una mujer con la que logra liberar su timidez y dar libertad a sus fantasías sexuales, hace que aumente la ligazón sexual hacia ella. Digamos que le “ha curado” de su represión sexual y el descubrimiento del goce como hasta ahora no había sentido genera lo que llamamos la servidumbre sexual. Ese hombre que hasta ahora no pudo mantener relaciones con mujeres, el hecho de poder llevarlo a cabo genera una absoluta dependencia sexual hacia ella. 
En la mujer es frecuente ver que si padece de anestesia sexual, falta de orgasmo, inhibición al acto y represión extrema de sus deseos sexuales, ante el hecho de hallar un hombre con el que descubre el orgasmo, se desinhibe de su represión sexual y disfruta del goce del que nunca disfrutó, le genera una extrema dependencia hacia la figura de su pareja. 
Observamos que el goce sexual es una especia de droga. Las personas llegan a ser tan dependientes que son capaces de ceder a su voluntad,  someterse a las peticiones del otro, antes que perderlo. Aquí observamos que las primeras experiencias sexuales cuando con displacenteras, se genera por regla general un rechazo al sexo pero al contrario, cuando son extremadamente placenteras, la persona llega a perder el control de la voluntad y es capaz de someterse a la voluntad del otro hasta grados que puede llegar a rozar la humillación o esclavitud. Sin embargo, paradójicamente, la persona que padece de servidumbre sexual no muestra malestar alguno con respecto a su comportamiento. Lo único que no quiere es perder el goce sexual y está dispuesta hacer todo lo que haga falta con tal de no perderlo. 
La servidumbre sexual tanto en el hombre como en la mujer, pueden llevarles hasta un grado extremo de perdida de la personalidad y ante el temor de perder al otro, se terminan sometiendo a la personalidad de la parte contraria,  que bien sabe que el goce sexual o la dependencia sexual del mismo tiene que ver con el poder que él o ella les ha otorgado
En algunos casos encontramos relaciones donde ella ejercer el rol dominante y el hombre el dominado. También observamos el caso contrario, donde la mujer, bajo la servidumbre sexual del hombre, adopta un papel sumiso para no perder los favores sexuales de él, siendo entonces el hombre quien ejerce un papel dominante en la relación.
Dominación no es sinónimo de maltrato, ya que no en todas las parejas (homosexuales, heterosexuales ) donde existe la servidumbre sexual la dominación va unida al maltrato. 
Sí es posible encontrarnos la unión de la diada sumisión sexual y maltrato. Para ello deben coincidir otras constelaciones psicológicas que no entran dentro del estudio y exposición de este tema pero es cierto que la servidumbre sexual y amorosa, asociada a características sadomasoquistas en la constitución de la personalidad de ambos miembros de la pareja, hacen que se asocien con el maltrato mutuo. 


domingo, 4 de junio de 2017

¿POR QUÉ SE SUICIDAN ALGUNAS PERSONAS?




En el estudio del psicoanálisis, el Dr. Sigmund Freud, aborda el tema del suicido en un texto de 1915 titulado Duelo y Melancolía. En dicho estudio, establece analogías y a la vez diferencias entre el duelo y la melancolía. El duelo es una reacción dolorosa normal que acontece ante la muerte de una persona querida. El sujeto tiene dolor y pierde parte del interés por el mundo porque la persona querida ya no se encuentra en su vida. El duelo es una reacción que desaparece progresivamente con el tiempo, sin dejar huellas y es contraproducente alterarlo. Es decir, desaparece solo. En la melancolía, no hay muerte de personas queridas pero sí abandono. El sujeto es abandonado por una persona y en su lugar aparece una reacción emocional llamada melancolía que tiene características dolorosas como el duelo pero su evolución es diferente. La persona melancólica mantenía una relación afectiva, incluso amorosa, con quien le abandonó. Esa energía, ese deseo puesto en la persona se queda libre de manera que a través de un mecanismo de introyección vuelve al interior del sujeto. En la mente de la persona abandonada aparece un conflicto producido por el amor y el odio hacia la persona querida, conflicto que se acentúa mayormente cuando la dosis de amor era alta. El amor y el odio se alternan hacia la persona que le abandonó y dentro de la mente hay una lucha que acapara toda la agresividad de la persona en un conflicto imaginario donde el sujeto se pelea con la persona que lo abandonó. Este interesante proceso se origina gracias a un mecanismo de identificación, donde la persona abandonada se identifica con la persona que lo abandonó y una parte de él queda ligada imaginariamente a ella. De este modo observamos que la persona abandonada mantiene un diálogo de pelea y reproche con la persona que lo dejó, hasta el punto que puede llegar a ocupar toda su energía en una batalla cruel que puede terminar con la muerte, en el sentido que la ofensa que experimente la persona abandonada es tan grande que desea matar a la persona que lo abandonó. Y la manera de matarla es suicidándose, es decir, mata a la otra persona de manera imaginaria pero la persona se mata realmente. Este complejo mecanismo de la melancolía, la hace a su vez peligrosa, ya que si la persona no logra resolver dicha herida a su “ego” puede terminar suicidándose, es decir, dándose muerte él y a la persona que se halla en su interior. No todas las personas abandonadas terminan en suicidio pero sí tienen que pasar un estado emocional de melancolía. La manera de superarla, normalmente es cuando la persona termina el conflicto mental, desvalorizando a quien le abandonó o simplemente sustituyéndola por otra persona. Lo normal es esto pero no es raro ni infrecuente que una persona dolorida por el abandono de otra piense en el suicidio.

domingo, 29 de marzo de 2015

POR QUÉ LOS HOMBRES MALTRATAN A LAS MUJERES (1ª parte )

A nivel general, existen dos tipos de maltratadores, hombres que en la relación de pareja se hacen maltratadores con el tiempo y hombres que desde un inicio ya lo eran.
En el primer caso, el perfil de hombre es un hombre normal, que comienza queriendo a la mujer pero según pasa el tiempo empieza a mostrar una hostilidad hacia ella con enfados, reproches y desconfianzas que se incrementan hasta el punto de mermar la autoestima de la mujer, convirtiéndola en una mujer sin palabras y sin capacidad de decidir. La primera pregunta que nos surge, es porqué la mujer observando este tipo de conductas en el hombre, cede y cede hasta acabar sometida. La respuesta hay que buscarla en el amor que ella siente por él. Son mujeres que se casan enamoradas y cuando comienzan a ver en su pareja los primeros síntomas de maltrato, ellas piensan que su amor hacia ellos, podrán cambiarlos. Y mas lejos de la realidad. La mujer aún portándose amorosamente con el hombre, el incremento del maltrato aumenta. Llega un momento que ella se somete a él bien por no romper el matrimonio, bien porque le quiere, bien porque no tiene medios económicos y el maltratador aprovecha esta ventaja de él sobre ella para seguir maltratándola. En este tipo de hombres, podemos ver que cuando ella le amenaza con la separación, el hombre termina derrumbándose y pidiéndola perdón prometiéndola que no volverá a hacerlo. Durante un tiempo que llamamos “luna de miel”, la respeta, la vuelve a tratar de manera normal, hasta que el ciclo se repite y vuelve a maltratarla.

Las causas siempre hay que buscarlas en la parte inconsciente del hombre, en su desarrollo sexual infantil y en la manera en que solucionó su complejo de Edipo, es decir, la fase de enamoramiento y decepción de la madre. Este tipo de hombres, son hombres que de niños tuvieron una fuerte decepción cuando descubrieron que la madre mantenía relaciones no solo amorosas con el padre, sino sexuales. Esta decepción seguida del sentimiento de rabia provocado por los celos, sumió al hombre en un terrible sentimiento de abandono que NUNCA PERDONÓ A SU MADRE. Hemos de resaltar que este sentimiento pudo quedar y de hecho la mayoría de las veces queda reprimido, siendo así que el hombre no tiene conciencia de ello y por lo general, este tipo de maltratadores suelen tener una buena relación con la madre pero la mala relación inconsciente, la decepción vivida, el sentimiento de infidelidad y abandono que en ellos se produjo quedó fuertemente reprimido y ahora con su pareja o su mujer repiten, desplazando y reproduciendo lo que no pueden recordar: el odio, la rabia y la frustración que sintieron por su madre. Según la cuantía de este sentimiento de abandono, así será el grado maltrato del hombre hacia la mujer. De lo que si estamos totalmente seguros es que el hombre repite una y otra vez la mala relación que a nivel inconsciente quedó reprimida con la madre. El psicoanálisis puede modificar y cambiar este tipo de comportamientos en el hombre y hacer de ellos hombres que lejos de odiar y despreciar a la mujer, la puedan amar, sin que el recuerdo de su madre, les nuble la razón y les pudra el corazón. ( continuará)

domingo, 7 de diciembre de 2014

CLAVES PARA ENTENDER LA PAREJA- La falta de deseo y pasión-

Una de las causas mas frecuentes por las cuales una pareja consulta a un psicoanalista, suele ser por la decadencia del deseo a lo largo de la relación. La pareja comenta que tras conocerse, la pasión, el deseo sexual y el interés por estar juntos eran alicientes para seguir juntos, sin embargo tras un tiempo de relación, la pasión y el deseo han decaído y ahora, aunque sienten que hay amor y cariño, hay ausencia de pasión y deseo. Esto hace que la vida de la pareja se vuelva monótona y ambos comiencen a plantearse bien interrumpir la relación o estando juntos, se cae en la infidelidad encubierta. Analizando las causas de este tipo de “fracaso”, observamos que la mayoría de las veces, la pareja dice haberse convertido en buenos amigos o “como si fueran hermanos”. Este amor fraternal ha sustituido al deseo, en el sentido que la pareja, ahora se quieren pero no logran encontrar ni el deseo ni la pasión que antes sentían. Podemos decir que el sentimiento cariñoso existente ha terminado con el deseo. La mujer de modo inconsciente ha ocupado un rol familiar para el hombre o bien es el hombre quien ha ocupado también un rol familiar con respecto a la mujer. Si analizamos dichos roles observamos que ambos aman al otro como si se amaran a sí mismos. La mujer ama al hombre como se amaría a ella misma y el hombre ama a la mujer como si se amara a sí mismo. Este tipo de “proyección en espejo” muestra que cuando la pareja ha caído de modo inconsciente hacia una relación de espejo, el amor hacia el otro no deja de ser un modo de amarse hacia uno mismo pero el deseo hacia el otro desaparece porque al amar al otro como me amo a mí mismo, no hay posibilidad entonces de desear al otro porque supondría desearse a sí mismo. Esta complejidad teórica que la observamos con mucha frecuencia en la práctica clínica, permite ver que cuando en la pareja, el deseo o la pasión desaparece es porque el “amor al otro” satisface dicha pasión inconsciente personal. Sabiendo que a través del otro me amo a mí mismo, no tengo necesidad de desear al otro, ni tampoco necesito que el otro me ame.
El tratamiento psicoanalítico consiste en estos casos en disolver dicha relación de espejo y producir un amor del hombre hacia la mujer o de la mujer al hombre que tenga más que ver con el otro que con uno mismo. El amor y el deseo, una vez llevado a cabo la terapia psicoanalítica permite que vayan de la mano porque el deseo, sería un deseo del otro. Quiere esto decir que deseando que el otro me ame, deseo su deseo, por lo tanto, la pareja volvería a encontrar la pasión y el deseo con respecto al otro.

Miguel Martínez. Médico Psicoanalista. Terapeuta de pareja. Tfno. 667.518.809.

domingo, 27 de julio de 2014

¿QUÉ ES EL PSICOANALISIS?

Psicoanálisis es el nombre:
1- de un método para la investigación de procesos anímicos incapaces de acceder a ellos de otro modo.
2- de un método terapéutico de perturbaciones neuróticas.
3- de una serie de conocimientos psicológicos adquiridos que constituyen una nueva disciplina científica.
En los años 1880-1881 el Doctor José Breuer tuvo sometida a tratamiento a una muchacha que había enfermado gravemente de histeria en ocasión de hallarse prestando su asistencia a su padre durante una larga y penosa dolencia. El cuadro patológico se componía de parálisis motoras, inhibiciones y trastornos de la conciencia. Se empleó con ella el hipnotismo y se comprobó que una vez que la sujeto comunicaba las ideas que la dominaban, volvía a su estado psíquico normal. Se dejó de utilizar el método hipnótico porque con el tiempo, la paciente volvía a padecer los mismo síntomas que anteriormente padecía. Esta debilidad del método hipnótico hizo profundizar el estudio de los fenómenos histéricos hasta darse cuenta que tras los síntomas corporales se hallaba siempre un factor afectivo de intensa significación y que no se podía descargar en la conciencia por un camino normal, de manera que dicho estado afectivo emocional tomaba caminos indebidos y derivaba su manifestación en síntomas corporales (a este hecho se le denominó “conversión”), bien en dolores musculares, de cabeza, diversas alteraciones metabólicas, nerviosas como jaquecas, cefaleas, etc…
Tras abandonar la técnica hipnótica se observaba que el paciente, descansando sobre un diván y con los ojos cerrados, era capaz tras asociar mediante las ideas que le venían, de ir hallando el camino que le llevaba a las ideas relacionadas con su síntoma. Este mismo mecanismo que el paciente hace con la asociación de ideas que le viene sobre la significación de sus sueños, era el método necesario para poder acceder a los contenidos inconscientes que el paciente reprimía. Se pudo observar que dichos contenidos inconscientes, cuando aparecían en la conciencia, normalmente eran desechados por la conciencia o sometidos a una rigurosa crítica de manera que la propia persona rechazaba de su conciencia. Cuando se le indicó al pacientes que comunicara todo aquello que le venía a la mente, sin necesidad de rechazarlo o criticarlo, las asociaciones verbales acaban mostrando el contenido inconsciente que tanto perturbaba la vida anímica del paciente.
Así mismo, se pudo observar que dentro de las manifestaciones neuróticas, tales como la histeria, las neurosis obsesivas, el contenido de asociaciones que aparecían en la conciencia tenía que ver más con hechos fantaseados que acontecidos en la realidad. De ahí pudo mostrarse que no eran los hechos traumáticos los que producían los síntomas neuróticos, sino los hechos fantaseados o imaginados por el paciente la causa de sus conflictos vivenciales. Este importante paso permitió que la técnica psicoanalítica evolucionara hasta concebirse cómo un método terapéutico donde la figura y la formación del psicoanalista era fundamental para encontrar un sentido a los síntomas del paciente, donde se logra comprender que son la sustitución de algo inconsciente intolerable para la conciencia. Freud llega a establecer un paralelismo entre los sueños y la formación de síntomas. De manera que el mismo mecanismo de formación de los sueños, es el mismo mecanismo de la formación de síntomas en el paciente neurótico.
La neurosis con sus síntomas asociados, siempre son la expresión de conflictos entre el yo y aquellas tendencias sexuales que el yo encuentra incompatibles con su integridad o con sus exigencias éticas.
El psicoanálisis nunca ha pretendido ser una panacea ni hacer milagros. Dentro de la actividad médica produce importante resultados en cuestiones médicas y sobre cuestiones psíquicas es el que mejores y mas duraderos resultados da aunque jamás sin un gasto proporcional de trabajo y de tiempo.
La finalidad del psicoanálisis es analizar los deseos reprimidos causantes de su malestar, robustecer a su yo y ahorrarle el gasto psíquico que sus conflictos internos le acarrean, hacer de la persona lo mejor que se pueda con arreglo a sus disposiciones y capacidades y hacerle tener mas capacidad de rendimiento y disfrute.