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martes, 12 de diciembre de 2017
domingo, 10 de abril de 2016
¿POR QUÉ SE ME REPITEN LAS COSAS?
El psicoanálisis observa en personas
normales, sin síntomas neuróticos, la impresión de un destino que les persigue
como una influencia demoniaca que dirige su vida. El psicoanálisis con sus
estudios, considera que desde un principio tal destino, ha sido preparado de
manera inconsciente por la propia persona y determinado por influencia
tempranas infantiles. La manera obsesiva de su repetición no de diferencia de
la repetición del obsesivo, aunque estas personas no hayan nunca ofrecido
señales de conflictos neuróticos con aparición de síntomas. Todos conocemos
personas que siempre son despedidas de su puesto de trabajo de manera
frecuente, mujeres y hombres en los que toda amistas termina en traición por
parte del amigo, personas que repiten en su dia el hecho de poner por encima de
ellos, esto es, dar poder a alguien para luego derrocarle y elegir a otra.
Hombres a los cuales todas las mujeres con las que están acaban siéndoles
infieles o mujeres a las cuales siempre las someten sus parejas. Desde fuera observamos
este “perpetuo retorno de lo mismo” pero desde el psicoanálisis descubrimos que
la persona participa de manera activa sin darse cuenta de ello en la repetición
de los mismos actos.
Nos puede sorprender sin embargo sucesos
donde la persona parece hallarse fuera de toda influencia en lo que le sucede y
que pasa una y otra vez pasivamente por la repetición del mismo destino. El
caso de una mujer que casada tres veces, vio al poco tiempo y sucesivamente
enfermar a sus tres maridos y que tuvo que cuidarlos hasta su muerte. Estos
datos que observamos en el destino de las personas y de sus conductas, nos ha
hecho descubrir en la vida inconsciente de las personas que existe una obsesión
en todos nosotros de repetición que vas mas allá de la propia razón y de la
conciencia. La obsesión por repetición que observamos en los juegos de los
niños y el placer que ello les conlleva, implica que tras todo acto repetitivo,
hay un placer sumado a ello. Nos surgen entonces preguntas sobre cómo puede ser
que nos guste repetir un fracaso, una pérdida de un trabajo, una infidelidad
por parte de la persona amada.? La respuesta está en que tras una conducta
repetitiva, hay una satisfacción de un deseo sexual infantil reprimido en lo inconsciente.
(CONTINUARA)
Etiquetas:
agresividad,
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domingo, 24 de enero de 2016
¿Qué hago si tengo deseos o tentaciones de infidelidad con mi pareja?
La pareja, como cualquier estructura
humana, atraviesa en sus inicios por un momento de enamoramiento, que permite
el acercamiento al otro para sentirlo como alguien conocido en el cual
depositamos nuestra confianza.
En esta fase inicial, idealizamos al
otro, es decir, resaltamos sus excelencias generalmente para producir una
hipervaloración y tener la sensación de que el otro viene a ser “lo que nos
falta”.
Esta sentimiento de “completud” que
produce el enamoramiento, permite crear un clima de confianza, donde la pareja,
baraja posibilidades futuras de planes, tanto en el plano de la convivencia
como en el de la reproducción.
El futuro inicial de toda pareja es la
reproducción, es decir, concebir una estructura familiar para el desarrollo y
permanencia de la especie. Somos especie, por lo tanto, la producción de una
estructura familiar es una de las primeras consecuencias a las cuales aspira
toda pareja.
Por norma general, la primera pareja
“seria” que tenemos, está dirigida a la reproducción de hijos manera
inconsciente, es decir, a la creación de una familia. Tanto es así que el 1
de cada 3 pareja, se separan tras la
llegada del primer o segundo hijo. La cordialidad necesaria para concebir un
hijo, da paso después a la aparición de muchas diferencias dentro de la pareja
que hacen que se separen.
Esta pareja, podemos decir que su única
función, fue la de tener hijos pero no ha constancia de que hubo pareja, ya que
cuando hablamos de pareja, hablamos de hombre y mujer y no tanto de padre y
madre, que ya hemos visto que para ser padres, no hace falta ni siquiera estar
en pareja.
Una vez que la estructura familiar se ha
producido, el paso a pareja tiene ciertos grados de dificultad porque las
diferencias en el carácter, la personalidad, restan mas que sumar y debería ser
lo contrario: cuanto mas diferentes son las personas, mas posibilidad de
intercambio. Sin embargo, buscamos que el otro se parezca a nosotros, que el
otro y yo parezcamos la misma persona. Semejante idea produce a la larga mas
discordias que beneficios, porque para que dos personas se parezcan, en algo
tienen que anularse a sí misma y esto, no siempre da buenos resultados.
Cuando hacemos al otro parecido a mí o
creemos que es parecido a mí, ocurre que en algo “desatendemos al otro”. Creer
que el otro es una parte mía o porque se parece, creerse que ya le pertenece,
hace que de manera inconscientes caigamos en el “abandono del otro” (
continuará)
domingo, 7 de diciembre de 2014
CLAVES PARA ENTENDER LA PAREJA- La falta de deseo y pasión-
Una de las causas mas
frecuentes por las cuales una pareja consulta a un psicoanalista, suele ser por
la decadencia del deseo a lo largo de la relación. La pareja comenta que tras
conocerse, la pasión, el deseo sexual y el interés por estar juntos eran alicientes
para seguir juntos, sin embargo tras un tiempo de relación, la pasión y el
deseo han decaído y ahora, aunque sienten que hay amor y cariño, hay ausencia
de pasión y deseo. Esto hace que la vida de la pareja se vuelva monótona y
ambos comiencen a plantearse bien interrumpir la relación o estando juntos, se
cae en la infidelidad encubierta. Analizando las causas de este tipo de
“fracaso”, observamos que la mayoría de las veces, la pareja dice haberse
convertido en buenos amigos o “como si fueran hermanos”. Este amor fraternal ha
sustituido al deseo, en el sentido que la pareja, ahora se quieren pero no
logran encontrar ni el deseo ni la pasión que antes sentían. Podemos decir que
el sentimiento cariñoso existente ha terminado con el deseo. La mujer de modo
inconsciente ha ocupado un rol familiar para el hombre o bien es el hombre
quien ha ocupado también un rol familiar con respecto a la mujer. Si analizamos
dichos roles observamos que ambos aman al otro como si se amaran a sí mismos.
La mujer ama al hombre como se amaría a ella misma y el hombre ama a la mujer
como si se amara a sí mismo. Este tipo de “proyección en espejo” muestra que
cuando la pareja ha caído de modo inconsciente hacia una relación de espejo, el
amor hacia el otro no deja de ser un modo de amarse hacia uno mismo pero el
deseo hacia el otro desaparece porque al amar al otro como me amo a mí mismo,
no hay posibilidad entonces de desear al otro porque supondría desearse a sí
mismo. Esta complejidad teórica que la observamos con mucha frecuencia en la
práctica clínica, permite ver que cuando en la pareja, el deseo o la pasión
desaparece es porque el “amor al otro” satisface dicha pasión inconsciente
personal. Sabiendo que a través del otro me amo a mí mismo, no tengo necesidad
de desear al otro, ni tampoco necesito que el otro me ame.
El tratamiento
psicoanalítico consiste en estos casos en disolver dicha relación de espejo y
producir un amor del hombre hacia la mujer o de la mujer al hombre que tenga
más que ver con el otro que con uno mismo. El amor y el deseo, una vez llevado
a cabo la terapia psicoanalítica permite que vayan de la mano porque el deseo,
sería un deseo del otro. Quiere esto decir que deseando que el otro me ame,
deseo su deseo, por lo tanto, la pareja volvería a encontrar la pasión y el
deseo con respecto al otro.
Miguel Martínez. Médico
Psicoanalista. Terapeuta de pareja. Tfno. 667.518.809.
domingo, 5 de junio de 2011
SI EL AMOR DUELE NO ES AMOR
¿ qué es amar? ¿ qué es ser amado? ¿ duele amar? ¿ amamos para ser amados? ¿ se puede nos amar?¿ amar es lo mismo que desea? ¿ se puede no ser amado? El amor es el sentimiento que mas trastornos, desequilibrios y desajustes emocionales sigue ocasionando a las personas. Más de 9 de cada 10 parejas que acuden a psicoterapia refiriendo tener problemas con el amor, que luego resulta ser un trastorno en la sexualidad que repercute en la capacidad de amar y de desear.
El amor es el único sentimiento que civiliza. Por amor damos e incluso nos transformamos. Muchas renuncias se llevan a cabo por amor pero seguimos escuchando que amar duele. Y que si el amor no va acompañado de una cierta dosis de tragedia o de dolor, no se siente como amor.
¿ Es cierto que el amor duele? Contra todo pronóstico, amar y ser amado es una bienaventuranza que proporciona mas placeres que displaceres. Lo que llamamos amor doloroso no es mas que un encubrimiento de una variante de la sexualidad: el masoquismo y el sadismo. Frase como “ su amor me está matando” “ le amo pero no me ama” “ me enfermé de amor” “ sufro por amor”, etc… todas y cada una de estas frases son desplazamientos de una estructura de la personalidad que todos y cada uno de nosotros tiene en mayor o menor medida. El masoquismo es el goce del dolor y de la frustración. Pero el amor no duele, lo que duele es el dolor y el dolor es sentimiento propio del masoquismo. A todos no es vergonzoso declarar que hallamos un placer especial en sentirnos rechazados, olvidados, frustrados, no deseados e incluso maltratados. Freud hace mas de cien años lo dijo: “ complejo de comprender las misteriosas tendencias masoquista del ser humano.” Años mas tarde desarrollaría con acierto su teoría sobre el sadismo y el masoquismo y vendría a decirnos que el masoquismo es un sadismo vuelto contra uno mismo pero matizando que la persona cuando se agrede a sí misma inconscientemente está arremetiendo contra un objeto amado pero perdido al cual ha introyectado. Por lo tanto, cuando nos infligimos dolor, es a un otro de nosotros que se halla en nuestro interior al que infligimos el dolor. Por eso que nadie tiene capacidad sobre nadie para infligir dolor. El daño que la otra persona nos proporciona no deja de ser más que la proyección de nuestros propios deseos sádicos pero vueltos contra nosotros mismos en calidad de masoquismo. Por eso que el amor no duele; duele la culpa, el arrepentimiento, el odio, el rencor y la venganza contra todo lo que deseamos y que por no poder ser o por no poderlo tener, lo transformamos en nosotros mismos para sí poder vengarnos.
lunes, 23 de noviembre de 2009
PSICOANALISIS Y DROGADICCION
Cada días son más los jóvenes que sufren algún tipo de adicción. Hoy día el mercado de la droga se encuentra en cualquier lugar y son miles las personas que toman algún tipo de droga. Todas ellas generan adicción y tras el subidón de bienestar que producen, a continuación viene el famoso bajón, donde la persona se deprime y le hace querer volver a consumir. Es cierto que hay una dependencia física a la droga pero la mayor dependencia es psicológica y aquí es donde el psicoanálisis actúa con gran efectividad. Se ha observado que la gran mayoría de las personas que habitualmente consumen algún tipo de drogas, poseen una personalidad insegura, con miedos, junto a síntomas de tristeza que se enmascaran bajo el uso de la droga. Podemos hablar entonces que la persona que las usa, se encuentra bajo los efectos de un problema de personalidad. Muchos jóvenes, ven su futuro negro, les cuesta relacionarse, sienten que el mundo que les ha tocado vivir es muy exigente y que si no estás preparado, la vida, termina pudiendo con ellos. Esto les hace querer huir de la realidad y buscar un paraíso perdido en el universo de la droga. Las adicciones se curan tratando la base de la personalidad. Pues las personas que toman drogas, son personas muy sensibles, con miedos e inseguridades que buscan otra alternativa a lo insoportable que a veces se les hace vivir. El psicoanálisis demuestra su efectividad en el uso, consumo y dependencia de cualquier sustancia adictiva.
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miércoles, 5 de agosto de 2009
¿ TIENES UN HIJO PROBLEMATICO ?
Nos encontramos en un momento social muy delicado para los hijos. Las drogas son fáciles de conseguir- alcohol, marihuana, otros- para los jóvenes, porque estamos viviendo en una cultura destructiva. Es más fácil que un hijo rebelde o agresivo, caiga en el uso de drogas que uno que no lo es. Generalmente, estos hijos suelen tener un cambio de actitud en el comienzo de la adolescencia y edad adulta, mostrándose con una actitud más rebelde y desobediente hacia la figura de los padres. Todo hijo problemático, tiene un patrón de personalidad mal constituida, de manera que debe revisarse los aspectos de la infancia y los problemas familiares que pueden haber influido en el desarrollo de dicho trastorno de la personalidad. Es frecuente ver, que los hijos a veces son la tapadera de los problemas de los padres, los cuales, en vez de resolverlos, los tapan, desviando su problema hacia un hijo problemático. Tengo ejemplos que pueden horrorizar, como el de una madre, que le conseguía la droga a su hijo e incluso ella misma se la pinchaba. En ningún momento, ella puso de su parte para que el hijo se curara. Esto le permitía tener centrada su atención en su hijo y no en los problemas que tenía con su marido. Y como este ejemplo hay muchos más. Luego están los hijos cuyos padres han sido muy permisivos. Esto a la larga también acaba trayendo problemas. La cuestión es si debemos llevar a un hijo problemático a recibir un tratamiento. La respuesta es sí, porque con el tiempo, el problema seguirá desarrollándose. Y no hagan como hacen algunos padres: llevarlos para que mediquen a sus hijos, para que se queden atontados y así no den problemas, porque a la corta, acabará siendo un problema mucho mayor. Es decir, para que un hijo problemático se cure, los padres necesitan también apoyo psicológico y cuando los padres no quieren recibirlo, es que no quieren que se cure el hijo.
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