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domingo, 13 de octubre de 2019

Todos somos bisexuales (pero no se asustes)

domingo, 7 de diciembre de 2014

CLAVES PARA ENTENDER LA PAREJA- La falta de deseo y pasión-

Una de las causas mas frecuentes por las cuales una pareja consulta a un psicoanalista, suele ser por la decadencia del deseo a lo largo de la relación. La pareja comenta que tras conocerse, la pasión, el deseo sexual y el interés por estar juntos eran alicientes para seguir juntos, sin embargo tras un tiempo de relación, la pasión y el deseo han decaído y ahora, aunque sienten que hay amor y cariño, hay ausencia de pasión y deseo. Esto hace que la vida de la pareja se vuelva monótona y ambos comiencen a plantearse bien interrumpir la relación o estando juntos, se cae en la infidelidad encubierta. Analizando las causas de este tipo de “fracaso”, observamos que la mayoría de las veces, la pareja dice haberse convertido en buenos amigos o “como si fueran hermanos”. Este amor fraternal ha sustituido al deseo, en el sentido que la pareja, ahora se quieren pero no logran encontrar ni el deseo ni la pasión que antes sentían. Podemos decir que el sentimiento cariñoso existente ha terminado con el deseo. La mujer de modo inconsciente ha ocupado un rol familiar para el hombre o bien es el hombre quien ha ocupado también un rol familiar con respecto a la mujer. Si analizamos dichos roles observamos que ambos aman al otro como si se amaran a sí mismos. La mujer ama al hombre como se amaría a ella misma y el hombre ama a la mujer como si se amara a sí mismo. Este tipo de “proyección en espejo” muestra que cuando la pareja ha caído de modo inconsciente hacia una relación de espejo, el amor hacia el otro no deja de ser un modo de amarse hacia uno mismo pero el deseo hacia el otro desaparece porque al amar al otro como me amo a mí mismo, no hay posibilidad entonces de desear al otro porque supondría desearse a sí mismo. Esta complejidad teórica que la observamos con mucha frecuencia en la práctica clínica, permite ver que cuando en la pareja, el deseo o la pasión desaparece es porque el “amor al otro” satisface dicha pasión inconsciente personal. Sabiendo que a través del otro me amo a mí mismo, no tengo necesidad de desear al otro, ni tampoco necesito que el otro me ame.
El tratamiento psicoanalítico consiste en estos casos en disolver dicha relación de espejo y producir un amor del hombre hacia la mujer o de la mujer al hombre que tenga más que ver con el otro que con uno mismo. El amor y el deseo, una vez llevado a cabo la terapia psicoanalítica permite que vayan de la mano porque el deseo, sería un deseo del otro. Quiere esto decir que deseando que el otro me ame, deseo su deseo, por lo tanto, la pareja volvería a encontrar la pasión y el deseo con respecto al otro.

Miguel Martínez. Médico Psicoanalista. Terapeuta de pareja. Tfno. 667.518.809.

martes, 12 de marzo de 2013

LA SALUD MENTAL A DEBATE


Vivimos en una cultura capitalista, lo que significa que todo aquello con valor, se transforma en dinero. La salud mental también es un negocio, como ciertas enfermedades crónicas que pudiéndose curar, se las hace crónicas para que haya un consumo crónico de medicamentos. Vivimos en una sociedad tal que la salud se ha convertido en especulación. Se inventan enfermedades mentales (la última es diagnosticar a los niños como hiperactivos o el síndrome de falta de atención) que requieren nuevos usos de medicamentos. La depresión es un trastorno del estado de ánimo cuya causa es psíquica, independientemente de la química del cerebro, donde la persona, ha perdido toda esperanza de felicidad porque no tiene los mecanismos necesarios ni los instrumentos psíquicos precisos para abordar su vida. El trastorno obsesivo compulsivo, al igual que el síndrome de hiperactividad infantil, es consecuencia de una mala elaboración del desarrollo sexual infantil y como se desconoce el funcionamiento de la sexualidad en los procesos de las enfermedades mentales, la tendencia es a cronificar un estado de ánimo porque no se conocen las leyes inconscientes de los deseos sexuales infantiles reprimidos y que tanta influencia ejercen en la vida del adulto. La sexualidad reprimida, sigue siendo la causa de 9 de cada 10 problemas mentales, por no decir que 10 de cada 10, reservándome alguno de causa orgánica en cuya etiología siempre encontramos algún factor de causa sexual. El hombre, la mujer, padecen de una moral frente a su sexualidad que los hace reprimirla. Dicha sexualidad guarda relación con aspectos perversos de la misma cuyo conocimiento produce mas displacer que placer. La represión de dichos deseos, junto a una moral que censura los mismos, acaba provocando un debate moral que agota y produce síntomas en la persona. Como las personas prefieren callar su sexualidad a psicoanalizarla, es decir, hablarla, comprenderla, se hacen medicar pensando que un medicamento acallará sus deseos sexuales. Cosa más incierta. Un medicamento no deja de ser más que un tapón que impide la manifestación de deseos, pero aunque se repriman, siguen activos y por muchos que se les trate de taponar, ellos saben como manifestarse. Hay un capitalismo agresivo imperante sobre la salud mental, que se aprovecha de la moral sexual de las personas. Tomar la pastilla puede ser más fácil que hablar pero las consecuencias vitales son totalmente distintas. No hablar acaba produciendo importantes deterioros en la vida de la persona. La pastilla, es para no pensar. Y no pensar evita que las personas se vuelvan subversivas, porque una persona con problemas mentales, jamás protesta, acepta todo porque tiene miedo y el miedo es lo que usan las dictaduras modernas encubiertas para dominar a las personas.
Esta es la causa por la cual, el psicoanálisis no es bien visto por los estados modernos: el psicoanálisis enseña a pensar, a manejar los procesos psíquicos inconscientes, por lo tanto, produce seguridad en la persona y anula los miedos y una persona sin miedo, habla, opina. Y esto, no interesa. 

domingo, 6 de enero de 2013

¿POR QUÉ SE LE TEME AL PSICOANÁLISIS?


¿ Cómo siendo la terapia mas potente que existe, cuya efectividad está más que demostrada, hay personas que prefieren elegir la depresión, las obsesiones, la tristeza, la angustia, el dolor, los problemas a su solución? ¿ Por qué pudiendo estar bien, las personas eligen estar mal? ¿ Por qué pudiendo evitar el sufrimiento, las personas prefieren el sufrimiento? Para todas estas preguntas, el psicoanálisis tiene respuesta. Las personas, cuando van a la consulta de un psicoanalista, se dan cuenta perfectamente que el psicoanálisis, les va a solucionar sus problemas, les va a resolver aspectos de su vida que jamás pensaban que podían resolver. Es decir se van a encontrar con cosas nuevas que jamás habían pensado que podía encontrarse de sí mismo, con otras verdad de lo que ellos creían que eran las cosas. Pero el análisis y la investigación de las enfermedades mentales o simplemente dificultades cotidianas que te estropean la vida, desvelan la vida íntima del enfermo o de la persona y que en la mayoría de los casos, la POBLACION prefiere la enfermedad, es decir, la ignorancia,  a la verdad.
¿Hasta el punto de perder la salud, la vida? Muy pocas personas tienen noción de vida, de muerte, de mortalidad. Nuestra mente está preparada para negar la mortalidad, aun muriéndonos, jamás pensamos que vamos a morirnos. NO existe el concepto de muerte de sí mismo dentro del hombre ya que siempre son los otros los que se mueren. Se muere el padre, la madre, el hermano, la mujer, el amigo, el hombre pero uno nunca se muere aún muriéndose. No tenemos dicho concepto de muerte dentro de nosotros y de ahí, que vivamos como si el tiempo no existiera, como que vamos a vivir eternamente y de ahí que aún estando mal o tengamos una vida penosa, la persona sigue pensando que algún día todo cambiará de manera mágica, sin hacer ningún trabajo, ningún esfuerzo.
El psicoanálisis es rechazado porque atenta contra lo único que el hombre tiene de sí, es decir la propia conciencia de sí mismo y como sabemos la conciencia es forjadora de poder. Nadie va a dar poder a una parte de sí mismo que no sea la conciencia. Y menos aún pensar que hay en nosotros un otro que nos controla, que nos somete y que decide por nosotros. Las personas creemos que somos nosotros quienes decidimos cuando realmente, todo lo que nos ocurre ya estaba anteriormente decido, inclusive los fracasos y los triunfos, hasta  la temida muerte. Ya que morirse, también es una decisión en la mayoría de los casos. Así como triunfar o fracasar en el amor, en el sexo, en lo cotidiano. No es fácil aceptar que lo que me pasa, tiene que ver conmigo, que soy yo quien produce la vida que tengo, mis alegrías, mis tristezas, mis amores, mi economía, mi soledad, mi enfermedad.
La terapia del psicoanálisis es el tiempo para algunos, para aquellos que quieren, para aquellos que ya se dan cuenta que hay algo que falla, hay algo que no nos han contado, hay algo que no nos han querido enseñar en el colegio, ni en la universidad, ni en la vida. No quieren que aprendamos, por eso que no lo enseña ni la prensa, ni la televisión, ¿ cómo funcionamos? Mejor ser ignorante, porque la inteligencia produce cambios sociales y los cambios sociales nunca interesa a las estructuras de poder. Mejor la ignorancia y la enfermedad a crear una sociedad mas moderna y mejor. El psicoanálisis es una luz sólo para aquellos que la buscan. Los que prefieren vivir en oscuridad y que prefieren la ignorancia al saber nunca podrán la vida y solo vivirán la vida de su familia o la vida que el estado les tiene programada. A mis 46 años de algo me he dado cuenta. Ya veo cómo viven los de mi generación: con mucha desesperación y sufrimiento y cómo vienen viviendo las generaciones anteriores, con futuros dolores y potenciales sufrimientos.  La ignorancia del hombre ante sus propios procesos psíquicos no se ha modificado en los últimos 25 años y no hay peor ignorancia que el que no quiere ver y sufre aquel que reprime, aquel que prefiere la ceguera a algún tipo de luz. He visto muchas vidas torcerse y veo vidas que ya tomaron un rumbo equivocado. Solo puedo dar lo que me vino dado. Psicoanálisis para tener un grado de libertad frente a la tiranía y la dictadura de los propios sentimientos familiares y sociales.



miércoles, 26 de agosto de 2009

CRISIS EN LA PAREJA


Es complejo definir qué es una pareja. Podríamos decir que todo aquello que les une, forma parte de lo que es una pareja. Lo cierto es que para que dos personas se junten, tiene que existir el deseo y/o el amor. Puede haber amor sin deseo y deseo sin amor. Cualquier combinación puede posibilitar una pareja. También les puede unir los proyectos, el trabajo, los hijos. Todo aquello que genere compromiso, sería del orden de la pareja. Lo que origina una pareja tiene que ver con modelos de identificación familiares. De manera inconsciente, se busca en la pareja todo aquello que nos recuerda a los padres, hermanos, tíos. Es por esto, lo importancia que la familia tiene a la hora de la elección de pareja e incluso, el destino de una pareja también tiene que ver con nuestros destinos afectivos dentro de la familia. Las crisis suelen venir por muchas circunstancias que se han de analizar con precisión. Nunca nada es lo que parece. La falta de comunicación, de deseo o de amor, guarda relación con ciertos pactos inconscientes que se van consolidando en la pareja con los años. Hasta el dolor, puede ser un pacto dentro de la pareja. ¿Existen parejas que tienen tendencias sadomasoquistas? Cada vez más, según demuestra el psicoanálisis. Del dolor y del desprecio, se puede hacer hasta una forma de vivir en pareja. NO es lo mismo tener una crisis y acudir a un especialista que tener una crisis y no buscar ayuda. En el primer caso, hay una intención de salir adelante. Cuando no se busca soluciones, es porque se quiere terminar con la pareja. Hasta el amor o el deseo muerto, se pueden resucitar. Solo hay que querer. El psicoanálisis es la terapia que cura el mayor porcentaje de crisis de pareja. Nueve de cada diez parejas resuelven la crisis y el uno por ciento, se separan pero amigablemente, sin venganza ni odio. Por norma general, las parejas se acaban separando con odio, con mucho odio y culpa.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Depresion y Divorcio

Un tercio de las personas que sufren depresión, se acaban divorciando. Los síntomas se caracterizan por apatía, desinterés por la pareja, falta de ilusión por la convivencia, ausencia de emociones, indiferencia, tristeza generalizada y carencia de relaciones sexuales. Estos síntomas se van sumando poco a poco. Por norma general, lo primero que se pierde es el interés por las relaciones sexuales y se comienza a rechazar el contacto con el otro. La falta de interés por hablar suele ser la segunda manifestación. Comienza a fallar la comunicación y se cae en una situación de desinterés ante los problemas de la casa, a la persona le da todo igual y no tiene ningún tipo de entusiasmo por lo que le rodea. Los hijos, el trabajo e incluso la familia, pasan a un segundo plano, y la persona se encierra cada vez más en sí misma, sin saber el por qué de lo que le está sucediendo. En esta situación, lo normal es que la convivencia falle y esa falta de interés generalizado por la pareja o el matrimonio, acaba siendo la causa del planteamiento de la separación.
La respuesta ante la misma, suele ser también indiferente, porque si algo desea la persona deprimida es estar sola y cuanto menos acompañada se halle mejor. Circunstancia por la cual, facilita la ruptura del matrimonio, sin oposición previa a la misma.
Un 80% de las persona divorciadas por depresión tienen una predisposición mayor a desarrollar una enfermedad psicosomática: úlcera, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, problemas cardiovasculares y cáncer.
En estas circunstancias, lo aconsejable es comenzar un tratamiento psicoanalítico, porque una vez que la persona cae dentro de esta espiral, cada vez la cuesta mas salir. En definitiva, el psicoanálisis alivia en gran manera el sufrimiento.