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domingo, 13 de octubre de 2019
domingo, 18 de junio de 2017
Conflicto de deseos. La voz interior que no se calla
Llamamos aparato psíquico aquello que constituye nuestra mente. Está
formado por tres partes: la conciencia, desde donde percibimos la realidad
externa y nuestra realidad interna. La parte inconscientes, que es donde se
haya la memoria, los afectos, los sentimientos y los deseos. Y una parte
intermedia llamada preconsciente o censura.
NO LO OLVIDES. Necesitamos de la censura para no decir o actuar según la
naturaleza de nuestros deseos. NO todos los deseos podemos satisfacerlos porque
nos producirían muchos problemas.
Los deseos agresivos y sexuales son los que más perturbación producen a la
persona pues suelen tener mucha fuerza y para evitar que no aparezcan en la
conciencia, tenemos que poner mucha energía para frenarlos. Tanta energía hay
que poner que muchas personas que dicen estar cansadas o sin energía es porque
la tienen puesta en frenar los deseos agresivos y sexuales.
Lo interesante del aparato psíquico es que la persona NO SE DA CUENTA DE NADA
lo que le sucede. Si les preguntamos, nos dirán que ellos no son agresivos y
que no tienen deseos sexuales que les perturbe.
Esta es la misión de la parte preconsciente de nuestra mente y consiste en
que la persona NO SE ENTERE DE NADA DE LO QUE LE PASA, ES DECIR, QUE NO SE ENTERE
DE CUALES SON SUS DESEOS INCONSCIENTES.
¿ Y por qué la persona no puede enterarse de cuales son sus deseos?¿ por
qué esta parte de la mente le hace vivir engañando y sin darse cuenta? La
respuesta es para evitar el sufrimiento o el malestar que le produciría
conocerlos.
Sin embargo tenemos personas que están sufriendo continuamente, pero no
saben por qué sufren ni a qué se debe su sufrimiento o malestar continuo.
Podemos decir el sufrimiento no deja de
ser mas que una pantalla para desviar la atención de lo que realmente
perturbaría a la persona. Cuanto más sufro, más concentrado estoy en mi
sufrimiento y menos “pienso en otras cosas” que también me perturbarían si
pensara en ellas.
El sufrimiento que dicen tener es incluso mucho más tolerable que el
malestar que le produciría conocer la verdadera naturaleza de sus deseos.
¿Podemos decir entonces que las personas luchan o se defienden de sus
propios deseos? Efectivamente, la conciencia debe defenderse frente aquello que
le perturba. Lo que si podemos afirmar con total seguridad es que el
sufrimiento o malestar que la persona siente, siempre es mucho menor comparado
con la perturbación que le produciría en su personalidad conocer ciertos deseos
inconscientes. CONTINUARÁ
domingo, 22 de junio de 2014
Los problemas mentales son un disfraz.
El proceso de enfermarse podría definirse como una
redistribución de la energía psíquica de la persona. Un problema, un trastorno
mental, enfermarse es una construcción
de la propia mente, lo cual quiere decir que sucede en un tiempo y a la
vez coexisten factores en la conciencia que frente a lo que la persona no logra
entender de sí mismo, provoca una reacción defensiva frente a lo ignorado por
él. Digamos que la enfermedad es una salida o una forma de nuestra conciencia
de hacerse cargo de pensamientos o afectos inconscientes que molestan o
perturban a la conciencia. Así mismo, hay que darse cuenta que cualquier
trastorno mental o problemática incierta, acapara la atención de la persona,
desviando la atención de circunstancias que anteriormente eran de su interés.
Digamos que la energía que la persona tenía anteriormente a la construcción de
su trastorno, ahora la tiene puesta en gran medida en dicho trastorno.
Es llamativo esta distribución del interés de la
persona hacia su situación personal. El paciente justifica que toda su atención
recae sobre su dolencia porque es lo que más le quita la energía y esto no es
cierto del todo porque un trastorno es una salida a algo que está produciendo
dicho malestar significativo.
Para entenderlo, digamos que lo que la persona cuenta
que le pasa sería el equivalente a cuando contamos un sueño. Relatamos lo que
nos sucede sin entender las causas por que cuales nos sucede. Relatamos un
sueño sin saber las causas productoras del mismo.
El Método psicoanalítico permite descifrar el
“MISTERIO DEL TRASTORNO O PROBLEMA MENTAL” porque tras el relato del paciente,
tras el relato de “su enfermedad” se halla disfrazada la causa que
verdaderamente ha provocado dicho malestar o problemática.
Nunca coincide lo que el paciente dice que le pasa con
lo que realmente le pasa. De aquí que la psiquiatría o la psicología se pierdan
en el campo de estudio de la mente. Porque creer que lo que el paciente cuenta
tiene que ver con lo que le pasa realmente es una ingenuidad terapéutica. El
psicoanálisis trabaja sobre el síntoma del paciente y descubre tras su análisis
que lo que el paciente alude poco tiene que ver con lo que realmente le
preocupa.
Esta grandeza terapéutica solo la proporciona el
método psicoanalítico, pues es capaz de hallar la fórmula del disfraz que el
paciente de un modo casi inconsciente ha producido y que ahora acapara toda su
atención y gran parte de su energía para no distinguir la realidad de su
problema de lo que aparentemente representa.
jueves, 24 de octubre de 2013
LAS VENTAJAS DE SER UN ENFERMO MENTAL
Las psiconeurosis son satisfacciones
sustitutivas deformadas de instintos cuya existencia tiene que ocultar el
sujeto a los demás e incluso a su propia conciencia. La existencia de las
neurosis, de los trastornos mentales reposa en esta deformación y este
desconocimiento. Con la solución del enigma planteado y la aceptación de la
misma por el enfermo, queda incapacitada para seguir manteniéndose en el
sujeto, estos estados patológicos. Los trastorno mentales, guardan relación con
la existencia de impulsos, deseos, que la persona bajo los síntomas de su
enfermedad, tratará de ocultar -pero de manera inconsciente-, socialmente se
sabe que detrás de un trastorno mental se esconde una actitud contraria a la
buena voluntad del paciente. Así por ejemplo, una exagerada ternura angustiada,
encubre un odio inconsciente. La agorofóbia, delata ambiciones defraudadas y
los actos obsesivos, representan reproches y medidas de seguridad contra los
propios propósitos malignos. Los demás, familiares o extraños, a los cuales se
les quiere ocultar mediante la enfermedad sus procesos anímicos inconscientes,
conocen perfectamente –pero de manera inconsciente- el sentido general de sus
síntomas, advirtiendo que su trastorno patológico puede ser interpretado en el
acto por todos-pero de manera inconsciente-. Solamente, la ventaja de la
enfermedad, es una condición que existe cuando el ambiente personal o familiar
del enfermo facilita la permanencia de la enfermedad. ¿Quiero esto decir
entonces que la propia familia o la propia pareja del enfermo apoya la
enfermedad del mismo? El Dr. Miguel Menassa, comenta que dentro de una familia,
el sujeto que enferma no es exactamente el mas enfermo de dicha familia, pero
sí el más débil, el cabeza de turno elegido por la familia para que enferme. De
manera que la existencia de un enfermo mental dentro de una familia no deja de
ser más que el escaparate de todos los enfermos que hay dentro de la misma, por
lo tanto, este tipo de pacientes, tanto ellos como la familia, suelen oponerse
a la terapia del psicoanálisis para evitar la curación y, el desenmascaramiento
de toda una problemática familiar que suele ocultar tras la enfermedad de uno
de sus miembros. Por lo tanto, INTERESA que la persona siga enferma. Su
enfermedad es un alivio para el resto de los componentes familiares. Y de ahí,
el beneficio o la ventaja de hallarse enfermo. De hecho, este tipo de personas,
tanto ellos como sus familiares, se encargan de buscarse los peores
especialistas para no hallar nunca la solución al problema y optan por
cronificar la situación del enfermo bien ayudando a enfermar más al enfermo o
anularle mediante el uso de medicación.
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