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domingo, 18 de julio de 2021

Trastorno Obsesivo Compulsivo y las prácticas religiosas ( Toc religioso ) ( parte 1 )

Existe un parecido entre los llamados actos obsesivos y las prácticas religiosas. Las personas que desarrollan actos obsesivos, ceremoniales y que sufren de representaciones o impulsos obsesivos pertenecen a una unidad clínica, llamada neurosis obsesiva. 

Un ceremonial obsesivo consiste en pequeños manejos, restricciones, arreglos que se ponen en práctica, siempre de la misma forma o  con pequeñas modificaciones en determinados actos de la vida cotidiana. La persona se muestra incapaz de suspender dicha ejecución y toda infracción del ceremonial, le hace desarrollar una angustia intolerable que le obliga a rectificar y a desarrollar de nuevo al pie de la letra el ceremonial. El ceremonial puede complicar, dificultar y retrasar por ejemplo, el vestirse, el desnudarse, el acostarse o la satisfacción de necesidades básicas. Una persona antes de acostarse, tenía que colocar la silla en una posición determinada, poner encima de ella sus vestidos, doblados de determinada forma y según un cierto orden remeter la colcha por la parte de los pies, estirar perfectamente las sabanas, luego colocar las almohadas de determinada posición y adoptar al echarse una cierta postura, solo así podía conciliar el sueño. 

 

Lo minucioso del ritual y la angustia que produce cuando no se hace exactamente, hace que el ceremonial tenga un carácter sagrado. La persona soporta mal cuando tiene que retrasar el ceremonial y nunca hay personas delante cuando lo ejecuta. 

 

Cualquier actividad puede convertirse en acto obsesivo y lo que comprobamos que los actos obsesivos proceden siempre de un ceremonial. La persona siente que hay cosas prohibidas que no puede hacer y que solo haciendo un ceremonial, puede llevarlas a cabo. Es normal observar que tanto las obsesiones como las prohibiciones se hacen sobre actividades solitarias y nunca las hace frente a los demás. Por eso que muchas personas que padece toc, son capaces perfectamente de cumplir sus deberes sociales durante el día y luego en soledad le pueden dedicar horas a sus obsesiones. 

 

Existen similitud entre el ceremonial del obsesivo con los actos sagrados del rito religioso.  En ambos hay un temor en la conciencia en caso de olvido y que no se haga de manera concienzuda. Pero mientras que los detalles del ceremonial religioso tienen un sentido y una significación simbólica, los ceremoniales del toc parecen insensatos y absurdos. El trastorno obsesivo parece en este punto una caricatura a veces cómica y a veces triste de una religión privada. 

Sin embargo, esta diferencia entre el ceremonial neurótico y el religioso, desaparece en cuanto el psicoanálisis nos hace comprender los actos obsesivos. (continuará) 

domingo, 17 de agosto de 2014

¿A QUÉ LE TEME EL OBSESIVO?

La mayor o menor gravedad del trastorno obsesivo compulsivo guarda relación con el grado de represión del sujeto y con la cuantía de su moral o censura.
La angustia que siente el obsesivo permite ver su relación con su libido sexual, que sería de donde parte todo el conflicto que le lleva a hacer síntomas hasta de lo imposible.
El conflicto es una lucha donde  sus deseos inconscientes, tratan de imponerse en la conciencia. La conciencia moral del obsesivo suele ser la suma de la moral familiar y de la moral social. Digamos que frente a la aparición de sus deseos inconscientes, en el obsesivo, es la voz del padre, de la madre o de la conciencia social quienes juzgan dichos deseos.
El conflicto es un conflicto de intereses, porque si bien es cierto que el inconsciente del obsesivo-como el de cualquier persona- no piensa, no juzga y no calcula. De esto, ya se encarga el yo o la parte consciente de la personalidad. El inconsciente sólo quiere manifestarse en toda su expresión, si bien es cierto que la expresión de sus deseos siempre es amoral, es decir, para el inconsciente no hay censura, es energía en su estado puro, energía que tiene que canalizarse ya que la libido sexual inconsciente,  es la energía que mueve a la persona. Un ejemplo sería el petróleo crudo, hasta que no es refinado y pasa por una serie de procesos, no puede ser apto para usarse como energía. El inconsciente sería ese petróleo crudo que debe ser refinado para poder hacer uso del mismo. Lo que falla por así de decirlo en el obsesivo es el mecanismo de censura. Digamos que en los primeros años de la infancia, el obsesivo tuvo un descubrimiento sexual precoz que le hizo ser tolerante con aquellos deseos que acudían a su conciencia. El desarrollo de su moral con el tiempo es para contener aquellos deseos que alguna vez le proporcionaron un goce exquisito. Siendo así que muchos deseos de los obsesivo hacen referencia a niños, a la homosexualidad, hacia el padre, la madre, los hermanos. Todos las ideas obsesiva tienen relación con la primera etapa del desarrollo sexual humano. Lo que tuvo que ser censurado o reprimido, se postergó y ahora, hay una conciencia moral que actúa contra la manifestación en la conciencia de los deseos sexuales infantiles que debieron ser reprimidos y censurados en su momento pero que no lo fueron.

El obsesivo por lo tanto, a lo que tiene miedo es a su libido sexual. Al interés que lo sexual sigue despertando en él como cuando niño pero ahora, desde la actualidad y desde la conciencia moral ya no puede retomar lo que en su momento, fue fuente de placer infantil.

domingo, 6 de julio de 2014

¿EXISTE LA CURACION?

Todos los problemas mentales, tienen un inicio, un desarrollo y una eclosión o aparición. Entre el inicio y la eclosión pueden pasar perfectamente de cinco a diez años, es decir, un problema mental no es algo que sucede de un día para otro, sino que tiene un proceso de conformarse como síntoma y el síntoma, es una estructura de lenguaje, es decir, está construido con palabras ya que la persona cuando habla de su problema, tiene todo un conjunto de palabras que da cuenta de lo que le pasa.
Esto quiere decir que desde el síntoma actual, podemos ir retrocediendo hasta encontrar el inicio del problema, lo que lo produjo o desarrolló.
De esto trata el método psicoanalítico, de un instrumento terapeútico capaz de desarrollar y llegar a las causas iniciales de cualquier problema. Una depresión, un trastorno obsesivo compulsivo, una crisis de pareja, ansiedad, angustia, celos, envidia, jaquecas, etc… cuando se muestra es porque ya ha habido un proceso de construcción del síntoma. Esto quiere decir que desde el momento actual podemos llegar a las causas iniciales que lo produjeron.
Esta precisión terapéutica, es capaz de descubrir las causas de cualquier problema y de este modo tratarlo para resolverlo. Lo que se construyó con palabras, también se puede desmontar con palabras y aquí radica el éxito del psicoanálisis.

Entonces, siendo de nuevo reiterativo, cualquier persona, con cualquier problema, con el psicoanálisis puede resolverlo. Y aquellos que dudan o no mueven nada para resolverlo, no son problemas, son neurosis de renta, es decir, personas que sacan un beneficio secundario a su “supuesto problema”.

domingo, 6 de enero de 2013

¿POR QUÉ SE LE TEME AL PSICOANÁLISIS?


¿ Cómo siendo la terapia mas potente que existe, cuya efectividad está más que demostrada, hay personas que prefieren elegir la depresión, las obsesiones, la tristeza, la angustia, el dolor, los problemas a su solución? ¿ Por qué pudiendo estar bien, las personas eligen estar mal? ¿ Por qué pudiendo evitar el sufrimiento, las personas prefieren el sufrimiento? Para todas estas preguntas, el psicoanálisis tiene respuesta. Las personas, cuando van a la consulta de un psicoanalista, se dan cuenta perfectamente que el psicoanálisis, les va a solucionar sus problemas, les va a resolver aspectos de su vida que jamás pensaban que podían resolver. Es decir se van a encontrar con cosas nuevas que jamás habían pensado que podía encontrarse de sí mismo, con otras verdad de lo que ellos creían que eran las cosas. Pero el análisis y la investigación de las enfermedades mentales o simplemente dificultades cotidianas que te estropean la vida, desvelan la vida íntima del enfermo o de la persona y que en la mayoría de los casos, la POBLACION prefiere la enfermedad, es decir, la ignorancia,  a la verdad.
¿Hasta el punto de perder la salud, la vida? Muy pocas personas tienen noción de vida, de muerte, de mortalidad. Nuestra mente está preparada para negar la mortalidad, aun muriéndonos, jamás pensamos que vamos a morirnos. NO existe el concepto de muerte de sí mismo dentro del hombre ya que siempre son los otros los que se mueren. Se muere el padre, la madre, el hermano, la mujer, el amigo, el hombre pero uno nunca se muere aún muriéndose. No tenemos dicho concepto de muerte dentro de nosotros y de ahí, que vivamos como si el tiempo no existiera, como que vamos a vivir eternamente y de ahí que aún estando mal o tengamos una vida penosa, la persona sigue pensando que algún día todo cambiará de manera mágica, sin hacer ningún trabajo, ningún esfuerzo.
El psicoanálisis es rechazado porque atenta contra lo único que el hombre tiene de sí, es decir la propia conciencia de sí mismo y como sabemos la conciencia es forjadora de poder. Nadie va a dar poder a una parte de sí mismo que no sea la conciencia. Y menos aún pensar que hay en nosotros un otro que nos controla, que nos somete y que decide por nosotros. Las personas creemos que somos nosotros quienes decidimos cuando realmente, todo lo que nos ocurre ya estaba anteriormente decido, inclusive los fracasos y los triunfos, hasta  la temida muerte. Ya que morirse, también es una decisión en la mayoría de los casos. Así como triunfar o fracasar en el amor, en el sexo, en lo cotidiano. No es fácil aceptar que lo que me pasa, tiene que ver conmigo, que soy yo quien produce la vida que tengo, mis alegrías, mis tristezas, mis amores, mi economía, mi soledad, mi enfermedad.
La terapia del psicoanálisis es el tiempo para algunos, para aquellos que quieren, para aquellos que ya se dan cuenta que hay algo que falla, hay algo que no nos han contado, hay algo que no nos han querido enseñar en el colegio, ni en la universidad, ni en la vida. No quieren que aprendamos, por eso que no lo enseña ni la prensa, ni la televisión, ¿ cómo funcionamos? Mejor ser ignorante, porque la inteligencia produce cambios sociales y los cambios sociales nunca interesa a las estructuras de poder. Mejor la ignorancia y la enfermedad a crear una sociedad mas moderna y mejor. El psicoanálisis es una luz sólo para aquellos que la buscan. Los que prefieren vivir en oscuridad y que prefieren la ignorancia al saber nunca podrán la vida y solo vivirán la vida de su familia o la vida que el estado les tiene programada. A mis 46 años de algo me he dado cuenta. Ya veo cómo viven los de mi generación: con mucha desesperación y sufrimiento y cómo vienen viviendo las generaciones anteriores, con futuros dolores y potenciales sufrimientos.  La ignorancia del hombre ante sus propios procesos psíquicos no se ha modificado en los últimos 25 años y no hay peor ignorancia que el que no quiere ver y sufre aquel que reprime, aquel que prefiere la ceguera a algún tipo de luz. He visto muchas vidas torcerse y veo vidas que ya tomaron un rumbo equivocado. Solo puedo dar lo que me vino dado. Psicoanálisis para tener un grado de libertad frente a la tiranía y la dictadura de los propios sentimientos familiares y sociales.



sábado, 15 de septiembre de 2012

OBSESIONES Y FOBIAS, SU MECANISMO PSIQUICO Y SU ETIOLOGIA


Texto de 1894 de Sigmund Freud.

La diferencia esencial entre las obsesiones propias y las fobias, es la siguiente:
En toda obsesión hay dos elementos: 1º Una idea que se impone al enfermo. 2º Un estado emotivo asociado. Ahora bien: en las fobias, este estado emotivo es siempre la angustia, mientras que en las obsesiones, propias puede ser igualmente cualquier otro, tal como la duda, el remordimiento o la cólera. Ante todo, trataré de explicar el mecanismo psíquico, verdaderamente singular, de las obsesiones propias, muy diferentes del de las fobias.
En muchas obsesiones verdaderas es evidente que el estado emotivo es lo principal, puesto que persiste inalterado, variando, en cambio, la idea a él asociada. Así, la sujeto de nuestra observación número uno (más adelante) tenía remordimientos muy varios, de haber robado, de haber maltratado a sus hermanas, de haber fabricado moneda falsa, etc. Igualmente, las personas que dudan, dudan de muchas cosas a la vez sucesivamente. El esto emotivo permanece en estos casos invariable, mutándose, en cambio la idea. En otros, es ésta también fija como en la muchacha de nuestra observación número cuatro (mas adelante) que profesaba un odio incomprensible a todas las criadas de la casa, cambiando, no obstante de persona. Pues bien, un escrupuloso análisis psicológico de estos casos muestra que el estado emotivo como tal está siempre justificado. La muchacha número uno, que siente remordimientos, tiene suficientes motivos para ello; las mujeres de la observación número tres, que dudaban de su resistencia contra las tentaciones, sabían muy bien por qué, y la muchacha número cuatro, que detestaba a las criadas tenía perfecta razón para quejarse de ellas. El sello patológico de estos casos, consiste, pues, únicamente en los dos singulares caracteres siguientes: 1º Que el estado emotivo se ha eternizado. 2º Que la idea asociada no es ya la idea justa, la idea original, relacionada con la etiología (causa) de la obsesión, sino una idea sustitutiva de la misma.
Prueba de ello es que en los antecedentes del enfermo, y en la época inicial de la obsesión, puede hallarse siempre la idea original, después sustituida. Tales ideas sustitutivas tienen caracteres comunes, correspondiendo a impresiones verdaderamente penosas de la vida sexual del individuo, que este se ha forzado en olvidar, sin conseguir mas que reemplazar la idea inconciliable por otra, poco apropiada para asociarse al estado emotivo, el cual, por su parte, ha permanecido sin alteración. A esta forzosa conexión del estado emotivo y la idea asociada es a la que se debe el carácter absurdo de las obsesiones. Expondremos ahora las observaciones y daremos luego como conclusión una tentativa de explicación teórica.
Observación número uno. - Una muchacha que se hacía reproches de haber robado, fabricado moneda falsa, se daba cuenta sin embargo de lo absurdo de tales reproches.
Rectificación de la sustitución.- Se reprochaba el onanismo (la masturbación) que practicaba en secreto sin poder renunciar a ello.
Observación número dos.- Un joven estudiante de Medicina, que padecía una obsesión análoga. Se reprochaba múltiples actos inmorales: haber matado a su prima, desvirgado a su hermana, incendiado una casa, etc. Llegó a sentir la necesidad de volverse continuamente en la calle para convencerse de que no había matado al transeúnte con quien acababa de cruzarse.
Rectificación.- Había leído en un libro de divulgación médica que la masturbación, a la cual se entregaba, desmoralizaba al individuo, habiéndole impresionado mucho la noticia.
Observación número tres.- Varias mujeres que se quejaban de la obsesión de arrojarse por la venta, herir a sus hijos con cuchillos, tijeras, etc..
Rectificación. Tentaciones obsesivas típicas.- Se trataba de mujeres insatisfechas en su matrimonio, que se debatían contras los deseos y las ideas voluptuosas que surgían en ellas a la vista de otros hombres.
Observación número cuatro.- Una joven, perfectamente sana de espíritu y muy inteligente, que mostraba un odio infinito contras todas las asistentas de la casa. Este odio se había despertado en ella ante los descaros de una criada y se había ido transmitiendo luego de criada en criada, haciendo imposible el servicio en la casa. Como motivo de este sentimiento- mezcla de odio y repugnancia- alegaba la sujeto que las suciedades de “aquellas criaturas” le estropeaban su idea del amor.
Rectificación. La joven había sido testigo involuntario de una escena amorosa de su madre. Al sorprenderla se cubrió el rostro y se tapó los oídos, haciendo luego todo lo posible por olvidar la escena, que la repugnaba, y cuyo recuerdo la hubiera obligado a separarse de su madre, a la que amaba tiernamente. Consiguió en efecto, el deseado olvido; pero la cólera que despertó en ella ver ensuciada su idea del amor persistió en su ánimo, asociándose a ella poco después la idea de una persona que pudiese reemplazar a su madre (las criadas)
Observación número cinco.- Una joven se había aislado casi completamente a consecuencia de un miedo obsesivo a la incontinencia de orina. No podía salir de su cuarto ni recibir una visita sin haber orinado múltiples veces. Hallándose en su casa y en reposo no sentía miedo alguno.
Rectificación. Se trataba de una tentación o una desconfianza obsesiva. De lo que desconfiaba no era de su vejiga, sino de su resistencia contra un impulso sexual. Así lo demostraba el origen de la obsesión. Una vez en el teatro, había sentido, a la vista de un hombre que le gustaba, un deseo amoroso, acompañado de ganas de orinar. Habiéndose visto obligada a abandonar el teatro, fue presa desde aquel momento del miedo a volver a sentir la misma sensación; pero el deseo de orinar se sustituyó al deseo amoroso sexual.
Las observaciones anteriores, si bien muestran diversos grados de complejidad, tienen de común que la idea original (inconciliable) ha sido sustituida por otra. En las que a continuación pasamos a exponer, la idea original ha sido también sustituida, pero ya no por otra idea, sino por actos o impulsos que sirvieron originariamente de alivio o de procedimientos protectores y que ahora se hallan en una grotesca asociación con un estado emotivo, con el que no armonizan pero que es el original y continua estando tan justificado como en un principio.
Observación número seis. Aritmomanía obsesiva. Una mujer había contraído la obsesión de contar las losas de la acera, los escalones, etc y lo realizaba de continuo, presa de un ridículo estado de angustia.
Rectificación.- Había comenzado a contar para distraerse de sus ideas obsesivas (tentaciones) y lo había conseguido pero quedando sustituida la obsesión primitiva por el impulso a contar.
Observación número siete. Especulación obsesiva. Una mujer padecía ataques de esta obsesión que no cesaban sino durante los períodos, siendo entonces reemplazados por miedos hipocondriacos. El tema del ataque era una parte del cuerpo o una función: por ejemplo, la respiración. ¿por qué es necesario respirar? ¿Y si yo no quisiera respirar? Etcétera.
Rectificación. Al principio había tenido miedo de volverse loca; fobia hipocondriaca, muy frecuente en las mujeres no satisfechas por su marido, caso que era el suyo. Para convencerse de que no iba a volverse loca y de que aún gozaba de su inteligencia, había comenzado a plantearse cuestiones y a ocuparse de problemas de importancia. Con esto consiguió al pronto tranquilizarse, pero la especulación mental llegó a sustituirse a la fobia.
Observación número siete.- Una mujer que se lavaba las manos cien veces al día y por no tocarlos con ellas, abría los pestillos de las puertas empujándolos con el codo.
Rectificación.- Los lavados tenían un carácter simbólico y se hallaban destinadas a sustituir por la pureza física la pureza moral, que la sujeto lamentaba haber perdido. Se atormentaba con el remordimiento de una infidelidad conyugal, cuyo recuerdo había decidido ahogar.
Por lo que respecta a la teoría de esta sustitución, me limitaré a dar respuesta a dos cuestiones que aquí se plantean:
1ª ¿Cuál es el motivo de tal sustitución? A mi juicio, podemos considerarla como un acto de defensa del yo contra la idea inconciliable. Algunos recuerdan el esfuerzo de voluntad realizado para expulsar la idea o el recuerdo penoso del campo de la conciencia (observaciones tres, cuatro y once). En otros casos, esta expulsión de la idea inconciliable se produjo de un modo inconsciente, que no ha dejado huella alguna en la memoria de estos enfermos.
2ª¿Por qué el estado emotivo asociado a la idea obsesiva se ha perpetuado en lugar de desvanecerse como los demás estados de nuestro yo? Aquí sólo haré observar que el hecho mismo de la sustitución hace imposible la desaparición del estado emotivo. (CONTINUARÁ)