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domingo, 12 de febrero de 2017
domingo, 10 de abril de 2016
¿POR QUÉ SE ME REPITEN LAS COSAS?
El psicoanálisis observa en personas
normales, sin síntomas neuróticos, la impresión de un destino que les persigue
como una influencia demoniaca que dirige su vida. El psicoanálisis con sus
estudios, considera que desde un principio tal destino, ha sido preparado de
manera inconsciente por la propia persona y determinado por influencia
tempranas infantiles. La manera obsesiva de su repetición no de diferencia de
la repetición del obsesivo, aunque estas personas no hayan nunca ofrecido
señales de conflictos neuróticos con aparición de síntomas. Todos conocemos
personas que siempre son despedidas de su puesto de trabajo de manera
frecuente, mujeres y hombres en los que toda amistas termina en traición por
parte del amigo, personas que repiten en su dia el hecho de poner por encima de
ellos, esto es, dar poder a alguien para luego derrocarle y elegir a otra.
Hombres a los cuales todas las mujeres con las que están acaban siéndoles
infieles o mujeres a las cuales siempre las someten sus parejas. Desde fuera observamos
este “perpetuo retorno de lo mismo” pero desde el psicoanálisis descubrimos que
la persona participa de manera activa sin darse cuenta de ello en la repetición
de los mismos actos.
Nos puede sorprender sin embargo sucesos
donde la persona parece hallarse fuera de toda influencia en lo que le sucede y
que pasa una y otra vez pasivamente por la repetición del mismo destino. El
caso de una mujer que casada tres veces, vio al poco tiempo y sucesivamente
enfermar a sus tres maridos y que tuvo que cuidarlos hasta su muerte. Estos
datos que observamos en el destino de las personas y de sus conductas, nos ha
hecho descubrir en la vida inconsciente de las personas que existe una obsesión
en todos nosotros de repetición que vas mas allá de la propia razón y de la
conciencia. La obsesión por repetición que observamos en los juegos de los
niños y el placer que ello les conlleva, implica que tras todo acto repetitivo,
hay un placer sumado a ello. Nos surgen entonces preguntas sobre cómo puede ser
que nos guste repetir un fracaso, una pérdida de un trabajo, una infidelidad
por parte de la persona amada.? La respuesta está en que tras una conducta
repetitiva, hay una satisfacción de un deseo sexual infantil reprimido en lo inconsciente.
(CONTINUARA)
Etiquetas:
agresividad,
angustia,
autoestima,
falta de amor,
fobias,
inseguridad personal,
miedos,
psicoanálisis personalidad,
terapia celos,
toc
domingo, 27 de diciembre de 2015
DESARROLLO PERSONAL CON PSICOANALISIS AUTOESTIMA Y CONFIANZA
Un adulto es mas complicado que un niño
pero en el fondo, el registro de la satisfacción es el mismo.
Si algo percibe el psicoanálisis, es la
relación problemática que la persona tiene consigo misma.
Y de esta relación, del modo en que nos
relacionamos con nosotros mismos, podemos encontrar el sentido de todos
nuestros síntomas, tanto en el amor, en la familia, como en la empresa.
El
rechazo así mismo, en este sentido es lo que le plantea al sujeto un problema.
IMPORTANTE. Lo que nos cuesta asumir es que lo que nos
pasa está producido por nuestros modos de relacionarnos.
¿Y
porqué?
Rechazamos
lo que no queremos saber de nosotros mismos. Que hay un otro de mi con quien
hablo, discuto, me peleo, me obliga a hacer cosas que no quiero, me hace dudar,
me hace amar, me hace triunfar, me hace fracasar, me hace vivir, enfermar y
hasta morir. Porque por todos es sabido
las tendencias destructivas que hemos experimentado en nuestro ser.
De dónde viene esa fuerza contradictoria
que unos días nos hace sentirnos grandes y a otro día minúsculos.?
Me levanto alegre y un rato después
siento una tristeza y apatía y esto
ya me desequilibra el día.
Por que nos invaden recuerdos de antaño,
imágenes dolorosas o felices que nos embargan en una extraña melancolía.
El estado anímico es el resultado de un
pacto entre nuestra conciencia y la parte inconsciente de la personalidad.
Todo aquello que nos viene a la
conciencia, diremos que es inconsciente, porque de algún lugar tiene que venir
las palabras, los sentimientos, los afectos, los recuerdos.
Ya nos decía Freud en Psicología de los Procesos Oníricos que la
conciencia es un órgano doblemente perceptual. Percibe estímulos del exterior y
también del interior.
Tanto es así que frente al exterior
podemos huir pero podemos escapar de nuestras percepciones internas.?
No existe huida de uno mismo. Cuanto mas
huyes de ti, con mas fuerza te persigues.
Nuestro Yo goza de un equilibrio. Cuando
algo tiende a desequilibrarlo, el Yo busca su equilibrio.
Frente a lo que percibo del exterior, se
producen en nostros respuestas internas. Y entre lo interno y pasar a la
acción, hay un mecanismo de censura que modaliza, regula, transforma nuestros
sentimientos, afectos y deseos para hacerlos “inofensivos”.
La tendencia de “nuestro aparato
psíquico” es mantenerse en un nivel tal de energía que no provoque displacer
alguno. Tanto es así que cuando algo lo perturba, busca aminorar esa tensión para
volver a un estado de placer o de tranquilidad.
Placer harto contradictorio porque si la
tendencia de nuestra psiquis es a la quietud, si algo no lo inquietara, no
habría progresos en nuestra vida personal.
Esta es la causa por la cual, todo aquello
que nos provoca malestar, desde el psicoanálisis puede convertirse en energía
para progresar, siempre y cuando tengamos el instrumento adecuado para
lograrlo.
¿ De qué instrumento estamos hablando
entonces? Hablamos del instrumento psicoanalítico, un método para conocer e
interpretar el sentido no solo de las acciones humanas ajenas, sino de las
propias.
Método que nos permite al conocer el
sentido de actuación de lo psíquico, permite su transformación.
Solo conociendo el sentido de las
acciones humanas, puedo intervenir sobre las mismas.
Nuestro método consiste en de-construir
para construir. Los problemas son una construcción. Lo que empieza por un
enfado acaba en fuerte discusión. Días después la agresividad reprimida nos
lleva a actuar, atentar contra la vida del otro, contra mi vida. Se ha
construido algo. Para cambiarlo, habrá que de-construir y luego construir a
través de otras frases, otros sentimientos.
Para ello, tengo que manejar, y entender
el lenguaje inconsciente que aparece en la conciencia y que se manifiesta
mediante errores, lapsus, equivocaciones, agresividad, celos, envidia,
tristeza, amor, odio, deseo.
Nueve de cada diez problemas entre las
personas son producidas por los celos o la envidia. Cada vez que nos sentimos
menos para los otros, entramos en el campo de los celos o de la envidia, que
son una de las causas de la producción de agresividad.
martes, 16 de diciembre de 2014
FALTA DE SEGURIDAD AMOROSA
Retomando el tema de la inseguridad
personal, debemos relacionarlo con aspectos infantiles que han permanecido
hasta la etapa actual y su relación con la parte inconsciente de la
personalidad. El niño, desarrolla su seguridad cuando se siente amado por los
padres. El amor paternal y maternal genera la seguridad y autoconfianza
suficiente para el desarrollo emocional de la persona. Cuando el niño crece, el amor de los padres
permanece inconsciente y la madurez pasaría por encontrar otros amores fuera
del entorno familiar. Sin embargo, ciertas personas tiene dificultad para
establecer lazos amorosos exteriores, dificultando así su proceso de
socialización. Este tipo de personas, o bien no puede establecer lazos
duraderos o bien su capacidad amorosa es reducida y breve.
Esto genera una verdadera dificultad a la
hora de establecer relaciones. Debemos por tanto pensar qué es lo que produce
esta incapacidad para establecer lazos afectivos ajenos al a familia. La
respuesta está en que la persona tiene ligada su libido amorosa a los objetos
amorosos infantiles, es decir, padre, hermanos o familiares de segunda
generación, por lo que no puede ligar su libido a objetos amorosos que no sean
los familiares. Este secuestro o atrapamiento de la energía sexual y amorosa,
directamente impide el acceso a la realidad. La persona por más que quiere o lo
intenta, no logra establecer o hacer duraderos sus lazos afectivos con otras
personas porque no sabe que amar sin saber que ama pero de manera inconsciente
a sus objetos amorosos infantiles.
La inseguridad en este tipo de casos, se
puede solucionar cuando se entiende a qué figuras infantiles se halla unida la
libido amorosa. Para poder amar de manera adulta, se tiene que desligar o
abandonar dicha libido de los objetos familiares infantiles. De esta manera la
libido amorosa queda libre para ligarse a nuevos objetos que aunque nos
recuerden a los familiares, ya no son los familiares propiamente inconscientes
y por tanto infantiles. Miguel Martínez. Médico Psicoanalista.Tfno. 667.518.809
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