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domingo, 30 de julio de 2017

¿Qué es la melancolia?

sábado, 21 de diciembre de 2013

Psicoanálisis, una terapia efectiva



La efectividad del psicoanálisis como terapia,  guarda relación con dos factores. Uno, la predisposición del paciente a curarse y dos, la formación del psicoanalista. La diferencia del psicoanálisis, con otras terapias tales como la psicología conductual y sus variantes y la psiquiatría consiste en que el psicoanálisis trabaja con la parte inconsciente de la personalidad. Cuando una enfermedad psíquica da la cara, es porque ha habido un perido de formación que habitualmente es de años. Una persona, no enferma de la noche a la mañana ni por que sí. Ha debido pasar un tiempo, donde el síntoma o los síntomas que acontecen en la conciencia se han ido constituyendo progresivamente. La propia persona da cuenta de ello y dice que su dolencia comenzó por ciertas anomalías en su estado de ánimo y que se han ido acentuando con el tiempo, hasta su dolencia actual. Esto viene a mostrar que toda enfermedad o problema psíquico, tiene un origen, una procedencia, sin la cual no podríamos nunca llegar a entender la relación actual de la enfermedad con pensamientos, deseos o acontecimiento pasados. El psicoanálisis trabaja este nivel de profundidad y desde la enfermedad actual, va construyendo el proceso que ha llevado a la persona a enfermar. Cuando un especialista no tiene en cuenta la procedencia de la enfermedad, dificilmente puede comprender la causa de la misma. El psicoanálisis, viene a descubrir que a pesar de enfermar, la persona opone sin darse cuenta, una resistencia a curarse. Esto quiere decir, que la enfermedad llega a producir un modo de vida, a la cual el paciente puede llegar a acostumbrarse y su vida es su entretenimiento, ocupa toda su atención, e incluso puede llegar a obtener ciertos beneficios de la misma. Contra esto, el psicoanálisis no puede hacer nada, ya que la curación, es una decisión del paciente. Si el paciente está dispuesto a abandonar el modo de vivir al cual su enfermedad le ha encadenado, la posibilidades de curación son cien por cien. Hay por lo tanto en la persona enferma, un temor a la curación, porque de hacerlo, tendría que volver a una normalidad, donde la mayoría de los casos, supondría tener que cambiar o modificar ciertos hábitos e incluso relaciones personales, a las cuales, uno se resiste a abandonar o modificar. ( CONTINUARÁ )

domingo, 20 de octubre de 2013

EL PORVENIR DEL PSICOANÁLISIS ( parte 2 )



La sociedad, el Estado, no ve bien el psicoanálisis y  opone resistencia a que ocupe un lugar de vital importancia y autoridad dentro del campo de la Sanidad, ya que sometemos al Estado y a lo social a una crítica responsabilizándolos en parte de la causación de las neurosis y los trastorno mentales en las personas. Del mismo modo que nos atraemos la hostilidad del paciente al descubrir lo reprimido en él, la sociedad no puede ver con simpatía al psicoanálisis porque revela sus daños y sus imperfecciones ya que hace caer ideales y modelos ideológicos que no sirven para la producción de salud en las personas. Sin embargo, por más que halla un sector opositor al psicoanálisis, su aparición HA SIDO UNA PRODUCCIÓN por la misma sociedad para su salvación. Por muy poderosos que sean los afectos y los intereses de los gobiernos, lo intelectual y la supervivencia del hombre también es un poder. Las cosas pasan cuando tienen que pasar y una sociedad totalmente loca no le interesa a la propia sociedad. De ahí que el psicoanálisis vino a producirse como una ciencia que daría cuenta de la naturaleza psíquica de lo humano, entendiendo por lo tanto, los procesos por los cuales las personas enferman. Y cierto es que no se enferma el que quiere sino el que puede, es decir, la enfermedad mental es una posibilidad humana, por lo tanto, también es una decisión inconsciente, una forma de vivir aunque suponga una minoración de la enorme capacidad que tiene el hombre de ser hombre. Las verdades más espinosas e hirientes, acaban por ser escuchadas y reconocidas una vez que los intereses heridos y los afectos por ellos despertados, han desahogado su violencia. Siempre ha pasado así y las verdades indeseables que nosotros los psicoanalistas tenemos que decir al mundo, correrán la misma suerte. Pero sabemos, que hemos de saber esperar. Las personas no son idiotas aunque a veces se lo hagan. Uno puede huir de una verdad que no quiere escuchar, de la naturaleza de sus deseos, de su causa de enfermar, pero a la larga, lo que se rechaza de uno mismo, retorna con igual o mal fuerza. Nuestra mente, quiere hablar, se quiere expresar y por mas frenos, por mas renuncia, por más represión que ejerzamos sobre la misma o que ejerza lo social por lo humano, al final vuelve, retorna. Lo reprimido es aquello que siempre retorna, que se repite, que halla su camino de expresión. Entre enfrentarse a la verdad de cada uno o reprimirla, se encuentra la diferencia entre vivir como humanos libres o como esclavos. Muchas gracias.