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domingo, 4 de octubre de 2015
domingo, 30 de agosto de 2015
¿QUÉ ES UN PADRE?
La experiencia nos muestra que si no hubiera algo o alguien que
separara a la madre del niño, la unión de ambos duraría más tiempo del
conveniente para ambos. La madre no desea separarse del hijo ni el hijo de la
madre y la separación solo se producirá
si se dan ciertas condiciones procedentes del exterior. Para el niño
pequeño, la madre es la imagen de si mismo, es decir, siempre que mira al
frente, la ve a ella. Esto es así hasta que no aparece lo que vamos a llamar EL
TERCERO y será todo lo que desvía la
atención de la madre hacia su hijo. Esto permite que el niño se de cuenta que a
parte de él, hay otras cosas o personas hacia los cuales, la madre muestra su
atención y deseo, pudiendo ser desde una llamada telefónica, ir al trabajo o la figura del padre.
El padre viene a interrumpir dicha unión , siendo necesaria su presencia para que ese ser único – que es el niño con
la madre- se divida en dos y el niño distinga a la madre de él mismo.
Para que existan el dos
tiene que haber tres. Es el número tres
– el padre- el que otorga la existencia al número dos, es decir, el tercero
viene a diferenciar y a distinguir al niño de la madre.
Muchos problemas de pareja surgen con la llegada del primer hijo
debido a que, lo único que la mujer
deseaba del hombre, era ser madre
y cuando su deseo se ve cumplido, aquel
pasa a un segundo plano en la relación madre- hijo. Ella no está
dispuesta a compartir a su hijo porque piensa que es de su pertenencia y el padre-marido-pareja se convierte en un
obstáculo molesto, con el que
acaba, por lo general, por romper , una vez alcanzado su objetivo.
Pero ¿ qué es un padre? . Ser
padre es acceder a un lugar, a una posición desde la cual va a ejercer una función: LA FUNCION PATERNA.
Para todo hombre, alcanzar dicha posición tiene que ver con la
transmisión inconsciente de una función que va a depender del modo en
que su propio padre la ocupó, a su vez, para él.
La función paterna consiste en trasmitir que hay Ley.
El padre debe enseñar al hijo las normas sociales : lo que es bueno y lo que es malo, lo que está
prohibido y lo que está permitido. Pero
sobre todo, que la madre le está prohibida como objeto de sus deseos sexuales.
Tanto la ideología materna
como la paterna se trasmiten
de generación en generación y guardan
relación con la función padre y
la función madre en ambos sexos.
Cuando un padre no es capaz
de llevar a cabo su función
correctamente, decimos que es UN
PADRE DESVALORIZADO para el hijo.
Cuando a sus hijos les
corresponda esa tarea, mal
transmitida, posiblemente lo harán
, a su vez, de forma fragmentada e incompleta. Esto es lo
que denominamos HERENCIA PSÍQUICA
GENERACIONAL DE UN PADRE
El Padre es una realidad
sagrada en sí misma, más espiritual que de cualquier otra índole. Al Padre solo se le puede amar porque es quien
trasmite el orden familiar y social, ya que prohíbe al hijo a la madre como
objeto de sus deseos sexuales.
El equilibrio emocional
y educacional que los hijos muestran en la realidad es efecto indicativo de que el padre ha
ejercido correctamente su función.
Como viene de la mano de la aceptación de que madre y niño son
dos, deducimos que hubo de haber presencia de la figura paterna.
La mayoría de los trastornos emocionales y de conducta infantiles tienen que ver con alguna complicación en este proceso. Un
niño puede tener un padre real y sin
embargo, dificultades para
simbolizarlo.
En la mayoría de los
niños rebeldes y problemáticos, encontramos
que algo relacionado con la función paterna todavía no está instalado en su psiquismo. La
causa puede deberse a un padre débil que no logra posicionarse debidamente
en su función o a una madre que eclipsa
y anula dicha figura.
Para un niño ¿ qué es un padre.? En primer
lugar, un rival molesto que viene a
interrumpir esa unión perfecta que tiene
con su madre y por tanto, el primer desencadenante de sus celos.
En segundo lugar y por definición,
es un acto de fe . El niño debe creer a su madre cuando le dice que ese hombre es su padre. Así
como nunca tuvo dudas acerca de quien es ella; que su padre lo sea es un convencimiento al que va a acceder solo si verdaderamente la cree; por
tanto un padre siempre es una cuestión de creencia y fe en
la palabra de la madre.
Quiere esto decir, que si la madre lo mira con amor y lo tiene en cuenta en los pequeños
actos de la vida cotidiana no va a haber dudas
pero si lo hace con recelo, con
desconfianza o asco, el niño va a tener sospechas al respecto.
Las dudas
neuróticas sobre si el padre que se dice
tal, es el padre auténtico surgen, cuando la relación entre los progenitores no es del
todo armoniosa. Cada vez que la madre,
delante del niño, le discute o le quita
la autoridad al padre, este va a quedar
cuestionado. Por consiguiente, si una
mujer tiene problemas con su pareja, en mas de una ocasión, va a surgir
en ella la tendencia inconsciente a despreciarlo, censurarlo y anularlo
frente al hijo, lo que va a ser aprovechado para confirmar la hipótesis de que “ ese
rival tan molesto, al que tan poco
quiere mi madre, no puede ser mi padre “.
El padre es el eslabón necesario que regula la relación del niño
con la madre.
El padre existe solo si la madre lo autoriza a
existir como tal. La figura del padre biológico
no se corresponde con el padre simbólico. El padre es, por tanto,
una construcción a la que se llega a través de la palabra de la madre, que es
quien le reconoce su
autoridad, su valor y su crédito
frente al niño. Por eso, cuando lo
desprecia o lo desvaloriza , podemos
asegurar que “ el padre cae “, es decir,
que el niño se queda sin representación
psíquica de la figura paterna, aunque lo
tenga sentado a su lado. ( continuará )
lunes, 24 de marzo de 2014
Herramientas para ser feliz. Qué es el miedo
Freud
define dos tipos de miedos, uno el miedo real frente a una situación de peligro
externo, el sujeto experimenta angustia, pánico o terror. El otro miedo es el
miedo neurótico, donde no hay peligro externo y el sujeto vive con la sensación
más o menos permanente de angustia, frente a un sentimiento interno siniestro,
que algo va a suceder. Las causas del miedo neurótico deben ser pensadas desde
la relación del sujeto con sus procesos inconscientes. La conciencia- mero
órgano perceptivo de la realidad externa e interna- tiende a racionalizar los
cambios y a procesarlos desde lo conocido. Frente a la realidad la tendencia
humana es a mantenerse en un estado de confort, para evitar el estado de
displacer que generan las posibilidades de cambio. Sucede a veces que las
opciones de confort terminan produciendo más malestar que bienestar en el
sentido que no hay en la vida, situación permanente de estabilidad posible. La
negación frente a una realidad cambiante puede provocar distorsiones en el
“supuesto equilibrio personal”. Sería lo mismo decir que cuando no se tolera un
cierto grado de incertidumbre o de displacer, la vivencia de vivir provoca el
estado de miedo o de angustia. Frente a la realidad la reacción del sujeto
puede ser vivida como un estado de catástrofe, pérdida de control, alteración
de un equilibrio vivencia y habría que leerlo como resistencias al cambio
frente a una realidad que nos guía hacia cambios, modificaciones. El miedo
siempre es defensivo. El miedo busca la huida, la negación, el refugio en unos
mismo, en la razón. Digamos que la defensa del miedo es frente a cambios
éticos, en el sentido que todo cambio produce cambios en las relaciones de
pareja, familiares o sociales, sabiendo que los cambios a veces no son bien
visto por la ideología o moral familiar, social o personal. Las nociones de
bien y mal, bueno o malo, se ponen en cuestión frente a los cambios. Son esas
veces donde uno se da cuenta que el cambio le hace bien pero la crítica
familiar, de la pareja o de la propia sociedad le hacen pensar, dudar o temer.
El miedo siempre es represivo, hace al sujeto retraerse, dudar, no avanzar.
Siendo así, el miedo tiene la categoría de ser ideológico ya que se sostiene en
la forma de pensar y se vive como se piensa, de ahí que un cambio de pensamiento
produce otras formas de vivir. Esta categoría de miedo neurótico produce
inseguridad en la persona, sabiendo que la seguridad y la inseguridad dependen
de la carencia de instrumentos psíquicos para abordar los cambios. El
psicoanálisis como método de trabajo para autoconocerse añade al sujeto la
posibilidad de incorporar otra ética más allá de la moral cultural o familiar
que ante el cambio, la persona puede experimentar un penoso sentimiento de
culpa. Cierto es que la culpa ejerce una labor represiva sobre la persona y
aplaca su afán de cambios y su deseo de transformarse, pero a la larga, toda
actitud represiva acaba generando subversión y agresividad contra aquello que
le hizo al sujeto reprimir su afán de cambio o crecimiento. Cuando la pareja,
la familia, el trabajo reprime al sujeto su deseo de cambio, termina
produciendo agresividad. Muchos conflictos de pareja, familiares o laborales tienen
sus motivos en la agresividad que provocó la represión al cambio motivada por
un miedo ideológico. ¿Es miedo o aceptada resignación?
domingo, 29 de diciembre de 2013
lunes, 28 de octubre de 2013
A MI EL PSICOANÁLISIS ME LO DA TODO.
Tenía 19 años cuando conocí
el psicoanálisis. Gracias a un trastorno obsesivo compulsivo que tuve, me hizo
encontrarme con el psicoanálisis. Visité psicólogos, psiquiatras pero algo de
aquello encuentros me hizo entender que lo que me estaba pasando tenía que ver
con las impotencias potencias que frente a mi vida iban a aparecer. Alguna
inteligencia de mí, ya con esa jóven edad, me advertió que estaba unido a
fuertes cadenas ideológicas familiares y sociales. Cada vez que hice intentos
de abrir nuevos caminos sólo escuchaba frases como: “ para qué quieres mas.” O “conformate
con lo que Dios te ha dado”, o “tanta ambición no es buena” o “en la vida hay
gente rica y gente pobre, si a ti te ha tocado ser probre, tienes que
aguantarte”… Podría seguir enumerando muchas mas. Pero aquellas frases yo
sentía que no eran mías. Me quería atar, frenar mi espíritu jóven, mis ansias
de ser algo en la vida…. Pero todo fueron cadenas. Esa inteligencia de la que
hablo me hizo estar atento a cualquier señal que pudiera indicarme que habría
de haber otros caminos. Así llegue hacia una antigua profesora, psicóloga y
psicoanalista, cuyo modo de hablar causó en mí admiración. Yo le pedí que me
escuchara, que mis ambiciones eran más grandes que yo pero no sabía cómo
crecer. Me dijo que si tenía algo de dinero. Le contesté que algo de dinero
tenía porque a mí siempre me gustó trabajar y ya lo hacía con aquella edad. Me
dijo, llama a esta persona. Era una psicoanalista del Grupo Cero. La primera
entrevista que tuve ya que liberó de la angustia. Fue lo más tranquilizador
observar una persona que realmente me escuchara, sin prejucios, sin censuras.
Le dije todo lo que me venía a la mente y al ver que no me decía nada, yo me
animé y seguí y seguí diciendo todo lo que me venía a mi mente. Quedamos para
una segunda entrevista y cerramos dos encuentros a la semana. Yo por entonces
había comenzado primero de Medicina y recién comencé a trabajar como agente de
seguros. En menos de un año, pude hacerme cargo de mi primer año de carrera y
en menos de un año, logré hacerme el mejor agente de seguros de España,
vendiendo pólizas de entierro ( decesos ). Yo llegaba a mi psicoanálisis y todo
era libertad para decir, expresar y no me censuraban. Aquella libertad, me daba
una energía que pude contagiar a muchos de mi amigos por aquella época pues en
menos de un año, más de veinte amigos míos comenzaron su psicoanálisis. Los
años de carrera fueron maravillosos, trabajaba, me psicoanalizaba, entendí las
primeras cuestiones del amor y de sexo y vivía como un jóven libre. Luego llegó
el final de carrera, el trabajo comprometido, y los estudios de psicoanálisis.
La vida era un camino, pero esta vez, yo lo escribía. La ideología familiar,
social represora, ya no hacía mella en mí y cualquier cosa que me proponía, lo
conseguía. Y respondía, lo hago con psicoanálisis y trabajo. Con los años, la
vida fue tomando para mí el rumbo de mis deseos. Me casé con una maravillosa
mujer, comencé a entender a la poesía y a ser mas tolerante para con los otros.
Eso me llevó por otros caminos sociales y comprender algo más del amor. Ahora
sigo en el camino del psicoanálisis, del trabajo y de la poesía. Sigo
inaugurando nuevos campos, implicándome en muchos destinos y puedo decir que mi
vida es la que yo he querido. Por eso que cuando veo tantos destinos desviados,
tanto sufrimiento y vidas que irremediablemente se van a perder, me digo: qué
diferente sería el destino de tantas personas si conocieran el psicoanálisis. Y
en este registro me hallo. Tratanto de ser una herramienta y un instrumento
necesario para todo aquel que aprecie su vida. Sin embargo, a veces, aún teniendo
una luz delante, nuestra ceguera ideológica nos impide verla.
domingo, 11 de diciembre de 2011
LA MORAL CULTURAL SEXUAL Y LA NERVIOSIDAD MODERNA ( 2ª parte )
La cultura reposa sobre la represión de nuestros instintos. Tenemos que renunciar a nuestras tendencias agresivas e intereses personales para el bien común. Es la propia sociedad la que te hace renunciar a la satisfacción de los instintos básicos, junto a la familia y la religión. La religión alaba en el hombre toda renuncia en provecho de la colectividad. Aquellos individuos de constitución indomable que no reprimen sus instintos, son considerados por la sociedad como delincuentes y declarados fuera de la ley.
El instinto sexual, o mejor dicho, los instintos sexuales se halla probablemente mas desarrollado en el hombre que en los demás animales superiores y desde luego es mucho mas constante porque ha superado casi por completo a la periodicidad de los animales. Esta energía proveniente de los instintos sexuales, es la energía con la cual el hombre lleva a cabo las tareas de su vida. Esta posibilidad de cambiar el fin sexual primitivo por otro no sexual, es lo que designamos con el nombre de capacidad de sublimación. Contrastando con esta facultad de desplazamiento, que constituye su valor cultural, el instinto sexual también es susceptible de fijaciones que lo degeneran y produce las llamadas desviaciones o perversiones sexuales.
La energía sexual, también llamado libido, varía en cada persona, así como su capacidad de sublimación. Esto depende de ciertas constelaciones familiares, educativas que hacen que unas personas sublimen más fácilmente que otras sin por ello enfermar. Sin embargo, el instinto sexual no se puede sublimar en su totalidad y si no encuentra su lugar de satisfacción, luchar contra él siempre es causa de daño mental.
El instinto sexual humano no tiene como único fin la reproducción de la especie, sino determinadas formas de la consecución del placer. En la niñez, el instinto sexual también se manifiesta en la consecución del placer ( a través de la masturbación ) y si no se educa dicho instinto en el niño, difícilmente podrá aprovechar su energía para estudiar u otras tareas propias de su edad. Con el desarrollo del instinto sexual, se pasa del autoerotismo ( masturbación ) a la búsqueda del amor y de la sexualidad con los otros. Una parte de la excitación sexual se destina a la reproducción y otra parte se inhibe del fin reproductivo para la consecución de placer y otra parte se sublima para obtener de esta sublimación la energía necesaria para labores culturales ( trabajar, fundar una familia, crear, etc… )
Mucha parte de las energías utilizables para la vida social, tiene su origen en la represión de los elementos perversos de la excitación sexual.
Si nos atenemos a estas fases evolutivas del instinto sexual, podemos distinguir tres grados de cultura: uno, en el cual la actividad del instinto sexual va libremente más allá de la reproducción. Otro, en el que el instinto sexual queda coartado en su totalidad, salvo la parte puesta al servicio de la reproducción y un tercero, en el cual sólo la reproducción legitima es considerada y permitida como fin sexual. ( continuara )
domingo, 23 de octubre de 2011
PSICOANALISIS PARA ADOLESCENTES
La adolescencia supone la entrada en una etapa de la vida donde las exigencias sociales y familiares se acentúan hacia la figura del adolescente. Después de un periodo más o menos amplio de latencia, la sexualidad hace eclosión y puede llegar a abarcar el cien por cien del interés del adolescente, hasta el punto que los estudios y el comportamiento dentro del ámbito familiar es lo que mas se perturba. Cuando hablamos de sexualidad nos referimos a dos aspectos: por un lado el afectivo y por otro lado el genital. El adolescente tiene que pasar por un proceso de separación de la familia para poder acceder al mundo. A veces dicha separación se produce de manera brusca y violenta pero que no deja de ser un modo de poder llevar a cabo esta separación. Muchos padres no comprenden cómo sus hijos pueden dan un cambio tan grande y pasar de ser pacíficos, ordenados y obedientes a todo lo contrario. En el adolescente, son muchas las cosas del mundo que comienzan a llamarle a atención. Las relaciones con las chicas, con los chicos abren un mundo nuevo y fascinante de sensaciones y emociones mucho mas atrayentes que las que puede ofrecer la familia y quiere vivirlo. Sin embargo, el modo a veces no es el adecuado, porque impera en el él los instintos más básicos como son los sexuales y dicho instinto les hace ser impulsivos llegando a perder a veces el sentido de la realidad. Quieren vivir la vida a su manera, sentir la sexualidad en su esplendor, rebelarse contra aquello que consideran normas imperantes. Digamos que es cuando más necesitan límites que deben ser puestos por los padres a través de las palabras. Muchos padres no lograr ser efectivos con el diálogo y hacen uso de castigos mas o menos efectivos, pero lo que no terminan de ver es que ese adolescente necesita algo diferente de los padres y es un trato mas adulto, con todas y cada una de sus consecuencias. Si al adolescente le cuesta ingresar al mundo de los adultos, a los padres les cuesta aceptar que el hijo está creciendo y hay algo de su función que tiene que ser modificada, pues ya no pueden vivir la relación con el mismo como la venían viviendo. En dicha aceptación se juega la integración social del adolescente y a la vez la liberación de ciertas cadenas afectivas familiares que pueden llegar a entorpecer su desarrollo psicoemocional. El psicoanálisis es una terapia adecuada para un adolescente pues le da un enfoque más humano y civilizador a las cuestiones psíquicas que recién aparecen en la mente del adolescente y que por falta de herramientas, el mismo no sabe cómo gestionar.
Etiquetas:
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terapia
domingo, 4 de septiembre de 2011
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INFORMACIÓN E INSCRIPCIONES: 917581940, actividades@grupocero.info
domingo, 19 de junio de 2011
SOBRE UN CASO DE HIPERACTIVIDAD INFANTIL
Antonio es un niño de 5 años, acude a consulta por ser hiperactivo desde hace dos años. Hasta el momento actual había tenido un desarrollo intelectual normal pero desde hace varios meses se ha vuelto osco, cabezón, agresivo con todas las personas que le rodean, se pelea en casa con su hermana de 10 años y no acepta ninguna orden que provenga ni del padre ni de la madre. Le pregunto a los padres que hábitos de higiene tienen dentro de la familia. Comentan que andan desnudos por la casa, que a veces ella o él se duchan con el pequeño y habitualmente le bañan con la hermana.
La primera indicación que hago es decirle que cambien absolutamente dichos hábitos. Deben de dejar de pasearse desnudos por la casa, cerrar la puerta del baño cuando hagan sus necesidades y bajo ningún concepto, el pequeño debe ser bañado con la hermana. Los padre me miran con cara de incredulidad pero deciden llevar a cabo dichas indicaciones. Los cito quince días después. Vienen sorprendido porque refieren que Antonio se ha calmado, está más pacífico, vuelve a tener una conducta amable en el colegio aunque de vez el cuando salta con algún gesto de violencia.
Meses después de tratamiento psicoanalítico, descubro que la causa que había provocado la hiperactividad en el niño y la agresividad era la incapacidad para comprender las diferencias sexuales entre un hombre y una mujer. Al pequeño le habían despertado una sexualidad incipiente no propia de su edad debido a juegos de tocamiento con la hermana. La aparición de las primeras sensaciones placenteras genitales le había llevado a investigar la diferencia genital entre los hombres y las mujeres, diferencia que para su corta edad, el niño no podía llegar a comprender. La falta de la capacidad para comprender las diferencias anatómicas, unido a una excitación sexual permanente que el pequeño hallaba en su casa a través de la visión de los miembros de la familia desnudos, había colapsado su capacidad de razonar y se había transformado en una agresividad propia de quien quiere comprender y no puede por falta de conocimientos. Así mismo, la hiperactividad era el resultado de una excitación sexual genital que el pequeño no podía canalizar bien a través de algún acto sexual, imposible para su edad pero que le perturbaba su joven y excitable cerebro. En un año de tratamiento ha vuelto a ser un niño completamente normal y han desaparecido absolutamente todos los síntomas de hiperactividad y agresividad.
lunes, 11 de abril de 2011
RIVALIDAD DEL HIJO FRENTE AL PADRE
El desarrollo emocional del niño, pasa por el llamado Complejo de Edipo. Dicho complejo lo padecen los niños y las niñas y es el fundamento de lo que serán las futuras relaciones de pareja y personales. Su resolución pasa por diferentes fases. En un primer momento, tanto el varoncito como la hembra, la ligazón afectiva es con la madre. Una vez que el infante se da cuenta que la figura del padre guarda relación con él y con la madre, aparecen los celos, que serán el fundamento de la agresividad, del odio y de las tendencias tanto sádicas como masoquistas. Los celos en el varón hacia el padre se producen cuando reclama la atención de la madre y esta no acude inmediatamente a la llamada, bien porque está con el padre o bien porque algo le ocupa. Esto hace que el niño tenga hostilidad hacia la madre y odio y agresividad hacia todo aquello que a la misma le quita la atención sobre él mismo. El padre, es por tanto la figura mas conflictiva para el niño varón, porque con el tiempo, se da cuenta que hay algo de la madre que le está reservado exclusivamente al padre. Ante este hecho, al niño no le quedan mas que dos soluciones: o aceptar al padre o rechazarlo. Aceptarlo supone un orden de civilización, pues de esta manera al aceptar la pertenencia de la madre al padre, a él le queda abierto el mundo de la heterosexualidad. Sin embargo, cuando el niño rechaza al padre y no acepta la relación con la madre, nos encontraremos en el futuro a un varón que compite con los hombre, rivaliza con los mismos y hasta muestra rasgos de hostilidad y agresividad hacia los mismos. Y con respecto a la mujer adaptará una modalidad negativa: las despreciará porque toda mujer le recordará la infidelidad de su madre con su padre. Lo bueno que tiene el psicoanálisis es que desde la edad adulta se puede reconstruir esta situación del pasado y poner a favor del mundo, de los hombres y de las mujeres. En la renuncia al Complejo de Edipo, se encuentra la civilización.
domingo, 6 de marzo de 2011
EL ORIGEN DE LA AGRESIVIDAD
La agresividad tiene su origen en la fase del espejo. Durante este estadio, el niño busca identificarse a la figura de los padres y frente al sentimiento de sentirse incompleto, busca esa completud en la imagen de ellos. Es importante señalar que todo humano, pasa por el llamado complejo de Edipo. Resumiéndolo diríamos que es una especie de amor y odio, ambivalente hacia la figura de los padres por el sentimiento de celos que producen en la figura del niño. Semejante Complejo, perdura de manera inconsciente y para el niño, sus padres siempre son una fuente de amor y de odio. De adulto, frente a los otros, experimentamos agresividad cuando nos recuerda de manera inconsciente algo de la relación amor y odio hacia las figuras parentales. Los celos, no dejan de ser un sentimiento infantil que desencadena la agresividad que en su momento, el niño no pudo exteriorizar hacia el padre o la madre. La envidia se produce frente a la imagen completa del otro o frente a lo que el otro tiene y a mi me falta. Frente a la imagen completa del otro, surge la agresividad con la intención de romper porque no se tolera lo que a uno mismo le falta y que el otro tiene. La agresividad tambien surge frente a las diferencias del otro y el afan de dominarlo o someterlo. Cuando no puede ser, la agresividad hace su aparición. Podemos decir que todo acto agresivo es del orden del sadismo, expresado en la relación con los otros.Cuando la moral del individuo no deja exteriorizar dicha agresividad, se vuelve hacia el sujeto en calidad de masoquismo, de manera que no deja de ser una agresividad o un sadismo pero hacia uno mismo. El psicoanálisis es capaz de hacer entender cualquier actitud humana destructiva. Como bien dice el Poeta Miguel Menassa, " el amor y el odio se parecen, gritaba el condenado".
lunes, 24 de enero de 2011
Tratamiento de la menopausia con psicoanalisis
La última noticia que recibí en relación a los antidepresivos era que un laboratorio habia hecho estudios en mujeres menopaúsicas y que habían aliviado los síntomas de la menopausia. La menopausia es un periodo muy importante en la vida de una mujer ya no solo por lo cambios hormonales que suceden en su cuerpo sino por los cambios psicológicos que pueden llegar a aparecer. Uno de ellos es la tristeza y la depresión. La mujer menopausica pierde la función de la maternidad y gana libertad con su cuerpo. Sin embargo esta vivencia es vivida en menos por numerosas mujeres porque el perder " la regla " les puede llegar a hacerse sentir inferiores ya que la mayoría de las mujeres, su cultura sexual no es muy amplia y salvo lo ligado propiamente a la maternidad, el cuerpo no suele estar libre de prejuicios para hacer uso del mismo con otro fines que no sean los reproductivos. Mujer y maternidad, mujer y sexualidad, son dos terrenos donde la mujer actual sigue teniendo dificultad para encontrar un lugar que mas allá de los convencionalismos sociales le permita pensar que una mujer es mas que la mestruacción. Con frecuencia vemos que la menopausa afecta al carácter, al estado de ánimo y puede ser una causa de conflictos dentro de la pareja. La mujer puede llegar a sentirse menos mujer y esto acentuar ciertas inseguridades en su vida conyugal. La menopausia y sus síntomas, deben ser tratados con psicoanálisis, para entender los mecanismos psicológicos que se ponen en juego en esta delicada etapa en la vida de una mujer.
martes, 11 de enero de 2011
domingo, 10 de octubre de 2010
INSONMIO INFANTIL
En un Congreso sobre Psicoanálisis, muestran un caso dónde una jóven de 11 años padecía de terrores nocturnos e insomnio a mitad de la noche. Durante un año había recorrido consultas de psiquiatras y psicólogos y no lograban entender la persistencia del síntoma. Acude a un psicoanalista y en tan sólo dos sesiones la jóven logra dormir. Ni los psiquiatras ni los psicólogs se les había pasado por la cabeza estudiar el aspecto y el desarrollo psicosexual de la jóven. Numerosos jóvenes de edades comprendidas entre los 8 y los 12 años presentan multitud de síntomas que guardan relación con su desarrollo psicosexual, entendiendo por tal, el comienzo de su etapa sexual. En estos casos, nos encontramos con jóvenes adolescentes que tienen pensamientos o fantasías mas grandes de lo que su capacidad cognitiva les permite asumir, lo cual perturba su desarrollo emocional. El psicoanálisis, analiza todos estos aspectos y los tiene en cuenta, no solo en niños, sino también en adultos y población geriátrica. El despertar de la sexualidad, así como su desarrollo y evolución, son la clave del mas del 90 % de los problemas mentales y ello se debe a lo importante que es para el ser humano su sexualidad y la de las de las personas que le rodean. Se descuida este estudio por pudor e ignorancia. La sexualidad y todas sus variantes siguen siendo tabú no solo para los pacientes, sino para muchos especialistas. Esto lleva a un diagnóstico equivocado de la enfermedad mental. De ahí que la terapia no se enfoque adecuadamente. El psicoanálisis es una ciencia que está mas avanzada que el pensamiento actual sobre la enfermedad y la salud mental. Si a esto le añadimos la enorme influencia de los laboratorios sobre la medicina, podemos decir, que cada día hay mas personas con graves problemas mentales que no se curan porque no entienden de dónde proceden el trastorno de su estado anímico. Con el tiempo, el psicoanálisis se acabará implantando en la Seguridad Social y las personas encontrarán alivio a su dolor, y podrán recuperar la alegría de vivir.
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