sábado, 28 de febrero de 2015

Cómo funciona nuestra mente. Qué es la envidia.

martes, 10 de febrero de 2015

¿Cómo puede ayudarme el psicoanálisis en mi vida.?

Las etapas del hombre y de la mujer desde la temprana infancia hasta la madurez suponen cambios en la forma de vivir donde no siempre se tienen los pensamientos o ideales adecuados para poder afrontar cada década de la vida.
Hay una verdadera programación social por décadas donde el amor, la reproducción, la diversión, los estudios, el trabajo etc  siguen unas pautas sociales establecidas que dirigen la vida de las personas de una manera más o menos automática y que todos seguimos sin preguntarnos si es o no es la vida que queremos vivir. Como especialista observo que la llegada a la década de los cuarenta, tanto los hombres como las mujeres sufren de una crisis de identidad que les hace replantearse cómo vivir los siguientes años y si la vida llevada a cabo ha sido o es suficientemente satisfactoria. Esta reflexión les lleva a intentar nuevas formas de vivir el amor, la diversión, el trabajo y que en la mayoría de las veces no llega tampoco a ser suficientemente satisfactoria por falta de pensamientos nuevos que ayuden a construir la siguiente década. Y si hablamos de la década de los cincuenta o de los sesenta, ahí la ambiciones, la aspiraciones y los planes comienzan a ser cada vez mas reducidos por falta de pensamientos que ayuden a construir dicha década con otra perspectiva que la de dejarse llevar por los acontecimientos que vayan viniendo con el paso del tiempo. Podemos decir que al ser humano, para poder continuar su existencia le falta la mayoría de las veces pensamientos fuertes, sobre los cuales sostener la continuidad de los siguientes años de su vida.
Cada década de la vida requiere pensamientos, ideas, deseos nuevos, una sexualidad diferente para que no se caiga en la repetición. No se pueden pensar los cuarenta o los cincuenta como cuando se tiene treinta o veinte. Sin embargo, esto es lo que nos encontramos en las consultas. Hombre y mujeres que a pesar del paso del tiempo, siguiente relacionándose con los otros, con ellos mismos con la misma ideología y forma de pensar y sentir como cuando eran veinteañeros.

Les falta por lo tanto una inteligencia que les haga vivir, sentí, desear de una manera diferente a como siempre fueron. En esta parte, es donde entra el psicoanálisis como ciencia de lo humano, como método terapéutico que ayuda a construir nuevas formas de pensar para cada una de las décadas de la vida. El psicoanálisis más que transformar la personalidad, aporta nuevas construcciones a la personalidad. Siendo así que lo que a uno le falta lo puede adquirir gracias a la terapia del psicoanálisis. Para ello, hay que observar a los que nos rodean y veremos que el intento de llevar a cabo nuestra vida con nuestra manera de pensar nunca resulta todo lo efectiva que quisiéramos. Significa esto que sino renunciamos a un narcisismo personal, donde siempre queremos llevar a cabo todo sin la ayuda de alguien, difícilmente podremos avanzar con la vida. Solos es muy difícil transformar la forma de ser porque lo que a veces falta  o sobra en la manera de ser, solo puede verse desde afuera con la ayuda de un especialista. El psicoanalista es esa persona que puede visualizar, escuchar aquello que a una persona le sobra o le falta. El psicoanálisis es un método que permite construir un nuevo pensamiento que sirva para pensar el amor, las relaciones, el trabajo, el vida, la muerte de manera más productiva. Porque sino,  la impotencia de ver cómo el tiempo se va sin haber logrado otras formas de sentir y vivir mas placenteras acaban sumiendo a la persona en una profunda melancolía de la cual difícilmente saldrá por ella misma pero si con la ayuda de un psicoanalista. Miguel Martínez. Médico Psicoanalista.

domingo, 18 de enero de 2015

MADRES TOXICAS O CASTRANTES ( 2 )

Cuando un  hijo no puede “cortar” el cordón umbilical con su madre, debemos pensar que la madre tiene su grado de responsabilidad en ello. No es tanto que el hijo no puede cortar dicho cordón, sino que es la madre, quien de manera inconsciente, fortalece dicho cordón. Las maneras son muchas, desde crear dependencia emocional hacia el hijo, hasta generarle inseguridad. Cuando la madre tiene un afán demasiado protector, lo que logra es reforzar la inseguridad del hijo. De manera que la seguridad del hijo, depende siempre de la opinión de la madre, aunque esta sea equivocada.
Otro grado de toxicidad, se da en madres que han fracasado emocionalmente con su pareja. La madre vuelva toda su libido sexual y amorosa sobre sus hijos y los hace dependientes de ella para así no sentir el vacío emocional producido por la ausencia de una pareja.
Cuando la madre interviene criticando las parejas de sus hijos, en el fondo, dicha actitud no deja de ser celos o envidia hacia las parejas de sus hijos a los que considera un rival que le “ha quitado a su hijo”. Este tipo de madre critican permanentemente a las parejas de sus hijos y nunca encuentran a nadie que le agrade.
La madre, cuando impone su manera de ser, su ideología y sus valores morales, condiciona en gran medida el desarrollo de la psicología de sus hijos. La madre, para el niño pequeño es fuente de sabiduría y verdad. Así es que cuando la madre ejerce su opinión, aunque no lo quiera está condicionando la libertad de pensamiento del hijo. Lo que bien podemos asegurar es que cuanto más dependiente es el hijo de la madre y mas inseguridades tiene es porque la madre es muy neurótica o tóxica.
El problema de este tipo de madres, es que acaban produciendo fuertes cuadros neuróticos en sus hijos. Desde trastorno obsesivos, a enfermedades que afectan al cuerpo, como son las enfermedades de la piel, las alergias o el asma.
La madre toxica, sabe de manera inconsciente, lo está haciendo mal y que su actitud no es la más adecuada pero sigue ejerciendo su personalidad y modo de ser, aun sabiendo que está deteriorando la vida de su hijo. Hay por lo tanto un grado de enfermedad en este tipo de madres porque la influencia que ejercen sobre sus hijos es tal que los hijos, cada vez que quieren separarse de ella, sienten un enorme complejo de culpabilidad y no experimentan felicidad en su vida. Separarse de una madre tóxica puede llevar toda la vida y aún muerta, la influencia de la misma perdura mas allá de la tumba. Con esto queremos decir que la manera de poder desprenderse de la influencia de una madre tóxica es mediante un psicoanálisis para dotar al a persona de las fuerzas necesarias para poder ejercer el derecho a hacer su vida. No se es mejor madre por ser mas protectora. Estudios psicoanalítico realizados demuestran que cuanto menos madre tenga el niño a partir de una cierta edad, mas seguro de sí mismo se desarrolla. El demás produce más perturbación que el de menos. Y el tiempo, acaba dando la razón. El hijo creció, pero en su interior, hay un niño que no puede decir que no a la madre que lo engendró. Y actúa según lo que le dice  la voz interior, en muchos casos de la madre muerta pero viva en su inconsciente.