sábado, 28 de febrero de 2015
lunes, 23 de febrero de 2015
sábado, 14 de febrero de 2015
martes, 10 de febrero de 2015
¿Cómo puede ayudarme el psicoanálisis en mi vida.?
Las etapas del hombre y de la mujer desde
la temprana infancia hasta la madurez suponen cambios en la forma de vivir
donde no siempre se tienen los pensamientos o ideales adecuados para poder
afrontar cada década de la vida.
Hay una verdadera programación social por
décadas donde el amor, la reproducción, la diversión, los estudios, el trabajo
etc siguen unas pautas sociales
establecidas que dirigen la vida de las personas de una manera más o menos
automática y que todos seguimos sin preguntarnos si es o no es la vida que
queremos vivir. Como especialista observo que la llegada a la década de los
cuarenta, tanto los hombres como las mujeres sufren de una crisis de identidad
que les hace replantearse cómo vivir los siguientes años y si la vida llevada a
cabo ha sido o es suficientemente satisfactoria. Esta reflexión les lleva a
intentar nuevas formas de vivir el amor, la diversión, el trabajo y que en la
mayoría de las veces no llega tampoco a ser suficientemente satisfactoria por
falta de pensamientos nuevos que ayuden a construir la siguiente década. Y si
hablamos de la década de los cincuenta o de los sesenta, ahí la ambiciones, la
aspiraciones y los planes comienzan a ser cada vez mas reducidos por falta de
pensamientos que ayuden a construir dicha década con otra perspectiva que la de
dejarse llevar por los acontecimientos que vayan viniendo con el paso del
tiempo. Podemos decir que al ser humano, para poder continuar su existencia le
falta la mayoría de las veces pensamientos fuertes, sobre los cuales sostener
la continuidad de los siguientes años de su vida.
Cada década de la vida requiere
pensamientos, ideas, deseos nuevos, una sexualidad diferente para que no se
caiga en la repetición. No se pueden pensar los cuarenta o los cincuenta como
cuando se tiene treinta o veinte. Sin embargo, esto es lo que nos encontramos
en las consultas. Hombre y mujeres que a pesar del paso del tiempo, siguiente
relacionándose con los otros, con ellos mismos con la misma ideología y forma
de pensar y sentir como cuando eran veinteañeros.
Les falta por lo tanto una inteligencia
que les haga vivir, sentí, desear de una manera diferente a como siempre
fueron. En esta parte, es donde entra el psicoanálisis como ciencia de lo
humano, como método terapéutico que ayuda a construir nuevas formas de pensar
para cada una de las décadas de la vida. El psicoanálisis más que transformar
la personalidad, aporta nuevas construcciones a la personalidad. Siendo así que
lo que a uno le falta lo puede adquirir gracias a la terapia del psicoanálisis.
Para ello, hay que observar a los que nos rodean y veremos que el intento de
llevar a cabo nuestra vida con nuestra manera de pensar nunca resulta todo lo
efectiva que quisiéramos. Significa esto que sino renunciamos a un narcisismo
personal, donde siempre queremos llevar a cabo todo sin la ayuda de alguien,
difícilmente podremos avanzar con la vida. Solos es muy difícil transformar la
forma de ser porque lo que a veces falta
o sobra en la manera de ser, solo puede verse desde afuera con la ayuda
de un especialista. El psicoanalista es esa persona que puede visualizar,
escuchar aquello que a una persona le sobra o le falta. El psicoanálisis es un
método que permite construir un nuevo pensamiento que sirva para pensar el
amor, las relaciones, el trabajo, el vida, la muerte de manera más productiva. Porque
sino, la impotencia de ver cómo el
tiempo se va sin haber logrado otras formas de sentir y vivir mas placenteras
acaban sumiendo a la persona en una profunda melancolía de la cual difícilmente
saldrá por ella misma pero si con la ayuda de un psicoanalista. Miguel
Martínez. Médico Psicoanalista.
lunes, 26 de enero de 2015
domingo, 18 de enero de 2015
MADRES TOXICAS O CASTRANTES ( 2 )
Cuando un hijo no puede “cortar” el cordón umbilical
con su madre, debemos pensar que la madre tiene su grado de responsabilidad en
ello. No es tanto que el hijo no puede cortar dicho cordón, sino que es la
madre, quien de manera inconsciente, fortalece dicho cordón. Las maneras son
muchas, desde crear dependencia emocional hacia el hijo, hasta generarle
inseguridad. Cuando la madre tiene un afán demasiado protector, lo que logra es
reforzar la inseguridad del hijo. De manera que la seguridad del hijo, depende
siempre de la opinión de la madre, aunque esta sea equivocada.
Otro grado de
toxicidad, se da en madres que han fracasado emocionalmente con su pareja. La madre
vuelva toda su libido sexual y amorosa sobre sus hijos y los hace dependientes
de ella para así no sentir el vacío emocional producido por la ausencia de una
pareja.
Cuando la madre
interviene criticando las parejas de sus hijos, en el fondo, dicha actitud no
deja de ser celos o envidia hacia las parejas de sus hijos a los que considera
un rival que le “ha quitado a su hijo”. Este tipo de madre critican
permanentemente a las parejas de sus hijos y nunca encuentran a nadie que le
agrade.
La madre, cuando
impone su manera de ser, su ideología y sus valores morales, condiciona en gran
medida el desarrollo de la psicología de sus hijos. La madre, para el niño
pequeño es fuente de sabiduría y verdad. Así es que cuando la madre ejerce su
opinión, aunque no lo quiera está condicionando la libertad de pensamiento del
hijo. Lo que bien podemos asegurar es que cuanto más dependiente es el hijo de
la madre y mas inseguridades tiene es porque la madre es muy neurótica o
tóxica.
El problema de
este tipo de madres, es que acaban produciendo fuertes cuadros neuróticos en
sus hijos. Desde trastorno obsesivos, a enfermedades que afectan al cuerpo,
como son las enfermedades de la piel, las alergias o el asma.
La madre toxica,
sabe de manera inconsciente, lo está haciendo mal y que su actitud no es la más
adecuada pero sigue ejerciendo su personalidad y modo de ser, aun sabiendo que
está deteriorando la vida de su hijo. Hay por lo tanto un grado de enfermedad
en este tipo de madres porque la influencia que ejercen sobre sus hijos es tal
que los hijos, cada vez que quieren separarse de ella, sienten un enorme
complejo de culpabilidad y no experimentan felicidad en su vida. Separarse de
una madre tóxica puede llevar toda la vida y aún muerta, la influencia de la
misma perdura mas allá de la tumba. Con esto queremos decir que la manera de
poder desprenderse de la influencia de una madre tóxica es mediante un
psicoanálisis para dotar al a persona de las fuerzas necesarias para poder
ejercer el derecho a hacer su vida. No se es mejor madre por ser mas
protectora. Estudios psicoanalítico realizados demuestran que cuanto menos
madre tenga el niño a partir de una cierta edad, mas seguro de sí mismo se
desarrolla. El demás produce más perturbación que el de menos. Y el tiempo,
acaba dando la razón. El hijo creció, pero en su interior, hay un niño que no
puede decir que no a la madre que lo engendró. Y actúa según lo que le
dice la voz interior, en muchos casos de
la madre muerta pero viva en su inconsciente.
Etiquetas:
madre castrante,
madre toxica,
neurosis,
psicoanalisis,
terapia familiar
martes, 6 de enero de 2015
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