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sábado, 6 de enero de 2018
domingo, 12 de febrero de 2017
QUIERO CAMBIAR PERO NO PUEDO
Una expresión muy común frente a las
adversidades o deseos de cambio en la vida es: “quiero cambiar pero puedo o no
sé como”.
Freud estudia en su texto: Mas allá del
principio del placer que nuestro aparato psíquico está estructurado para
soportar la mínima tensión posible. Lo que en psicoanálisis definimos “ el
principio del placer”, entendiendo como tal la tendencia humana a mantener lo
más bajo posible la tensión nerviosa. Comúnmente es lo que llamamos estar
dentro de la zona de confort.
Esto significa que cuando algo nos estresa
o bien nos produce malestar, la tendencia nuestra es tratar de reducir dicha
tensión nerviosa para volver al estado
de confort o bien estado plancentero.
Cada vez que nos planteamos cambiar,
supone salir de nuestra zona de confort, lo que siempre suele llevar asociado
un grado de malestar. Malestar, displacer o disconfort que cuando no se tolera,
puede ser que terminemos dejando a parte toda tentativa de cambio y volver a lo
conocido, a aquello que manejamos con facilidad y que se halla dentro de
nuestra zona de confort.
Cambiar, cuando no sabemos cómo supone
aceptar en primer lugar una falta o carencia de herramientas, sin las cuales no
se puede llevar a cabo un cambio. Esto significa que si no tenemos los
instrumentos adecuados difícilmente podemos plantearnos un cambio. Los
instrumentos de los cuales hablamos, siempre pueden ser adquiridos. A través
del estudio, de la formación externa, de la práctica contínua y mejora y a
través de autoconocimiento personal. Es muy difícil plantearse cambiar si
previamente no nos conocemos a nosotros mismo.
Es típico oír “ yo me conozco muy bien a
mi mismo” pero sin embargo nos cuesta cambiar.
Cambiar siempre supone un trabajo sobre
uno mismo, conllevar salir de la zona de confort y puede llevar sumado un grado
de tensión emocional que cuando no se tolera, terminamos por abandonar el
cambio emprendido.
Debemos por lo tanto cambiar la frase y
decir que mas que no puedo cambiar sería “no quiero cambiar” porque
instrumentos para cambiar siempre hay. Solo se trata de estudiar hacia donde
quiero cambiar y hacerme con los instrumentos que facilitarán mi cambio, aunque
cambiar me saque de mi zona de confort. Y si no salimos de ella, nunca podrá
haber un cambio.
domingo, 10 de enero de 2016
martes, 6 de enero de 2015
miércoles, 19 de noviembre de 2014
INSEGURIDAD PERSONAL Y MIEDO MORAL
Freud en Inhibición, síntoma y angustia
define la existencia de un miedo real y un miedo neurótico. La inseguridad, el
temor a que nos suceda algo y el miedo a sucesos que pueden desequilibrarnos,
entran dentro de la categoría de miedo neurótico. Los miedos reales son frente
a situaciones reales donde lo que se pone en juego es la vida del sujeto. Salvo
este tipo de situaciones, el resto de los miedos que conquistan al ser humano,
son miedos neuróticos.
La inseguridad estaría considerada como
una consecuencia directa del miedo neurótico, lo que quiere decir que es un
miedo más a las fantasías catastrofistas que a peligros reales.
Dentro del miedo neurótico, hay una
variante que es la llamada “miedo moral”, este miedo produce una inseguridad
que es del orden de lo moral, es decir, la persona vive con la sensación de que
“algo malo le va a pasar” o bien, “que va a perder lo que tiene” o “no se
considera merecedor de lo que va logrando y puede perderlo”.
El llamado “miedo moral” es una respuesta
a otro sentimiento inconsciente, que es el “sentimiento de culpabilidad”. La culpa,
raras veces suelen sentirse de manera inconsciente y se manifiesta a través del
miedo moral o neurótico o a través de la inseguridad. Esto quiere decir que la
mayoría de los sentimientos de inseguridad o inferioridad, son una manifestación
consciente del sentimiento de culpabilidad.
La culpa es un afecto o sentimiento “castigador”,
donde la mayoría de las veces, la persona se reprocha haber actuado o pensado
mal hacia algo o hacia alguien. No es necesario haber cometido un delito, una
mala acción o haber blasfemado, con haberlo pensado o deseado, es suficiente
para sentir el reproche hacia nosotros mismos bajo el sentimiento penoso de la
culpa. La culpa hace a la persona merecedora de un castigo o al menos de una
sanción. Cuando la sanción cae o el castigo se cumple, la culpa aminora o
desaparece, encontrando la persona una paz consigo misma.
La inseguridad neurótica es la percepción
sobre la conciencia del reproche o la necesidad de castigo para aminorar o
calmar el sentimiento de culpa. Cuanto mayor es el miedo moral mayor es la
sensación de que algo malo puede pasarnos, ya que sentimos el peso del yugo
castigador sobre nosotros mismos y tememos lo peor, que se cumpla aquello de lo
cual sentimos miedo.
El psicoanálisis es una técnica que
permite analizar y a la vez transformar el miedo neurótico productor de la
inseguridad personal.
Esto quiere decir que si conocemos los
mecanismos mentales que nos producen dicho miedo neurótico, seremos capaz de
frenar el sentimiento de culpabilidad y por lo tanto esto reforzará nuestra
seguridad personal.
No olvidemos que todos estos sentimientos o afectos
que las personas experimentan, tienen un origen inconsciente y por lo tanto
infantil. Tanto el miedo moral o neurótico, la inseguridad o la culpabilidad,
son sentimientos que surgen en nosotros durante la etapa infantil y pronta
adolescencia. Un psicoanálisis consiste en una terapia para descubrir y
comprender la parte inconsciente de nuestra personalidad. Si una persona vive
su vida con la sensación permanente de inseguridad es porque todavía no
comprende sus mecanismos mentales por los cuales, está viviendo afecta por lo
que desconoce de ella misma. Miguel Martínez. Médico Psicoanalista. Tfno. 667.518.809.
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