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domingo, 15 de noviembre de 2015

No puedo con mi madre. Psicoanálisis de la Educación (6)

sábado, 15 de agosto de 2015

SINDROME DEL VARON CASTRADO


En un estudio sobre la última generación de varones comprendidos entre 20 y 30 años, se ha observado que padecen lo que podríamos llamar el síndrome del varón castrado.
Se corresponde con un perfil de personalidad masculina débil, inseguro, quejica, con dificultad para trabajar y para los compromisos amorosos.
Este tipo de hombres provienen de un modelo educacional materno anómalo. Nos encontramos con un perfil de madre muy protectora  que han eclipsado a la figura paterna hasta el punto de tener muy poca presencia en la vida psíquica de sus hijos.
Favorecida por las leyes jurídicas y sociales, este tipo de mujeres han llegado a creerse que los hijos “son mas de la madre que del padre” y esta creencia ha provocado una generación bastante amplia de varones con impotencia psíquica para trabajar, tomar decisiones, tener pareja, etc… es decir, se ha producido un sistema educativo que lejos de fomentar la virilidad en el hombre, se le ha disminuido.
La madre para estos varones ha adquirido el rango de “supermadre” que lejos de ayudarles a ser independientes y con fuertes deseos en la vida, han provocado que sean muy dependientes emocionalmente de ellas, con las repercusiones que en su vida sexual y emocional ha producido.
Este tipo de varones buscan relaciones sexuales variadas, incluidas las homosexuales, hacen uso de diferentes drogas y las relaciones donde mejor encajan son aquellas donde la mujer ejerce el rol de madre protectora.
Cuando tienen un hijo, el modelo educacional lo están repitiendo por igual. El hijo queda a merced de la madre, la cual “se apropia del mismo” y repite el mismo modelo. Impresiona la  multitud de parejas que al año de tener un hijo se rompen y la mujer se apropia literalmente del hijo o de los hijos, porque el hombre no llega a alcanzar la categoría de padre en su relación de pareja.
Este tipo de varones, son hombres “hechos a medias”, se quedan entre medio niños, medio hombres. Y observamos que son mas hijos de su mujer que marido de la misma y padre de sus hijos. E incluso vemos que desarrollan celos de sus propios hijos,  sintiendo a los mismos como rivales frente al amor de la mujer.
Estamos viviendo un momento de caos educacional. Se han roto los modelos educaciones donde se incluía la figura del padre como figura necesaria para fomentar la seguridad y la virilidad en el varón.

Haber dado a la madre un poder absoluto sobre los hijos y habérselo quitado al padre ha producido un modelo “afeminado de hombres” que ahora no saben cómo enfrentarse al  mundo competente que les está tocando vivir.

domingo, 18 de enero de 2015

MADRES TOXICAS O CASTRANTES ( 2 )

Cuando un  hijo no puede “cortar” el cordón umbilical con su madre, debemos pensar que la madre tiene su grado de responsabilidad en ello. No es tanto que el hijo no puede cortar dicho cordón, sino que es la madre, quien de manera inconsciente, fortalece dicho cordón. Las maneras son muchas, desde crear dependencia emocional hacia el hijo, hasta generarle inseguridad. Cuando la madre tiene un afán demasiado protector, lo que logra es reforzar la inseguridad del hijo. De manera que la seguridad del hijo, depende siempre de la opinión de la madre, aunque esta sea equivocada.
Otro grado de toxicidad, se da en madres que han fracasado emocionalmente con su pareja. La madre vuelva toda su libido sexual y amorosa sobre sus hijos y los hace dependientes de ella para así no sentir el vacío emocional producido por la ausencia de una pareja.
Cuando la madre interviene criticando las parejas de sus hijos, en el fondo, dicha actitud no deja de ser celos o envidia hacia las parejas de sus hijos a los que considera un rival que le “ha quitado a su hijo”. Este tipo de madre critican permanentemente a las parejas de sus hijos y nunca encuentran a nadie que le agrade.
La madre, cuando impone su manera de ser, su ideología y sus valores morales, condiciona en gran medida el desarrollo de la psicología de sus hijos. La madre, para el niño pequeño es fuente de sabiduría y verdad. Así es que cuando la madre ejerce su opinión, aunque no lo quiera está condicionando la libertad de pensamiento del hijo. Lo que bien podemos asegurar es que cuanto más dependiente es el hijo de la madre y mas inseguridades tiene es porque la madre es muy neurótica o tóxica.
El problema de este tipo de madres, es que acaban produciendo fuertes cuadros neuróticos en sus hijos. Desde trastorno obsesivos, a enfermedades que afectan al cuerpo, como son las enfermedades de la piel, las alergias o el asma.
La madre toxica, sabe de manera inconsciente, lo está haciendo mal y que su actitud no es la más adecuada pero sigue ejerciendo su personalidad y modo de ser, aun sabiendo que está deteriorando la vida de su hijo. Hay por lo tanto un grado de enfermedad en este tipo de madres porque la influencia que ejercen sobre sus hijos es tal que los hijos, cada vez que quieren separarse de ella, sienten un enorme complejo de culpabilidad y no experimentan felicidad en su vida. Separarse de una madre tóxica puede llevar toda la vida y aún muerta, la influencia de la misma perdura mas allá de la tumba. Con esto queremos decir que la manera de poder desprenderse de la influencia de una madre tóxica es mediante un psicoanálisis para dotar al a persona de las fuerzas necesarias para poder ejercer el derecho a hacer su vida. No se es mejor madre por ser mas protectora. Estudios psicoanalítico realizados demuestran que cuanto menos madre tenga el niño a partir de una cierta edad, mas seguro de sí mismo se desarrolla. El demás produce más perturbación que el de menos. Y el tiempo, acaba dando la razón. El hijo creció, pero en su interior, hay un niño que no puede decir que no a la madre que lo engendró. Y actúa según lo que le dice  la voz interior, en muchos casos de la madre muerta pero viva en su inconsciente.