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domingo, 13 de diciembre de 2009

HACIA UN MUNDO FELIZ

Seguro que más de una vez te habrás preguntado qué hubiera sido de tu vida, de tu relación, de tu trabajo, si hubieras tenido conocimientos sobre cómo funciona la menta de las personas y la tuya propia. Si te paras a pensar, te darás cuenta que la mayoría de las cosas que te pasan a ti y en relación a los demás es por una falta de conocimiento sobre el funcionamiento de la mente. Ninguna institución se encarga de enseñarnos sobre cómo funciona nuestra mente y tampoco nos dan nociones, aunque sean mínimas para entender el comportamiento de las personas y el propio. Siempre que entendemos algo que nos ha sucedido, nuestro espíritu se calma y se sosiega. Sin embargo, cuando desconocemos lo que nos ocurre o lo que ocurre en nuestra vida diaria, surge la angustia, sentimiento que indica que algo no va bien. Por eso que frente a la angustia, lo mejor es comenzar un psicoanálisis. El psicoanálisis es una técnica que sirve para conocerse a uno mismo. Y como los comportamientos humanos son tan parecidos a los de uno mismo, es más fácil conocer a los demás, si previamente nos conocemos a nosotros mismo. Este tipo de conocimiento, hace que entendamos mejor la vida y el complejo proceso de vivir. Cerrar este año y proponerse conocerse mejor a sí mismo, es un buen deseo realizable para el 2010

martes, 10 de marzo de 2009

CUANDO LOS HIJOS SON LA TAPADERA DE LOS PROBLEMAS DE PAREJA

Cuando surgen dificultades en el proceso educativo del niño es por que algo que habitualmente debería ser normal , deja de serlo.
Tener un hijo debería ser siempre una decisión tomada por amor y con plena libertad. Cada vez, un niño viene para servir a alguna intención o para remediar alguna situación , podemos asegurar que trae “ una etiqueta “ colgada. Por ejemplo, muchas parejas cuando entran en crisis y se plantean separarse, en lugar de acudir a un psicoanalista, deciden tener un hijo. Piensan que ser padres va a hacer que, nuevamente, se sientan más unidos. La llegada del recién nacido les produce, en principio, una aparente felicidad que, más bien, es un autoengaño porque lo que en realidad sucede, es que han dejado de lado sus problemas para ocuparse del bebé. Este niño viene a cumplir la función de ser TAPADERA DE LOS PROBLEMAS DE SUS PADRES.
Y ciertamente, durante algunos años, estos desviarán la atención hacia los cuidados que la crianza exige, cerrando los ojos a su crisis de pareja. Pero los hijos crecen, se hacen cada vez más independientes y las disensiones entre ellos, que estaban soterradas, vuelven a aparecer con más fuerza. Lo que, en apariencia, parecía solucionado no fue más que una sutil maniobra para no afrontar su problemática en lugar de resolverla.
Los niños tapadera vienen a construir una realidad ilusoria para sus padres. La pareja fantasea que prestándole – juntos - los cuidados y las atenciones necesarias: darle de comer, bañarle, dormirle incluso dentro de su propia cama, el niño “ les ha vuelto a unir “.
Nada menos cierto. Ese hijo lleva sobre sí una gran carga: representa el fracaso de sus padres como pareja.
Todo lo que ambos hacen o soportan en la vida diaria es únicamente por él . En algunos casos, incluso, llegan a malcriarlo por que si se convierte en un adolescente problemático, su permanencia juntos queda asegurado por mas tiempo.
¿ Puede manejarse la vida de un hijo de una forma tan egoísta.? Desafortunadamente, esto ocurre con más frecuencia de lo que podemos imaginar. En la clínica, vemos a muchos padres que han llegado a construir hijos conflictivos, con el único fin de que el problema quede enfocado sobre él y no en ellos.
Lo interesante de estas estructuras familiares es que cuando lo traen a consulta – sea su síntoma de la índole que sea- y comienza a mejorar, lo que se pone en evidencia son los problemas de pareja. En ese momento, suelen ser los propios padres quienes retiran al hijo de la terapia porque si llegara a curarse, dejaría de ser su tapadera, y tendrían que afrontar sus circunstancias personales que tanto tiempo han ocultado.

¿ Qué debes hacer.?

La respuesta es bien patente. Ante una crisis sentimental, lo mejor es acudir a una terapia de pareja. NUNCA utilices como solución, aparentemente fácil , la de tener un hijo para tapar dicha situación.
No olvides que si actuaras así, toda la problemática de la pareja se ocultaría tras él y las consecuencias futuras serán totalmente impredecibles. Desde la experiencia clínica, se puede garantizar que semejante decisión traería a la larga, más problemas que soluciones. Sin embargo, algunas parejas prefieren tener un hijo aunque arruinen su vida, para que las suyas permanezcan unidas aunque sea por ese falso vínculo.. ¿ Pueden unos padres llegar a semejante grado de egoísmo, crueldad y locura.? Desafortunadamente, si. La experiencia cotidiana nos dice que se siguen teniendo hijos para que sean la tapadera de los problemas de la pareja.

martes, 24 de febrero de 2009

COMO LA INFANCIA INFLUYE EN EL ADULTO

La familia, es hoy por hoy el primer modelo de sociedad para todo ser humano, de manera que cuando el niño nace, se encuentra ya dentro de una estructura donde existen una serie de personas con su manera de ser, de vivir, de actuar y es ese entorno en el cual el ser humano comienza a desarrollarse. De manera que la madre, el padre, los abuelos irán transmitiendo al niño la manera de pensar que tienen. Esta es la razón por la cual las personas nos parecemos mas al padre o la madre según el grado de relación que hayamos tenido con ellos.
Y aquí comienza todo. Cuando el niño nace, la primera relación es con la madre. Podemos decir que la dependencia del niño hacia la figura de la madre es extrema, tanto es así que los niños, cuando nacen, nacen inmaduros. No comienzan a ver hasta el día 21 y su sistema respiratorio no funciona correctamente hasta los 6 meses. La relación que se establece entre el niño y la madre es muy íntima, de hecho podemos comprobar que todos los estado emocionales de la madre, tienen repercusión en el niño. Según como la madre se sienta, así se sentirá el niño. Es una relación tan cercana que cualquier malestar o bienestar de la madre, el niño es capaz de sentirlo.
Lo que es cierto que cuando el niño va creciendo, se va dando cuenta que sin la figura de la madre, el no hubiera podido sobrevivir. Esto acaba generando en muchas personas un sentimiento de deuda, de agradecimiento que hace que todas las persona nos sentimos deudores con nuestras madres.
El algún momento dado, el niño comienza a darse cuenta que tiene un padre. Que es el producto de la unión de su madre con su padre. Frente a este descubrimiento, es cuando se produce el origen de los celos. De hecho, la primera manifestaciones celosas de los niños suelen ser hacia la figura del padre, al que tratan de echar del lado de la madre, metiéndose en la cama con la madre y tratando de ocupar su lugar. También es frecuente ver que muchos niños durante la infancia se vuelven agresivos hacia la figura materna. De hecho, muchas personas de mayores, se llevan mal con la madre y no saben exactamente por qué. La causa, tiene que ver con los celos que se les despertó cuando se dieron cuenta que la madre estaba casada con el padre. ¿ Qué ocurre.? Pues que los niños tienen una marcada tendencia egoísta, de manera que suelen sentirse en posesión de su madre como si les perteneciera, de manera que cuando descubren que ella mantiene algún tipo de relación con el padre, justo ahí, se les despierta los celos y la agresividad. Podemos decir que los celos del adulto son una variante de los celos infantiles y que la agresividad no justificada hacia el padre o la madre durante la edad adulta, no deja de ser más que una manifestación de dichos celos infantiles que no ha logrado ser superados. ¿ Cómo resuelve normalmente un niño esta situación.? Pues identificándose a uno de los dos progenitores. Normalmente los niños se quieren parecen al padre y las niñas a la madre. Y de aquí la circunstancia que una vez adulto, el niño identificado al padre, buscará una mujer que se parezca a su madre y la niña identificada a la madre, buscará un hombre parecido a su padre.
Podemos decir que muchas personas tienen un apego tan importante a las figura de los padres- los tienen muy idealizados- que luego no logran encontrar nada mejor que ellos. Cuando una mujer no logra encontrar un hombre que la llene o un hombre nunca encuentra una mujer que le convenza, podemos decir que el problema radica en que estas personas, cada vez que conocen a alguien, inconscientemente los comparan con la figura de los padre y si el padre o la madre están muy idealizados difícilmente podrá gustarles otra persona, porque para el o ella, los padres siempre serán mejores.
Existe el caso contrario. Hombre y mujeres que no se llevaron bien con sus padres y buscan un modelo de pareja totalmente distinto a la figura de sus padres. Lo que si podemos certificar es que las personas eligen pareja siempre en relación a los fantasmas afectivos familiares. Y que todos los problemas de pareja guardan una relación íntima e inconsciente con la relación que de pequeño se tuvo con los mismos.
A veces observamos que cuando una pareja se separa, ambos o algunos de ellos acaban volviendo a casa de los padres. Aquí podemos decir que son personas que no han podido separarse de los mismos y que tras intentarlo, han acabado volviendo al redil familiar.
Algunas mujeres que nunca se llevaron bien con la madre, acaban manteniendo con su pareja la mala relación que tenía con la madre. Podemos decir que están continuamente reprochándoles que no les dan suficiente atención, amor, cariño. Es lo mismo que en su infancia, recriminaban a su propia madre.
Otra cuestión compleja, es acercarnos al perfil del hombre maltratador. Los estudios se ha dado cuenta que el 90 % de los maltratados tenía una relación muy fuerte con la figura de la madre. A veces, dicha relación era muy tormentosa y a veces muy amorosa. Lo que es cierto es que la figura de la madre es muy importante para ellos. Podemos decir que si maltratan a la mujer siempre suele ser por una cuestión de celos. Una veces consciente y otras veces inconsciente. De hecho, cuando un hombre se ha llevado muy mal con su madre, por norma general, suele llevarse mal con las mujeres y todo el rencor que sentía hacia la madre, ahora lo descarga hacia la figura de la mujer. De hecho los hombres violentos, suelen ser muy posesivos y creen que la mujer les pertenece. De pequeños, fueron muy posesivos con la madre y también creían que les pertenecía. Por eso cuando la madre tiene otro hijo o descubren que el padre es el marido de la madre, sufren tal decepción que nunca jamás se lo personan a ella y esa especie de rabia o de odio, luego lo descargan con su mujer.
Los celos dentro de la pareja suelen ser de varios tipos: normales, proyectados y paranoicos. Los celos normales tienen que ver con el sentimiento de haber perdido a la otra persona frente a un rival al que consideramos mejor. Este hecho provoca tristeza y nos hace sentir culpa, responsabilizándonos de dicha pérdida. El sentimiento que se suelen despertar hacia la persona querida es de rabia, pudiendo ser transformados los celos en un afán de venganza.
Los celos proyectados tienen que ver cuando la persona no reconoce que es ella la que desearía ser infiel a su pareja pero como no se atreve a confesárselo a sí misma, prefiere proyectar sus deseos sobre la otra persona. Es el típico hombre que le gustaría se infiel a su mujer pero que no se atreve y como le da culpa, lo proyecta sobre su mujer y le acusa a ella de estar siéndole infiel cuando es él, quien verdaderamente deseaía serlo. Son los celos mas frecuentes y a la vez los celos menos comprendidos. Cuando un hombre o una mujer se obsesionan con que su pareja les está siendo infiel, debemos de pensar que en el fondo, son ellos mismos lo que quisieren cometer infidelidad pero su moral no se lo permite y a la vez, les hace sentir culpables.
Otro problema que tienen muchas madres es el afán de posesión sobre sus hijos. Tal es así que acaban anulando a la figura del padre. Podemos decir que para estos hijos, es como si el padre no existiera. El problema que esto origina es la enorme dependencia afectiva que se produce entre el niño y la madre. Lazo que luego de adulto cuesta mucho romper. El problema es que cuando la figura del padre es débil o poco presente, esto produce un efecto negativo en el desarrollo emocional del niño. Este exceso de madre y carencia de madre puede hacer que de mayor, el niño trate de buscar aquello que le faltó de pequeño: la figura paterna.
Todos los problemas afectivos de los adultos tienen que ver con excesos y con carencia afectivas que acontecieron durante la infancia. Cuando hay mucho cariño, luego es difícil de encontrar en el mundo un cariño similar al de los padres y esto le pasa a muchas personas adultas que siempre están o se sienten insatisfechas con el cariño de su pareja o todo lo que el otro hace siempre les parece insuficiente. Esto ocurre porque inconscientemente lo están comparando con el cariño de los padre y claro, frente a los mismos, cualquier comparación se queda pequeña.
Por norma general las personas que no fueron muy queridas durante su infancia suelen ser luego mas felices cuando encuentran a alguien que les quiera, porque descubren algo que no tenía. Pero también los hay que al no sentirse queridos de pequeños se quedan para siempre insatisfechos, de manera que nada ni nadie les puede dar ese amor que los padres no le dieron cuando eran pequeños y sufren constantemente.

miércoles, 7 de enero de 2009

COMO SER UNA MADRE CASI PERFECTA ( IV)


Y EL PADRE ¿ QUE PINTA EN TODO ESTO ?


En este punto, debemos hacernos la siguiente reflexión: si no hay algo o alguien que separe a la madre del niño, la unión de la célula narcisística podría durar más tiempo del conveniente para ambos. Sabemos, por definición, que la madre no desea separarse del hijo ni el hijo de la madre y este acontecimiento necesario solo se producirá si se dan ciertas condiciones procedentes del exterior.
Por tanto, vamos a llamar EL TERCERO a todo aquello que desvía la atención de la madre hacia su hijo y le muestra que no es único para ella en su deseo; por ejemplo, una llamada telefónica, el trabajo y sobre todo, la figura del padre.
El padre viene a interrumpir dicha unión , siendo necesaria su presencia para que ese ser único de la célula narcisística se divida y se constituya en dos diferentes e independientes. Para que existan el dos tiene que haber tres. Es el número tres – el padre- el que otorga la existencia al número dos, es decir, el tercero viene a diferenciar y a distinguir al niño de la madre.
Muchos problemas de pareja surgen con la llegada del primer hijo debido a que, lo único que la mujer deseaba del hombre, era ser madre y cuando su deseo se ve cumplido, aquel pasa a un segundo plano en la relación madre- hijo. Ella no está dispuesta a compartir su producto y el padre-marido-pareja se convierte en un obstáculo molesto, con el que acaba, por lo general, por romper , una vez alcanzado su objetivo.
Pero ¿ qué es un padre? . Ser padre es acceder a un lugar, a una posición desde la cual va a ejercer una función: LA FUNCION PATERNA.
Para todo hombre, alcanzar dicha posición tiene que ver con la transmisión inconsciente de una función que va a depender del modo en que su propio padre la ocupó, a su vez, para él.
La función paterna consiste en trasmitir que hay Ley. El padre debe enseñar al hijo las normas sociales : lo que es bueno y lo que es malo, lo que está prohibido y lo que está permitido.
Tanto la ideología materna como la paterna se trasmiten de generación en generación y guardan relación con la función padre y la función madre en ambos sexos.
Cuando un padre no es capaz de llevar a cabo su función correctamente, decimos que es UN PADRE DESVALORIZADO.
Cuando a sus hijos les corresponda esa tarea, mal transmitida, posiblemente lo harán , a su vez, de forma fragmentada e incompleta. Esto es lo que denominamos HERENCIA PSÍQUICA GENERACIONAL DE UN PADRE
El Padre es una realidad sagrada en sí misma, más espiritual que de cualquier otra índole. Al Padre solo se le puede amar porque es quien trasmite el orden familiar y social.
El equilibrio emocional y educacional que los hijos muestran en la realidad es efecto indicativo de que el padre ha ejercido correctamente su función.
Como viene de la mano de la aceptación de que madre y niño son dos, deducimos que hubo de haber presencia de la figura paterna.
La mayoría de los trastornos emocionales y de conducta infantiles tienen que ver con alguna complicación en este proceso. Un niño puede tener un padre real y sin embargo, dificultades para simbolizarlo.
En la mayoría de los niños rebeldes y problemáticos, encontramos que algo relacionado con la función paterna todavía no está instalado en su psiquismo. La causa puede deberse a un padre débil que no logra posicionarse debidamente en su función o a una madre que eclipsa y anula dicha figura.
Para un niño ¿ qué es un padre.? En primer lugar, un rival molesto que viene a interrumpir esa unión perfecta que tiene con su madre y por tanto, el primer desencadenante de sus celos.
En segundo lugar y por definición, es un acto de fe . El niño debe creer a su madre cuando le dice que ese hombre es su padre. Así como nunca tuvo dudas acerca de quien es ella; que su padre lo sea es un convencimiento al que va a acceder solo si verdaderamente la cree; por tanto un padre siempre es una cuestión de creencia en la palabra de la madre.
Quiere esto decir, que si lo mira con amor y lo tiene en cuenta en los pequeños actos de la vida cotidiana no va a haber dudas pero si lo hace con recelo, con desconfianza o asco, el niño va a tener sospechas al respecto.
Las dudas neuróticas sobre si el padre que se dice tal, es el padre auténtico surgen, cuando la relación entre los progenitores no es del todo armoniosa. Cada vez que la madre, delante del niño, le discute o le quita la autoridad , va a quedar cuestionado. Por consiguiente, si una mujer tiene problemas con su pareja, en mas de una ocasión, va a surgir en ella la tendencia inconsciente a despreciarlo, censurarlo y anularlo frente al hijo, lo que va a ser aprovechado para confirmar la hipótesis de que “ ese rival tan molesto, al que tan poco quiere mi madre, no puede ser mi padre “.
El padre es el eslabón necesario que regula la relación del niño con la madre.
El padre existe solo si la madre lo autoriza a existir como tal. La figura del padre biológico no se corresponde con el padre simbólico. El padre es, por tanto, una construcción a la que se llega a través de la palabra de la madre, que es quien le reconoce su autoridad, su valor y su crédito frente al niño. Por eso, cuando lo desprecia o lo desvaloriza , podemos asegurar que “ cae “; es decir, que el muchacho se queda sin representación psíquica de la figura paterna, aunque lo tenga sentado a su lado.
No debemos confundir al padre simbólico - lo que el niño cree que es un padre - con el padre real - el hombre con el que convive él y su madre .
Su modo de intervenir debe ser mediante la palabra, única forma efectiva de educar y de prohibir.
El fundamento sobre el que se asienta el respeto al padre está muy cercano a la noción del temor a Dios. Temer al padre no es lo mismo que tenerle terror. El miedo – a perder su amor - es necesario para que, en el niño se establezca el respeto a las normas y al orden para que esto suceda, él también debe estar sujeto a la Ley .
El padre debe ser tolerante pero no permisivo con las transgresiones infantiles. Debe ser justo y señalar el límite entre lo que está bien y lo que está mal. Cuando el padre marca o actúa ante un comportamiento no pertinente del niño, LA MADRE NO DEBE INTERVENIR BAJO NINGUN CONCEPTO. Siempre es preferible que le muestre algo de miedo - aunque pueda parecer un poco excesivo- que una falta de respeto y credibilidad ante la prohibición efectiva.
Algunas madres discuten continuamente lo que es o no es justo con respecto al modo en que el padre lleva adelante la educación de sus hijos. Eso va a depender del concepto de padre que, como hija, haya construido. Si piensa que fue injustamente corregida por él, podemos asegurar - salvo que encuentre un hombre con el concepto de padre como portador de la Ley muy bien instalado – que no aceptará ninguna intervención en materia educativa sin cuestionarla. En cambio, si tuvo un padre muy permisivo, lo más probable es que tienda a no tomar en consideración las enseñanzas que el padre intente impartir en dicho proceso.
Lejos de lo que habitualmente se cree, no es contraproducente para el niño sentir cierto temor al padre pues eso será la base del futuro respeto a la sociedad y a sus miembros.
El respeto al padre es el fundamento sobre el cual se va a desarrollar el sentimiento de la propia seguridad personal.
Al contrario de lo que muchos piensan, debemos señalar que el temor al padre no es causa de ningún trauma infantil ni produce inseguridad alguna. Mas bien, las inseguridades se generan cuando todo le está permitido al niño.
La experiencia nos enseña que cuando la familia permite o da por bueno cualquier comportamiento de uno de sus integrantes, esta falsa seguridad creada dentro del hogar va a chocar, tarde o temprano, con lo que se espera de él cuando sale al mundo exterior. La realidad termina por poner las cosas en su sitio, porque muestra que NO TODO está permitido y que las normas sociales existen para el buen funcionamiento del mundo.
Por regla general, los niños muy caprichosos o excesivamente consentidos durante la infancia son los que mas sufren a la hora de la adolescencia y en la vida adulta. Son niños educados por padres que no les han impuesto un límite. Han recibido - material y afectivamente – en demasía y les han sido permitidas todas sus actitudes y conductas. Al crecer y verse obligados a salir de este ámbito, el choque es brutal cuando comprenden que el mundo NO ES TAN GENEROSO como su familia y que en la vida real, conseguir las cosas necesarias y el respeto de las personas, requiere un trabajo continuo, algo a lo que no estaban acostumbrados dentro de su entorno. Por todo lo cual, su nivel de frustración y de infelicidad se acentuará con el paso de los años.
Al revés de lo que pensamos: si al niño se le enseña a aprender a tolerar las frustraciones materiales y afectivas que se generan en todo proceso educativo, se hará mas precavido y respetuoso cuando crezca y tenga que enfrentarse a las diversas situaciones que la propia vida le vaya deparando.
El respeto y el temor al padre posicionan al niño y a la niña frente a la función de la virilidad. Una posición paterna excesivamente permisiva o pasiva puede impulsar a que los hijos inclinen sus preferencias sexuales hacia una elección de objeto homosexual .
Las mujeres casadas en segundas nupcias con hijos de una primera relación pueden tener, a veces, problemas para tolerar las intervenciones de su nueva pareja sobre ellos. Esto es un error muy grave. El padre, independientemente de que sea o no sea el padre biológico, es mas una función que una figura física. Por tanto, da igual quien la ocupe siempre y cuando esté bien llevada a cabo. De hecho, muchos niños consideran a su segundo padre mejor que al primero, lo que tiene que ver con la credibilidad que la madre le otorgue en su nuevo cometido. Si ella lo acepta y lo asume como tal , el niño también lo aceptará.
Las funciones que el padre ejerce tienen que ver la introducción de la Ley y con el amor a lo social. Su tardía aparición lleva al niño a darse cuenta de que el amor de la madre, en realidad, es el padre y que él procede de la unión de ambos. El amor, tanto materno como paterno, tiene como significado la generosidad y representa para el hijo un DON DE AMOR.
. Un padre ama a su hijo de manera incondicional, sin pedirle nada a cambio y sólo quiere para él que se desarrolle como ser humano. Por eso, lo único que se puede hacer por el padre es amarlo.
En algunas circunstancias, puede ocurrir que encontremos mujeres que les impidan situarse adecuadamente en su función Es el caso de las llamadas MADRES OPACAS que se interponen para no dejar pasar a través de ellas, la palabra del padre al niño. Son madres auténticamente neuróticas que solo viven para sus hijos sin importarles para nada el resto del mundo. Nunca dejan intervenir a su partenaire en las actividades educativas y si lo hace, se toman el cuidado de anular, despreciar o desprestigiar sus opiniones ante el hijo y la sociedad.
En contraposición, la variante sana serían las llamadas MADRES TRANSPARENTES, mujeres que valoran y respetan la figura paterna y permiten el necesario pase de la Ley.
Cuando en el sujeto no se instala adecuadamente la función paterna, debido a una posición desvalorizada del padre o a la intervención de una madre opaca, aparecerán importantes trastornos psíquicos durante su desarrollo emocional e intelectual .
Que la función del padre no exista , equivale a decir: “ Si Dios no existe, entonces todo está permitido “. ( Los Hermanos Karamázov. F. Dostoievski. )