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domingo, 27 de junio de 2010
EL DOLOR DE LOS CELOS
Los celos, los podemos considerar como uno de los sentimientos que más dolor y malestar producen a quien lo padecen. Es un sentimiento que lo tienen todas las personas y tiene su fundamento en el sentimiento de propiedad sobre el otro. Los celos se desencadenan ante la pérdida de la persona querida o ante la fantasía de no interesar lo suficiente a esa persona y la posibilidad de ser sustituido por un tercero. Los celos tienen tres variantes, que son los celos normales, los proyectados y los paranoicos. Los normales perturban pero no hasta el punto de producir serias alteraciones en la personalidad. Puede despertarse el sentimiento de venganza según el grado de neurosis asociada a los celos. Las personas dependientes e inseguras, suelen vivir más intensamente los celos y pueden responder con venganza hacia la persona querida o hacia el rival desencadenante de los celos. Los celos proyectados son aquellos donde una persona acusa a la otra de infidelidad, pero realmente, la que acusa es la que desearía ser infiel pero por una cuestión de moralidad, no lo acepta y acusa a la otra persona de algo que le gustaría hacer a ella. Y los celos paranoicos, se dan mayormente en los hombres y tiene que ver con sentimientos homosexuales que el hombre no acepta que tiene hacia otros hombres- objeto de su paranoia- y a los que imagina en relación con su mujer. Realmente es a él a quien le gustaría tener esas relaciones con los hombres pero nunca lo va a aceptar y acusa paranoicamente a la mujer de mantener relaciones con los hombres con quienes a él le gustaría acostarse. Los celos, son tortuosos, dolorosos y alteran mucho el estado de ánimo. La mejor solución para comprender, manejar y controlar el mecanismo de los celos, es el psicoanalisis.
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domingo, 3 de enero de 2010
EL DESEO
Cuando hablamos del deseo, casi siempre lo pensamos desde el punto de vista sexual y algo hay de razón en ello. Freud, cuando publica La Interpretación de los Sueños, concluye diciendo que todo sueño, se puede interpretar como la manifestación disfrazada de un deseo sexual infantil reprimido. La libido, es la energía que mueve el aparato psíquico y no solo impulsa al hombre y a la mujer a buscar el encuentro de los otros, sino que dicha energía es la que posibilita la realización de los actos y proyectos de la vida. La libido siempre es sexual, entendiendo por sexual la capacidad del hombre de relacionarse con sus semejantes a través de la palabra, del lenguaje. Esta libido, debe ser controlada a través de mecanismos represores, que se instalan gracias a la moral, a la ideología y a la educación. Dependiendo de cómo haya sido reprimida, puede producir conflictos en las personas, ya que los deseos tienen una tendencia a expresarse y siempre buscará el modo de hacerlo, bien a través de los sueños, de la sexualidad, de los proyectos y también a través de la enfermedad o trastorno mental. El psicoanálisis viene a demostrar que detrás de una depresión, un trastorno obsesivo compulsivo, angustia, ansiedad, hiperactividad infantil, fobias, miedos, etc., etc. siempre se descubre la existencia de uno o varios deseos que producen conflicto a la persona que los padece porque no sabe cómo relacionarse con ellos. El deseo, puede ser sexual, sádico, masoquista, amoroso, ambicioso, etc., y la moral puede ser más o menos rígida hacia el mismo. Cuanto más rígida es la moral, más culpa tendrá la persona cuando sienta la llamada de sus deseos, lo cual puede llevarla a enfermar. Lo interesante del psicoanálisis es que nunca las cosas son tan graves como parecen pues después de un tiempo de tratamiento, todas las personas acaban aceptando sus deseos y aprenden a convivir con ellos, lo cual es un alivio, porque una vez que acepta que tiene deseos sexuales, sádicos, masoquistas, egoístas, ambiciosos, etc., se acaban curando de la depresión, de las manías, de las fobias, de la ansiedad, de la impotencias, de la frigidez, etc…
domingo, 15 de noviembre de 2009
TODO EL MUNDO TIENE DERECHO A LA SALUD MENTAL
Todos conocemos el poder de las palabras. Hay palabras que nos excitan, palabras que nos asustan, palabras que nos irritan, palabras que nos desesperan, palabras que nos dan esperanzas y palabras que curan. La salud mental, debe formar parte del equilibrio de toda persona y todo el mundo tiene derecho a gozar de salud mental. Hay un enfoque estrictamente psiquiátrico, a través de medicamentos, que actualmente ya no funciona. Pensar que los problemas de adaptación, de ansiedad, angustia, depresión, fobias manías, miedos, sexuales etc., se curan con medicación es no entender nada. Las personas enferman, porque no entienden qué les pasa. ¿ Por qué estando bien, una persona siente una profunda tristeza? ¿ Por qué se suceden los ataques de angustia? ¿ Y los síntomas obsesivos, qué lo producen? Los problemas sexuales, ¿ no tendrán que ver con miedos, obsesiones e inseguridades?. Es decir, cuando una persona siente que algo le pasa pero no llega a saber el por qué ni la causa, debe de pensar que existe algo dentro de su mente que lo está produciendo. Los síntomas mentales, son como los sueños: un disfraz. Detrás de la depresión, puede esconderse miedos, frustraciones, inseguridades, incertidumbres. Detrás de una obsesión puede esconderse un conflicto moral o ético. Una fobia puede esconder un rechazo al mundo. Detrás de un problema sexual puede esconderse un deseo de infidelidad. El psicoanálisis viene a decir que cuando hablamos de problemas mentales, NADA ES LO QUE PARECE. Muchas personas que acuden a terapia psicoanalítica, después de descubrir la causa de su problema, acaban riéndose de ello. Porque muchas cosas, a nivel mental, son más fáciles de lo que parecen, como los sueños, pero cuando uno no sabe el significado, aparece la incertidumbre, el miedo o la inseguridad. Cuando mejor conozca una persona su parte inconsciente, mejor preparada estará para enfrentarse a la vida y a sus complejidades.
domingo, 9 de agosto de 2009
SEXUALIDAD Y SEXO
Por sexualidad definimos el modo en que el hombre se relaciona con sus semejantes. Dentro de la sexualidad se engloba el sexo, la genitalidad. Sin embargo, no son la misma cosa, ya que los trastornos sexuales, son consecuencias de los problemas con la sexualidad.
El hombre, es deseo. Dentro del deseo, se hallan todas sus variantes. Para hablar, escuchar, relacionarse, trabajar, salir de paseo, escribir, estudiar, etc… tiene que existir el deseo de hacer todas esas cosas. Cuando una persona tiene dificultad para hacer actividades en su vida, podemos hablar de la existencia de un trastorno con el deseo y de la sexualidad. El trastorno con el deseo, no significa que el deseo desaparezca, simplemente se desplaza, se transforma, se transmuta pero nunca desaparece, porque es una consecuencia del ser vivo: ser seres deseantes. Cuando el deseo desaparece, acontece la muerte de la persona. En el caso de la depresión, la persona pierde el deseo por vivir, situación harto peligrosa que la puede llevar a la melancolía y al suicidio.
Las relaciones humanas, se establece a través de la palabra, de las conversaciones. NO hay otra manera de establecer una relación entre dos personas, si no es mediante el diálogo. Podemos decir que toda aquella persona que tiene dificultades para hablar – lo que llamamos la timidez, la inhibición, la vergüenza, el pudor- tiene dificultades con su sexualidad. Y cuando se tiene dificultades para hablar, para comunicarse, el sexo, queda afectado. Cuando en una pareja no hay comunicación, difícilmente el sexo funciona. Entonces, los llamados trastornos sexuales – impotencia, eyaculación precoz, frigidez, falta de orgasmo, dolor al coito, etc…- guardan relación con la sexualidad comunicativa de las personas. El psicoanálisis, es un método terapéutico que viene a mejorar los problemas de hablar y expresarse. Esto permite que has relaciones entre las personas, sean más fluidas, mejorando ciertos aspectos de la sexualidad.
El hombre, es deseo. Dentro del deseo, se hallan todas sus variantes. Para hablar, escuchar, relacionarse, trabajar, salir de paseo, escribir, estudiar, etc… tiene que existir el deseo de hacer todas esas cosas. Cuando una persona tiene dificultad para hacer actividades en su vida, podemos hablar de la existencia de un trastorno con el deseo y de la sexualidad. El trastorno con el deseo, no significa que el deseo desaparezca, simplemente se desplaza, se transforma, se transmuta pero nunca desaparece, porque es una consecuencia del ser vivo: ser seres deseantes. Cuando el deseo desaparece, acontece la muerte de la persona. En el caso de la depresión, la persona pierde el deseo por vivir, situación harto peligrosa que la puede llevar a la melancolía y al suicidio.
Las relaciones humanas, se establece a través de la palabra, de las conversaciones. NO hay otra manera de establecer una relación entre dos personas, si no es mediante el diálogo. Podemos decir que toda aquella persona que tiene dificultades para hablar – lo que llamamos la timidez, la inhibición, la vergüenza, el pudor- tiene dificultades con su sexualidad. Y cuando se tiene dificultades para hablar, para comunicarse, el sexo, queda afectado. Cuando en una pareja no hay comunicación, difícilmente el sexo funciona. Entonces, los llamados trastornos sexuales – impotencia, eyaculación precoz, frigidez, falta de orgasmo, dolor al coito, etc…- guardan relación con la sexualidad comunicativa de las personas. El psicoanálisis, es un método terapéutico que viene a mejorar los problemas de hablar y expresarse. Esto permite que has relaciones entre las personas, sean más fluidas, mejorando ciertos aspectos de la sexualidad.
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martes, 10 de marzo de 2009
CUANDO LOS HIJOS SON LA TAPADERA DE LOS PROBLEMAS DE PAREJA
| Cuando surgen dificultades en el proceso educativo del niño es por que algo que habitualmente debería ser normal , deja de serlo. Tener un hijo debería ser siempre una decisión tomada por amor y con plena libertad. Cada vez, un niño viene para servir a alguna intención o para remediar alguna situación , podemos asegurar que trae “ una etiqueta “ colgada. Por ejemplo, muchas parejas cuando entran en crisis y se plantean separarse, en lugar de acudir a un psicoanalista, deciden tener un hijo. Piensan que ser padres va a hacer que, nuevamente, se sientan más unidos. La llegada del recién nacido les produce, en principio, una aparente felicidad que, más bien, es un autoengaño porque lo que en realidad sucede, es que han dejado de lado sus problemas para ocuparse del bebé. Este niño viene a cumplir la función de ser TAPADERA DE LOS PROBLEMAS DE SUS PADRES. Y ciertamente, durante algunos años, estos desviarán la atención hacia los cuidados que la crianza exige, cerrando los ojos a su crisis de pareja. Pero los hijos crecen, se hacen cada vez más independientes y las disensiones entre ellos, que estaban soterradas, vuelven a aparecer con más fuerza. Lo que, en apariencia, parecía solucionado no fue más que una sutil maniobra para no afrontar su problemática en lugar de resolverla. Los niños tapadera vienen a construir una realidad ilusoria para sus padres. La pareja fantasea que prestándole – juntos - los cuidados y las atenciones necesarias: darle de comer, bañarle, dormirle incluso dentro de su propia cama, el niño “ les ha vuelto a unir “. Nada menos cierto. Ese hijo lleva sobre sí una gran carga: representa el fracaso de sus padres como pareja. Todo lo que ambos hacen o soportan en la vida diaria es únicamente por él . En algunos casos, incluso, llegan a malcriarlo por que si se convierte en un adolescente problemático, su permanencia juntos queda asegurado por mas tiempo. ¿ Puede manejarse la vida de un hijo de una forma tan egoísta.? Desafortunadamente, esto ocurre con más frecuencia de lo que podemos imaginar. En la clínica, vemos a muchos padres que han llegado a construir hijos conflictivos, con el único fin de que el problema quede enfocado sobre él y no en ellos. Lo interesante de estas estructuras familiares es que cuando lo traen a consulta – sea su síntoma de la índole que sea- y comienza a mejorar, lo que se pone en evidencia son los problemas de pareja. En ese momento, suelen ser los propios padres quienes retiran al hijo de la terapia porque si llegara a curarse, dejaría de ser su tapadera, y tendrían que afrontar sus circunstancias personales que tanto tiempo han ocultado. ¿ Qué debes hacer.? La respuesta es bien patente. Ante una crisis sentimental, lo mejor es acudir a una terapia de pareja. NUNCA utilices como solución, aparentemente fácil , la de tener un hijo para tapar dicha situación. No olvides que si actuaras así, toda la problemática de la pareja se ocultaría tras él y las consecuencias futuras serán totalmente impredecibles. Desde la experiencia clínica, se puede garantizar que semejante decisión traería a la larga, más problemas que soluciones. Sin embargo, algunas parejas prefieren tener un hijo aunque arruinen su vida, para que las suyas permanezcan unidas aunque sea por ese falso vínculo.. ¿ Pueden unos padres llegar a semejante grado de egoísmo, crueldad y locura.? Desafortunadamente, si. La experiencia cotidiana nos dice que se siguen teniendo hijos para que sean la tapadera de los problemas de la pareja. |
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martes, 24 de febrero de 2009
COMO LA INFANCIA INFLUYE EN EL ADULTO
La familia, es hoy por hoy el primer modelo de sociedad para todo ser humano, de manera que cuando el niño nace, se encuentra ya dentro de una estructura donde existen una serie de personas con su manera de ser, de vivir, de actuar y es ese entorno en el cual el ser humano comienza a desarrollarse. De manera que la madre, el padre, los abuelos irán transmitiendo al niño la manera de pensar que tienen. Esta es la razón por la cual las personas nos parecemos mas al padre o la madre según el grado de relación que hayamos tenido con ellos.
Y aquí comienza todo. Cuando el niño nace, la primera relación es con la madre. Podemos decir que la dependencia del niño hacia la figura de la madre es extrema, tanto es así que los niños, cuando nacen, nacen inmaduros. No comienzan a ver hasta el día 21 y su sistema respiratorio no funciona correctamente hasta los 6 meses. La relación que se establece entre el niño y la madre es muy íntima, de hecho podemos comprobar que todos los estado emocionales de la madre, tienen repercusión en el niño. Según como la madre se sienta, así se sentirá el niño. Es una relación tan cercana que cualquier malestar o bienestar de la madre, el niño es capaz de sentirlo.
Lo que es cierto que cuando el niño va creciendo, se va dando cuenta que sin la figura de la madre, el no hubiera podido sobrevivir. Esto acaba generando en muchas personas un sentimiento de deuda, de agradecimiento que hace que todas las persona nos sentimos deudores con nuestras madres.
El algún momento dado, el niño comienza a darse cuenta que tiene un padre. Que es el producto de la unión de su madre con su padre. Frente a este descubrimiento, es cuando se produce el origen de los celos. De hecho, la primera manifestaciones celosas de los niños suelen ser hacia la figura del padre, al que tratan de echar del lado de la madre, metiéndose en la cama con la madre y tratando de ocupar su lugar. También es frecuente ver que muchos niños durante la infancia se vuelven agresivos hacia la figura materna. De hecho, muchas personas de mayores, se llevan mal con la madre y no saben exactamente por qué. La causa, tiene que ver con los celos que se les despertó cuando se dieron cuenta que la madre estaba casada con el padre. ¿ Qué ocurre.? Pues que los niños tienen una marcada tendencia egoísta, de manera que suelen sentirse en posesión de su madre como si les perteneciera, de manera que cuando descubren que ella mantiene algún tipo de relación con el padre, justo ahí, se les despierta los celos y la agresividad. Podemos decir que los celos del adulto son una variante de los celos infantiles y que la agresividad no justificada hacia el padre o la madre durante la edad adulta, no deja de ser más que una manifestación de dichos celos infantiles que no ha logrado ser superados. ¿ Cómo resuelve normalmente un niño esta situación.? Pues identificándose a uno de los dos progenitores. Normalmente los niños se quieren parecen al padre y las niñas a la madre. Y de aquí la circunstancia que una vez adulto, el niño identificado al padre, buscará una mujer que se parezca a su madre y la niña identificada a la madre, buscará un hombre parecido a su padre.
Podemos decir que muchas personas tienen un apego tan importante a las figura de los padres- los tienen muy idealizados- que luego no logran encontrar nada mejor que ellos. Cuando una mujer no logra encontrar un hombre que la llene o un hombre nunca encuentra una mujer que le convenza, podemos decir que el problema radica en que estas personas, cada vez que conocen a alguien, inconscientemente los comparan con la figura de los padre y si el padre o la madre están muy idealizados difícilmente podrá gustarles otra persona, porque para el o ella, los padres siempre serán mejores.
Existe el caso contrario. Hombre y mujeres que no se llevaron bien con sus padres y buscan un modelo de pareja totalmente distinto a la figura de sus padres. Lo que si podemos certificar es que las personas eligen pareja siempre en relación a los fantasmas afectivos familiares. Y que todos los problemas de pareja guardan una relación íntima e inconsciente con la relación que de pequeño se tuvo con los mismos.
A veces observamos que cuando una pareja se separa, ambos o algunos de ellos acaban volviendo a casa de los padres. Aquí podemos decir que son personas que no han podido separarse de los mismos y que tras intentarlo, han acabado volviendo al redil familiar.
Algunas mujeres que nunca se llevaron bien con la madre, acaban manteniendo con su pareja la mala relación que tenía con la madre. Podemos decir que están continuamente reprochándoles que no les dan suficiente atención, amor, cariño. Es lo mismo que en su infancia, recriminaban a su propia madre.
Otra cuestión compleja, es acercarnos al perfil del hombre maltratador. Los estudios se ha dado cuenta que el 90 % de los maltratados tenía una relación muy fuerte con la figura de la madre. A veces, dicha relación era muy tormentosa y a veces muy amorosa. Lo que es cierto es que la figura de la madre es muy importante para ellos. Podemos decir que si maltratan a la mujer siempre suele ser por una cuestión de celos. Una veces consciente y otras veces inconsciente. De hecho, cuando un hombre se ha llevado muy mal con su madre, por norma general, suele llevarse mal con las mujeres y todo el rencor que sentía hacia la madre, ahora lo descarga hacia la figura de la mujer. De hecho los hombres violentos, suelen ser muy posesivos y creen que la mujer les pertenece. De pequeños, fueron muy posesivos con la madre y también creían que les pertenecía. Por eso cuando la madre tiene otro hijo o descubren que el padre es el marido de la madre, sufren tal decepción que nunca jamás se lo personan a ella y esa especie de rabia o de odio, luego lo descargan con su mujer.
Los celos dentro de la pareja suelen ser de varios tipos: normales, proyectados y paranoicos. Los celos normales tienen que ver con el sentimiento de haber perdido a la otra persona frente a un rival al que consideramos mejor. Este hecho provoca tristeza y nos hace sentir culpa, responsabilizándonos de dicha pérdida. El sentimiento que se suelen despertar hacia la persona querida es de rabia, pudiendo ser transformados los celos en un afán de venganza.
Los celos proyectados tienen que ver cuando la persona no reconoce que es ella la que desearía ser infiel a su pareja pero como no se atreve a confesárselo a sí misma, prefiere proyectar sus deseos sobre la otra persona. Es el típico hombre que le gustaría se infiel a su mujer pero que no se atreve y como le da culpa, lo proyecta sobre su mujer y le acusa a ella de estar siéndole infiel cuando es él, quien verdaderamente deseaía serlo. Son los celos mas frecuentes y a la vez los celos menos comprendidos. Cuando un hombre o una mujer se obsesionan con que su pareja les está siendo infiel, debemos de pensar que en el fondo, son ellos mismos lo que quisieren cometer infidelidad pero su moral no se lo permite y a la vez, les hace sentir culpables.
Otro problema que tienen muchas madres es el afán de posesión sobre sus hijos. Tal es así que acaban anulando a la figura del padre. Podemos decir que para estos hijos, es como si el padre no existiera. El problema que esto origina es la enorme dependencia afectiva que se produce entre el niño y la madre. Lazo que luego de adulto cuesta mucho romper. El problema es que cuando la figura del padre es débil o poco presente, esto produce un efecto negativo en el desarrollo emocional del niño. Este exceso de madre y carencia de madre puede hacer que de mayor, el niño trate de buscar aquello que le faltó de pequeño: la figura paterna.
Todos los problemas afectivos de los adultos tienen que ver con excesos y con carencia afectivas que acontecieron durante la infancia. Cuando hay mucho cariño, luego es difícil de encontrar en el mundo un cariño similar al de los padres y esto le pasa a muchas personas adultas que siempre están o se sienten insatisfechas con el cariño de su pareja o todo lo que el otro hace siempre les parece insuficiente. Esto ocurre porque inconscientemente lo están comparando con el cariño de los padre y claro, frente a los mismos, cualquier comparación se queda pequeña.
Por norma general las personas que no fueron muy queridas durante su infancia suelen ser luego mas felices cuando encuentran a alguien que les quiera, porque descubren algo que no tenía. Pero también los hay que al no sentirse queridos de pequeños se quedan para siempre insatisfechos, de manera que nada ni nadie les puede dar ese amor que los padres no le dieron cuando eran pequeños y sufren constantemente.
Y aquí comienza todo. Cuando el niño nace, la primera relación es con la madre. Podemos decir que la dependencia del niño hacia la figura de la madre es extrema, tanto es así que los niños, cuando nacen, nacen inmaduros. No comienzan a ver hasta el día 21 y su sistema respiratorio no funciona correctamente hasta los 6 meses. La relación que se establece entre el niño y la madre es muy íntima, de hecho podemos comprobar que todos los estado emocionales de la madre, tienen repercusión en el niño. Según como la madre se sienta, así se sentirá el niño. Es una relación tan cercana que cualquier malestar o bienestar de la madre, el niño es capaz de sentirlo.
Lo que es cierto que cuando el niño va creciendo, se va dando cuenta que sin la figura de la madre, el no hubiera podido sobrevivir. Esto acaba generando en muchas personas un sentimiento de deuda, de agradecimiento que hace que todas las persona nos sentimos deudores con nuestras madres.
El algún momento dado, el niño comienza a darse cuenta que tiene un padre. Que es el producto de la unión de su madre con su padre. Frente a este descubrimiento, es cuando se produce el origen de los celos. De hecho, la primera manifestaciones celosas de los niños suelen ser hacia la figura del padre, al que tratan de echar del lado de la madre, metiéndose en la cama con la madre y tratando de ocupar su lugar. También es frecuente ver que muchos niños durante la infancia se vuelven agresivos hacia la figura materna. De hecho, muchas personas de mayores, se llevan mal con la madre y no saben exactamente por qué. La causa, tiene que ver con los celos que se les despertó cuando se dieron cuenta que la madre estaba casada con el padre. ¿ Qué ocurre.? Pues que los niños tienen una marcada tendencia egoísta, de manera que suelen sentirse en posesión de su madre como si les perteneciera, de manera que cuando descubren que ella mantiene algún tipo de relación con el padre, justo ahí, se les despierta los celos y la agresividad. Podemos decir que los celos del adulto son una variante de los celos infantiles y que la agresividad no justificada hacia el padre o la madre durante la edad adulta, no deja de ser más que una manifestación de dichos celos infantiles que no ha logrado ser superados. ¿ Cómo resuelve normalmente un niño esta situación.? Pues identificándose a uno de los dos progenitores. Normalmente los niños se quieren parecen al padre y las niñas a la madre. Y de aquí la circunstancia que una vez adulto, el niño identificado al padre, buscará una mujer que se parezca a su madre y la niña identificada a la madre, buscará un hombre parecido a su padre.
Podemos decir que muchas personas tienen un apego tan importante a las figura de los padres- los tienen muy idealizados- que luego no logran encontrar nada mejor que ellos. Cuando una mujer no logra encontrar un hombre que la llene o un hombre nunca encuentra una mujer que le convenza, podemos decir que el problema radica en que estas personas, cada vez que conocen a alguien, inconscientemente los comparan con la figura de los padre y si el padre o la madre están muy idealizados difícilmente podrá gustarles otra persona, porque para el o ella, los padres siempre serán mejores.
Existe el caso contrario. Hombre y mujeres que no se llevaron bien con sus padres y buscan un modelo de pareja totalmente distinto a la figura de sus padres. Lo que si podemos certificar es que las personas eligen pareja siempre en relación a los fantasmas afectivos familiares. Y que todos los problemas de pareja guardan una relación íntima e inconsciente con la relación que de pequeño se tuvo con los mismos.
A veces observamos que cuando una pareja se separa, ambos o algunos de ellos acaban volviendo a casa de los padres. Aquí podemos decir que son personas que no han podido separarse de los mismos y que tras intentarlo, han acabado volviendo al redil familiar.
Algunas mujeres que nunca se llevaron bien con la madre, acaban manteniendo con su pareja la mala relación que tenía con la madre. Podemos decir que están continuamente reprochándoles que no les dan suficiente atención, amor, cariño. Es lo mismo que en su infancia, recriminaban a su propia madre.
Otra cuestión compleja, es acercarnos al perfil del hombre maltratador. Los estudios se ha dado cuenta que el 90 % de los maltratados tenía una relación muy fuerte con la figura de la madre. A veces, dicha relación era muy tormentosa y a veces muy amorosa. Lo que es cierto es que la figura de la madre es muy importante para ellos. Podemos decir que si maltratan a la mujer siempre suele ser por una cuestión de celos. Una veces consciente y otras veces inconsciente. De hecho, cuando un hombre se ha llevado muy mal con su madre, por norma general, suele llevarse mal con las mujeres y todo el rencor que sentía hacia la madre, ahora lo descarga hacia la figura de la mujer. De hecho los hombres violentos, suelen ser muy posesivos y creen que la mujer les pertenece. De pequeños, fueron muy posesivos con la madre y también creían que les pertenecía. Por eso cuando la madre tiene otro hijo o descubren que el padre es el marido de la madre, sufren tal decepción que nunca jamás se lo personan a ella y esa especie de rabia o de odio, luego lo descargan con su mujer.
Los celos dentro de la pareja suelen ser de varios tipos: normales, proyectados y paranoicos. Los celos normales tienen que ver con el sentimiento de haber perdido a la otra persona frente a un rival al que consideramos mejor. Este hecho provoca tristeza y nos hace sentir culpa, responsabilizándonos de dicha pérdida. El sentimiento que se suelen despertar hacia la persona querida es de rabia, pudiendo ser transformados los celos en un afán de venganza.
Los celos proyectados tienen que ver cuando la persona no reconoce que es ella la que desearía ser infiel a su pareja pero como no se atreve a confesárselo a sí misma, prefiere proyectar sus deseos sobre la otra persona. Es el típico hombre que le gustaría se infiel a su mujer pero que no se atreve y como le da culpa, lo proyecta sobre su mujer y le acusa a ella de estar siéndole infiel cuando es él, quien verdaderamente deseaía serlo. Son los celos mas frecuentes y a la vez los celos menos comprendidos. Cuando un hombre o una mujer se obsesionan con que su pareja les está siendo infiel, debemos de pensar que en el fondo, son ellos mismos lo que quisieren cometer infidelidad pero su moral no se lo permite y a la vez, les hace sentir culpables.
Otro problema que tienen muchas madres es el afán de posesión sobre sus hijos. Tal es así que acaban anulando a la figura del padre. Podemos decir que para estos hijos, es como si el padre no existiera. El problema que esto origina es la enorme dependencia afectiva que se produce entre el niño y la madre. Lazo que luego de adulto cuesta mucho romper. El problema es que cuando la figura del padre es débil o poco presente, esto produce un efecto negativo en el desarrollo emocional del niño. Este exceso de madre y carencia de madre puede hacer que de mayor, el niño trate de buscar aquello que le faltó de pequeño: la figura paterna.
Todos los problemas afectivos de los adultos tienen que ver con excesos y con carencia afectivas que acontecieron durante la infancia. Cuando hay mucho cariño, luego es difícil de encontrar en el mundo un cariño similar al de los padres y esto le pasa a muchas personas adultas que siempre están o se sienten insatisfechas con el cariño de su pareja o todo lo que el otro hace siempre les parece insuficiente. Esto ocurre porque inconscientemente lo están comparando con el cariño de los padre y claro, frente a los mismos, cualquier comparación se queda pequeña.
Por norma general las personas que no fueron muy queridas durante su infancia suelen ser luego mas felices cuando encuentran a alguien que les quiera, porque descubren algo que no tenía. Pero también los hay que al no sentirse queridos de pequeños se quedan para siempre insatisfechos, de manera que nada ni nadie les puede dar ese amor que los padres no le dieron cuando eran pequeños y sufren constantemente.
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