domingo, 23 de abril de 2017

¿POR QUÉ FRACASAMOS EN LA VIDA? (1)

Una vez desarrollado en el niño el concepto de moral- del bien y del mal- el ser humano está capacitado para vivir en sociedad. Sin embargo, Freud descubre que los instintos amorales del niño, nunca desaparecen, es decir, quedan reprimidos a nivel inconsciente y siguen produciendo efectos sobre la personalidad.
NO LO OLVIDES. De ahí que ciertos actos motivados por impulsos inconscientes –faltos de ética o de moral– que las persona muestran de manera habitual, son la manifestación de deseos infantiles que se hallan latentes a nivel inconsciente.
RECUERDALO. El sentimiento de culpa es una respuesta de la conciencia moral y se corresponde con la voz de un Juez interior, de Dios, del padre o de la madre que todos llevamos dentro. Es la “voz de la conciencia” que llama a la reflexión cuando ciertos deseos inconscientes aparecen en la conciencia.
Para sentir culpa, una persona tiene que haber pensado, fantaseado o llevado a cabo un acto ilícito o alejado de la moral social o familiar. ¿Qué pensarían tus padres o la sociedad de ti si supieran esto?
MUY IMPORTANTE. No hace falta llevar a cabo una acción amoral para sentirnos culpables. Con que solo aparezcan en la conciencia, ya es suficiente para sentir culpa.
Existen multitud de casos donde una persona, llevada por un penoso sentimiento de culpa, acababa padeciendo los efectos de un castigo que de manera inconsciente se impone a si misma.
NO LO OLVIDES. La culpa es un sentimiento que produce gran malestar y no deja de ser una acusación o un señalamiento hacia nosotros mismos que algo de lo que pensamos, deseamos o fantaseamos es contrario a la moral social o familiar establecida.
Actos, pensamientos o deseos del orden del sadismo, masoquismo, infidelidad, deseos sexuales, egoísmo… producen culpa cuando aparecen en la conciencia.
¿Qué persona no ha tenido el deseo de ser infiel a su pareja? ¿Quién no ha deseado la muerte de un ser querido para poder y obtener un beneficio de ello?
¿Quién no ha sentido el deseo de matar a alguien para liberarse de su presencia? ¿Qué hermano no deseó alguna vez ser hijo único por  celos hacia sus otros hermanos?
¿A cuantas personas estaríamos dispuestos a pisotear o a eliminar para adquirir un puesto mejor social y laboral? ¿Cuántos hijos desearon la muerte de los padres para tener más libertad?
Lo interesante es pensar que la culpa se produce por un deseo de interés o satisfacción personal aunque suponga un perjuicio para otros. Pero nuestro Juez será el encargado de juzgarnos en virtud de la amoralidad del deseo fantaseado o realizado.
MUY IMPORTANTE. Cuanta mayor es la culpa, mayor será la respuesta moral de nuestro Juez interior.
Sin embargo, la culpa es inconsciente, es decir, no todo el mundo llega a darse cuenta que está padeciendo las consecuencias de la culpa.
La culpa es un sentimiento penoso e insoportable para la con- ciencia. Si lo trasladamos a la religicón, cuando una persona siente culpa, se confiesa y acepta la penitencia que se le impone para aminorar la culpa.
Los niños pequeños, cuando hacen algo malo y sienten culpa, no paran de incordiar hasta que reciben un castigo y lejos de sentirse mal, podemos observar que el castigo les calma.
La moral de cada persona es diferente hasta el punto que lo que a una persona le da culpa, a otra le da risa, todo depende del ambiente familiar y social donde nos hayan educado y de ciertas constelaciones psicológicas inconscientes.
MUY IMPORTANTE. Cuanto mas moralista haya sido nuestra educación, más rígido será nuestro Juez interior.
Frases como “nunca me puede ir bien”, “una persona como yo no puede ser feliz“, “no me merezco la felicidad”, “me esta bien empleado lo que me sucede por ser mala persona” “no me siento bien aunque me pasen cosas buenas” “a mi no me puede pasar nada bueno” “me ha tocado ser infeliz” “si este es mi destino, qué le voy a hacer”, etc...
Todas y cada una de estas frases indican la existencia de un sentimiento de culpa inconsciente.
Lo peligroso de la culpa es que llega a tiranizar la vida de las personas, de manera que se puede vivir sufriendo y padeciendo solo para calmar la culpa inconsciente que sentimos.
MUY IMPORTANTE. Muchos de las circunstancias penosas que nos rodean en nuestra vida han sido construidas para calmar la culpa.
NO LO OLVIDES. Una persona bajo el sentimiento de culpa suele tener una vida sin placeres en aquella parte de su vida donde reine la culpa (continuará)

domingo, 12 de febrero de 2017

Quiero cambiar pero no puedo

QUIERO CAMBIAR PERO NO PUEDO

Una expresión muy común frente a las adversidades o deseos de cambio en la vida es: “quiero cambiar pero puedo o no sé como”.

Freud estudia en su texto: Mas allá del principio del placer que nuestro aparato psíquico está estructurado para soportar la mínima tensión posible. Lo que en psicoanálisis definimos “ el principio del placer”, entendiendo como tal la tendencia humana a mantener lo más bajo posible la tensión nerviosa. Comúnmente es lo que llamamos estar dentro de la zona de confort.
Esto significa que cuando algo nos estresa o bien nos produce malestar, la tendencia nuestra es tratar de reducir dicha tensión nerviosa  para volver al estado de confort o bien estado plancentero.
Cada vez que nos planteamos cambiar, supone salir de nuestra zona de confort, lo que siempre suele llevar asociado un grado de malestar. Malestar, displacer o disconfort que cuando no se tolera, puede ser que terminemos dejando a parte toda tentativa de cambio y volver a lo conocido, a aquello que manejamos con facilidad y que se halla dentro de nuestra zona de confort.
Cambiar, cuando no sabemos cómo supone aceptar en primer lugar una falta o carencia de herramientas, sin las cuales no se puede llevar a cabo un cambio. Esto significa que si no tenemos los instrumentos adecuados difícilmente podemos plantearnos un cambio. Los instrumentos de los cuales hablamos, siempre pueden ser adquiridos. A través del estudio, de la formación externa, de la práctica contínua y mejora y a través de autoconocimiento personal. Es muy difícil plantearse cambiar si previamente no nos conocemos a nosotros mismo.

Es típico oír “ yo me conozco muy bien a mi mismo” pero sin embargo nos cuesta cambiar.
Cambiar siempre supone un trabajo sobre uno mismo, conllevar salir de la zona de confort y puede llevar sumado un grado de tensión emocional que cuando no se tolera, terminamos por abandonar el cambio emprendido.
Debemos por lo tanto cambiar la frase y decir que mas que no puedo cambiar sería “no quiero cambiar” porque instrumentos para cambiar siempre hay. Solo se trata de estudiar hacia donde quiero cambiar y hacerme con los instrumentos que facilitarán mi cambio, aunque cambiar me saque de mi zona de confort. Y si no salimos de ella, nunca podrá haber un cambio.


domingo, 6 de noviembre de 2016

QUÉ ES UNA NEUROSIS

Definimos la neurosis como un mecanismo mental que separa al sujeto de un fragmento de su realidad sustituyéndolo por una construcción imaginaria. Ante la dificultad que le supone la realidad, la persona vive dentro de ese fragmento imaginario que su propia mente ha construido. Si un hombre o mujer tiene problemas para relacionarse con otros hombres o mujeres, inventa una causa imaginaria para vivir de una manera que su mente tolere. 
La neurosis, se puede considerar un mecanismo adaptativo a la realidad, de manera que dentro de lo peor que le puede pasar al sujeto, esto que le está sucediendo, es lo mas tolerable para su conciencia.
Desde afuera puede verse  que la persona tiene dificultades adaptativas pero desde la perspectiva del sujeto, podemos decir que éste ha encontrado una manera de “resolver su problema” sacrificando una parte de su realidad. No podemos criticar las formas de vivir de las personas porque que toda forma de vivir es válida siempre y cuando le sirva a la persona, incluso aunque la persona diga que sufre. Esto quiere decir que todos, poseemos en mayor o menor grado, algo de comportamiento neurótico, todos nos apartamos de fragmentos de la realidad que se nos hacen intolerables justificándonos bajo causas a veces realmente absurdas pero lo hacemos. Frente al sufrimiento que con frecuencia padece el ser humano, cuando forma parte del fragmento inventado suele ser una canalización para descargar energía que se halla dentro de la persona. La persona puede o no reconocer su dificultad de adaptación a un fragmento de su realidad y en el gesto de querer o no resolverlo podemos ver la gravedad de su neurosis. Es frecuente ver personas que tienen  serios problemas adaptativos frente a otras personas y sin embargo conviven con ello. Una terapia está justificada si la persona es capaz de reconocer dicha alteración en su personalidad. Cuando la neurosis se ha convertido en un mecanismo adaptativo, difícilmente buscará ayuda. Incluso es aconsejable no intervenir ni tratar de modificar su neurosis o “realidad imaginada” , ya que desadaptar a la persona de este realidad para tratar de incluirla en la realidad real puede desequilibrar mas a la persona. Si la persona no reconoce lo que le pasa, es mejor dejarla tranquila y no querer modificar sus condiciones de vida,  ya que las consecuencias para su salud mental pueden ser peores que las que ya padece. El psicoanálisis es una terapia que solo funciona a condición de respetar a la persona.