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miércoles, 8 de abril de 2020

CÓMO INFLUYE EL CONSUMO DE PORNOGRAFÍA EN EL DESARROLLO DE LA SEXUALIDAD (Sobre un estudio de seis pacientes entre 17 y 23 años)

Este resúmen es un estudio sobre un grupo de pacientes de género masculino comprendidos entre 17 y 23 años.
Dos de ellos padecían de angustia virginal. Habían desarrollado miedo al órgano genital femenino. Otro de ellos, sufría crisis de ansiedad cada vez que se acercaba a una chica porque su temor era a no tener erección. Dos de ellos,  habían desarrollado pensamientos obsesivos de ser homosexuales cuando siempre se habían sentido heterosexuales. El sexto paciente había desarrollado una agresividad a las mujeres de su familia, madre y hermana y sólo se relacionaba con compañeros para jugar a los videojuegos. 
Todos ellos confesaron ser grandes consumidores de pornografía y masturbadores compulsivos. 
Analizando cada uno de los casos, todos tenía un nexo en común. Habían concebido las relaciones sexuales de los hombres y mujeres, desde la perspectiva de lo que la pornografía les mostraba. 
Concebía el sexo como algo agresivo tanto del hombre hacia la mujer como de la mujer hacia el hombre. El tipo de actividades sexuales que buscaban iba por diferentes recorridos, desde escenas sexuales violentas y vejatorias hacia la mujer como de sumisión absoluta del hombre hacia la mujer. Un par de ellos, había desarrollado una atracción especial por videos sexuales de mujeres muchos mas maduras que ellos, que se acercaban a los cincuenta años. El paciente que sufría de agresividad hacia la madre y la hermana le atraían especialmente las escenas sexuales que simulaban violaciones grupales. 
Ninguno de los pacientes habían mantenido relaciones sexuales completas, uno de ellos, acercamientos preparatorios pero sin llegar al acto sexual.

El análisis desarrollado en los que sufrían de angustia virginal era debido a que concebían la vagina como algo “peligroso” y las fantasías que habían desarrollado ambos jóvenes era temor a la introducción y pérdida del pene.
El paciente que sufría de temor a ser impotente cuando estuviera desnudo con una chica guardaba relación con una escena sexual que relató donde con 8 años fue descubierto por su madre cuando estaba a punto de tener relaciones sexuales con su hermana de 7. La reprimenda de la madre le ocasión tal temor que concibió el sexo como algo prohibido y punitivo (castigo) y su adición pornográfica era la de mujeres que sometían sexualmente a hombres pasivos. En la vida real se le despertaban fantasías de ser dominado por chicas algo mayores que él. 
Los que había desarrollado temor a ser homosexuales, escondían un miedo a la desnudez de la mujer y a la agresividad que mostraban las actrices porno en los videos. Este temor hacia un prototipo de mujer salvaje, insaciable, les proporcionaba tanto terror que tras su fantasía de ser homosexuales, se escondía un terror heterosexual a las mujeres. 
Para lo jóvenes adolescentes consumidores de pornografía, esta les distorsiona lo que son los hombres, las mujeres y las relaciones sexuales. La pornografía les hace concebir a las mujeres desde un grado de sumisión extremo hasta lo contrario, mujeres dominantes y sexualmente insaciables que dominan a los hombres. Dependiendo de otros factores constitucionales y ambientales donde se inició su desarrollo sexual, llegan a concebir a las mujeres y al sexo desde la visión deformada de la pornografía. 
Ellos no logran comprender que la pornografía es la escenificación de las fantasías sexuales de los adultos que no todas las personas se atreven a representar en su vida sexual y recurren a la pornografía para satisfacer las fantasías que en la vida real no llevarían a cabo. 
Pero los púberes y adolescentes que se vuelven adictos a la pornografía luego no distinguen la realidad de la pornografía y conciben las relaciones sexuales como la pornografía les ha mostrado. 
El fácil acceso actual a la pornografía deteriora enormemente el desarrollo sexual pues como dijo una vez un paciente: “yo creía que iba a ser igual que en las películas porno” y quedó enormemente decepcionado de su primera relación sexual.
La falta de una educación sobre la vida sexual hace que los jóvenes se “eduquen” viendo pornografía pero esta no es la educación mas adecuada debido a la enormidad de deformaciones que origina sobre el desarrollo de la sexualidad humana. 
Las estadísticas hablan. “ El consumo de porno en España se multiplica por diez”. “el consumo de porno es a cualquier hora del día pero se concentra de 22 horas de la noche a 4 de la mañana”, “España entre los países que mas porno consume” “España el país donde más crece el consumo de porno” “La mayor parte de los hombre comienzan a mirar pornografía con menos de 16 años” “El consumo de porno ha aumentado en torno al 20% en las mujeres” 
En la segunda parte de este articulo mostraré cómo conciben la sexualidad un grupo de paciente femeninas entre 19 y 23 años. (continuará) 

domingo, 27 de diciembre de 2015

ME PERTURBAN MIS DESEOS

ME PERTUBAN MIS DESEOS.


Definición de neurosis: Mecanismo mental cuya consecuencia es la de apartar a la persona de la vida real, extrañándole de la realidad. El neurótico se aparta de la realidad o de un fragmento de la misma-porque se le hace intolerable-.

Se nos plantea investigar la trayectoria del neurótico y de los hombres en general con la realidad y tratar de entender cual es la significación psicológica del mundo real exterior.
Cuando estudiamos la parte inconsciente de la personalidad, encontramos procesos primarios,  residuos que pertenecen a una fase evolutiva del niño, donde en el principio eran únicos y ahora quedan “como restos”. Hablamos de la existencia de deseos infantiles que su tendencia es a la satisfacción pero la represión, la censura hace que nos retraigamos de ellos mediante la producción de displacer o malestar. Dice Freud que el malestar es un placer que no puede ser sentido como tal.

Lo que perturba a la conciencia se debe a la aparición de exigencias- deseos imperiosos- de necesidades internas. Lo pensado (lo deseado) queda representado como fantasía o alucinación porque la persona debe renunciar a satisfacerla porque el mundo real se lo impide. Digamos que la realidad impone a la persona una restricción de sus deseos inconscientes. Dejándole en todo caso que pueda satisfacerlo en calidad de alucinación o fantasía.
¿qué hace nuestra parte inconsciente? Tantea la realidad, busca una realidad e incluso la construye para dar satisfacción en lo posible a los deseos inconscientes. De ahí que las personas sólo puedan con “fragmentos de la realidad” escenario para poder dar salida o representar sus deseos inconscientes.
Dependiendo de la tenacidad de los mismos, la dificultad de renunciar a ellos constituye una tendencia general de nuestro aparato anímico, tendencia que podríamos atribuir al principio económico del ahorro de energía.
El agotamiento mental que muchas personas padecen, es debido a un constante esfuerzo por reprimir la emergencia de los deseos inconscientes, deseos que la realidad censuraría. De esta manera, se constituye en la mente, la actividad de fantasear, algo  que ya se inició en la infancia para luego pasar a las fantasías diurnas, donde la persona encuentra un placer en fantasear lo que desde lo social le está prohibido realizar.
Los instintos sexuales y la carga moral que conllevan, son los que mas tiene que ser reprimidos pero su represión no les quita su fuerza de expresión, al contrario, la represión produce que la presión de los mismos aumente y trate de buscar salidas para su manifestación. La censura le impone condiciones, en el sentido que sólo mediante una transformación puede acceder a la conciencia. La censura deja al sujeto fantasear, porque es más fácil encontrar la satisfacción en la fantasía que en la realidad donde la dificultad de satisfacción a veces no da lugar. La censura también actúa sobre los deseos inconscientes y mediante el mecanismo de la sublimación, los deseos inconscientes se desplazan a otras actividades, como son las educativas, culturales, deportivas…
La represión se mantiene omnipotente en el terrero de la fantasía y consigue inhibir las que pudieran ser advertidas por la conciencia y provocar displacer o malestar. Todo depende de la conciencia moral que la persona tenga. Cuanto mayor represión moral, más difícil la expresión de ciertos deseos en calidad de fantasías.
La disposición a los problemas mentales o a la neurosis se produce porque hubo un retraso en la persona en educar sus instintos sexuales con respecto a la realidad y por las condiciones (familiares, educativas ) que permitieron dicho retraso. De ahí que negar la existencia de deseos sexuales en la infancia hace que relajemos las labores educativas sobre el niño, siendo así que la negación de los deseos sexuales inconscientes hacen que la emergencia de los mismos se produzca por falta de una rigurosidad educativa con respecto al instinto sexual del niño.
Entre el deseo por satisfacerlo y la imposición de la realidad para impedirlo, hay un límite de espera donde se posterga el deseo, renunciando al placer inmediato y buscando nuevos caminos para su satisfacción.
Educar/educarnos sería vencer al principio del placer, que es la tendencia humana a la satisfacción de los deseos inconscientes. El principio de realidad,  impone una restricción, una censura, un rechazo, una culpa al sujeto por sus deseos inconscientes y de este modo, los fortalece contra los mismos. Cuando falla el mecanismo de censura debido a una educación deficiente, se produce una dificultad a la hora de renunciar a los mismos y esta lucha entre querer satisfacerlos y tener que reprimirlos será la causa que llevará a enfermar a una persona.