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miércoles, 4 de septiembre de 2019

LA INSEGURIDAD: Un freno al desarrollo personal y a la vida

Numerosas personas consultan por tener baja su autoestima o no disponer de seguridad en sí mismos para abordar aspectos de la vida tales como un cambio de trabajo, emprender un proyecto, discapacidad para mejorar en su ámbito social, iniciar una relación o llevarla a término por miedo a la soledad, etc.
Analizando este carácter de la persona descubrimos una inmadurez en la base de la personalidad inconsciente cuyo origen guarda relación, entre otras causas, con lo que llamamos la fase del espejo. Los primeros modelos de identificación son nuestros padres, hermanos, tíos e incluso abuelos, mayormente con las personas que convivimos en la infancia, el niñ@ se identifica y copia del carácter de los padres, de los hermanos mayores, constituyéndose su inicial forma de ser a través de un complejo mecanismo de identificación. Quiere esto decir que unos padres con baja autoestima o de escasos recursos psicológicos educativos, terminan produciendo un “espejo defectuoso” donde miran, se reflejan y copian sus hijos.
Otra causa, también de origen infantil guarda relación con los desplazamientos afectivos que todo niño siente alguna vez en relación a los hermanos. Los celos son vividos por el niño  como un“desamor” por parte de los padres, experimentando el sentimiento de “sentirse menos importante o valer menos” para ellos. Otro motivo guarda relación con descubrimientos casuales sexuales que acontecen de manera inadecuada y al niño se le genera una inseguridad cuando no logra entender lo que ha visto o vivido. 
Todas y cada una de estas posibles causas (podríamos añadir otras no tan generales pero igualmente influyentes) generan una base débil en el edificio de la personalidad. Podemos afirmar que un adulto inseguro es un niño que no ha resuelto aquello que originó su inseguridad o falta de autoestima.
Las consecuencias para la vida adulta no son para nada esperanzadoras pues el supuesto adulto trata de conducirse como tal pero a nivel inconsciente es un niño que adolece de poder pensar la vida mas allá de lo que siente y experimenta a nivel inconsciente. 
Este estancamiento por así decirlo de la personalidad genera una inmadurez que se puede prolongar por toda la vida, sin saber la persona que nunca dejó de ser un infantil sujeto sujetado a una infancia donde se quedó anclado a ciertas emociones y afectos. 
El psicoanálisis es una ingeniería de palabras que puede analizar dicha estructura infantil en la cual la persona se ha quedado anclada y producir una nueva base sobre pensamientos actuales, no sin antes haber modificado la estructura antigua. Sobre la base nueva, la persona deja de experimentar miedos, inseguridad o falta de autoestima, ya que reconstruimos la personalidad mediante un nuevo proceso de identificación, esta vez mas maduro y seguro. Es algo complicado de entender pero eficaz y resolutivo si lo es. 

domingo, 12 de octubre de 2014

¿CÓMO NOS PERTURBAN NUESTROS SENTIMIENTO INFANTILES EN LA VIDA ADULTA? (primera parte)

1.- Podemos decir que los celos son el sentimiento que más perturbaciones anímicas producen a los seres humanos. Tienen su origen en la mas tierna infancia, en el momento en que el niño toma conciencia de la relación de sus padres. El nacimiento de un hermano, agudizará los celos que ya en un momento se han originado en el niño por el Complejo de Edipo. Este complejo lo padecen tantos los niños como las niñas y consiste en un enamoramiento hacia la figura materna donde se considera a la madre como una posesión personal y rivalidad al padre o aquello que desliga a la madre del niño. Desplazados a la vida adulta, los celos  no dejan de ser una manifestación de los celos infantiles. Los sentimientos de posesión, la agresividad contra la persona y el rival, el rencor, la hostilidad, el deseo de venganza, la tristeza que los celos hacen sentir al adulto son los mismos que el niño experimentaba hacia las figuras familiares. Los celos siempre son un sentimiento infantil, de ahí que las escenas provocadas por los celos, siempre son ridículas e infantiles. No hay nada mas infantil que ver a dos adultos experimentando el sentimiento de los celos. Los celos se tratan con psicoanálisis y consisten en madurar este aspecto infantil de la personalidad.

2.- La soberbia. La podemos denominar también narcisismo primario o infantil. Es un sentimiento cuyo origen data de la mas tierna infancia. La soberbia ( no dar el brazo a torcer ) es una autoafirmación básica e infantil de los niños en su primeros años. Es el “por que sí o porque lo digo yo”. Suelen provenir de padres soberbios que imponen a sus hijos un  modelo educacional dictatorial. Esta implantación de “por qué o porque lo digo yo” educa al niño desde la soberbia, por lo tanto, fundará en el niño un carácter soberbio que luego exteriorizará o desplazará en su vida adulta. De manera que la “cabezonería del adulto” no deja de ser una manifestación de la soberbia infantil.

3.- El egoísmo. También se lo engloba dentro del narcisismo infantil. El egoísmo es la incapacidad para compartir con los otros. El egoísmo es un sentimiento infantil donde su característica primordial es la dificultad para intercambiar. El egoísmo impide al niño no solo dar, sino también recibir. El egoísmo solo quiere recibir. El egoísmo suele estar fomentado por la figura materna, donde la madre acostumbra al niño a recibir de ella pero no le enseña a compartir. Desplazado a la vida adulta, el egoísmo no solo suele ser en lo económico, ya que lo podemos ver en un egoísmo para el amor, en lo sexual, en lo laboral, en la amistad, en lo social. El egoísmo es asocial, impide la socialización de la persona ya que hay una exaltación de la parte infantil de la personalidad. El egoísmo con el tiempo arrastra a la persona a la soledad. ( CONTINUARÁ )