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domingo, 9 de agosto de 2015

LA CÁRCEL DE MIS PROBLEMAS

Cuando buscamos una terapia, ¿ buscamos un terapeuta que nos calme la ansiedad o un entendimiento y transformación de aquello que no logramos comprender de nuestra mente.?
En “el mercado de la salud mental”, la oferta es tan variada como la demanda. Podemos encontrarnos parejas que no quieren solucionar sus dificultades porque supondría una transformación en su forma de vivir,  personas que se niegan a abandonar su depresión, sus obsesiones, su angustia o ansiedad porque obtienen un beneficio secundario a “su enfermedad”. Este tipo de personas, buscan “parches” terapéuticos pero no soluciones reales, porque supondría modificar aspectos tanto de su personalidad como de su manera de vivir. Y en este tipo de búsqueda, hallan psiquiatras que les medican, psicólogos que les sugestionan su “yo”  pero nada que pueda modificar su manera de pensar.
Sin embargo, nos encontramos con otro tipo de personas que tras su depresión o profunda melancolía, quieren volver a recuperar las ganas de disfrutar y vivir de nuevo. Obsesivos cuyas obsesiones y rituales han empobrecido su vida hasta el punto de no poder hacer nada mas allá de su ritual pero que quieren salir de la cárcel que ellos mismos se han creado.
La enfermedad, los trastornos o dificultades mentales, no dejan de ser mas que “una cárcel” creada por nuestro “yo”.  Y desde aquí podemos preguntarnos para qué ha sido necesario recluirnos en una cárcel cuyos barrotes son la manera de pensar o incluso las propias relaciones familiares, las que suponen gruesos muros difíciles de atravesar.
Una cárcel cumple varias funciones. Por un lado supone una medida disuasoria contra pensamientos contrarios a nuestra voluntad. Solamente encerrados “en la cárcel de nuestro trastorno o problema mental”, estamos a salvo de “nosotros mismos y de los otros”. Con esta metáfora quiero explicar que un problema mental, sea de la índole que sea, supone una coartación de la propia libertad. Una persona aquejada de depresión, angustia, ansiedad, obsesiones, manía, fobias, etc, vive recluida en su enfermedad y por lo tanto, alejada del mundo, de los otros. De esta manera, ella misma sabe que poco se puede temer de alguien enfermo. Al contrario, una persona enferma, no tiene fuerzas para nada. Vive solo “por y para mantener los barrotes de su enfermedad”. Por lo otro lado, a la cárcel van todas la personas que han cometido algún delito y en “la cárcel de la enfermedad mental” los delitos son siempre más imaginarios que reales, es decir, somos capaces de sentir culpa y de juzgarnos más bien por lo que pensamos y nos gustaría llevar a cabo que por las acciones que realizamos.

Viéndolo así, nos planteamos el “tiempo de condena”. ¿Hasta cuando nos toca seguir “encerrados”.? Y la respuesta desde la persona es certera, hasta cumplir “la condena impuesta por el Juez que hay dentro de ella”. Sin embargo, el psicoanálisis plantea una cuestión; si una persona ha sido condenada a ser privada de su libertad, también se puede “revisar su sentencia”. Quizás usted no es tan mala como creía o bien, su odio, sus deseos reprimidos, contrarios a la moral o a la ideología de su familia la han condenado de por vida. Antes de “acabar en la cárcel” qué mejor que revisar su sentencia y quizás no necesite pagar un precio tan alto como es el precio de su propia vida.

domingo, 17 de agosto de 2014

WHAT IS OBSSESIVE FEAR?


The mayor o minor severity of OCD is related to the degree of repression of the subject and the amount of his moral or censorship.
The anguish that fells an obsessive pacient lets to view his relationship with his sexual libido, which would be the inconscious place of the  begin of conflicts that oblígate to him to do symptoms until the impossible.
Conflict is a struggle where their unconscious desires, try to impose on the conscience. Conscience of obsessive usually are the sum of family morality and social morality.
Let's say that when  the  unconscious desires,  show in the conscious, is the voice of the father, mother or social conscience who judge those desires.

The conflict is a conflict of interest, because if it is true that the unconscious of obsessive as any personality does not think, does not judge and does not calculate. From this,  the conscious part of the personality be responsability. The unconscious only wants to manifest in all its expression, although the expression of its desires is always amoral, that is to say, for the unconscious there is no censorship, is energy in its purest form, energy has to be channeled as libido sexual unconscious, it is the energy that moves the person. An example would be crude oil, until it is refined and passed through a series of processes, may not be suitable for use as energy. The unconscious would that crude oil must be refined in order to make use of it. What fails so in obsessive is the mechanism of censorship. Let's say that in the early years of childhood, had an obsessive early sexual discovery that made ​​him tolerant of those who came to wish his conscience. Developing your moral over time is to contain those desires once gave him exquisite pleasure,  so like many obsessives desires are refered to children, to homosexuality, to the father, mother, brothers. All the obsessive thoughts are related to the first stage of human sexual development. What had to be censored or repressed, was postponed and now, there is a moral consciousness acting against the demonstration in awareness of child sexual desires that must be repressed and censored at the time but were not.

Then Obsessive  afraid is your sexual libido. The interest that follows the sexual awakening in him as a child but now as from today and from the moral conscience and what he can not  to take again becouse it was a source of childish pleasure, something forbiden jus right now in his adult life.