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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Qué es y para qué sirve el psicoanálisis

sábado, 19 de septiembre de 2009

LA DEPRESION INFANTO JUVENIL

Es cierto que lo jóvenes, también se deprimen. Dentro de la juventud, incluimos el comienzo de la adolescencia y la salida de la misma. La pregunta que muchos padres se hacen, es por qué su hijo está triste o deprimido, sino no le falta de nada? Muchas de las llamadas depresiones infanto juveniles, guarda relación con que el niño o adolescente deben asumir un cambio generacional. El niño abandona la infancia y el adolescente abandona la adolescencia para entrar en el mundo adulto. Cada una de estas etapas requiere una preparación psicológica o tener desarrollada ciertas habilidades emocionales para que el cambio no sea tan doloroso. Yo recuerdo que cuando abandoné la EGB para ir al Instituto me supuso una enorme tristeza. Aquellos ocho años vividos, aquellos compañeros y profesores con los cuales viví los mejores momentos de mi infancia, habían desaparecido. Nunca más los iba a volver a ver: Rafael Simancas, Jose Julio, Vicente, Isabel Roco, Mari Paz, la señorita Matilde, Resu o Don Antonio. Todo lo que se acercaba ahora era un ambiente distinto, con compañeros y profesores distintos. Si algo tengo que agradecer a mis educadores es que ellos sabían de la importancia de ese cambio de edad y nos ayudaron a los de mi generación a asumir el cambio. Señorita Charo, Pilar, don Feliz y Don MIguel. La tristeza me abandonó, porque pude encontrar una nueva satisfacción que sustituía a la anterior. Cuando esto no es así, es fácil que el niño o adolescente entre en un estado depresivo. Por eso, es importante que los educadores estén preparados para ayudar a afrontar el choque con la nueva realidad que le supone a todo niño y adolescente cambiar de etapas en su vida. Y en contra de mis colegas médicos, me parece que medicar a un niño o a un adolescente porque se sienta deprimido es una atrocidad. Es un pasaje transicional, que dura poco tiempo y no se puede decir que haya un trastorno de la personalidad que haga preocuparse del niño o adolescente. Mas que preocuparse, hay que ocuparse del cambio que supone en su mente y en sus nuevos hábitos de vida. Para ello, la mejor indicación es una psicoterapia que verdaderamente entienda estos momentos delicados por lo que pasa todo niño o joven.

lunes, 27 de abril de 2009

CUANDO LOS HIJOS SON PROBLEMATICOS

La salida de la adolescencia y el comienzo de la edad adulta, es para muchos jóvenes un choque psicológico fuerte, que produce un malestar significativo dentro del ambiente familiar. Nos encontramos con que muchos jóvenes no tienen claro por donde orientar sus vidas y la realidad les impone una serie de normas y conductas a las cuales les cuesta adaptarse. Podemos decir que las exigencias del entorno son cada vez mayores y el nivel de tolerancia de los jóvenes es cada día menor. Esto hace desarrollar en los adolescentes una serie de tendencias a la agresividad, que culmina en actos rebeldes tales como no estudiar, beber, drogarse o delinquir. Es frecuente encontrarnos las conductas contrarias: un pasotismo muy grande de manera que los padres se encuentran con hijos que no quieren hacer nada, nada les apetece o nada les gusta y por más que lo intentan no hayan un modo de producirles interés por algo que pueda motivarles. Tanto la agresividad como la pereza, son estados de la personalidad que requieren ser tratados por un especialista. La mayoría de los adolescentes, culpan a sus padres o al modelo educativo empleado como la causa de sus problemas. Los padres se sienten impotentes frente a este tipo de conductas y según va pasando el tiempo van viendo cómo la actitud del hijo se va deteriorando progresivamente. Ante un cambio en la actitud de un hijo, se debe acudir rápidamente a un especialista en jóvenes problemáticos. El abordaje debe basarse en un estudio de la personalidad infantil, ya que la mayoría de estos adolescentes, no han madurado lo suficiente y hay un desequilibrio entre su joven mentalidad de adulto y su temprana infancia. Dicho desequilibrio es lo que les lleva a no saber cómo afrontar las exigencias futuras de la vida. Si a esto le añadimos que tienen relaciones problemáticas con la familia, se suma una dificultad más, pues tras dicha agresividad lo que se esconde son tendencias hostiles hacia los padres o celos hacia los hermanos. Sentimientos que no han desaparecido y son causa de malestar y falta de comunicación dentro del ambiente familiar. El psicoanálisis es hoy por hoy la terapia más efectiva para abordar los problemas del desarrollo de la personalidad en adolescentes.