domingo, 22 de junio de 2014

Los problemas mentales son un disfraz.

El proceso de enfermarse podría definirse como una redistribución de la energía psíquica de la persona. Un problema, un trastorno mental, enfermarse es una construcción  de la propia mente, lo cual quiere decir que sucede en un tiempo y a la vez coexisten factores en la conciencia que frente a lo que la persona no logra entender de sí mismo, provoca una reacción defensiva frente a lo ignorado por él. Digamos que la enfermedad es una salida o una forma de nuestra conciencia de hacerse cargo de pensamientos o afectos inconscientes que molestan o perturban a la conciencia. Así mismo, hay que darse cuenta que cualquier trastorno mental o problemática incierta, acapara la atención de la persona, desviando la atención de circunstancias que anteriormente eran de su interés. Digamos que la energía que la persona tenía anteriormente a la construcción de su trastorno, ahora la tiene puesta en gran medida en dicho trastorno.
Es llamativo esta distribución del interés de la persona hacia su situación personal. El paciente justifica que toda su atención recae sobre su dolencia porque es lo que más le quita la energía y esto no es cierto del todo porque un trastorno es una salida a algo que está produciendo dicho malestar significativo.
Para entenderlo, digamos que lo que la persona cuenta que le pasa sería el equivalente a cuando contamos un sueño. Relatamos lo que nos sucede sin entender las causas por que cuales nos sucede. Relatamos un sueño sin saber las causas productoras del mismo.
El Método psicoanalítico permite descifrar el “MISTERIO DEL TRASTORNO O PROBLEMA MENTAL” porque tras el relato del paciente, tras el relato de “su enfermedad” se halla disfrazada la causa que verdaderamente ha provocado dicho malestar o problemática.
Nunca coincide lo que el paciente dice que le pasa con lo que realmente le pasa. De aquí que la psiquiatría o la psicología se pierdan en el campo de estudio de la mente. Porque creer que lo que el paciente cuenta tiene que ver con lo que le pasa realmente es una ingenuidad terapéutica. El psicoanálisis trabaja sobre el síntoma del paciente y descubre tras su análisis que lo que el paciente alude poco tiene que ver con lo que realmente le preocupa.

Esta grandeza terapéutica solo la proporciona el método psicoanalítico, pues es capaz de hallar la fórmula del disfraz que el paciente de un modo casi inconsciente ha producido y que ahora acapara toda su atención y gran parte de su energía para no distinguir la realidad de su problema de lo que aparentemente representa.