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lunes, 1 de noviembre de 2010

¿LA SOLEDAD ES UNA ENFERMEDAD?

La soledad es una decisión. Son muchos años viendo pacientes, muchos años estudiando el funcionamiento de la mente y hoy por hoy, puedo decir que la soledad es una decisión a mi entender como especialista, dañina. La soledad supone una negación del mundo, pero de una manera rotunda, por lo tanto, no puede hacer bien semejante decisión. El solitario es una persona que encuentra justificación a su decisión. Alega malas experiencias, maltratos, sufrimientos, decepciones, dolor, perdida de un ser amado. Puede ser que sus experiencias vitales hayan sido así, lo cual no justifica su actitud. En el solitario, se descubre una actitud melancólica, e incluso depresiva, ya que la decisión de no estar con nadie no deja de ser a nivel inconsciente una decisión de estar acompañado de sus fantasmas del pasado. Ponemos el ejemplo de un hombre que sufre una dolorosa decepción con una mujer y nunca más decide tener relación amorosa alguna con mujer otra. Desde el psicoanálisis, podemos decir que la decisión consciente de no estar con mujer ninguna es para seguir con la anterior mujer pero a nivel inconsciente. Esto es lo interesante del psicoanálisis, que lo aparente para la conciencia no es lo mismo para el inconsciente. El solitario siempre vive acompañado pero a nivel imaginario. Vive en su imaginación grandes y épicas historias donde él siempre es el protagonista que siempre sale perdiendo. Vive decepcionado pero a la vez reconciliado con una parte de su ser. También se observa que los solitarios tienden a padecer enfermedades orgánicas de mayor gravedad que las personas que viven en armonía con el mundo. Negar el mundo, pelearse con el mundo, no le puede hacer bien a nadie. Reconciliarse también es una posibilidad de lo humano, para ello, debe trabajarse el rencor, el odio y el exceso de soberbia, características de la personalidad que proporcionan más insatisfacciones que satisfacciones.

domingo, 31 de enero de 2010

EL SENTIMIENTO DE FRUSTRACION

Quizás sea el sentimiento de frustración, uno de lo sentimientos que más sinsabores produce en las personas. Frustrar-frustrarse, tiene que ver con el incumplimiento de algo que deseamos obtener y que no lo obtenemos, al menos temporalmente. Es decir, que no es tan malo dicho sentimiento, porque hay dos maneras de sentir la frustración: como vivencia infantil, donde la persona ante la no consecución de lo que desea, se queda desarmada, enfadada con el mundo y haciéndose mala sangre. Como vivencia adulta, el sentimiento de frustración, relanza de nuevo el deseo: ante el obstáculo, la persona se empecina y trabaja por obtener de nuevo aquello que la satisfará. ¿De dónde proviene la intolerancia a la frustración? De la infancia. Las personas que fueron educadas de manera muy contemplativa durante su niñez, es decir, les satisfacían sus deseos de manera inmediata, después con el desarrollo se volvieron impacientes cada vez que querían algo. Esta intolerancia a no saber esperar, luego, mas tarde, en la vida de adolescente o adulto, les hace vivir dicha espera de mala manera, sintiéndose frustrado porque no obtienen del mundo las cosas, con la rapidez con que las obtenían del padre o de la madre. La frustración tiene que ver con algo que esperamos de los otros y que no llega o tarda en llegar bajo el prisma del tiempo. No solo me refiero a cosas materiales, sino también al orden de los sentimientos o afectos. Esperar el amor de los otros, el cariño, el afecto también pueden convertirse en causas de frustración cuando no se recibe en la cantidad que uno desea o con la rapidez que uno requiere. ¿ Cuanto amor necesitamos para no sentirnos frustrados? ¿ Cual es el límite a lo material? ¿ Conocemos nuestros límites o las personas se sienten frustradas porque no tienen limites a la hora de pedir y pedir, sea lo que sea?. Lo interesante del psicoanálisis es lo que hace con el sentimiento de frustración. En vez de sentirte mal cada vez que se frustran tus deseos, con psicoanálisis se enseña a utilizar esa energía que produce la frustración para relanzar de nuevo el deseo. El próximo día hablaremos del sentimiento de frustración en el amor.