domingo, 2 de noviembre de 2014

DUELO, DEPRESION Y MELANCOLÍA

Freud hace una puntualización maravillosa, en el duelo normal la pérdida es consciente, se murió mi papa, me abandonó mi mujer, en cambio cuando hay melancolía, cuando hay depresión, con la pérdida el paciente no sabe lo que perdió, y si sabe lo que perdió no sabe qué perdió con lo que perdió, es decir, actuación inconsciente. En el duelo la elaboración es inconsciente, pero en el duelo yo sé lo que me pasa, el mundo es gris porque se ha muerto mi enamorada, no que el mundo sea gris. Una persona normal en el duelo no cree que el mundo sea gris, sabe que lo ve gris porque ha muerto su enamorada; su mirada es gris. No es un loco, un loco ve el mundo gris y dice “el mundo es gris”, la persona en duelo no, la persona en duelo sabe que existen los colores, no existen para él, su mirada está nublada por el llanto. Llegamos a algo fundamental para poder discriminar el diagnóstico diferencial entre la salud y la enfermedad en el caso de la depresión, en el duelo, jamás hay disminución del amor propio, en el duelo jamás hay disminución del amor propio. ¿Por qué? Porque en el duelo normal no existe la fantasía de haber intervenido en la pérdida, en el duelo normal, es una desgracia que me pasó, no es algo que yo haya provocado, es una desgracia, es un acontecimiento la muerte de alguien, el alejamiento de una persona. Entonces nunca necesito desvalorizarme, nunca necesito autodepreciarme. Una característica esencial de la melancolía, de la depresión patológica, es la disminución del amor propio, esto que nunca ocurre en la aflicción. Se traduce en reproches, acusaciones de que el paciente se hace objeto a sí mismo y que puede llegar incluso a una delirante espera de castigo, incluso de muerte.

Los únicos que pueden suicidarse son los melancólicos, ningún histérico se suicida, ningún obsesivo o paranoico se suicida. Esto lo sabían los psiquiatras clásicos, la recomendación del electroshock en la melancolía era contra el suicidio, ellos sabían que el melancólico librado al azar de su enfermedad termina suicidándose, entonces la aplicación del electroshock hace 200 años era porque ellos percibían que interponían algo en el camino directo de la melancolía que era el suicidio. ¿Desde dónde partían? De esa condición de la disminución del amor propio, reproches, acusaciones. Puede llegar incluso a una delirante espera de castigo, incluso la muerte. ( Del libro Freud y Lacan hablados 3. Duelo y Melancolía, de Miguel Oscar Menassa.)