martes, 6 de octubre de 2009

MIEDO Y ANGUSTIA

Hay dos tipos de miedo. El miedo real, aquel donde existe un peligro externo y verdadero. La persona se siente expuesto a un riesgo que puede poner en serias dificultades su vida. Ante este tipo de miedo, lo único que se puede hacer es enfrentarse a ello o ponerse a salvo. El otro tipo de miedo, al que se refiere Freud, es el miedo neurótico. En este tipo de miedo, la persona siente peligro pero no hay nada exterior que pueda hacérselo sentir. La sensación le viene de su propio interior. Es una percepción de que algo malo le va a pasar y no sabe hacia donde dirigirse, porque no puede huir de sí mismo. Entonces, comienza a sentir angustia, se agita, hiperventila, piensa que se va a asfixiar y la sensación de muerte es inminente. En este tipo de situaciones, la angustia acaba angustiando a la persona y desencadena todo el cortejo de síntomas anteriormente citados.
El miedo al miedo, es una percepción interior, donde la persona mantiene una especie de lucha entre algo que quiere exteriorizarse pero a su vez, lucha para que no se exteriorice. Ese conflicto acaba desencadenando en miedo y angustia. Los motivos tienen que ver con la parte inconsciente de la personalidad. Conflictos infantiles, familiares y sexuales, pueden ser los causantes del miedo que la persona experimenta. La solución no son las pastillas. Es necesario analizar el origen, profundizar en las circunstancias que han provocado el conflicto y reconciliar aquello de sí mismo con lo que la persona se asusta.