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domingo, 3 de marzo de 2019

EL COMPONENTE PSICOLÓGICO DEL DINERO


El dinero, tiene un componente de futuro, de manera que si no se tiene un destino, una idea de para qué una persona quiere ganar más, difícilmente lo hará pues nuestro principio de placer nos frenará con toda su potencia a la hora de llevar a cabo un esfuerzo “anti funcional” para dicho principio si no hay algo por lo cual se lleva a cabo dicho trabajo. 
La norma general es trabajar para el principio del placer económico. La suma de dinero que nos cuesta la vida es lo que nos lleva a producirlo. Estamos hablando de un nivel medio de producción de dinero. 
Las comparativas morales también influyen en su producción. Separaciones, celos entre hermanos, hostilidad y agresividad a compartir, suma una serie de obstáculos emocionales que dictaminados por nuestro principio del placer, detienen nuestro trabajo hasta el límite que consideramos justo y adecuado. Nadie trabajar ante situaciones que uno considera injustas o morales. Mujeres y hombres que tras separarse les une sentimientos hostiles que hacen del uso del dinero un arma para agredirse. Hombres y mujeres que por no despertar celos o envidias familiares, no producen mas de lo que podrían producir, para no sentir culpa moral. 
Se puede considerar hasta “una enfermedad mental” la incapacidad para producir dinero dentro del sistema capitalista. Trastornos en la personalidad, generalmente emocionales, “secuestran” la energía psíquica al sujeto y queda debilitado para afrontar situaciones de la realidad donde se pone en juego la competencia, la inteligencia y la capacidad de trabajo a la hora de generar y producir dinero.
Así mismo, podemos ver que a parte de ciertas emociones mentales, el dinero perturba al sujeto. Le hace ser avaricioso, tirano, sádico, egoísta aún creyendo que uno no puede serlo. Vemos que el dinero corrompe y es capaz de desviar conciencias morales hacia una inmoralidad que el uso del dinero produce. 
También tenemos la versión contraria, el dinero permite construir otras realidades sociales donde la generosidad, el altruismo y la bondad acompañan al uso del dinero.
Vemos que el dinero produce satisfacciones emocionales, de amor, odio, sadismo, masoquismo, narcisismo o egoísmo, etc.. y no se puede desligar su producción y su uso de una categoría emocional. De ahí lo necesario de analizar los aspectos emocionales que la producción del dinero induce al sujeto a sentir porque de manera inconsciente, una persona, un equipo, una empresa puede detener la producción de dinero para no tener que enfrentarse a la aparición de ciertas manifestaciones emocionales que de un modo u otro, perturbarían a nuestro yo.

domingo, 24 de febrero de 2019

NUESTRA MENTE REGULA LA POBREZA Y LA RIQUEZA



El dinero tiene un componente psíquico, es decir, su producción está determinada desde complejas constelaciones psicológicas. 
Cuando describimos el aparato psíquico – estructura de nuestra mente- comprobamos que su funcionamiento tiene un componente económico. Entendemos como economía psíquica el balance de energía dentro de nuestra psiquis, la cual es un sistema que regula la energía existente entre las tres partes que lo forman: la consciencia, el inconsciente y el preconsciente.

La conciencia sólo es un órgano perceptual de lo externo y lo interno. El inconsciente es el motor pulsional que genera la energía en estado bruto y debe ser “refinada” por nuestro preconsciente para que pueda usarse a nivel de la conciencia, que es quien dispone dicha energía para llevar a cabo las cosas que queremos realizar. Sería como el petróleo bruto que se encuentra en el inconsciente y debe ser refinado a gasolina para que nuestra conciencia se mueva y distribuya la energía en todos y cada uno de los procesos que durante el día debe llevar a cabo. 

Sin embargo, la cosa no es tan fácil  porque dicha energía está regulada a su vez por el llamado “principio de placer” término desarrollado por el Dr. Sigmund Freud en 1919-1920 y acuña ya cien años y los modernos ahora lo llaman “zona de confort”. 

Entendemos por principio del placer un sistema regulador de la energía psíquica de manera que tiende a que nuestro aparato psíquico se halle en un mínimo nivel, de manera que todo aquello que tiende a elevar dicha energía se considera anti funcional, es decir, estresante para nuestra psíquis, pues las subidas de tensiones emocionales (problemas, dificultades, exigencias de la realidad, exigencias internas…) desequilibran a nuestro “yo”. Dicho principio de placer tiende por lo tanto a que la energía dentro de la psiquis se halle dentro de unos niveles adecuados para nuestro equilibrio y todo aquello que eleve dicha energía lo viviremos como anti funcional, antieconómico porque produce malestar y perturbación en la conciencia. 

Quiero decir que nuestra tendencia siempre es a buscar el equilibrio dentro del sistema psíquico, por lo tanto, cuando algo nos estresa, nos provoca malestar,  tendemos a buscar la solución para restablecer el equilibrio energético dentro de nuestra psiquis.

La falta de dinero, por ejemplo, se considera anti funcional para la psiquis porque provoca un estado de tensión emocional para el sistema, ya que desequilibra a nuestro “yo”. Este desequilibrio, activa al sistema de lograr el equilibrio y supondría la adquisición o logro del mismo para dejar de sentir dicha tensión emocional.
Si las cosas fueran así de simple, nuestra psicología del dinero no sería tan complicada, pues el sistema del placer/displacer, malestar/bienestar está regulado por la parte preconsciente, también denominada censura y moral y por otra instancia que denominamos “super yo”, conciencia moral o juez interior. Desde esta instancia también se regula la tensión económica del principio del placer. (continuará)