domingo, 22 de agosto de 2010

LAS CRISIS DE ANGUSTIA

La angustia es un sentimiento, podríamos decir desagradable, que se instala de manera inconsciente en la conciencia, la mayoría de las veces, sin ninguna causa consciente aparentemente. La persona angustiada tiene la sensación de que algo malo le va a pasar inminentemente y de ahí, su malestar. Aparece una sensación de pérdida de control de sí mismo, piensa incluso que va a volverse loco o a desvanecerse. Y tras un periodo de tiempo, la angustia desaparece y la persona vuelve a la normalidad. Estos son los síntomas de la llamada crisis de angustia. Vivir angustiado es más del orden del síntoma, es decir, no es lo mismo angustiarse que vivir angustiado. En el primer caso, suele ser un pensamiento inconsciente que ha querido aparecer en la conciencia pero no logra su objetivo porque antes de que llegue a mostrarse, aparece una señal de alarma que impide su aparición, dándose una crisis de angustia. Podemos decir entonces que las crisis de angustia no deja de ser más una señal de alarma o defensa frente a la aparición de ciertos pensamientos o deseos inconsciente que lejos de agradar a la persona, la provocarían un malestar significativo. ¿Puede ser mayor el malestar que provoca un deseo inconsciente que el malestar que provoca la aparición de la angustia? La respuesta, tiene que ver con la moral personal que es la que provoca la crisis de angustia. Cuando una persona intuye que está pensando algo indecente o inadecuado, tiende a rechazarlo de su conciencia pero cuando dicho pensamiento insiste, sólo puede desaparece de la conciencia apareciendo una crisis de angustia. Por lo tanto, aquí la moral ha sido quien ha instalado la angustia. Mejor angustiarse que avergonzarse de sí mismo.