domingo, 20 de diciembre de 2009

PSICOTERAPIA O TRATAMIENTO DEL ALMA

Tratamiento psíquico, significa “tratamiento desde el alma “y consiste en un tratamiento con medios que actúen directa e inmediatamente sobre el estado anímico del ser humano y sus repercusiones corporales. El medio, es a través de la palabra y las palabras son en efecto, el instrumento esencial del tratamiento anímico. El profano seguramente hallará difícil comprender que los trastornos patológicos del cuerpo y del alma, puedan ser eliminados por “meras palabras” del especialista. Sin embargo, debemos pensar que desde época antiguas, la sola conversación del paciente con el médico, ya mejoraba el estado de salud del mismo. Ya que todas las funciones corporales dependen del cerebro, hemos de pensar que cuando se halla perturbado el mismo, repercutirá sobre muchos de sus órganos. La relación mente-cuerpo es recíproca. Determinadas personas, no pueden realizar ningún esfuerzo mental, debido a sus dolores de cabeza, a su falta de concentración, los ojos le duelen al leer, las piernas se les fatigan al caminar, sintiéndolas doloridas y embotadas, digestiones con molestas, dormir les resulta imposible, y tras llevar a cabo todo tipo de pruebas, no hay ninguna causa orgánica que pueda explicar esos cuadros. Todos estos trastornos, suelen ser una y la misma enfermedad. Estas personas, no deben ser tratadas como enfermos de la cabeza, ni de estómago, ni de la vista, etc., porque nos encontramos frente a una afectación emocional del sistema nervioso en su totalidad. Estos estados, se han calificados de nerviosidad, de manera que se descubrió que gran parte de estos síntomas y signos clínicos tenían su origen en una influencia alterada de la mente sobre su organismo, es decir, la causa se buscó en el psiquismo. Y el ejemplo más común de la acción psíquica sobre el cuerpo, es la llamada expresión de las emociones. Casi todos los estados anímicos de una persona, se exteriorizan por tensiones y relajamientos de la musculatura facial, la ingurgitación de la piel, las actitudes de las piernas, brazos y manos, taquicardias, sudoración profusa, etc. Numerosos estados anímicos que se denominan afectos, se reflejan y se manifiestan corporalmente. Sentimientos penosos como la congoja, las preocupaciones, las aflicciones hacen que desaparezca la ganas de comer, producen encanecimiento precoz, adelgazamiento rápido, trastornos de la circulación, etc… Sin embargo, bajo la influencia de situaciones felices, se puede observar cómo todo el organismo florece y la persona recupera algunas manifestaciones de la juventud. ( CONTINUARÁ )