domingo, 10 de abril de 2016

¿POR QUÉ SE ME REPITEN LAS COSAS?

El psicoanálisis observa en personas normales, sin síntomas neuróticos, la impresión de un destino que les persigue como una influencia demoniaca que dirige su vida. El psicoanálisis con sus estudios, considera que desde un principio tal destino, ha sido preparado de manera inconsciente por la propia persona y determinado por influencia tempranas infantiles. La manera obsesiva de su repetición no de diferencia de la repetición del obsesivo, aunque estas personas no hayan nunca ofrecido señales de conflictos neuróticos con aparición de síntomas. Todos conocemos personas que siempre son despedidas de su puesto de trabajo de manera frecuente, mujeres y hombres en los que toda amistas termina en traición por parte del amigo, personas que repiten en su dia el hecho de poner por encima de ellos, esto es, dar poder a alguien para luego derrocarle y elegir a otra. Hombres a los cuales todas las mujeres con las que están acaban siéndoles infieles o mujeres a las cuales siempre las someten sus parejas. Desde fuera observamos este “perpetuo retorno de lo mismo” pero desde el psicoanálisis descubrimos que la persona participa de manera activa sin darse cuenta de ello en la repetición de los mismos actos.

Nos puede sorprender sin embargo sucesos donde la persona parece hallarse fuera de toda influencia en lo que le sucede y que pasa una y otra vez pasivamente por la repetición del mismo destino. El caso de una mujer que casada tres veces, vio al poco tiempo y sucesivamente enfermar a sus tres maridos y que tuvo que cuidarlos hasta su muerte. Estos datos que observamos en el destino de las personas y de sus conductas, nos ha hecho descubrir en la vida inconsciente de las personas que existe una obsesión en todos nosotros de repetición que vas mas allá de la propia razón y de la conciencia. La obsesión por repetición que observamos en los juegos de los niños y el placer que ello les conlleva, implica que tras todo acto repetitivo, hay un placer sumado a ello. Nos surgen entonces preguntas sobre cómo puede ser que nos guste repetir un fracaso, una pérdida de un trabajo, una infidelidad por parte de la persona amada.? La respuesta está en que tras una conducta repetitiva, hay una satisfacción de un deseo sexual infantil reprimido en lo inconsciente. (CONTINUARA)