domingo, 12 de octubre de 2014

¿CÓMO NOS PERTURBAN NUESTROS SENTIMIENTO INFANTILES EN LA VIDA ADULTA? (primera parte)

1.- Podemos decir que los celos son el sentimiento que más perturbaciones anímicas producen a los seres humanos. Tienen su origen en la mas tierna infancia, en el momento en que el niño toma conciencia de la relación de sus padres. El nacimiento de un hermano, agudizará los celos que ya en un momento se han originado en el niño por el Complejo de Edipo. Este complejo lo padecen tantos los niños como las niñas y consiste en un enamoramiento hacia la figura materna donde se considera a la madre como una posesión personal y rivalidad al padre o aquello que desliga a la madre del niño. Desplazados a la vida adulta, los celos  no dejan de ser una manifestación de los celos infantiles. Los sentimientos de posesión, la agresividad contra la persona y el rival, el rencor, la hostilidad, el deseo de venganza, la tristeza que los celos hacen sentir al adulto son los mismos que el niño experimentaba hacia las figuras familiares. Los celos siempre son un sentimiento infantil, de ahí que las escenas provocadas por los celos, siempre son ridículas e infantiles. No hay nada mas infantil que ver a dos adultos experimentando el sentimiento de los celos. Los celos se tratan con psicoanálisis y consisten en madurar este aspecto infantil de la personalidad.

2.- La soberbia. La podemos denominar también narcisismo primario o infantil. Es un sentimiento cuyo origen data de la mas tierna infancia. La soberbia ( no dar el brazo a torcer ) es una autoafirmación básica e infantil de los niños en su primeros años. Es el “por que sí o porque lo digo yo”. Suelen provenir de padres soberbios que imponen a sus hijos un  modelo educacional dictatorial. Esta implantación de “por qué o porque lo digo yo” educa al niño desde la soberbia, por lo tanto, fundará en el niño un carácter soberbio que luego exteriorizará o desplazará en su vida adulta. De manera que la “cabezonería del adulto” no deja de ser una manifestación de la soberbia infantil.

3.- El egoísmo. También se lo engloba dentro del narcisismo infantil. El egoísmo es la incapacidad para compartir con los otros. El egoísmo es un sentimiento infantil donde su característica primordial es la dificultad para intercambiar. El egoísmo impide al niño no solo dar, sino también recibir. El egoísmo solo quiere recibir. El egoísmo suele estar fomentado por la figura materna, donde la madre acostumbra al niño a recibir de ella pero no le enseña a compartir. Desplazado a la vida adulta, el egoísmo no solo suele ser en lo económico, ya que lo podemos ver en un egoísmo para el amor, en lo sexual, en lo laboral, en la amistad, en lo social. El egoísmo es asocial, impide la socialización de la persona ya que hay una exaltación de la parte infantil de la personalidad. El egoísmo con el tiempo arrastra a la persona a la soledad. ( CONTINUARÁ )