jueves, 12 de junio de 2014

El poder de sanar o curar la mente

Me hice médico para aliviar el dolor en las personas. Recién comencé mi carrera, los mecanismos de ciertas enfermedades no dejaban de sorprenderme y sobre todo cómo ciertos estados de ánimo inclinaban la balanza hacia la curación o hacia la muerte.

Esto me llevó a querer ser psiquiatra. Sin embargo la experiencia Hospitalaria como alumno interno del Departamento de Psiquiatría del Hospital donde estudiaba me decepcionó mucho porque yo, que por entonces ya tenía estudios de psicoanálisis- observaba que los pacientes querían hablar, querían que se les escuchara y una frase, unas palabras tenían tanto o más efecto terapeútico que una medicación. Superada esta decepción decidí profundizar en mis estudios psicoanalíticos porque veía la eficacia de la palabra y de comprobar que muchas enfermedades orgánicas mejoraban con psicoanálisis y cómo ciertos estados del ánimo podían que llevar a enfermar a las personas se curaban. Con el tiempo puedo decir que tengo el máximo grado de especialización en el conocimiento de la mente humana y también tengo una experiencia de la vida. Mañana día 13 de junio cumplo 48 años. Y me considero un especialista afortunado por haberme dejado transformar por el psicoanálisis. Yo también sufrí de neurosis porque no entendía mis procesos mentales. Hoy día puedo decir el psicoanálisis da un poder de curación que sorprende. Produce verdades, a veces dolorosas pero más doloroso es vivir en la ignorancia y no darse cuenta que la enfermedad y los problemas mentales se utilizan para no aceptar otras cosas. Si duele, es que es verdad. Y bajo este lema puedo decir que deberían haber miles de personas pidiendo hora a los pocos psicoanalistas que verdaderamente sabemos de esta profesión. Y sin embargo, vemos diariamente cómo las personas vienen a consultarnos y cuando ven indicios de la verdad de las cosas abandonan la terapia y eligen la miseria de su enfermedad. Y otras, que se enfrentan y deciden transformar su neurosis o su enfermedad por una vida plena de alegrías. Vivir se puede vivir de cualquier manera. Pero hay vidas y vidas. Y yo me puedo vanagloriar del poder de curación que sobre mis pacientes me ha dado el psicoanálisis pero también es cierto que no todo el mundo se quiere curar y esto con los años, también lo he aprendido y terminado por aceptar.