domingo, 19 de enero de 2014

HERRAMIENTAS PARA SER FELIZ. Qué necesito, qué demando, qué deseo


El término felicidad hace referencia al sentimiento de plenitud, a la satisfacción y al equilibrio. Hemos dicho que si bien la felicidad es del orden de lo subjetivo ( lo que hace feliz a uno puede hacer desgraciado a otros ), podemos avanzar si establecemos una diferencia entre lo que necesito, lo que demando o pido y lo que deseo.  Son tres órdenes distintos ya que no es lo mismo satisfacer una necesidad, una demanda o un deseo. Las necesidades son múltiples y pueden ser de todo tipo, incluyendo las necesidades afectivas o emocionales. Sin embargo, la demanda siempre es demanda de amor. Cada vez que pido algo al otro ( sea lo que sea) siempre le pido amor. ¿Pero qué clase de amor es el que pido que nunca lo hallo? Poderosa pregunta esta, la que debemos de hacernos. Toda demanda de amor, por doloroso que nos parezca, siempre es demanda de amor materno. Aunque sea a un hombre, a una amiga, a un novio, a una mujer, etc… Cuando demando amor, le pido al otro que me ame como me amó mi madre. Por este camino, entonces, difícil encontrar la felicidad porque el reencuentro con la madre no es posible y si es posible en lo inconsciente, a la larga va a ser causa de mas de una perturbación psíquica. Sin embargo, la falta de felicidad de numerosas personas tiene que ver con no sentirse queridas, con no sentirse amadas por alguien y ese alguien ( pareja, amigo, etc… ) al que se le demanda, siempre es la madre, pero la madre no la actual o la madre muerta sino la madre que la persona tiene en su inconsciente y de la que no tiene representación en la tierra ( en ningún ser viviente ). La ingratitud que adjudicamos a ciertas personas no deja de ser una manifestación de una demanda de amor materna no satisfecha. Si le pido al otro que sea mi madre en el gesto de pedirle amor, difícilmente podrá ser causa de satisfacción. Mas bien lo calificaremos al otro de ingrato o carente. Ciertos desprecios que se suelen hacer a las personas con las cuales se conviven, tales como tratarlos mal, sádicamente, despreciándolos, haciéndolos creer que son seres inferiores, no deja de ser más que una manifestación neurótica de un sentimiento de frustración por no aceptar del otro a un humano. Y como el otro no es la madre a la cual demando mi amor, lo termino maltratando o aniquilando la relación ( continuará )