jueves, 10 de octubre de 2013

El sentido de los síntomas ( 1ª parte )



Mientras que la psiquiatría y la psicología no prestan atención ni al sentido ni al origen de los síntomas, el psicoanálisis dedica su atención especialmente a ambos elementos. Tal es así que para el psicoanálisis todo síntoma posee un sentido y se halla estrechamente enlazado a la vida psíquica del paciente. Tomaremos el ejemplo de los enfermos de neurosis obsesiva, que muestran las siguientes manifestaciones: experimentan impulsos extraños a su personalidad; se ven obligados a realizar actos cuya ejecución no les proporciona placer ninguno, pero a los cuales no pueden sustraerse y su pensamiento se halla fijo a ideas ajenas a su interés normal. Tales ideas ( representaciones obsesivas ) pueden carecer por sí mismas de todo sentido o ser tan sólo indiferentes para el individuo al que se imponen; pero lo más frecuente es que sean totalmente absurdas. Constituyen así mismo una intensa actividad intelectual que agota al enfermo, el cual no le queda mas remedio que estar alrededor de tales ideas a veces muy absurdas, como si se tratase de sus asuntos personales mas importantes. Los impulsos que el enfermo experimenta pueden presentar en ocasiones un carácter infantil y desatinado pero la mayor parte de las veces poseen un contenido temeroso, donde el enfermo, por ejemplo, se siente incitado a cometer graves crímenes, de los que huye horrorizado, dfendiéndose contra la tentación por medio de toda clase de prohibiciones, renunciamientos y limitaciones de su libertad. Es importante remarcar, que tales crímens y malas acciones, no llegan jamás a ser iniciados pues la huída, la duda y la prudencia, termian por imponerse. Los actos que el enfermo lleva realmente a cabo, es decir, los actos obsesivos, son siempre inocentes e insignificantes, consistiendo la mayoría de las veces de repeticiones de los actos mas cotidianos de la vida cotidiana. Los actos más necesarios, tales como acostarse, lavarse, vestirse o salir de paseo, se convierten en problemas complicadísimos. Las ideas obsesivas, los impulsos y los rituales, aparecen mezclados en proporciones distintas y casi siempre es mayormente uno factor el que domina el cuadro sintomático y caracteriza la enfermedad. La psiquiatría jamás repararía en prestar atención a estos elementos y tampoco supondría un alivido al enfermo, los consejos que da la psicología tales como distraerse, viajar, desechar las ideas absurdas y pensar en algo razonable. El mismo paciente, le gustaría hacer todo eso que le aconsejan pues tiene perfecta lucidez, pero nada puede hacer por mejorar su estados. Aquellos actos ( manias, pensamientos, rituales, etc…. ) que la neurosis obsesiva impone al paciente están sostenidos por una energía para la cual no encontramos comparación ninguna en la vida normal. El enfermo no puede hacer otra cosa que desplazar, sustituir su obsesión y reemplazando una idea absurda por otra que quizás lo es menos, cambiando de precauciones y prohibiciones o variando el ceremonial. Esta capacidad de desplazamiento de los síntomas, constituye una de las principales características de la neurosis obsesiva. Junto a la obsesión, podemos ver que existe así mismo un estado de duda, que se extiende sobre las cosas generalmente más ciertas y seguras, provocando en la persona una perpetua indecisión, quitándole la energía y haciéndole cada vez más dificil llevar a cabo tarea normales. Así tenemos el ejemplo de una jóven cuya duda es que “solo ella se puede ver la nariz y si no existieran los espejos ella ni nadie podría verse la naríz”. Los obsesivo por lo general son personas de carácter enérgico, de gran tenacidad y de nivel intelectual superior a los demás. Suelen tener así mismo una alta disciplina moral que la llevan hasta la escrupulosidad. ( continuará )