martes, 22 de enero de 2013

¿QUÉ SENTIDO TIENEN LOS TRASTORNOS MENTALES?


Si tuviéramos que definir el concepto de enfermedad mental desde la medicina, habría que relacionarlo con la capacidad invalidante que la patología mental produce sobre la vida del sujeto. Cualquier patología psíquica- depresión, ansiedad, angustia, fobia, celos, trastorno obsesivo, problemas sexuales, etc--- produce un malestar significativo en la vida de la persona de manera que acaba produciendo un condicionante de aspectos personales sobre la patología mental. Es decir, la enfermedad mental genera un nuevo tipo de vida. El psicoanálisis, es la ciencia que estudia la parte inconsciente de la persona y sus relaciones con la realidad externa e interna. Estudios avanzados en psicoanálisis muestran que lo que la medicina clásica o psiquiatría llama enfermedad mental, para el psicoanálisis, la enfermedad mental sería un modo de “poder seguir adelante”, digamos que la reorganización que la propia patología mental exige a la persona, le hace reacomodar su vida en torno a su nueva forma de vivir su realidad psíquica interna.
Es decir, que antes de la enfermedad la persona era una persona diferente hasta después de la enfermedad que ya es otra, junto a otras circunstancias. Lo interesante de analizar es que la persona, acaba incorporando la enfermedad mental a su “yo” y lo acepta a modo de compañía. Digamos que ahora son dos: la persona y su enfermedad. Ambas conviven bajo el mismo techo pero las exigencias a veces son distintas. Los trastornos mentales, exigen muchos sacrificios a la persona enferma, desde querer vivir solos, a separarse, a dejar de trabajar, a abandonar una vida que hasta ahora era la vida del sujeto. Pero la exigencia mas interesante es el empobrecimiento como persona que la enfermedad mental produce sobre el sujeto. Le va incapacitando para ser feliz, para disfrutar del amor, del deseo, del trabajo, de la pareja, de los hijos, de la vida en general. Vemos que cuantos mas sacrificios hace por su enfermedad, más exigente se vuelve la enfermedad con la persona, hasta el punto de ver casos, donde la persona vive por y para su enfermedad mental, como es el caso de la depresión o del trastorno obsesivo compulsivo. Tanto en la depresión, como en el trastorno obsesivo compulsivo ( toc ) el grado de empobrecimiento de la persona ha sido paulatino y en aumento. Observamos tanto en una patología como en la otra que la persona cada vez es requerida mas y mas por su enfermedad hasta el punto de quedarse prácticamente aislada dentro de una complejidad de síntomas difíciles de dominar y que terminan acaparando todo el interés de la persona. Este dominio, de la persona, sobre la voluntad de la conciencia, siempre nos ha llamado la atención, porque observamos que por mucho que la persona ponga de su parte, poderosas fuerzas, la acaban arrastrando al fondo oscuro de un túnel cuya salida, cada vez está mas distante de la realidad, ya que la realidad de la persona enferma, nunca coincide con la realidad del mundo exterior. Podemos decir, que su enfermedad mental, la ha aislado del mundo, la ha apartado ( CONTINUARA )
Sin embargo, llama poderosamente la atención que la propia persona afectada de algún síntoma psíquico no vea o que no logre ver la dimensión de su afectación. Digamos que la propia enfermedad o problema mental, “engaña” a  la persona y le hace vivir dentro de otro mundo que no tiene que ver la mayoría de las veces con el mundo real. Esta introyección hacia dentro de sí mismo, es lo que hace que la propia persona no logre ver la dimensión de su problema o trastorno. Tiene la apariencia de no darse cuenta de nada porque tampoco tiene para ella sentido salir de dicho estado. Lo interesante es ver que cualquier problema mental, acaba apartando a la persona del trabajo, de la pareja, de la familia, de lo social para recluirla dentro de sí misma. Podemos afirmar que las exigencias del mundo interior no son tan grandes como las del mundo exterior. Es en este punto donde la persona se da cuenta que su enfermedad, que su problema, la exime de responsabilidades, de tomar decisiones, de llevar a cabo lo que hasta ese momento venía siendo su vida. Podemos decir que la enfermedad le proporciona una vida más cómoda, más sencilla aunque para ello tenga que renunciar a todo lo demás. Estudiando los complejos mecanismo psíquicos inconscientes, llegamos a la conclusión que se puede renunciar a la vida exterior y hallar total satisfacción en la vida interior aunque desde fuera sea visto como algo anormal. Sin embargo, para la psiquis, no es tan anormal, ya que en la enfermedad, la persona, encuentra “su salvación” por lo tanto, la curación la verá como un peligro. Este es el motivo por el cual las personas, cuando tienen un problema mental, sea de la índole que sea, no acuden a terapia o bien acudiendo, cuando notan la mejoría, acaban abandonando precozmente el tratamiento psicoanalítico porque comienzan a ver el camino de la curación y lo rechazan, porque ven que si se curan tienen que retomar trabajo, pareja, asumir decisiones, responsabilidades, etc… Es decir, la curación la ven peligrosa para la supervivencia de su enfermedad. Uno se puede preguntar si es mejor estar enfermo a estar sano. Puedo responder que para muchas personas, les es más fácil y rentable estar enfermos que sanos. Como bien dice el psicoanálisis estar enfermo o estar sano, ambas son una propuesta de la mente.