domingo, 5 de agosto de 2012

SOBRE LA PERDIDA DEL DESEO SEXUAL EN LA PAREJA

Es frecuente que acudan a consulta parejas presentando una problemática con el deseo sexual. Refieren que con el tiempo, el deseo, la pasión inicial, se ha ido desvaneciendo y las relaciones que mantienen de manera esporádica suelen ser aburridas, con falta de interés y sin aliciente ninguno de satisfacción. Este tipo de situación es propicia para que él o ella busquen alguna persona en la realidad o a través del internet con la que mantienen algún tipo de relación, de manera que suelen aparecer situaciones de " infidelidad" o "celos" cuando se descubre que una de las personas de la pareja mantiene una relación bien virtual o bien real. En uno de los casos, la pareja acude porque él ha perdido prácticamente el deseo sexual por ella. La mujer lo ha descubierto muchas veces viendo películas porno y masturbándose. Ella se ha obsesionado de manera que aunque no lo desee, trata de tener relaciones sexuales. El intento acaba en fracaso, en desánimo y en desesperación por parte de la mujer. Analizando el perfil de esta pareja, se observa que ella tiene un perfil muy maternal con él. El hombre a su vez, tiene un perfil infantil con respecto a ella. La mujer refiere que tiene pudor para mostrar su sexualidad y tiene inhibición a la hora de gozar. Es evidente, que esta pareja no se conocen. Han caído en un modelo ideológico en el cual caen muchas relaciones de pareja. La sexualidad en la pareja tiene que estar libre de ciertos prejuicios ideológicos que la mayoría de las veces, son prejuicios adquiridos dentro del ámbito familiar, pero también social. El hombre, habitualmente, no conoce bien la naturaleza de sus deseos sexuales y es cierto que goza más cuando no tiene lazos afectivos con la mujer que cuando los tiene. Es frecuente que al hombre le cueste amar y desear a la mujer con la cual convive. En la naturaleza del deseo masculino, nos encontramos con una separación entre el deseo y el amor. Cuando el hombre ama a la mujer, su deseo por la misma puede sufrir algún tipo de perturbación, ya que deseo y amor, en el hombre pueden ir separados. La relación de pareja para el hombre está estructurada sobre la relación edípica que tuvo con su madre, de manera que la relación que de niño tuvo con la misma, suele proyectarse en la relación presente con su mujer. En el Edipo masculino, el amor por la madre es del orden de la conciencia pero el deseo por la misma, es inconsciente. Esto quiere decir que la madre también es el primer objeto no sólo amoroso para el hombre, sino que es simultáneamente el primer objeto de deseo sexual. Según se haya estructurado dicho deseo, el paso de la madre a la heterosexualidad puede estar marcado por esta primitiva relación materno filial. Cuando el hombre ama mucho a la mujer, puede tener algún tipo de inhibición sexual que desencadene en un trastorno funcional del orden de la impotencia, la eyaculación precoz o la falta de orgasmo. Este tipo de síntomas son la proyección del fantasma materno sobre la figura de la mujer. Por lo tanto, cuando el hombre identifica a la mujer con la madre, cualquier actividad sexual hacia ella, a nivel inconsciente, tiene la connotación de prohibida. Lo que significa que él pierde el deseo sexual no porque no lo tenga, sino que lo reprime y lo desplaza hacia otros objetos sexuales que no le recuerden a la madre. De ahí, que cuando una mujer tiene una actitud maternal con el hombre, el cual, no resolvió bien su complejo de Edipo, producirá en el mismo una inhibición de su sexualidad. Entonces, para que se produzca una falta de deseo sexual, tienen que conjugarse estos dos factores: un complejo de Edipo intenso en el hombre hacia la figura de la madre y una mujer que adopta un papel similar al de su suegra. De esta combinación, sale una apatía en el sexo que interrumpe la aparición del mismo. Si nos preguntamos, por el lugar de la mujer, dentro de esta compleja trama amoroso sexual, podemos explicar que para una mujer, le es mas fácil frente al hombre adoptar un papel de madre que de mujer. El papel de madre, le viene aprendido de haber visto a la figura de su madre, ejerciendo dicho rol, pero el lugar de mujer, para una mujer siempre es desconocido, porque la mujer no sabe muy bien qué mujer es la que necesita construir para su marido o pareja. La sexualidad femenina para la mujer también está tocada por su trama familiar. La mujer reproduce la ideología de su propia madre y adopta funciones maternales y/o reproductivas más que sexuales. Para ella, es más fácil ser una madre que una mujer sexuada. Y con el hombre, le es más fácil mantener una relación madre-hijo que mujer-hombre. Habitualmente, ella no sabe qué mujer es para él pero el hombre, tampoco sabe qué hombre es el que ella necesita. Jamás lo van a saber porque la sexualidad siempre es inconsciente, sobre todo la familiar que es la que marca el ritmo del deseo sexual en la relaciones adultas de pareja. Sin un conocimiento de la parte inconsciente infantil tanto del hombre como de la mujer, no se puede modificar la sexualidad de la pareja, que siempre son proyecciones de las relaciones infantiles que cada uno tuvo con su familia.