domingo, 15 de julio de 2012

¿ INFIDELIDAD O MORAL?


¿ INFIDELIDAD o MORALIDAD?

Son muchos casos de parejas que acuden a terapia porque uno de los dos, ha sido descubierto en una infidelidad. Hoy vamos a analizar el caso de una joven, descubierta por su novio en un acto de infidelidad. Primero, tendríamos que definir qué es el concepto de infidelidad. Podemos afirmar que la fidelidad, realmente no existe, porque se puede ser infiel no solo con el cuerpo pero también con el pensamiento y con el deseo pero ya se sabe, ojos que no ven….  El caso de hoy, es el de una pareja de hombre y mujer, llevan casi cinco años juntos, entre medias tienen una crisis que les hace estar separados y durante un año aproximadamente, ella tiene relaciones con un antiguo compañero de trabajo. El caso es que los antiguos novios, vuelven a encontrarse, surge el deseo, se acuestan y deciden darse otra oportunidad. El hombre y aquí es donde comienza el problema, le dice a ella que si ha tenido relaciones con otro hombre durante el tiempo que ha estado separados. Ella por amor y por demostrarle “ su confianza”, le confiesa que sí, que ha mantenido varios encuentros sexuales con un compañero de trabajo que recién ahora se ha casado. El hombre, por su parte, le jura a ella que en ese año no ha mantenido ningún tipo de relación con mujer alguna. Comienza la convivencia, pero el deseo no ya no es igual entre ellos. Algo no pueden hablar, no pueden decirse. Ella reconoce que gozó mas con el otro pero a su novio, le ama. Durante los tres últimos años, ella llega a mantener encuentros esporádico con su antiguo novio. Es descubierta por unos emails a los cuales accede su actual pareja. El mantiene el secreto durante cinco meses, tiempo durante el cual, las relaciones sexuales entre ellos mejoran. Pero un día, él le dice a ella que lo sabe todo, le muestra los emails, ella no sabe que responder y dejan la relación.  El análisis de esta pareja pasaría por analizarla a ella y a él, porque en una pareja, ya se sabe, siempre es cosa de dos lo que sucede a la pareja. Ella reconoce que el deseo con él fallaba. Con su amigo descubrió una mujer que con su pareja nunca sintió, incluso llega a decir que con él, tenía que reprimir sus deseos porque a él le agobiaba tanta sexualidad por parte de ella. Sin embargo, le sorprende que el ser descubierta, esto mejorara su sexualidad de pareja. La conclusión a la que llega, es que su pareja durante muchos meses se excitaba con la idea de que ella tuviera un amante. Esto le hizo desearla mucho mas y de hecho, mejoraron sus relaciones de pareja. Da la sensación que él, la empujó a ella a los brazos del amante, pero la moral de él, le hizo intolerable la idea de un tercero, dentro de la pareja. La acusa de mujerzuela, pero bien que él lo sabía y guardó el secreto durante meses. Este hombre gozaba más de su pareja sabiendo que ella gozaba también con otro. Realmente, esta pareja son unos moralistas, porque ambos se encuentran con un goce desconocido que les hace darse cuenta que el goce de ambos, tiene que ver con un tercero. Pero él, no lo acepta. Para ella, el amante era un catalizador de su deseo, era una respuesta a la mujer que ella no podía sacar con su pareja actual. ¿Podemos llamar a esto infidelidad? Evidentemente no, pues cuando la mujer acude a los brazos de un tercero es porque el hombre no tolera la sexualidad o el goce de ella, pero lo mismo pasa cuando él se busca otra mujer y es que toda mujer tiene una doble moral que está formada por la ideología social, familiar y personal. Si ella goza, el hombre se asusta, si ella no goza, el hombre la ama. La mujer es más deseada cuando el hombre la cuestiona su moral pero la idea de una mujer libre, que puede acceder con su deseo a cualquier hombre, esto, enloquece al propio hombre y lo que hace, es reprimirla a ella. ¿ Cómo? Dejándola de amar. Si la mujer, se siente poco amada, sufre. Ella prefiere ser amada antes que deseada y él prefiere amarla antes que desearla. El amor, dentro de la pareja, suelen ser proyecciones de las figuras familiares. El hombre proyecta sobre la mujer el fantasma de su madre o sus hermanas. La mujer proyecta sobre el hombre, la relación con el padre, la madre o los hermanos. De manera que la pareja, como mínimo, siempre son cuatro: ella, él y las figuras del padre y de la madre. Mientras que el amor, dentro de la pareja son proyecciones de las figuras familiares, en el deseo, se tiene que poner en juego, la sexualidad adulta. Cuando no ocurre así, es frecuente que la mujer padezca de frigidez, el hombre de impotencia o de eyaculación precoz. El hombre no termina de saber quien es la mujer con la que convive y a la mujer, le pasa algo parecido. Cuando una pareja acude a terapia, te das cuenta que ambos son unos desconocidos, el uno para el otro. Un psicoanálisis de pareja, permite quitar todos los velos que cubren al hombre y a la mujer. El encuentro de ambos, siempre es un encuentro con el goce que no siempre se tolera. El hombre tiene verdadero terror a la sexualidad femenina, porque el goce de ella no tiene comparación con el goce de él. Y la manera de tolerar ese goce, es reprimiéndola a ella. Pero una mujer reprimida, acaba enfermando del cuerpo o de la mente. En ambos casos, ella siempre pierde. Pero el hombre, la pierde a ella.