domingo, 3 de junio de 2012

LA SEXUALIDAD DE LA MUJER ( y 5ª parte )


¿ qué es lo que la niña pequeña pretende de su madre?. ¿ de qué índole son sus fines sexuales? ( entendiendo por fines sexuales, los comportamientos de la niña, para conseguir algún goce ). El estudio de la sexualidad femenina, así como su evolución, ha observado que los fines sexuales de la niña con respecto a la madre, siempre son tanto de tipo activo como pasivo, determinado por su propia evolución. Se ha visto, que en los niños, cuando reciben algún tipo de suceso, que les impresiona por su implicación pasiva, se puede observar que luego responden de manera activa. El niño, trata de hacer por sí mismo lo que se acaba de hacerle a él o con él. Cuando a pesar de sus resistencia, el niño es obligado por el médico a abrir la boca para examinarle la garganta, este jugará a su vez a ser el doctor y repetirá el mismo violento procedimiento con algún hermano menor que se hallará tan indefenso frente a él como él lo estuvo en manos del médico. Aquí podemos reconocer que en el niño, hay una  rebeldía contra la pasividad y una preferencia por el papel activo. No todos los niños, consiguen realizar siempre y con la misma energía este viraje de la pasividad a la actividad, que en algunos casos puede faltar por completo y condicionar su vida de adulto a manifestarse pasivamente frente a su vida. De esta conducta, activa o pasiva, se puede deducir la fuerza relativa de las tendencias masculinas y femeninas que habrán de manifestarse en su vida sexual.
Las primeras vivencias total o parcialmente sexuales del niño en relación con su madre son naturalmente de carácter pasivo. Es ésta la que le amamanta, le alimenta, le limpia, le viste, le obliga a realizar todas sus funciones fisiológicas. Parte de a libido del niño se mantiene adherida a estas experiencias y goza de las satisfacciones con ellas vinculadas, mientras que otra parte intenta su conversión en actividad. Primero, el proceso de ser amamantado por el pecho materno es sustituido por la succión activa. En sus demás relaciones con la madre, el niño se conforma con la independencia, es decir, hacer por sí mismo lo que antes se le hacía, o con la repetición activa de sus vivencias pasivas en el juego, o bien realmente convierte a la madre en objeto, adoptando frente a ella el papel de sujeto activo.
Raramente oímos que una niña pequeña quiera lavar o vestir a la madre o inducirla a realizar sus necesidades. Es cierto que a veces le dice: “ ahora vamos a jugar que soy yo la madre y tú la hija”, pero generalmente realiza estos deseos activos en forma indirecta al jugar con su muñeca, representando ella a la madre y la muñeca a la niña. El hecho de que las niñas sean mas afectas que los varones a jugar con muñecas suele interpretarse como un signo precoz de la feminidad incipiente.
Para la niña pequeña, hay un deseo hacia la madre, por ser esta la que a través de la limpieza y los cuidados corporales, también proporcionaba las primeras excitaciones sexuales. Muchas madres me han contado que sus hijas pequeñas de dos o tres años, gozaban de estas sensaciones e incitaban a la madre a exacerbarlas con toques o fricciones repetidas. El hecho de que la madre sea la que inicie en la niña el desarrollo de su sexualidad, es la causa o motivo de que luego en sus fantasías, aparezca el padre como seductor sexual. Al apartarse de la madre, la niña también transfiere al padre la responsabilidad de haberla iniciado en la vida sexual. De hecho, muchas mujeres adultas que acuden a consulta diciendo que sufrieron abusos por parte de la figura paterna, el psicoanálisis muestra que era más una fantasía que el hecho en sí. 
El desprendimiento de la madre, es un paso importantísimo en el desarrollo de la niña e implica mucho mas que un mero cambio de objeto. Con el desprendimiento de la madre, la niña reprime su masculinidad. En la homosexualidad femenina, el carácter masculino de ciertas mujeres tiene que ver con no haber podido elaborar cierta cuota de masculinidad, bajo la fantasía de representar un papel activo seductor hacia la madre. Una vez que la niña hace la separación de la madre, transfiere su actividad sexual hacia el padre, bajo un tendencia pasiva de seducción. De esta manera, el desarrollo hacia la feminidad se halla ahora abierto a la niña, salvo que haya sido impedido por los restos de la vinculación a la madre, que acaba de ser superada.
Evidentemente, toda niña, trata de seducir al padre, hallando en la madre un poderoso rival que no solo despierta sus celos, sino también su agresividad. En esta rivalidad a veces poderosa, se juega el verdadero paso a la sexualidad. Pero ocurre que la niña, cuando ve que el padre tampoco puede ser objeto de seducción, pasa por un periodo donde se siente defrauda y tiene dos caminos, intentar volver a la relación antigua con la madre ( lo cual supondría una detención en su desarrollo sexual ) o bien su libido sexual fluctúa entre ambos y da el paso a lo social, es decir, busca el desarrollo de su sexualidad en objetos masculinos fuera de la vinculación con el padre. Prefiero no introducir el tema de la homosexualidad y dejarlo para próximos artículos porque en la homosexualidad, se busca en el objeto una figura de identificación al padre o a la madre. Por normal general, la niña se separa de la madre mediante una dosis de agresividad y hostilidad que puede mantenerse en la mujer durante muchos años de su vida. ( FIN )