martes, 3 de enero de 2012

LA DISPOSICIÓN A LA ENFERMEDAD MENTAL ( Parte I )


El problema de por qué y cómo contrae un hombre una neurosis es uno de los problemas que el psicoanálisis ha resuelto. ¿ Dónde buscamos el origen de esta disposición?. Nos hemos dado cuenta que las funciones psíquicas que para ello debemos tener en cuenta, es ante todo la función sexual y diversas funciones del yo que ha de atravesar una larga y complicada evolución hasta llegar a su estado característico en el adulto normal. Se descubre que dicha función sexual, en el niño, en un momento de su desarrollo, queda retrasa con respecto a la evolución en edad del niño. Queda creado lo que llamamos un lugar de fijación, al cual, puede retroceder luego la función en caso de enfermedad por una perturbación exterior. La disposición a la enfermedad mental se puede concretar como una inhibición o alteración de la evolución de la función sexual.
El psicoanálisis, es un método que por deducción, logra estudiar y esclarecer las circunstancias que producen la perturbación del desarrollo psíquico. Por orden temporal, se puede observar que la histeria aparece en la primera infancia, la neurosis obsesiva da sus primero síntomas entre los 6 y los 8 años y por último, la paranoia, esquizofrenia y demencias, son propias después de la pubertad y la edad adulta. Estas enfermedades más tardías son las que primero investigó el psicoanálisis viendo que su mecanismo de aparición era la consecuencia de la fijación de la libido sexual a una etapa anterior del desarrollo. Es decir, el adulto enfermo, podíamos decir que padecía de una libido o sexualidad inmadura o infantil.
Una paciente, había sido hasta su enfermedad, una mujer feliz, casi por completo satisfecha. Abrigaba un ardiente deseo de tener hijos- motivado por la fijación de un deseo infantil- y enfermó al averiguar que su marido, al que quería mucho, no podía proporcionarle descendencia. La paciente reaccionó con una histeria de angustia y sabiendo que era por la frustración de no poder tener hijos, no quiso hacer sentir culpable a su marido de que su trastorno mental era consecuencia de su incapacidad para darla un hijo.
Pero el marido comprendió sin necesidad de confesión ni explicación algunas, lo que significaba la angustia de su mujer. El marido sufrió una pesadumbre que se manifestó por primera vez en su matrimonio con un fallo de su potencia sexual al intentar el coito. La mujer creyó que el marido había contraído una impotencia duradera y ella empezó a tener síntomas obsesivos que consistían en una penosa obsesión de limpieza y e enérgicas medidas preventivas contra los daños con que su propia imaginación malvada amenazaba con hacer daño a los demás. Eran sentimientos sádicos hacia el marido que encubrían su necesidad sexual insatisfecha debido a la impotencia del marido, único hombre posible para ella.
El importantísimo papel que los impulsos de odio y sexuales que desempeñan en los síntomas de la neurosis obsesiva, han sido observados por muchos investigadores. La vida sexual de esta paciente comenzó en la más tierna edad infantil con fantasías sádicas de ser flagelada por su padre. Después de reprimir estas fantasías se inició un periodo de total falta de sexualidad donde la paciente desarrolló un alto nivel moral, sin que se despertase en ella la sexualidad femenina. Con su temprano matrimonio se inició para ella un periodo de actividad sexual normal, que duró felizmente unos cuantos años, hasta que supo que su marido no podría darle hijos, lo que trajo el trastorno de angustia. El fallo de la potencia sexual de su marido, hizo que ella desvalorizada su vida sexual  toda su energía sexual, volvió a la etapa infantil sádica de ser flagelada por el padre