miércoles, 12 de octubre de 2011

MENOS MEDICACION Y MAS PALABRAS


Siete de cada diez personas hacen uso de algún tipo de medicamento psiquiátrico; antidepresivo, ansiolítico, tranquilizante o hipnóticos. El uso de este tipo de medicación se ha extendido hasta a los niños pequeños, para que duerman, para que estén tranquilos, para la bulimia, para la agresividad. Estamos en una época donde la gran mayoría de las personas viven medicadas. Todo el mundo tiene pensamientos que no comprende, sentimientos y afectos que le hacen perder el control, relaciones de pareja que no funcionan, una sexualidad indefinida, miedos que no logra quitarse desde hace mas de veinte años, inseguridades que siguen igual como cuando adolescente. Es evidente que el hombre no se conoce a sí mismo y no conoce el origen de sus pensamientos ni de sus sentimientos. Se puede cambiar una relación de pareja tomando medicación? ¿ Por qué medicar a un niño hiperactivo cuando son los propios padres quienes le provocan ansiedad? ¿ Medicar a una mujer porque ha sido abandonada por su marido? ¿ Pastillas contra los sentimientos comunes? Los trastornos mentales son producto de la ignorancia, es decir, si las personas conocieran bien el funcionamiento de su psiquis, no padecerían de lo que padecen y comprenderían mucho mejor sus reacciones emocionales. Se medica para mantener la ignorancia, se medica para que las personas no hablen. ¿ Medicar para que la población esté sometida y dominada a poderes imperiales? Cuando una persona está enferma, deja de dar problemas. Pero ¿hasta cuando va a durar esta cultura de fabricar enfermedades mentales? Se dejará de potenciar la medicación psiquiátrica cuando el nivel de absentismo laboral sea tan grande que no quede mas remedio que acceder a otro tipo de terapia. El psicoanálisis de sus empleados, a una empresa no se sale más caro que lo que le cuesta la depresión o los trastornos de ansiedad que padecen algunos de sus empleados. Pero no hay cultura de la palabra y menos aún, no hay cultura psicoanalítica porque en el colegio, ni en el instituto ni en la universidad nos enseñan cómo funciona la mente. Matemáticas, biología, lenguaje, química... pero y ¿por qué no hay una asignatura que nos enseñe el funcionamiento de la mente? Porque no interesa. Un hombre enfermo, es un hombre débil, es un hombre que no cuestiona, que no pregunta, que no molesta. Y en esto se basa las modernas dictaduras, en el ejercicio y desarrollo de una cultura basada en la enfermedad mental y en su cronificación.