domingo, 13 de junio de 2010

CUANDO EL PACIENTE NO SE QUIERE CURAR

Para la medicina y el psicoanálisis, la enfermedad o el trastorno mental sigue siendo objeto de estudio, desde el punto de vista de la resistencia que tienen ciertos pacientes a curarse. Con frecuencia, nos encontramos pacientes con depresión, ansiedad, angustia, problemas de pareja, fobia, obsesiones etc., que acuden a consulta y cuando comienzan a mejorar, abandonan el tratamiento bajo la excusa del tiempo o del dinero. En todos estos pacientes, encontramos un nexo en común: anteriormente a acudir a tratamiento, su enfermedad formaba parte de sus vidas e incluso se podía ver que tras la enfermedad mental, había un uso de la misma, con beneficios secundarios. No será la primera vez ni la última, que una madre retira a su hijo del tratamiento ante su mejora por temor a que le retiren la pequeña paga que recibe del Estado. Tras un trastorno depresivo, es fácil encontrar que la persona “ chantajea afectivamente “ a las personas de su alrededor, pues “ gracias a su enfermedad “ ha conseguido una legión de personas que lo sirven, le apoyan, le miman y que si mejora perdería todos estos “ privilegios”. Cierta angustia del ama de casa que aumenta según va llegando la noche, guarda relación con el rechazo sexual que sienten hacia su marido. La angustia es un arma perfecta para evitar las relaciones sexuales, por lo tanto, mientras siga teniendo angustia y ansiedad, evitará todo acercamiento a aquello que rechaza. Es decir, que el psicoanálisis con otras terapias es efectivo con aquellas personas que quieren curarse. El que no quiere curarse por temor a perder los beneficios secundarias de su enfermedad, harán el “ teatro de quererse curar” pero rechazarán la curación antes que perder las ventajas que les proporciona su enfermedad. Como ya dijo Freud: lo más caro en la vida es la tonteria y la enfermedad.