sábado, 19 de septiembre de 2009

LA DEPRESION INFANTO JUVENIL

Es cierto que lo jóvenes, también se deprimen. Dentro de la juventud, incluimos el comienzo de la adolescencia y la salida de la misma. La pregunta que muchos padres se hacen, es por qué su hijo está triste o deprimido, sino no le falta de nada? Muchas de las llamadas depresiones infanto juveniles, guarda relación con que el niño o adolescente deben asumir un cambio generacional. El niño abandona la infancia y el adolescente abandona la adolescencia para entrar en el mundo adulto. Cada una de estas etapas requiere una preparación psicológica o tener desarrollada ciertas habilidades emocionales para que el cambio no sea tan doloroso. Yo recuerdo que cuando abandoné la EGB para ir al Instituto me supuso una enorme tristeza. Aquellos ocho años vividos, aquellos compañeros y profesores con los cuales viví los mejores momentos de mi infancia, habían desaparecido. Nunca más los iba a volver a ver: Rafael Simancas, Jose Julio, Vicente, Isabel Roco, Mari Paz, la señorita Matilde, Resu o Don Antonio. Todo lo que se acercaba ahora era un ambiente distinto, con compañeros y profesores distintos. Si algo tengo que agradecer a mis educadores es que ellos sabían de la importancia de ese cambio de edad y nos ayudaron a los de mi generación a asumir el cambio. Señorita Charo, Pilar, don Feliz y Don MIguel. La tristeza me abandonó, porque pude encontrar una nueva satisfacción que sustituía a la anterior. Cuando esto no es así, es fácil que el niño o adolescente entre en un estado depresivo. Por eso, es importante que los educadores estén preparados para ayudar a afrontar el choque con la nueva realidad que le supone a todo niño y adolescente cambiar de etapas en su vida. Y en contra de mis colegas médicos, me parece que medicar a un niño o a un adolescente porque se sienta deprimido es una atrocidad. Es un pasaje transicional, que dura poco tiempo y no se puede decir que haya un trastorno de la personalidad que haga preocuparse del niño o adolescente. Mas que preocuparse, hay que ocuparse del cambio que supone en su mente y en sus nuevos hábitos de vida. Para ello, la mejor indicación es una psicoterapia que verdaderamente entienda estos momentos delicados por lo que pasa todo niño o joven.