domingo, 19 de abril de 2009

EL LABERINTO DEL OBSESIVO

El trastorno obsesivo compulsivo, se puede llamar también “ la patología del laberinto “, es decir, la persona que lo padece se da cuenta que no deja de dar vueltas y mas vueltas para llegar siempre al mismo lugar, sin encontrar una salida a sus propios pensamientos. Podemos relacionarlo con la imagen de un laberinto, donde uno se mueve por los mismos pasillos sin dar nunca con la salida. Nos llama la atención, en este tipo de pacientes lo desaforado de su imaginación, la cual se acaba convirtiendo en una red que lo apresa y atrapa y no le deja salir. De cualquier pensamiento, acaban imaginando una película, donde ellos siempre son los protagonistas, a los cuales les sucede todo aunque no quieran que les suceda. Debemos complementar esta exposición con un aspecto sumamente interesante en esta patología y es que el 95 % de los pacientes con TOC presenta fuerte y elevadas cantidades de agresividad a veces manifiesta y a veces latente. Es fácil encontrar en ellos, pensamientos e ideas de una agresividad exagerada: se imaginan peleas, asesinatos, suicidios, venganza, etc… Podemos decir que lo que tanto asusta a este tipo de pacientes es la crueldad de sus propios pensamientos, los cuales les llegan verdaderamente a inquietar y asustar porque creen que los van a realizar. Mujeres que ante la vista de un cuchillo piensan que pueden herir a sus propios hijos, hombres que con el coche creen que van a atropellar a cualquier transeunte que se cruce en su camino, temores ante una ventana abierta porque surge la idea de arrojarse por ella, miedo a ir a los lugares sagrados por temor a blasfemar en voz alta etc… Son múltiples ejemplos de síntomas, pero todos parecidos: la aparición de una agresividad que no logra entenderse y que angustia. Vamos a cerrar el tema diciendo que el origen del TOC está en la infancia y en la adolescencia. Se debe estudiar la relación del paciente con su familia, porque en esta relación es donde se haya la causa y a la vez al solución del TOC. Por norma general, suelen ser personas muy ambivalentes con los sentimientos hacia las personas queridas, de manera que unas veces los quieren y otra veces se enemistan. La tendencia actual terapeútica es psiquiatrizar a este grupo de pacientes. La medicación es para contener los pensamientos pero no para quitarlos. Hoy por hoy, la única terapia cien por cien efectiva en la curación del trastorno obsesivo compulsivo, es el psicoanálisis, una terapia que va directa al fondo y origen de la enfermedad: la infancia.